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jueves, 16 de abril de 2020

Noticias de Ducasse



(En voz alta). Verdaderamente singulares, incluso mágicas, son las noticias que de cuando en cuando me llegan del Universo Lautréamont. Esta recensión de poseedores (o poseídos) de (por) los ejemplares de la primera edición de Les Chants de Maldoror tiene, además de las inconfundibles emanaciones del alma bibliófila, cierto sentido de lista de conjurados o nómina de principales invitados a una fiesta que, en estos tiempos de la peste, también cobra un sentido especial. Como concluye el minucioso recuento, «dans bien des cas on ne discernera plus vraiment qui, du livre ou de son propriétaire, est véritablement le possédé». Algo que tal vez pueda decirse de todo buen libro, pero que en este caso tiene algo de aviso que se cumple. Que no en vano el propio Conde, al iniciar su canto, pide al lector una cautela extrema para que (y cito de memoria y traduciendo) estas páginas llenas de veneno no disuelvan su alma como el agua el azúcar. Avisados estamos.

lunes, 13 de abril de 2020

Adagia andante (5)


El poema es una partitura. Se toca con los nervios.
¿De qué sirve un poema? Tal vez tan sólo sea un medio entre dos fines. O un trozo de tierra tatuada antes de dormir (como dijo Molina). ¿Y un impulso concreto para nombrar también lo que no existe?

No hay nada más ajeno al sentimiento que el sentimentalismo, esa suerte de magia corrompida o simulacro vacuo.
¿Y qué decir de la imaginación? No es pura fantasía. Es el arte supremo de tender puentes. Una ingeniería de altos vuelos.
La creencia, toda creencia, es siempre una ficción. Y no hay mayor ficción que la de tener una creencia. Esto no es un mero juego de palabras.
Tampoco era ilusoria la vieja extrañeza de Ducasse cuando consideró hermoso el encuentro, sobre una mesa de disección, entre una máquina de coser y un paraguas. Ducasse no conocía la máquina de escribir. En realidad, él cosía sus textos. Y los ponía a secar sobre pieles curtidas. Los Cantos de su alter ego, el Conde de Lautréamont, alter ego a su vez del inolvidable Maldoror, son las últimas pieles de bisontes colgadas en el interior de los templos en ruinas que retrataron los pintores románticos.
¿Y qué decir de los primeros principios? ¿Qué de los finales postreros? Tal vez los primeros postreros acabaron siendo lo mismo que los principios finales. (Y esto si que es un juego de palabras).
Escribir poesía es rezar. El poema conoce por sí solo el camino de luz al infinito.

jueves, 3 de octubre de 2019

Centenario Lautréamont

Visuel du projet DEUX JOURNEES DANS l'ATELIER DE LAUTREAMONT
Retrato de Isidore Ducasse.
(Al hilo de los días). Los próximos días 21 y 22 de noviembre se celebrará en Tarbes un conciliábulo internacional en torno a Isidore Ducasse y la figura de Maldoror. Que luego no diga nadie que no ha sido avisado.