
Un momento de la represenación de Que salga Aristófanes.
Foto Guillermo Carrión /AGM
(En voz alta). Fue divertida y por momentos vibrante la función de Els Joglars Que salga Aristófanes en el Festival de Teatro y Música de San Javier, una de las citas imprescindibles del verano en el Mar Menor. El tan admirable como incombustible grupo que ahora capitanea Ramon Fontserè pone en escena una obra indudablemente salida de su peculiar laboratorio: proyectos ideados en torno a una situación (un rito: en este caso las actividades propias de un centro psiquiátrico), con un tema principal de fondo (las mil y una incongruencias de lo políticamente correcto y aledaños), el recurso a una referencia ilustrada (Aristófanes, con su sentido inaugural de la comedia y la revolución de la risa) y la magistral exhibición de recursos mímicos y actorales, junto con el excelente trabajo en equipo, rasgos todos ellos adquiridos y aquilatados a lo largo de 60 (LX) años de trayectoria, lo que convierte a la compañía fundada por Albert Boadella en un referente excepcional del teatro europeo. La obra, sin suscitarme el entusiasmo con que he asistido a casi todos los espectáculos del grupo, sí tiene diversos momentos en lo que se percibía la felicidad de los espectadores, que se entregan de muy buena gana a un repertorio de situaciones divertidas —acaso un tanto repetitivas o en exceso previsibles y carentes, en lo dramático, de un mayor desarrollo argumental— y premiaron con una ovación sostenida no sólo el trabajo presente sino, y muy especialmente (intuyo), una trayectoria artística en verdad inolvidable.
sábado, 13 de agosto de 2022
Aristófanes según Els Joglars
martes, 30 de marzo de 2010
Joglars: ¿el ocaso?

El grupo teatral catalán Els Joglars, autoexiliado de Cataluña por su enfrentamiento con la política y la sociedad independentistas, cumple el próximo año medio siglo de existencia. Para empezar a celebrarlo ha montado un “antihomenaje” en clave sarcástico-burlesca en el que sus actores se interpretan a sí mismos imaginando que se encuentran en 2036, es decir cuando la compañía hipotéticamente cumpla 75 años. El espectáculo, bajo el título 2036 Omena-G, se presenta como la obra que ensayan e improvisan los miembros del grupo, ya viejecitos decrépitos pero aún suficientemente marchosos, que viven internados en los "cobertizos" de un desvencijado centro geriátrico para actores («Ogar (sic) del Artista»). Su objetivo es organizar una función conmemorativa tomando pie de diferentes actividades habituales en una residencia de la tercera (o cuarta) edad y de algunas (pocas) referencias a la trayectoria teatral de Els Joglars. Una especie de canto de cisne ante la inevitable llegada del ocaso. Y, en sus más logrados momentos, un corte de mangas a la Parca. Pude verlo el pasado domingo en la sala noble (la roja) de los Teatros del Canal, en Madrid.
Imagen superior:
Escena final de la obra: Molière acompañar en su tránsito al más allá del escenario a los actores
mientras las almas de sus personajes ascienden a la gloria.
Fotografía toma de Notodo.com