Mostrando entradas con la etiqueta Marilyn Monroe. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marilyn Monroe. Mostrar todas las entradas

miércoles, 5 de agosto de 2020

Trikikos (29)

 


Sólo hay un nombre
más grande que el recuerdo:
Marilyn Monroe.
Ya en aquel tiempo
«se besaba, infinita,
en los espejos».
Amor insomne,
lujuria de los días
y de las noches.
La soledad:
el sueño irremediable
del nembutal.
Y la sorpresa
de que no muere nunca
tanta belleza.
(Marilyn Monroe 1926-1962, 5 agosto)

sábado, 5 de octubre de 2019

Intermedio

Mr Whaite: Neón para La tentación vive arriba. 
«De aquel sueño —me dijo con un gesto que buscaba no tanto mi comprensión como mi asentimiento— sólo recuerdo un letrero de neón dubitativo en la oscuridad de la sala y la consabida leyenda: “Visite nuestro bar”».
...

martes, 14 de agosto de 2018

Una décima, una centésima de segundo...



(Visiones en voz alta). Mientras salgo de la página en que trabajo en el portátil y voy a Google en busca de las imágenes del colapso de un viaducto en Génova, del que me acabo de enterar por la radio, me entero, de paso, de que se ha encontrado la secuencia fílmica de un desnudo de Marilyn que se creía perdida. Acabo de ver las imágenes confusas de la nueva tragedia italiana, terribles por las voces desesperadas que en ellas se escuchan, y sin poderlo evitar (y sin conseguirlo... de momento), me demoro en intentar localizar lo que algunos califican como el primer desnudo de una estrella de Hollywood. Y al tiempo que desecho alguna metáfora fácil que las circunstancias podrían convertir en obscena ("por fin lograré ver las perseidas"), me abruma la condición ambivalente de la realidad, su cruda naturaleza, en el fondo tan difícil de captar, de sostener en su constante duración, pese a tantas antenas. He de volver a mi trabajo. Justamente lo había interrumpido en esta frase: «... Una décima, una centésima de segundo pueden separar la vida de la muerte...»

sábado, 1 de mayo de 2010

Marilyn


«El Acento», esa sección sin firma, a modo de comentario editorial ligero y alternativo, que la edición impresa de El país incluye junto a sus editoriales serios y el impagable oráculo diario de El Roto, pone hoy su ídem en la figura de Marilyn Monroe. Y lo hace con el buen tino y la gracia habituales de esta sección que poco a poco se está convirtiendo en una de mis favoritas. Un oasis entre la espesa y casi siempre enojosa prosa (aunque disculpable si se tiene cuenta la materia y los personajes que suelen circular por el patio de lo noticioso).

El artículo y la noticia que contiene (la publicación en breve de poemas, fragmentos de diario y otros escritos de Norma Jean) me han traído a la memoria la conocida foto que encabeza estas líneas (de hecho se cita en el artículo). La imagen nos muestra a la actriz (aunque no como actriz) absorta en la lectura del Ulysses, avanzando ya de forma completamente entregada por sus páginas finales, quizás atrapada en las redes gibraltareñas y ensoñadoras de la memoria de Molly Bloom.

La foto, tomada en 1955 por la fotógrafa Eve Arnold, ha sido con frecuencia interpretada como una irónica “alianza de contrarios”: la belleza descerebrada confrontada con la inteligencia árida e incluso fea. A veces también ha servido para ilustrar campañas de animación a la lectura de tintes paternalistas y hasta machistas («si ella puede, cualquiera puede»). Ese fue, al parecer, el objetivo del reportaje de Arnold.

Ambas consideraciones contienen, al menos, un error de bulto. O, más exactamente, muestran el efecto de los muchos estragos mentales que causa la asunción alegre de los tópicos. En este caso, que la belleza física y el glamour están reñidos con la inteligencia, o que ésta difícilmente puede sobrevivir en un cuerpo espléndido..., lugar común este último que a la postre viene siendo verdad, pero por el otro lado, por dimisión del cuerpo, que es materia más quebradiza.

Ya sabíamos que Marilyn, pese a lo que con ella trataron de hacer algunas películas (y más aún algunos críticos), no era la muñequita rubia, ingenua y vacía, ideal para ilustrar el reclamo miope del “sé bella y cállate”. Ahora, al leerla, incluso podremos levantar, guiados por su propia mano, algunos velos de su sensibilidad. Seguro que darán pie para entender un poco mejor el inmenso poder de su mito. Y seguro, también, que escribiera como escribiera, la seguiremos amando por lo que fue y será siempre: la novia más carnal de nuestros pocos años.

Ha llegado mayo y vuelve Marilyn. ¿Quién dijo crisis?

Dejo una secuencia no por conocida menos inolvidable de Con faldas y a lo loco. El final del vídeo, por cierto, contiene una elocuente ilustración de la ingeniosa frase de Carmen Martín Gaite que se cita en «El Acento».