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jueves, 30 de junio de 2016

Despertar


Salir del sueño por el pasadizo
que lleva al día con su senda extraña,
medir el paso azul del sol de españa
como el que mide el curso de un hechizo.
Y apurarlo en el vaso el bebedizo
de la luz fresca y ver cómo se baña
en transparencias la sustancia huraña
del cuerpo al despertar, tan huidizo.
Crece la realidad cuando, aún brumoso,
cruzo la casa y busco el excusado
rincón donde la vida a fluir empieza.
Frente al espejo hay ojos al acoso
de un viejo conocido, algo asombrado
de que haya luz y agua en una pieza.

Magnus Henckel: El despertar (1893).

sábado, 14 de mayo de 2016

Lluvia nocturna*



Qué sorpresa, palabra, tu sencillez al vuelo,
el ala que de pronto golpea en el cristal
y pone en guardia a todas las vírgenes prudentes
con nada más que el leve chispazo de un candil.
Porque en la lejanía de los libros usados
y en sus oscuros nombres llenos de laberintos
hay un sueño ligero que la noche me trae
para unir el goteo de su voz a mi voz.
Queda del día un rastro de ceniza oloroso
y muecas sibilinas de torvos personajes
y está la idolatría de los pueblos sin sangre
y los enigmas acres que arrastra el huracán.
Y son señales todas de un cielo asaeteado
por los revoloteos de murciélagos drones
que astillan las pantallas de los cubiles tristes
como una extraña forma de ponerse a llover.

Imagen de autoría desconocida. Tomada de aquí.


* Superados los efectos del Viernes 13 y su poder corrosivo, aquí está la versión restaurada del poema. Disculpen el desconcierto, si lo hubo. Y gracias, como siempre, por la atención.

viernes, 13 de mayo de 2016

Nuvia llocturna


Qué sorpresa, palabra, tu sencillez al vuelo,
el ala que de bronco colpea en el gristal
y pone en guardia a todas las vírgenes prudientes
con nada más que el leve pischazo de un dancil.
Porque en la liejana de los lorbis usados
y en sus oscuros nembros llenos de laberintos
hay un sueño gilero que la necho me arte
para ruin el goteo de su voz a mi voz.
Queda del día un copo de cineza orolosa
y muecas bisilinas de porsajenes trovos
y está la toiladría de los buelpos sin sengra
y los gimanes acres que astrarra le harucán.
Y son laseñes todas de un cielo asaeteado
por los retoloveos de muciérlagos drones
que astillan las panllatas de los cubiles tristes
como una extraña morfa de ponerse a llover.

Imagen de autoría no conocida. Tomada de aquí

jueves, 5 de mayo de 2016

Lo ignoto ya lo noto


Este modo sutil con que pretendo
decir lo que no pueden las palabras
es un fondo sin pozo donde el agua
refleja la esperanza del momento.

Y es también el recodo en el que escondo,
diciendo sin decir, eso que buscas:
hipo escrito, lector. Llaves. Qué injustas
son las horas robadas a lo ignoto.

A lo ignoto, al secreto, a la insurgencia
de todos los fantasmas e invivibles
deseos que nos minan desde adentro.

Pues sólo así, sin cautivar la pena
de sorbernos sin fin, tan infelices,
podremos darle vida al, lector, muerto.

Fotografía anónima. Tomada de aquí.

jueves, 7 de abril de 2016

Gónghoras


Con tan sólo decir: «música oculta»,
salen como de un gong horas sonando
contra el fragor del día por ver cuándo
hiere a la aurora la hora más inculta.

Y poco más que carne aún insepulta
quedará vivo si se va secando
al aire y sus secuelas el nefando
circunloquio de tanta voz estulta.

Ya sólo letanías o rarezas,
fervores que se visten de antiguallas,
se escuchan a las puertas del Congreso.

La Realidad murió con los canallas.
Y tú, votante insomne que aún le rezas,
la ves hundirse por su propio peso.

Fotografía de autor no identificado. Tomada de aquí.

jueves, 11 de febrero de 2016

Bifurcaciones (2)


Bendita dispersión, cuánta alegría
siembras en el alfiz de la mañana:
miles de puertas sobre el día abiertas
y un vendaval de olores en el aire.
Si no fuera la nube que se cierne
con su sombra de duda sobre el campo...
Si no fuera la noche, que es inmensa
y puede devorar el día entero.
Grávida de mil vidas, esta vida
tan delicada, tan fugaz, tan poca
cosa que apenas da tiempo a decirla,
es cuanto tengo: mi único tesoro,
la barca que se inventa su derrota,
el sinsentido que todo lo explica.
Bendita dispersión: el viento pudo
llevar contigo la semilla al mar.

(Este poema es el envés de este otro publicado hace unos días).

Ilustración:
Mandala esotérico, con sus 14 círculos
girando en torno a un universo interior.
Tomado de aquí.

jueves, 21 de enero de 2016

Bifurcaciones



Maldita dispersión, qué vericuetos
trazas entre las cosas que me gustan.
De flor en flor me llevas, cual obtusa
mariposa monarca siempre en celo.
Yo no sé si mi mal tiene remedio
o si mi alma es así de perdidiza
y encuentra en el doblar de cada esquina
una señal del arte cruel de Dédalo.
La pura realidad es tan hermosa
y se abre en tantas múltiples facetas,
que hay en todo una puerta que me invita.
Es difícil no ver que en cada sombra
brilla un fulgor secreto que no cesa
de iluminar caminos en la ruina.

Ilustración: Escena de «Dentro del laberinto». Imagen: The Jim Henson Company / Lucasfilm / TriStar Pictures.
Tomada de Jot Down, «Laberintos: el arte de perderse».