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martes, 3 de marzo de 2020

La deriva del capitalismo (o viceversa)

Libros e ideas para repensar el capitalismo. Joaquín Estefanía
Capitalsmo... en construcción
(Lecturas en voz alta). Me informa un amigo (gracias, Felipe Pallete) de la brillantez de este artículo de Joaquín Estefanía en el último Babelia. Y, una vez leído, admito que es un buen resumen de las principales ideas de los libros que cita sobre la situación actual de la economía mundial, sus retos y debilidades. Y, en efecto, como suele ocurrir en los artículos de uno de los periodistas con mejor dominio de las claves económicas (de hecho su formación es más de economista que de periodista), analiza la situación con rigor y propiedad.
Pero me parece que no tiene en cuenta de forma suficiente, pese a incluir a Piketty y otros en la bibliografía, algunos aspectos. Uno es la necesaria redefinición del concepto de «trabajo» y su imprescindible desmitificación (desacralización incluso). Otro, que debería poner un énfasis mayor en la redistribución de la riqueza como un factor imprescindible para la supervivencia de la propia economía de mercado (poscapitalista o socialparitaria). Y, de forma muy especial, me parece que el artículo no contempla el drástico cambio de fuerzas en juego y, sobre todo, la emergencia de factores de producción creadores de grandes plusvalías ligados a la cuarta —o quinta ya, al ritmo de la veloz expansión del 5G y en puertas de la explosión cuántica— era posindustrial.
En relación con este último aspecto, no hay que perder de vista que en la nueva realidad el principal agente dinamizador son los nuevos escenarios ciberglobales que tienen en la explotación del Big Data su principal fundamento. ¿Quién paga por la materia prima de la que se nutre esa minería y explotación — en ambos sentidos del término— del recurso básico en juego que no es otro que nuestras costumbres, hábitos de consumo, juegos, ritos, mitos, creencias... en suma nuestras propias vidas?
Son asuntos que un análisis del estado actual del capitalismo y su posible evolución y deriva tendría que plantearse. Y ahí puede que ciertas ideas de vaga filiación marxista aún puedan seguir siendo no sólo útiles sino imprescindibles, más allá de que el ideal utópico de un estado comunista de verdad operativo esté finiquitado.

domingo, 27 de octubre de 2019

Nuevos viejos tiempos

Sebastián Piñera y Cecilia Morel en La Moneda, en 2018.
El presidente chileno Sebastián Piñera y Cecilia Morel en La Moneda, en 2018.
(Lecturas en voz alta). Mientras nos enzarzamos en estériles polémicas exhumantes o en esa vieja trashumancia de acémilas y pollinos que son las reyertas tribales, el «mundo de verdad» no para de hurtarnos lo poco de alma que nos queda, después de haber saqueado todos los demás recursos. Esa es, creo, la música de fondo de este lúcido artículo del gran Enric González (al que algunos consideran el mejor periodista de su generación). Es altamente recomendable su lectura, desde el párrafo chileno inicial hasta el cierre categórico del ominoso ejemplo de cómo, además de dejar que nos jodan, ponemos (ponen en nuestro nombre) la cama. Hay que empezar de una vez por todas a reclamar, por derecho y con el derecho en la mano, que las nuevas corporaciones de los big data paguen por lo que tan impune como puntualmente nos vienen robando desde hace más o menos tres lustros. Esa debería ser una de las piedras maestras del nuevo orden económico mundial que están exigiendo ya tanto las nuevas tecnologías cuánticas del manejo de la información como las aún borrosas, pero evidentes, consecuencias psicológicas y sociales de su imparable desarrollo.