(En voz alta). AVISO URGENTE. Yo en su lugar, amiga, amigo cinéfilo o que alguna vez lo fue, o solo aficionado ocasional, o también lector o lectriz que casi nunca sabe si le gusta más el libro o la película, a ustedes y vosotros se lo digo: dejen los planes aplazables que tengan previstos para esta tarde, búsquense una buena sala de cine con gran pantalla y sonido envolvente y corran a ver la última maravillosa locura de Guillermo del Toro, ese Frankenstein que, como ya hiciera en El laberinto del Fauno, entre otras, vuelve a demostrar que por la venas de este cineasta mexicano corren ríos del mejor celuloide bien mezclados con la tinta de la vieja literatura aventurera y arriesgada. Un placer completo de principio a fin esta lectura personal, barroca, imaginativa, poderosa, delicada… de la inmortal obra de Mary Shelley, ese mito intemporal de nuestra alma que seguramente inauguró un tiempo que ahora nos alcanza y nos desborda. Hoy y mañana son aún los días de la Fiesta del Cine. ¡Corran a celebrarla! Me lo agradecerán. Se lo agradecerán.
miércoles, 5 de noviembre de 2025
miércoles, 21 de septiembre de 2022
UNA TUERCA DEVUELTA
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| Fotograma de Frankenstein (1931), de James Whale. En escena, los actores Boris Karloff y Marilyn Harris. |
Cuando Frankenstein entró en la sala de disección se dio cuenta de que se había equivocado de libro. Trató de llegar por un atajo a la portada, pero tropezó en el colofón y quedó sepultado al final del índice. Allí lo encontré esta mañana, casi tapado por una flor seca y con el tornillo intratraqueal fuera de sus anclajes. Había ido yo a comprobar una cita en el Melmoth y se me vino encima todo el estante de la novela gótica. Me miró con la ternura aquella de la escena del río con la niña y sentí por él una infinita compasión. Le ayudé a volver a casa. Y, agradecido, me regaló una de sus tuercas de repuesto. ¡Qué criatura tan sensible! Lo que pasa —aunque quién sabe de verdad nunca lo que de verdad pasa— es que no sé bien, ni mal, qué hacer con ella.
