EL POEMA Que Se Adentra en el OTOÑO
Ahí viene el poeta con sus altos coturnos
a menudo disfrazados de hipócritas albarcas,
el yomemiconmigo aterido de frío
y no menos mortal que todos los mortales.
Pero miradlo bien: qué hermosa criatura,
cómo siente en lo hondo su insólita grandeza,
la chispa irrepetible con la que arde en Lo oscuro
la voz que a veces llega a pinchar el misterio.
Qué verdades silentes se elevan en la noche
cuando el poeta deja que sus palabras fluyan
y, testigo inefable de una especie irredenta,
asiente a todo cuanto la sorpresa de morir le depare.



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