lunes, 13 de abril de 2026

Inundaciones de Babel






DIVERSAS FORMAS DE inundar BABEL. No es infrecuente que el verbo principal, aquel sobre el que recae toda la fuerza de la acción y, en suma, el principal sentido y dirección y movimiento y acaso valor de lo enunciado, dude, se agazape o incluso huya en el preciso momento en que debería comparecer y dar cuenta. Se dice que hay ahora máquinas capaces de detectar los movimientos de nuestros engranajes cerebrales, y en consecuencia nuestros pensamientos y el primer impulso de nuestras acciones, justo antes de que se produzca en nosotros gesto alguno de volición; y que eso pondría en seria tela de juicio —o en tela de juicio serio o incluso en juicio serio de vaya tela— el famoso libre albedrío, esa piedra de clave del hermoso edificio de la autonomía personal en la que, por otro lado, tan sencillo es tropezar… A Babel es fácil acercarse: basta con seguir la senda dizque espontánea del camino fenicio y pararse a contemplar el resultado hasta perderse dentro del laberinto. Dicen que Claude MYTHOS, FABLE, la última IA conocida, es la encarnación verdadera de lo que sugiere su nombre. Seguramente Ariadna se estará sonriendo —o incluso, como si dijéramos, “partiéndose la caja”… ¿de Pandora?— mientras no deja de enredar la madeja. Chi lo sa.

(LGdlTT, XLII - Babel, 3, 4, 6, 9)

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