LOS TESTIGOS. Quizás hubieran acordado secretamente una cita o quizás los juntó la casualidad. Pero era el caso que en el momento decisivo y a la hora señalada allí estaban los tres, a pie de obra, decididos a presentar testimonio y evidenciando con su sola presencia que eran conscientes de lo mucho que había en juego. Ellos, los testigos: Orugo, Florindo y Globillos. Buena cuadrilla.
(LGdlTT, XXXIV)

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