El borboteo de la sopa cuántica
FRENTE AL BULLICIO DE LA SOPA CUÁNTICA. Hay mañanas en las que uno se despierta como si fuera a asistir a la creación del mundo. Es tan grande y creciente la sensación de irrealidad que nos cerca por doquier, que algún reducto en nuestro interior, o por donde sea que caiga lo que en tiempos no muy lejanos dimos en llamar alma, se resiste a ser regurgitado y sometido (o viceversa), e incluso exige ser tenido en cuenta a la hora de repartir los nuevos predicamentos y de aquilatar la sintaxis para que la lengua no se nos trabuque definitivamente y nos quedemos sin ser capaces de probar la sopa cuántica que borbotea en la marmita del presente, y pareciera que fuera a desencadenarse de un momento a otro, ay hermanos, el último paso de la evaporación. No nos dejemos embaucar. Aún es posible la inteligencia. Y seguimos teniendo corazón. (LGdlTT, XXXVIII)
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