sábado, 11 de abril de 2026

El Gran Suplantador




(Al filo de los días). Mientras escribía la otra noche el poema de «Agustín de Hipona…», casi de un tirón y contando con la opinión cercana y la peculiar colaboración de PER, no dejaba de sentir que la voz que trataba de abrirse paso en el poema, y que al final se impuso, tenía mucho que ver con otra de varias décadas atrás (de hecho, de hacia finales de los años 70, quizás exactamente del otoño del 79), y en concreto con la de un poema de Territorio de Gestos Fugitivos», el libreto publicado en “Colección La Troje” que editaba el entusiasta y peculiar colectivo del mismo nombre, un grupo de amigos que, en general, lo seguimos siendo. Y algunos, algo más. Es curioso el misterio del tiempo. Y más aún cuando se refleja en el cristal de la memoria. ¿No será él, de hecho, el gran suplantador? El poema tenía un referente preciso, al que aún podría poner nombre y apellidos. Pero, naturalmente, no lo haré. Entre otros motivos, para no quitarle, si es que alguno tiene, vuelo.

Addenda: (Solo, por si mi memoria termina también en esto fallando, la sigla: DSM).





 

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