El dramaturgo Peter Brook con los actores de su último trabajo
en Les Bouffes du Nord: un montaje de La Tempestad,
de William Shakespeare.
Foto: © Brad Spurgeon. |
(En la muerte de Peter Brook)
Entre los recuerdos, evocaciones y susurros de despedida dedicados al gran dramaturgo destacaba sobremanera el escrito por uno de sus discípulos —o al menos, un fervoroso admirador de su modo de hacer—, y en el que venía a referir una historia que el fallecido le había contado en una ocasión: «En un monasterio hindú vivían unos monjes, y entre ellos uno al que nadie había oído nunca hablar, si bien todos le atribuían una gran sabiduría. Cuando el monje hermético estaba a las puertas de la muerte, los demás le pidieron que hablara para conocer la verdad que nunca había pronunciado. Entonces el anciano dijo una sola palabra: “Fuego”. Y en ese momento el monasterio ardió». Lo curioso, aunque esto no lo cuenta el informante, es que la conversación se producía en el restaurante de Les Bouffes du Nord, la vieja sala del norte de París que el dramaturgo convirtiera en su centro de trabajo y que décadas atrás había sido devastada por un incendio.
(LUN, 696 ~ Homenaje a Peter Brook, con un testimonio de Lluís Pasqual)
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