martes, 5 de julio de 2022

El anticiclón de las Azores

Mariano Medina, en plena faena. Foto del archivo de José Miguel Viñas.


Nos acompaña al menos desde los tiempos —en todos los sentidos— de Mariano Medina, el “hombre del tiempo” por antonomasia, nombre que a usted, improbable y casi imberbe lector o lectriz jovenzuela, tal vez nada les diga, aunque también veo cómo a alguno de mis habituales se les ha iluminado ahora mismo el circuito de la recordación. Después de ser seculares, vamos camino de ser milenarios: de hecho ya lo somos… como especie. Y es el caso —¡narrador, no se me distraiga!— que hoy traen los papeles un informe que parece socavar, o al menos meter en cintura, los fundamentos del tiempo meteorológico —eso que los ingleses llaman weather, frente al time que nos engaña a todos. Resulta que el susodicho anticiclón, responsable entre otros efectos del ciclo de las aguas celestiales y sus precipitaciones, se está intensificando de un modo inédito a cómo lo ha venido haciendo en el último milenio y que tal novedad bien podría ser efecto —otro más— del cambio climático. En concreto, el climatólogo Pablo Ortega sostiene que «en los mejores modelos disponibles para estudiar el clima del último milenio se ve que los gases de efecto invernadero producen una expansión e intensificación del anticiclón de las Azores promoviendo condiciones más secas en la península Ibérica..» Y mientras resuenan en nuestras mentes afantasmadas estas nuevas apreciaciones, las neuronas aún vigentes no descansan y tirando del hilo y las isobaras nos remontan a otro ‘espectacular’ suceso meteorológico que incluso dio lugar a su inclusión en algún texto literario memorable y que tuvo como protagonista a otro hombre del tiempo, Eugenio Martín Rubio, que se atrevió a afirmar: «Si mañana no llueve me corto el bigote». Y como no llovió, tuvo que afeitarse. Por lo demás, ha sido nombrar Azores y han vuelto a encarnarse los azares —en especial los que escriben con ‘n’ intercalada (viejo chiste)—, de modo que no me extrañaría nada que, en una nueva vuelta de tuerca, y ya a la desesperada, nos viéramos obligados a recurrir a eso que en una cadena anuncian cómo “el anticiclón de los Ozores” por ver de combatir con humor de celuloide, a veces muy rancio, los desastres que se nos vienen encima.

(LUN, 695 ~ «De la vida misma»)

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