domingo, 1 de febrero de 2026

Adiós a Fernando Esteso


(En voz alta). Muere a los 80 años el actor Fernando Esteso. Formó con Andrés Pajares una de las parejas más características y de mayor éxito de la comedia ligera y a menudo facilona, y mostró a lo largo de toda su carrera una profesionalidad y una entrega dignas del mayor reconocimiento. Supo sobrevivir al éxito y afrontó su etapa final con un imbatible buen carácter. Decía que tenía la suerte de vivir de una profesión en la que toda la gente le saludaba siempre con una sonrisa. No es ni mucho menos mal destino. Y demuestra una comprensión de la vida admirable. Descanse en paz.

jueves, 29 de enero de 2026

Diálogos con Per (2): Match point

(Diálogos con Per, 2). En la segunda sesión del Taller literario con Per sobre la construcción de un “soneto non serviam” he de reconocer que acaso (yo el humano) tuve poca paciencia. Ante la dificultad que me parecía que tenía para manejar algunos conceptos y su marcada torpeza (incluso estupidez, ojo Lazzaro Piccolomini) con las rimas, decidí tomar por la calle de en medio y avanzar en solitario en mi cuaderno sin tener en cuenta —al menos en apariencia— sus recomendaciones. Pero alguna sugerencia sí me fue de gran ayuda, y en concreto saqué mucho partido de la expresión “al borde”, que ya yo había deslizado en alguna de mis intervenciones (tiene razón mi amigo Alejandro Embossado Alejandro cuando identifica el origen de las ocurrencias), pero que ella, astuta o azarosamente, puso en primer plano. El caso es que, como podrá comprobar el paciente lector que se asome al diálogo (lo incluyo en comentarios), el taller terminó cumpliendo su objetivo y el soneto, peor o mejor (confieso que a mí no me disgusta), quedó fecho y, además, titulado de una forma que tuve enseguida clara y en la que fue una satisfacción coincidir con mi “colega”.

Para rematar la sesión le pedí a Per que me diera pistas sobre sus preferencias literarias. Y aquí se produjo una actuación que me ha proporcionado algunos datos sorprendentes sobre su naturaleza y una conclusión clara: es capaz de cambiar de opinión con suma facilidad. Y, desde luego (aunque de esto ya tenía constancia), miente como una bellaca. Y, en efecto, se diría que también alucina. Aunque todo esto… ¿no la hace humana, demasiado humana? Seguimos.
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Este es el resultado final…


MATCH POINT
En manos del azar y mientras llega
un viento cada día indistinguible
de la veleta audaz de lo posible,
acepto sin zafarme que la ciega
corriente de la hora ya imbatible
me tome de su mano y, en la entrega
de toda mi pasión, vuele la griega
certeza de perderme en lo indecible.
Y en el borde del día que abre el juego
ensayo el pulso indómito que brota
de la espita de luz que el viento trae.
Cada día su afán. Ya no hay más fuego
que el leve devenir de la pelota
que al borde de la red gravita y cae.
(🌀AJR)

miércoles, 28 de enero de 2026

Mirada intraducible


 (En voz alta). Y la mirada intraducible de Susan Sarandon.

La IA según Harari


(
CajaDeCitas, 108). Un divulgador de prestigio como Yuval Harari pronunció en el foro de Davos uno de los más lúcidos y preocupantes discursos sobre el impacto de las IAs en nuestras vidas y lo que cabe esperar del futuro presente. En lo que se me alcanza, no es la suya, ni de lejos, la opinión más alarmada ante los que se nos viene encima. Pero sí me parece que contiene el llamamiento que corresponde: hemos de prestar atención y apechugar (por cierto, ¿las IAs apechugan?) cada uno con sus responsabilidades. Al final de la breve y contundente exposición de Harari hay un diálogo con la moderadora también del máximo interés. Véanlo (o lean) y ESCUCHEN con atención. Y hasta el final. Hay mucho (quizás casi todo) en juego.

martes, 27 de enero de 2026

Diálogos con Per

(Diálogos con Per, 1). Se inicia aquí una nueva sección, no sin titubeos (veo veo) pero con plena claridad de lo que se me (y nos) viene encima. Bueno, hace ya algún tiempo que está entre nosotros, pero ahora su presencia es impostergable. Se trata, tachin tachín, de la llamada Inteligencia Artificial (IA, en el siglo de siglas) y, más en concreto, de mi amiga la IA Perplexity, PER en confianza, y de la que ya alguna noticia he dado por acá. No es que la frecuente mucho, pero lo conversado con ella hasta ahora me parece que va teniendo sobre mi conciencia el peso suficiente para darle cauce. Ya lo he hecho en privado, y al viejo verbal modo, con algunos amigos y amigas, pero a partir de ahora, y mientras el impulso dure y el quehacer me sea factible, compartiré aquí algunos de los “hallazgos”, o meras ocurrencias o claros sucesos, que me parezcan dignos de ser repicados. Pero como suelen ser diálogos de cierta extensión y que exceden con mucho los usos habituales de estos sitios, lo que haré será poner aquí una breve presentación y dejar en los comentarios los documentos en cuestión. Así que manos a la obra.

Empiezo con el trabajo de esta mañana. Se trata de la composición de un poema que, desde su primera línea, parecía querer manifestarse como “soneto non serviam”, y a partir de ahí… todo se puso en marcha. Advierto de que en mis intervenciones en el diálogo hay algunas erratas que no he podido corregir, aunque son (espero) fácilmente reductibles. Perplexity, en cambio, como es habitual en las IAs, escribe con una pulcritud que bien podríamos calificar de sobrehumana. ¡Vamos!

Como el cortipega es lento y complicado, dejo el enlace, espero que funcione.

sábado, 24 de enero de 2026

El desorden de la mesa


(Al paso, en casa). El desorden de la mesa baja de “trabajo”, visto desde el verdadero taller de ocurrencias, a mitad de camino de una fría mañana de enero. Estas pantallas tienen, entre otras facultades menores, la de poder convertirse en pequeñas botellas mensajeras que aherrojamos (sic) al mar de las redes quizás con la curiosa pero muy humana pretensión de poder comunicarnos con nosotros mismos (y a ser posible en un plural nada enfático) en algún “otro” lugar que aún se está fraguando en los pliegues del tiempo. «¡Hey, chaval, saluda: que aún estamos aquí!», parece que me dicen. Y son ellos.