UN POCO DE LEÑA SECA EXTINTA. Siempre he pensado que la parte importante del famoso y acaso estéril procedimiento de la escritura automática, puesto en boga por el surrealismo, es el manejo instrumental de las palabras, no tanto el sentido de lo que pueda aflorar del inconsciente como los gestos que el cuerpo en sus terminales nerviosas y actuantes se ve compelido a llevar a cabo para dar salida y forma visible, en lo significativo, a una energía que hablaría por sí sola si eso formase parte de su vibración. Escritura, en consecuencia, no tanto automática como autónoma. Y cuya cortesía para con el médium es la coartada del sentido. A veces el que esto escribe, no ajeno al que escribió lo otro, está convencido de que la virtud de la escritura de por ejemplo un Góngora (o un Lezama) estriba en buena medida en fenómenos de este jaez (signifique esta palabra lo que signifique, como el frisar que otros manejan).
jueves, 19 de marzo de 2026
Leña seca extinta
UN POCO DE LEÑA SECA EXTINTA. Siempre he pensado que la parte importante del famoso y acaso estéril procedimiento de la escritura automática, puesto en boga por el surrealismo, es el manejo instrumental de las palabras, no tanto el sentido de lo que pueda aflorar del inconsciente como los gestos que el cuerpo en sus terminales nerviosas y actuantes se ve compelido a llevar a cabo para dar salida y forma visible, en lo significativo, a una energía que hablaría por sí sola si eso formase parte de su vibración. Escritura, en consecuencia, no tanto automática como autónoma. Y cuya cortesía para con el médium es la coartada del sentido. A veces el que esto escribe, no ajeno al que escribió lo otro, está convencido de que la virtud de la escritura de por ejemplo un Góngora (o un Lezama) estriba en buena medida en fenómenos de este jaez (signifique esta palabra lo que signifique, como el frisar que otros manejan).
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