lunes, 11 de julio de 2022

A propósito de monos

Inevitablemente, sin duda porque la mente también consiste en estos hitos y funciona con estos topes, la columna que Luis García Montero, con clarísimas segundas intenciones, dedica hoy a los monos me ha traído a la memoria un episodio de los inicios de mi actividad como editor. Estábamos en pleno desarrollo de la Colección Salvat TC de Temas Clave, quizás a la altura del número 40 (principios de 1982, probablemente) y se decidió contratar a Fernando Sánchez Dragó, que tres años antes había publicado, en Hiperión, su exitosa Gárgoris y Habidis. Una historia mágica de España. El tema propuesto, después de analizar varios posibles, fue el de explicar el fenómeno de las “nuevas religiones”, un asunto que acordamos después de varias reuniones que el director de la colección, Jesús Campos (ya fallecido), y yo mismo mantuvimos con el entonces emergente escritor y divulgador cultural, con una presencia mediática que ya empezaba a ser destacable. Se pactaron las fechas, se firmó el contrato y nos pusimos manos a la obra. Dragó nos avanzó un índice de contenidos, al que hicimos algunas sugerencias, ya que en una colección tan extensa era preciso cuidar mucho la delimitación de asuntos tratables entre libros de materias similares o fronterizas. Al poco de iniciarse la colaboración, el escritor fue nombrado para un puesto de responsabilidad en la embajada de España en Nairobi (tal vez como agregado cultural) y continué el contacto por carta con cierta periodicidad, según el acostumbrado seguimiento de obras del que los editores rendíamos cuentas en las reuniones del Equipo de Redacción cada lunes. A partir de un determinado momento, dejé de tener noticias del avance del proyecto y cuando se acercaba la fecha límite de entrega del original —o quizás ya sobrepasada: creo que entonces los plazos solían ser más elásticos, pese a la férrea exigencia de la cita semanal con los lectores y las necesidades de coordinación con la campaña publicitaria de cada número—, tuve que enviarle un telegrama, o lo que entonces se denominaba “un cable”, tanto a su domicilio como a la sede de la embajada española en la capital keniata. Como respuesta, unos días después recibí una larga carta en la que Dragó aducía una razón que entonces me pareció novelesca: tenía ya el original casi terminado, pero hete aquí que una noche dejó abierta la ventana de su habitación, en un piso bajo, y una pandilla de simios de una floresta cercana penetró por ella y algunos de sus integrantes, presumiblemente los más “leones”, arramblaron con el mecanoscrito. Añadía el escritor que no se sentía con fuerzas ni disponía de tiempo para rehacer lo perdido y concluía su misiva sugiriendo algunos nombres de colegas que podrían encargarse del asunto, entre ellos el del antropólogo y polemista Alberto Cardín. Él fue, finalmente, el autor de Movimientos religiosos modernos, cuyo proceso de edición también dio lugar a alguna batallita. Pero quede, si acaso, para otra ocasión.

sábado, 9 de julio de 2022

LAS COSAS DE NOSTRA

NOSTRA PEDALEANDO EN DÍAS DE JULIO, EN NO MALA COMPAÑÍA Y CON ALGUNA QUERELLA QUIZÁS ANTITAURINA, QUE NO ANTITÁURICA, DE FONDO

Una forma de mirar el mundo. Imagen ©️CanStockPhoto .com

A Nostra, aunque apenas hable de él, lo he visto a menudo en los últimos días. Lo que pasa es que está como ensimismado, más que de costumbre, y silente, acaso como nunca hasta ahora. Aunque sí se pasea, actúa y gesticula, y hasta ha montado en la Plaza algún zipizape que sería digno de relato…, si no hiciera tanta calor. Pero, en fin. Es el caso que esta mañana lo he visto andando muy decidido por Ramos Carrión y luego ha ido a sentarse a los pedales para viejos de los jardines de Mario Benedetti —antes Plaza del Banco— y, con disimulo, me he ido tras él y me he sentado en el pedalier contiguo. Ha hecho como si no se diera cuenta, pero al poco, sin dejar de pedalear, ni yo tampoco, y con un claro ademán de actor que se sabe ante el público, se ha arrancado a declamar coplas de este jaez: «Aún no he visto ninguno, ni pienso hacerlo, mas desde aquí os lo digo: estoy de los encierros… hasta los webos». La grafía final, doy fe, es del original: no es la primera vez que me doy cuenta de que el Profeta de la Prospe suele meter muchos aggiornamentos en sus filípicas. Ha seguido después con otras rimas, aunque me parecieron incomprensibles o sin mensaje seguro. De modo que me las ahorro. O, si eso, para otro día, cuando el bochorno pase.

(LUN, 692 ~ «Las cosas de Nostra»)

viernes, 8 de julio de 2022

Todos los haikus...

 


TODOS* LOS HAIKUS SE RESUMEN EN DOS


ABCD
EFGHIJ
KLM

NÑOP
QRSTUVW
XYZ

(Es decir):
Abecedé
efegehach’ijota
ka-ele-eme
eneñeopé
cuerreset’uvedoble
equisyzeta.

*Todos los haikus en lenguas que utilizan el alfabeto latino.

(LUN, 693 ~ «Amo idioma»)


jueves, 7 de julio de 2022

GIGA o JIGA DEL BOSÓN DE HIGGS

Instalaciones del CERN, correspondientes al detector Alice.
Foto de Luis Dávila/Expansión.

(Oigo de nuevo esta cantinela ahora que se han cumplido diez años de la “demostración” de su protagonista y cuando la gran máquina del CERN que la hizo posible vuelve a ponerse en marcha para abordar investigaciones extraordinarias sobre la materia oscura y otras incógnitas del universo. Ni que decir tiene que quien la cantaba, sentado en el banco de una hermosa plaza, era ni más ni menos que Nostra, el Profeta de La Prospe, de modo que corran por su cuenta todas las inventivas y ceremoniales. Sea).


Ay bosón, tú que rebosas
de incógnitas genesíacas,
tú que guardas el secreto
de la impar física cuántica,
tú que te las sabes todas
las materias y sustancias
del universo invisible
y su oscuridad atávica,
tú, bosón de Higgs (posible),
firma de dios en metáfora,
muéstrate y muéstranos,
con los signos de tu traza
bien evidentes, que existes
y que existimos, que nada
se opone a nuestra periplo
para comenzar mañana
--si es que algo significa
«mañana» en tu lengua opaca--,
o en un instante sin cuándo
y en un dónde sin distancias,
el viaje interminable
a la verdad desvelada
del retorno a los orígenes
con la partícula mágica
que dicen que el alma es
en la lengua bien posada,
pues verbal materia al cabo
son la luz, los quarks, la masa,
los protones y neutrones,
también el aire y el agua,
la llama viva del fuego
y cuanto su fuerza arrasa
por esos campos de Higgs
y del diablo, en miríadas
de neutrinos intocables
que sin cesación nos bañan
hasta dejarnos desnudos
sobre la tierra ondulada
del amor que nos consume
y nos transporta en su barca.
Ay, bosón incomprensible,
pura ficción matemática
real cual la vida misma,
fin de la física clásica,
prueba que demuestra el alto
pensamiento que nos marca
como especie milagrosa
y a la vez terrible, aclara
las fronteras del exilio
y en medio de ellas señala
la veredita de luz
que guíe la vuelta a casa.
Oh, bosón sobón, no ceses
de acariciarnos la escasa
materia viva y extensa
que en nuestras mentes no alcanza
a derrotarse del todo
hacia la noche sagrada
y aún busca el bosque del sueño
y entre la risa y las lágrimas
cruza los desfiladeros
del deseo y de la náusea,
las altas mareas grises,
las colinas plateadas,
los cangilones sin nadie
rodando en la inmensa nada
y aquel viejo paradiso
con su sierpe y su manzana:
los cuentos que nos contaron,
que aún nos cuentan, hasta el alba.
Bajel de nueva odisea
y lugar nuevo en la mancha
que bajo el ojo del cielo
dibuja arrugas y escalas
para trepar al espacio
que sin querer nos atrapa
y deja un rastro sombrío
en medio de la mañana,
oh, bosón de Higgs (posible),
rubro de aquella alborada
sin albor que fue el big-bang
y ésta su secuela vasta,
huella que en el cosmos cómico
se adelantó a la pisada,
cifra del silencio espeso
que nos toma por la espalda
y al volvernos desvanece
su presencia y nos devana
en los telares del tiempo,
entre el vacío y la nada.
La nada no es el vacío,
el vacío no es la nada,
nada nada en el vacío,
el vacío y la nonada,
la nada y el "no" vacío
y el "no" da vacío nada,
nada es no en el vacío...
Entre el vacío y la nada,
tú, bosón, nos deletreas,
como el maestro en la infancia,
nos miras e, indiferente,
borras luego la pizarra.
Bailemos, amigos, todos
esta giga improvisada,
que aquí está el bosón de Higgs
(posible). Y la vida pasa.
(LUN, 694 ~ «De la Posada/Las Cosas de Nostra»)

martes, 5 de julio de 2022

El anticiclón de las Azores

Mariano Medina, en plena faena. Foto del archivo de José Miguel Viñas.


Nos acompaña al menos desde los tiempos —en todos los sentidos— de Mariano Medina, el “hombre del tiempo” por antonomasia, nombre que a usted, improbable y casi imberbe lector o lectriz jovenzuela, tal vez nada les diga, aunque también veo cómo a alguno de mis habituales se les ha iluminado ahora mismo el circuito de la recordación. Después de ser seculares, vamos camino de ser milenarios: de hecho ya lo somos… como especie. Y es el caso —¡narrador, no se me distraiga!— que hoy traen los papeles un informe que parece socavar, o al menos meter en cintura, los fundamentos del tiempo meteorológico —eso que los ingleses llaman weather, frente al time que nos engaña a todos. Resulta que el susodicho anticiclón, responsable entre otros efectos del ciclo de las aguas celestiales y sus precipitaciones, se está intensificando de un modo inédito a cómo lo ha venido haciendo en el último milenio y que tal novedad bien podría ser efecto —otro más— del cambio climático. En concreto, el climatólogo Pablo Ortega sostiene que «en los mejores modelos disponibles para estudiar el clima del último milenio se ve que los gases de efecto invernadero producen una expansión e intensificación del anticiclón de las Azores promoviendo condiciones más secas en la península Ibérica..» Y mientras resuenan en nuestras mentes afantasmadas estas nuevas apreciaciones, las neuronas aún vigentes no descansan y tirando del hilo y las isobaras nos remontan a otro ‘espectacular’ suceso meteorológico que incluso dio lugar a su inclusión en algún texto literario memorable y que tuvo como protagonista a otro hombre del tiempo, Eugenio Martín Rubio, que se atrevió a afirmar: «Si mañana no llueve me corto el bigote». Y como no llovió, tuvo que afeitarse. Por lo demás, ha sido nombrar Azores y han vuelto a encarnarse los azares —en especial los que escriben con ‘n’ intercalada (viejo chiste)—, de modo que no me extrañaría nada que, en una nueva vuelta de tuerca, y ya a la desesperada, nos viéramos obligados a recurrir a eso que en una cadena anuncian cómo “el anticiclón de los Ozores” por ver de combatir con humor de celuloide, a veces muy rancio, los desastres que se nos vienen encima.

(LUN, 695 ~ «De la vida misma»)

lunes, 4 de julio de 2022

El fuego del teatro (homenaje a Peter Brook)

El dramaturgo Peter Brook con los actores de su último trabajo 
en Les Bouffes du Nord: un montaje de La Tempestad
de William Shakespeare.
Foto: © Brad Spurgeon.

(En la muerte de Peter Brook)

Entre los recuerdos, evocaciones y susurros de despedida dedicados al gran dramaturgo destacaba sobremanera el escrito por uno de sus discípulos —o al menos, un fervoroso admirador de su modo de hacer—, y en el que venía a referir una historia que el fallecido le había contado en una ocasión: «En un monasterio hindú vivían unos monjes, y entre ellos uno al que nadie había oído nunca hablar, si bien todos le atribuían una gran sabiduría. Cuando el monje hermético estaba a las puertas de la muerte, los demás le pidieron que hablara para conocer la verdad que nunca había pronunciado. Entonces el anciano dijo una sola palabra: “Fuego”. Y en ese momento el monasterio ardió». Lo curioso, aunque esto no lo cuenta el informante, es que la conversación se producía en el restaurante de Les Bouffes du Nord, la vieja sala del norte de París que el dramaturgo convirtiera en su centro de trabajo y que décadas atrás había sido devastada por un incendio.
(LUN, 696 ~ Homenaje a Peter Brook, con un testimonio de Lluís Pasqual)

sábado, 2 de julio de 2022

San Palíndromo

 


(En voz alta). Hoy, como todos los 2 de julio, eje del año, es San Palíndromo y la comunidad ludoverbal del CPI y aledaños celebra, durante 24 horas 24, una maratón guasápica en la que se dan citas algunos de los ingenios más notables de ambos mundos, incluidos los espacios exteriores. Algo bueno se trama y algo bueno saldrá. Seguro que nos acabamos enterando. En tiempos como los que corren y nos corren, tal vez la única esperanza cierta es que vuelva a las andadas y a desandar el camino la babélica horda ordenada y sagaz. Ajá. Estén atentos a su alrededor. Si ven volar un aerolito, no se asusten: será un bumerán con buena onda. Ajájá.

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