(CajaDeCitas, 124). Tal día como hoy (11 de julio) hace 32 años (en 1994), la etapa del Tour también transcurrió entre Périgueux y Bergerac. Aunque fue entonces una disputa contrarreloj de 64 km en la que Miguel Induráin, nuestro gigante nunca olvidado, consiguió una de sus más llamativas victorias contra el crono, no tan contundente e implacable como la estratosférica de Luxemburgo, pero también de proporciones épicas. Míguelón logró imponerse por dos minutos al segundo clasificado, su rival de entonces, el suizo Toni Rominger, y por casi cinco al tercero (el voluntarioso Armand de las Cuevas), dejando vista para sentencia su cuarta victoria en la Grande Boucle. Aquella hazaña le valió al de Villava uno de sus más originales sobrenombres: «El Tirano de Bergerac». Otros tiempos. Pero la pasión sigue. Y, al menos de momento, la memoria.
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