«Detenido y cediendo en sus prisas, quedó Menelao
por dar tierra al amigo y hacerle los fúnebres dones;
mas, después que, volviendo a partir con las cóncavas naves,
se acercó por las aguas vinosas al pie de Malea
con su abrupto peñón, quiso Zeus de voz poderosa
desgraciarle el camino y, al soplo de vientos aullantes,
levantó por el mar gruesas olas como altas montañas.
Dividida la flota, unas naves vinieron a Creta,
en la costa del pueblo cidón, la que baña el Jardano.
Sale allí contra el mar neblinoso una peña escarpada
y desnuda, al confín de Gortina, tremendo oleaje
lleva el noto a su flanco, del lado de Festo,
y una roca pequeña contiene el furor de las olas.
Allá fueron a dar unos barcos, lograron sus hombres
a la muerte escapar, mas las olas quebraron sus naves
en las rocas y escollos. […]».
No hay comentarios:
Publicar un comentario