El tiempo. En su misterio cabe todo.Comprenderlo es haberlo comprehendido.Dentro de la palabra hay un latidode reloj blando... Un hoyo que, a su modo,
en la playa, paciente y concienzudo,un niño quiere hacer que el mar enterose adentre en él. El cuento verdaderode esta extraña sustancia no es el nudo
gordiano de la vida y de la muerte.Ni la gran paradoja del recuerdo.Ni siquiera las horas que se agotan.
Del tiempo no sabemos otra suerteque la de darle cuerda. Y ese acuerdoes la calma. Y los vientos que la azotan.





