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Ofrenda a Maradona en Buenos Aires. Foto: Ricardo Moraes/Reuters |
(En voz alta). Iba a escribir: el mejor artículo que he leído sobre la muerte de Maradona. Y es verdad. Sólo que también es el único: me prohibí a mí mismo incidir en el asunto y no me costó esfuerzo alguno cumplirlo. Pero el nombre de
Leila Guerriero (¡cómo echo de menos sus columnas!; aunque comparezca en el
colorín, no es lo mismo) me atrajo como un imán. Y no me ha defraudado.
Pieza antológica. Y, en cierto modo, si bien a mucha distancia y con un océano de por medio, “me” explica lo que siento. Y cómo lo hace. Gracias, maestra.
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