jueves, 16 de febrero de 2012

Los Goya... 1X2

Las cuatro grandes favoritas a los Goya suman 50 candidaturas. 

Ya están aquí de nuevo los premios Goya. La cosecha 2011 de películas made in Spain, aunque más floja que en años precedentes, no ha sido mala. Sigue faltando esa «obra redonda» capaz de aunar calidad y éxito de público, una conjunción que parece cada vez más improbable (a no ser que a Santiago Segura, para variar, le dé por esmerarse un poco a la altura de Torrente 2020).

De cara a los premios, y tal como las candidaturas permiten suponer, intuyo que puede ser «un año Almodóvar». No creo que los académicos, y menos después de las recientes reconciliaciones, estén dispuestos a llevarle la contraria a una opinión internacional que se está rindiendo ante La piel que habito, a mi juicio una película fallida, pese a su impecable factura técnica y sus momentos de belleza convulsa, pero también con inverosímiles caídas de tono y unas pretensiones de honduras que no siempre logran ir más allá de la epidermis.

Dos de los mejores filmes del 2011 corresponden a géneros con escasa tradición en nuestra cinematografía, la ciencia ficción y el western. Al primer apartado pertenece Eva, el notable debut como director de Kike Maíllo (ya he hablado de ella en este blog). Como una nueva y renovada muesca en la gran tradición del cine del Oeste, y en concreto dentro de eso que se ha dado en llamar el «western crepuscular», cabe considerar con toda justicia Blackthorn. Sin destino, de Mateo Gil: para mi gusto, es la mayor sorpresa de la temporada en cuanto a cine español se refiere.

Junto a estos títulos destaca también la trepidante y poderosa No habrá paz para los malvados, un thriller policiaco de Enrique Urbizu que cuenta, entre sus varios méritos (entre los que no incluiría el fatigoso título), con una interpretación magistral de José Coronado, sin duda el culmen hasta ahora de un tipo de papeles exigentes que el cada vez más maduro actor viene encarnando con creciente perfección.

Y, en fin, otros títulos de los que he podido ver que me parece que no deben quedar sin mención, por diversos motivos, son Primos, una especie de Opera prima para quienes comienza a alejarse veloces (¡y no saben cuánto!) de la treintena, y Katmandú, un espejo en el cielola sensible aunque algo tópica aventura nepalí de Icíar Bollaín. Aún no he visto La voz dormida, otras de las grandes favoritas, con nueve opciones de premio; naturalmente, cuento con ella para mi quiniela en los apartados en que creo que puede tener especial peso.

Aquí dejo mi apuesta, una mezcla de gustos personales y de cálculo de posibilidades. No será fácil elegir bien las dianas, pero por no arriesgarse que no quede. 

El desierto de sal de Blackthorn, nunca el Oeste fue tan blanco.

☻ Mejor película: Pienso que ganará No habrá paz para los malvados, sobre todo si, como creo, Almodóvar se lleva el Goya a la mejor dirección. Aunque si de mí dependiera el Goya más importante sería para Blackthorn, por la valentía de su apuesta y porque contiene algunas de las escenas de mayor belleza de cuantas he visto este año en una pantalla: unas secuencias rodadas en el desierto de sal boliviano que bien merecen pasar a la historia grande del género.

Mejor dirección: Pedro Almodóvar, por La piel que habito. Me parece la apuesta más segura, desde un criterio realista, aunque tal vez podría disputarle el premio ☻ Enrique Urbizu por No habrá paz para los malvados. Yo le daría este premio también a Mateo Gil por la osadía de su western.

Mejor actriz protagonista: Verónica Echegui, por Katmandú, un espejo en el cielo. La última película de Icíar Bollaín, tan tardíamente estrenada, tiene uno de sus puntos fuertes en el trabajo de sus dos actrices principales. Yo creo que a la Echegui, cuyo papel más conocido hasta ahora es el de Yo soy la Juani  (2006, de Bigas Luna), le puede favorecer el hecho de que también figure en el reparto de otra película destacada del año, Verbo (que aún no he visto, pero no tardaré). En todo caso, soy consciente de que es una apuesta muy arriesgada en una categoría en la que la clara favorita es ☻ Elena Anaya, la última “chica Almodóvar” (la última si no se tiene en cuenta a Bárbara Lenni, que también tiene un pequeño pero no irrelevante papel en La piel…, quién sabe si anuncio de futuros trabajos).

Mejor actor protagonista: Antonio Banderas, por La piel que habito. No creo que los académicos se atrevan a dejar fuera del palmarés al más hollywoodense de los actores españoles (con Bardem al quite). Sin embargo, no acabó de convencerme la pose fría y pretendidamente diabólica que Almodóvar le exigió en su interpretación del cirujano Robert Ledgard. Mi favorito para este premio sería, sin ninguna duda,  José Coronado, pero me sorprendería mucho fallar la apuesta.

Mejor guion original: Woody Allen por Midnight in Paris. ¿Se puede permitir el Goya despreciar la posibilidad de incluir directamente en su palmarés el nombre de Woody Allen? Lo cierto es que una peli del director neoyorkino ya consiguió el premio a la mejor película europea en los Goya de 2005, Match Point, que era una producción inglesa. El hecho de que su última película, tal vez un “Allen menor” pero de inconfundible estilo “woodyniano”, sea una producción española explica su presencia como finalista en este apartado, aunque esta encantadora historia parisina fue seleccionada como candidata en otras 13 categorías. Yo supongo que ni a Urbizu ni a Miguel Barros (guionista de Blackthorn) ni al equipo que firma el guion de Eva, sus rivales, les importará que la Academia tenga un detalle con el maestro.

¿Y dice usted que me quieren dar el Goya?
Mejor guion adaptado: Benito Zambrano e Ignacio del Moral, por La voz dormida. Apuesto por la lectura que Zambrano y Del Moral han hecho de la exitosa obra de Dulce Chacón pensando, sobre todo, en que uno de los puntos más discutibles de la película de Almodóvar, también candidato en este apartado, son los costurones añadidos a la novela Tarántula, del francés Thierry Jonquet.

Mejor actriz de reparto: sin criterio. No he visto ninguna de los títulos que compiten en esta categoría. Pero como la cosa va de quiniela, con mucho gusto pongo la cruz en el casillero de Maribel Verdú, por su papel en De tu ventana a la mía.

☻ Mejor actor de reparto: Lluís Homar, por Eva. Su interpretación del robot Max, uno de los personajes mejor y más originalmente delineados en la película, es excelente. Pero tendrá una fuerte competencia tanto por parte del emergente Raúl Arévalo (Primos) como de Juanjo Artero (No habrá paz para…), que consolida una carrera dramática en terrenos bien alejados de aquel inagotable Verano azul de su  infancia.

Lluís Homar, un robot altamente sensible en Eva.

☻ Mejor actriz revelación: María León, por La voz dormida. Aquí me guío por el runrún medioambiental. Pero debo subrayar que Michelle Jenner hace un papel muy destacable en No tengas miedo, un valiente y oportuno filme de Montxo Armendáriz que discurre por caminos cercanos al docudrama para tratar el tema de los abusos sexuales en el seno de la familia. 

Mejor actor revelación: José Mota, por La chispa de la vida. El primer trabajo serio (y difícil) del más exitoso cómico del momento es de lo poco salvable que ofrece el último y escasamente personal trabajo de Álex de la Iglesia, rodado en el teatro romano de Cartagena. Me parece que la merecida fama conseguida por Mota en la pequeña pantalla le va a ayudar a imponerse. Su interpretación en la película, meritoria y acaso modulada en el espejo del Bardem de Mar adentro (por similitud de inmovilidades), es irregular, aunque destaca muy por encima de los disparates que a su lado perpetran Selma Hayek y, sobre todo, Juan Luis Galiardo.

☻ Mejor dirección novel: Kike Maíllo, por Eva. Me remito a lo ya dicho.

☻ Mejor música original: Alberto Iglesias, por La piel que habito. Yo diría que es un fijo. No hay que olvidar que es también candidato al Oscar por la banda sonora de El topo.

Mejor dirección de producción: Toni Carrizosa, por Eva.

☻ Mejor dirección de fotografía: Juan Antonio Ruiz Anchía, por Blackthorn. Los alucinados fotogramas reverberantes del desierto de sal boliviano por sí solos merecen el premio (con  permiso de la «luz fría» de José Luis Alcaine en La piel…).

Y para completar la quiniela (o pleno al 25, sin contar los cortos):
☻ Mejor canción original: sin criterio, apuesto por la «Nana de la hierbabuena» de La voz dormida.
☻ Mejor montaje: Pablo Blanco, por No habrá paz para los malvados.
☻ Mejor maquillaje y/o peluquería: Soler-Martí-Carretero, por La piel que habito.
Mejor dirección artística: Antxón Gómez, por La piel que habito.
Mejor diseño de vestuario: María José Iglesias García, por La voz dormida.
☻ Mejores efectos especiales: Balseiro-Castells, por Eva.
Mejor sonido: Marín-Orts-Gutiérrez, por La piel que habito.
☻ Mejor película de animación: Arrugas, dirigida por Ignacio Ferreras.
☻ Mejor película documental: Garzón (y tal vez no por méritos estrictamente fílmicos).
☻ Mejor película hispanoamericana: solo he visto la discreta Un cuento chino. Apuesto por ella en honor a Darín.
☻ Mejor película europea: The artist, un delicado y por momentos brillante ejercicio de estilo que, en mi opinión, no llega a ser esa «obra maestra» que muchos pregonan: le falta una historia verdadera que contar, lo fía todo al homenaje y el manierismo. Entre los finalistas de este apartado echo de menos Un método peligroso.

Y esto es todo, amigos. El próximo domingo 19, a partir de las 22 h, las respuestas.
Alea iacta est.

☻ Aciertos ☻ aproximaciones


martes, 14 de febrero de 2012

CqA*

Soneto mínimo para Antoni Tàpies, 
in memóriam.
                                             
                                              Le
                                                  di
                                                      mi
                                                          fe.
                                                            ¿Qué
                                                          vi
                                                      si
                                                 sé
                                         que
                                              no
                                                  me
                                                       ve?
                                                    No
                                                    sé.

*CqA: Credo quia absurdum.

Imagen: Tàpies, Forma negra sobre cuadrado gris, 1960.
Fundació Antoni Tàpies, Barcelona.

lunes, 13 de febrero de 2012

Don Germán


La inesperada muerte de Germán Sánchez Ruipérez, uno de los más importantes empresarios editoriales españoles del último medio siglo, creador de la editorial Anaya y de la Fundación que lleva su nombre, me provoca tal catarata de impresiones y recuerdos  que no tardo en sentirme atrapado en el nido de una flagrante paradoja: el nombre de alguien a quien apenas vi en media docena de ocasiones y con el que solo intercambié, una sola vez, unas palabras banales en un pasillo ocupa un lugar destacado en mi memoria, tanto en el remoto pasado como en las últimas décadas y en el presente.

Cuando en un día de hacia 1966, en una fría mañana de otoño, acaso ya de invierno, adquirí en la librería Cervantes de Salamanca, muy cerca de la Plaza Mayor, una edición del Poema de Mio Cid en la colección «Odres Nuevos», desconocía que ese establecimiento pertenecía a la familia de quien por entonces ya había fundado la editorial Anaya, en la que se había publicado el libro Cómo se comenta un texto en el bachillerato, una obra que fue decisiva en la formación de muchos estudiantes de entonces para valorar la literatura como algo más que un agradable pasatiempo.

Y naturalmente estaba lejos de sospechar que uno de los autores de ese libro, Fernando Lázaro Carreter, aparecería en mi vida profesional muchos años después, en el año 1992, precisamente en el seno de la editorial Anaya, al encargarme de la edición de algunos de sus libros de texto de literatura para bachillerato, entre ellos el último de la saga de los manuales que se había iniciado casi cuarenta años atrás y que, en esta ocasión, estaba escrito en colaboración con Vicente Tusón. 

Desde esas fechas hasta la actualidad he venido colaborando con diversos sellos y en numerosos proyectos de la editorial Anaya. Una empresa cuyo destino, curiosamente, acabó siendo el mismo que el de la editorial en la que me inicié en el mundo de la edición (Salvat): ambas son ahora, y desde hace ya años, propiedad de la multinacional francesa Hachette.

Pero la estela de don Germán Sánchez Ruipérez no desapareció de mi realidad profesional con esos cambios. De hecho, en los últimos diez años he colaborado (lo sigo haciendo) con la página web del Servicio de Orientación de Lectura (SOL), dependiente de la Fundación que lleva el nombre del editor salmantino. Así que, si me paro a pensar, no hay época de mi vida en la que ese nombre no haya estado bien presente en mi circunstancia escolar o profesional. 

Hoy se lo decía a una amiga que ha tenido una experiencia similar: en casos como estos, además de hacerle llegar a la familia y amigos del desaparecido nuestra sincera condolencia, también nosotros mismos deberíamos de darnos el pésame. De una extraña manera, que tal vez podría explorarse en una distendida conversación entre amigos y colegas, somos hoy muchos los que con la desaparición de don Germán no podemos por menos que sentirnos huérfanos. 

Descanse en paz.
Imagen tomada de abc.es.

miércoles, 18 de enero de 2012

Los amantes

Gustav Klimt, El beso, 1907-1908. Belvedere, Viena.

Hacia la eternidad, solo la música
de los cuerpos fundidos.


Y el dios de las alturas
llora desconsolado su abandono,
su falta de materia.


Porque los ve surgiendo
por la carne al espacio,
dando razón de ser
a todo lo visible y lo invisible.

(De El sol de medianoche, 1988)

*** Para mis amigos Antonio y Carmen, entonces y ahora.

miércoles, 4 de enero de 2012

Dedicatoria


Aún alcancé a conocer de niño, y casi de adolescente, aquellos programas radiofónicos de canciones dedicadas que solían incluir, tras el nombre de la persona a la que iba dirigida la pieza, frases hechas del estilo «para que la escuche en compañía de los suyos» o «para que sepa que no me olvido». Y también declaraciones contundentes como «porque es el aire que respiro», o claves secretas tan explícitas como «por lo que ella sabe».

Hoy es un día indicado para encender en un rincón de esta bitácora uno de esos artilugios que tanto se parecen a las radios de cretona de antes y que nos permiten rememorar canciones, como este viejo bolero inolvidable, que son ya algo más que canciones: una pasión de fondo, tatuajes de un viejo rito.

Me gustaría que llegara al aire en la hora indicada junto con esta dedicatoria:
«Para S., en el día de su cumpleaños, para que lo escuche, en compañía de los nuestros, sin partirse de risa pero sin dejar de reír».
Por lo demás, disculpen si entorno un poco la puerta.



***

Renoir, Peonias.

Imagen superior: Palomas en Coliseo, Roma. 
© Clara Ramos, 2009.



viernes, 30 de diciembre de 2011

2 01 2


FELIZ  2012, UN AÑO CON ALAS.
« Nunca choveu que non escampara,
nin se viu néboa pecha que non levantara. »

(Reloj dublinés retocado, AJR)

jueves, 22 de diciembre de 2011

Dos horas con Cunqueiro


Hoy, todavía 22 de diciembre, se cumplen cien años del nacimiento de Álvaro Cunqueiro y Mora de Montenegro, tal vez el escritor en gallego más importante del siglo XX. 

Además del enlace al espacio que le dedica el Centro Virtual Cervantes, dejo en la sala de proyecciones de la Posada dos vídeos para celebrarlo. 

El primero es la entrevista que en 1978, tres años antes de su muerte, le hizo Soler Serrano en la serie «A fondo». 

El segundo es el homenaje que bajo el título de El incierto señor Cunqueiro dirigió en 2010 Antón Reixa, con guion y presentación de Miguel-Anxo Murado y la participación de numerosos escritores. 

Son más de dos horas de imágenes y sonidos (algo menos, si se descuentan los numerosos fragmentos del primer documento que se utilizan en el segundo), pero les aseguro que merecen la pena. 

Cunqueiro está más vivo que nunca. Basta abrir casi cualquiera de sus libros para comprobarlo.






Nos ha tocado el gordo...



Mientras iban saliendo en la llamada Fábrica de los Sueños las bolitas azarosas de la suerte, en la Posada nos estaba tocando el Gordo... por excelencia: el gran Fats Domino, cuya alegría rítmica y poderosa es la excusa perfecta para desear a todos los visitantes de este rincón unas fiestas felices.

Junto al ventanal del fondo, no lejos de la chimenea de la sala del piano, hay un calendario de 2012 que en su primera página lleva inscrita esta conseja: «Nunca se vio noche que no fuera seguida de un amanecer».

Mis mejores deseos.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Pájaros de ambos mundos

(poética)

Del artículo de Alicia Rivera que enlazaba en el post anterior me permito copiar este fragmento en el que he modificado un par de palabras. La mejor vía de comprensión posible de los empeños de la física actual, para los profanos en ciencias duras, más allá de algunas explicaciones verdaderamente didácticas, es la poética. Y en concreto, la vía que sostiene que las metáforas son reales y forman parte de la realidad. Algo en lo que muy pocos, incluidos muchos sedicentes poetas, parecen creer.

Esto de encontrar las cosas por probabilidad puede parecer raro. Si uno captura un nuevo pájaro y lo puede meter en una jaula para estudiarlo, está claro que lo ha descubierto. Pero si lo que busca es un tipo de ave poco corriente que solo pasa volando muy de vez en cuando, en medio de miles de diferentes pájaros todos cruzando el cielo rapidísimo, y el poeta solo puede ver alguno durante un instante en vuelo, tendrá que hacer muchísimas fotos de las aves. En algunas pocas puede aparecer uno de la rara especie que busca, si es que existe. Así, para afirmar que lo ha descubierto, tendrá que observar numerosos sospechosos de la nueva especie y recurrir a la estadística antes de cantar victoria. Los poetas han visto ya algunos posibles pájaros de la nueva especie, la partícula aleph o etemenanki, pero no suficientes aún para estar seguros.

Arriba, Pájaros en Vector. Imagen tomada de clipdepelicula.com   


martes, 13 de diciembre de 2011

La firma de Dios


Están todos los grafólogos del mundo reunidos en sesión permanente para analizar el prodigioso haz de mimbres amarillos, atravesado por ese cable rojo parcialmente mondado e interrupto, los escalones azulados hacia quién sabe qué extremos de la realidad, las piezas descabaladas y a la deriva de un juego de construcciones, el extraño artilugio de perfecto diseño industrial, sin duda inteligente, y como sobrevenido desde otra civilización u otro universo, a modo de gigantesco aspirador de energías... y, en suma, todos esos rasgos personales que hacen de la presunta firma de Dios un camino visible para poder llegar al fin de la noche, levantar con pulso firme el lienzo transparente con el que allí se enmascara la luz y ver qué hay debajo.

La imagen muestra un registro del detector CMS del CERN con lo que pudiera ser «la firma de la partícula de Higgs». Más detalles aquí.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Regalo

Vienen tiempos de regalos. En el cine de la Posada adelantamos uno: un corto de menos de 5 minutos titulado, precisamente, The Gift. Especialmente recomendable para los amantes de la ciencia ficción. Muy bien ambientado en un Moscú «de película» y con un interesante despliegue de efectos especiales. Que lo disfruten.


The Gift from BLR_VFX on Vimeo.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Pasión neutral


Lo que ni los culés descabellados, que los hay, ni los talibanes merengues, que no faltan, podrán entender nunca es que algunos espectáculos de gran calibre, llegado el caso, solo se pueden disfrutar en toda su plenitud desde ese estado superior de la conciencia que algunos maestros de alma zen llaman pasión neutral.


La imagen superior procede de esta web y la inferior de esta otra.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Lean a Jabois


Estoy seguro de que para muchos esta recomendación será como si les hablara, quizá no ya del Mediterráneo, que está más que descubierto, cubierto de podre y esquilmado, pero sí al menos de las Rías Baixas, no tan famosas pero más fermosas, no solo por gallegas sino por propiamente Baixas. Pero, en fin, olvídense de estos y otros retruécanos solo posibles en el mirador de una madrugada de ojos colmados y háganme caso: lean a Jabois. No es el único, pero sí tal vez el más peculiar de cuantos nuevos periodistas nos ha puesto Internet al alcance de un clic en los últimos meses, años ya (¡aunque tan fugaces que...!). Podría enumerar docena y media de razones que avalarían sin ningún género de certezas mi recomendación, pero no son horas. Así que les diré la verdadera razón por la que hoy cuelgo en la Posada esta publicidad sin tapujos: está a punto de terminar el «año Cunqueiro» y, liado en mil enrededos (sic) cuasilaborales, no sabía bien cómo rendirle homenaje. Así que este es mi homenaje a nuestro señor Cunqueiro: lean a Jabois. No se arrepentirán. Y si lo hacen, ya no tendrá remedio. Pero igualmente me estarán agradecidos. De nada.

Fotografía de Manuel Jabois (presuntamente), tomada de Jot Down.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Pájaros




En la imagen superior, miles de pájaros, con presencia mayoritaria de estorninos y mirlos, sobrevuelan una carretera de Alabama. ¡Cuánto trabajo le hubiera ahorrado a Hitchcock esta instantánea de Matt Mickean (AP/Time Daily) que aparece en elpais.com

Debajo, una escena en la Bolsa de Madrid... (o similar). La imagen procede de aquí.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Nicanor Parra, inventor de artefactos


Dado que corren tiempos en los que ya «no se respeta ni la ley de la selva», parecía que nunca le iban a conceder el premio Cervantes a Nicanor Parra, el gran poeta y antipoeta grande, además de chileno, que el pasado 5 de septiembre cumplió 97 años. Su obra es un punto y aparte en la lengua española, incluso en una ancha franja de la poesía contemporánea heredera de las vanguardias que en ella, en la obra de Parra, culmina y se renueva.

Parra concibe siempre el poema en pecado original y lo engendra como un artefacto que ha de llegar al mundo lleno de sentido práctico, cumpliendo a rajatabla aquella máxima de Ducasse de que «un poeta debe de ser más útil que cualquier ciudadano de su tribu». Y un artefacto lleno, también, de sentido del humor, ese instinto que don Nicanor ha sabido explotar en casi todas las direcciones posibles y que hace que sea improbable poder leer sus poemas sin partirse, en uno u otro momento, la caja... de Pandora, para que después salgan de ella (caja o poesía) todos los humores a vagar por el mundo.

Repasando el primer tomo de sus Obras completas & algo + (este último signo es una cruz de esquela mortuoria), editado por Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, en 2006, me reencuentro con este juicio de Harold Bloom:
¿Cómo no iba yo a venerar los mejores poemas de Parra? Es un héroe de la ocultación, en sí mismo un Mapa de Malas Lecturas. [...] Es a la vez un auténtico innovador y un monumento cómplice a la Ansiedad de la Influencia. Como critico literario gnóstico, judío y norteamericano, no estoy muy convencido de entender del todo a Nicanor Parra. Pero creo firmemente que, si el poeta más poderoso que hasta ahora ha dado el Nuevo Mundo sigue siendo Walt Whitman, Parra se le une como un poeta esencial de las Tierras del Crepúsculo. [...] Hay algunos poetas vivos maravillosos en Estados Unidos, entre los cuales destaca John Ashbery. Pero no tenemos a ninguno tan persuasivamente irreverente como Parra.
Y concluye Bloom:
Debe reconocerse como un mérito de Parra el haber contribuido a preservar la imagen de lo humano en estos malos tiempos en que la Izquierda y la Derecha han sacrificado juntas la libertad de la imaginación en aras de sus ideologías antagónicas. Parra nos devuelve una individualidad preocupada por sí misma y por los demás, en lugar de un individualismo tan indiferente a los demás como a sí mismo.
Hubo un tiempo, a mediados de los setenta del otro siglo, en que entretenía mis horas componiendo un libro, finalmente frustrado, del que solo conservo el título, un poco empalagoso o alejandrino: Artefactos sonoros para medir la noche. Entonces aún no conocía la obra de Parra o, por mejor decir, la ignoraba por completo. Años después, a principios de la siguiente década, leyendo para editar, completar e ilustrar lo mejor posible un librito que firmó Joaquín Marco (La nueva voz de un continente), descubrí con sorpresa el peso que en la obra del poeta chileno tienen los artefactos, poemas objetuales que se despliegan en muchas direcciones, desde la poesía visual hasta el collage o el aforismo, el chiste e incluso la dramatización. Suelo volver a ellos de cuando en cuando porque me parece que agrupan algunas de las más felices ocurrencias sucedidas en el vasto campo de las palabras y sus fuegos infinitos. Y porque, además, me barrunto que son el meollo de la mirada poética del autor, aunque esto último tendría que meditarlo más.

Permítanme, como traca final y para dar buena cuenta del principio, que les presente a Nuestro Señor...

Fotografía de Nicanor Parra, de autor desconocido, tomada de aquí.



domingo, 27 de noviembre de 2011

Postdata


     Sobre la noche vuela
     guiada por las sombras
     el alma vacilante
     de los trasnochadores,
     esa gente dispersa
     que vive en pos del humo
     y extrae del asfalto 
     su dosis de esperanza.   
     Los oigo allí, en la calle,
     bajo las apagadas
     sirenas que han dejado
     su rastro intermitente.
     Pero no están allí,
     no están en ningún sitio
     que no sea este pólder
     de palabras tendidas
     frente a la madrugada.
     Como unos cigarrillos
     quemados a deshora
     veo las horas, los días
     que ya no volverán.
     Sobre la noche aún se alza
     el rumor incitante
     de los acantilados
     lejanos. Y el vaivén
     de los sueños. Y el astro   
     en el que insomne
     viaja mi corazón.


Arrriba, Nighthawks, de Edward Hopper (1942), The Art Institute of Chicago.

lunes, 21 de noviembre de 2011

A pie de urna



Ha estado lloviendo sobre Madrid toda la noche y ya bien entrada la mañana todavía lo hace mansa y continuadamente, y sin embargo las calles de López de Hoyos, Saturnino Calleja y Pradillo están muy animadas. Un bullicio colorista de paraguas e impermeables pone en el ambiente gris una nota de vitalidad. Lo interpreto como un buen síntoma de lo más elemental: la vida sigue y ha amanecido otro de esos días que el tópico y el sentido común definen como «la gran fiesta de la democracia». Lo pienso y el mero hecho de pensarlo me pone de buen humor. Qué le vamos a hacer.

De camino al colegio electoral, nos cruzamos con varios vecinos y conocidos. Inevitablemente, tras el saludo al paso, hacemos cábalas sobre el destino barruntado, a veces sabido, de sus votos. Con toda probabilidad a ellos les ocurrirá lo mismo. Los encuentros fortuitos en las calles del barrio tienen hoy un significado diferente.

El trasiego aumenta a medida que nos vamos acercando a las puertas del colegio electoral, el Padre Poveda, que abre su fachada noble a Alfonso XIII, aunque el acceso es por Luis Larrainza. El ambiente es claramente festivo, mucho más que el de un domingo cualquiera («Y es que  no es un domingo cualquiera», me oigo volver a  decirme).

Veo con sorpresa que hay una gran cola en el centro de la sala de votaciones. ««Que bien», pienso.  «¡Y qué coñazo!», repienso. «Nos va tocar esperar un buen rato». Busco los carteles indicativos de la urna que me corresponde y descubro con alivio que no hay nadie esperando.

En la mesa flanquean a la presidenta por su izquierda los dos maduros (más de 50 y pico), barbados y de aspecto bregado, delegados de PSOE e IU. Por la derecha, dos jóvenes (no más de 25) del PP, uno de ellos con cara de niño y mirada firme, tal vez con un destello desafiante. El contraste me parece, más que significativo, esclarecedor. No sé por qué se me vienen a la cabeza escenas de las asambleas del 15-M en Sol y en la plaza de La Prospe.

La presidenta me pregunta si quiero introducir yo mismo los sobres que ya llevo preparados en la mano.  Le digo que sí, retira de las urnas el papel que tapa las ranuras y deposito el sobre blanco donde los blancos y el sepia donde los suyos. Mirando a izquierda y a derecha, deseo a los miembros de la mesa que la jornada les sea leve. Todos sonríen.

Mientras avanzo hacia la salida paso por delante de la mesa donde están los montones de papeletas de toda las candidaturas. Un niña de unos seis o siete años, al borde por tanto de eso que antes se llamaba «el uso de razón», está cogiendo una papeleta de cada montón y con mucho cuidado, como el que pone a salvo piezas de una colección valiosa, las va introduciendo en una carpeta escolar.
¿Esta la tienes ya? le pregunto mientras le ofrezco una papeleta tomada al azar de uno de los tacos del medio.
A ver, a ver me dice fijándose en el emblema de la parte superior—. Me parece que sí
 Busca entre las que ya lleva guardadas y me enseña una igual. «De verdad contra la crisis», alcanzo a leer en un recuadro de la papeleta. Después sigue su recolección con una diligencia que tal vez anuncie un brillante futuro político..., aunque a mi cabeza acude, sin poder remediarlo, un chiste fácil, : «¿Será la niña de Rajoy?». No me importa confesar que la escena me llena de algo que bien podría definir como orgullo democrático. Nadie es perfecto.

Un poco más adelante, ya cerca de la puerta, un delegado del PSOE monta guardia. Su cara me suena de verle por el barrio y me acerco a preguntarle sus impresiones.
—Con lluvia y todo, está viniendo mucha gente. Más que otras veces me dice.
Y eso será bueno, ¿no? le respondo mientra dirijo una mirada cargada de intención hacia la credencial que cuelga de su pecho.
Me mira con gesto algo desconfiado y después sonríe abiertamente:
No sé si sacaremos la mayoría absoluta, pero ganamos seguro.
Escruto con atención sus ojos pero no advierto en ellos ni un punto de ironía. Me da la impresión de que está hablando en serio. Ahora el que se sonríe antes de enfilar la puerta soy yo.

Después de llevar casi 35 años («piensa, Grogo, piensa») pudiendo ejercer el derecho al voto y ejerciéndolo, y a pesar de todo el agua oscura y casi negra que he y hemos visto correr bajo los puentes de la política y hacia sus albañales, todavía siento una punzada de emoción a la hora de ir  a votar. Supongo que se trata de alguna enfermedad incurable. O tal vez solo de un exceso de memoria... que, como bien es sabido, Funes mediante, también puede llegar a convertirse en un tipo de dolencia sin posible cura.

Por la tarde-noche, después de tener las primeras confirmaciones de hasta qué punto se cumplían los pronósticos, nos fuimos al cine a ver la última de Polanski. Teatro filmado. Al salir, las calles estaban tranquilas y había dejado de llover.
A ver qué coños dice ahora la Prima de Riesgo —oigo que dice alguien de un grupo que camina por la acera de enfrente. Y lo oigo con las mayúsculas puestas y sin segundas intenciones.

Al llegar a casa me entero de la muerte de Javier Pradera. Busco en El país de hoy su artículo, y al leer su título, «Al borde del abismo», siento un estremecimiento que no se calma con la lectura. Es inevitable sentir detrás de cada palabra la presencia de un hombre que habla de un futuro inmediato que intuye que ya no verá. Una gran pérdida.  

Atando cabos al final de la jornada e intentando sobrevolar sobre las ruinas circulares, caigo en la cuenta de que han tenido que pasar casi cuatro años para que por fin se desvele el secreto mejor guardado del nuevo «presidente de todos», tan secreto que ni él mismo podía sospecharlo:  la prima de riesgo es la niña de Rajoy.

viernes, 18 de noviembre de 2011

oHmenaje


Mientras espero a que llegue a El Buscón 
mi ejemplar de Cien mil millones de poemas 
y oigo en la radio comentar 
que ya somos 7.000 millones de humanos, 
dejo correr mis dedos como huéspedes 
que exploraran las salas de una vieja mansión...



No sé si la experiencia dará para un soneto,
mas como veo que tengo ya un par de alejandrinos
y aquí llega el tercero —pardiez, ni el conde Olinos*
se diera tanta maña—, plantaré cara al reto.

El caso es que se anuncia, en un videofolleto*,
que otros Cien mil millones de poemas peregrinos
corren ya por el mundo, fatigando caminos
a lomos de un volumen que troncha su esqueleto.

Qué buena idea —pienso—: darle al verbo otra vuelta
por el bosque animado de la escritura lúdica
con cuyas setas* ¿nunca? ¿nadie? se envenenó…

Así que, amigos, ¡hala!, rimad a pierna suelta
y que ni dios se quede sin su esterilla búdica*
(¡pero que no se entere Queneau*, que no, no, no!)





*Asteriscii hipervincula sunt*
Imagen superior tomada de Ceslava.com.
El amanuense infatigable trabaja aquí.
Animus jocandi
mutatis mutandis

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Aria pulita


Sente l'aria! Non è più pulita?

Se lo oí en televisión, quizás en el Telediario de la 1, a un ciudadano italiano de mediana edad, verboso y gesticulante, y más contento que unas pascuas mientras festejaba en la calle, en medio del general jolgorio, la caída de Berlusconi . No sé si lo transcribo bien. Pero lo que creí entender, y a fin de cuentas lo entendido, me parece una expresión feliz y el mejor resumen de lo que debe de haber supuesto en Italia la caída de tan Nefasto personaje, aunque haya sido tan tardía (¡17 años!) y deje como herencia un país cómplice, exhausto de tanto reír y al borde del precipicio. O quizá ya en el mismo Averno, ese sitio en el que tarde o temprano todos llegaremos... a vernos.

Menos mal que, si el aire vuelve a estar limpio, al menos el pensamiento podrá volar libre.


Imagen: «La cadutta dei Cavaliere» 
Foto AP, tomada de El Sol de México






martes, 15 de noviembre de 2011

El ángel de Berlín


El verdadero ángel de Berlín.
El ser valiente que sostiene con su voz el mundo.
El que hace durar la noche más allá de los muros de la ciudad dormida.
El que es capaz de sujetar el agua entre sus manos.
El ángel de ojos nacidos de la lumbre.
El ángel de todas las miradas que hacen falta para que el día no se desmorone.
Y el ángel de las palabras verdaderas.
Tantos ángeles reunidos en el Ángel.
El viejo Homero sabía bien quién era: lo dejó dicho.
Y cada brizna de silencio que crece cada día no hace más que recordarlo.
Las alas del deseo vuelan sobre Berlín,
como en aquella película de Wenders,
y ya todos los ángeles han dejado de lado sus trompetas.
Ahora son almas, nuestras almas, el murmullo
que nos crece entre la piel y el aire
cada vez que miramos hacia el cielo.


Imágenes 
(Arriba) Columna de la Victoria (Siegessäule)  en el Tiegarten de Berlin © AJR, 2006. 
(Abajo) detalle © Werner Kunz .

domingo, 13 de noviembre de 2011

De Caín a Candeleda



Mientras recorro, una vez más, las hermosas tierras mesetarias siguiendo con el dedo los itinerarios que abren surcos aún visibles en la memoria (¡aquellos 15.000 km recorridos en algunas pocas semanas a principios de los 90 y de los que aún conservo en algún cajón una treintena de viejas casetes con el "trabajo de campo"), sueño con volver a la ruta, andar a la deriva de los caminos y tomarle de nuevo el pulso a lo que queda de la Vieja Castilla, que en estos años ha crecido mucho hacia atrás (Atapuerca), se ha modernizado hasta extremos que tal vez aún no se valoran en lo que valen, y parece instalarse en esa dimensión inestable llamada futuro con los mismos claroscuros que los demás países del país, aunque con mucho más peso del pasado presente en el horizonte. Vieja Castilla a la que tanto debo (¡palabra!), hosca y querida como una abuela orgullosa a la que nunca acabaré de entender del todo, imagen recurrente que alimenta la firme sospecha de que pocas cosas son tan de verdad como la plenitud contagiosa de sus cielos infinitos y sin embargo difícilmente soportables...

En fin, todo esto, potenciado por la melancolía de los primeros días (tan tardíos) de verdadero otoño, no es más que una excusa para dejar constancia de que trabajo en una nueva edición de la Guía Total de Castilla y León, que desde hace más de dos décadas se viene publicando en la colección gris de Anaya Touring. Y que, entre dato y mapa, entre llamadas telefónicas, consultas a Internet, desbrozamientos de tanta información reiterada y pertinaz en los errores, y algunos viajes apresurados, me entretengo en cruzar el vasto territorio en varias direcciones, a vista de Google Earth y con una vara de medir en la mano.

Quede constancia meramente nominal y gepeésica de algunos itinerarios posibles entre los extremos de los cuatro puntos cardinales. Otro día tal vez cuente qué extraños caminos de la memoria y de la realidad pueden llegar a unir nombres tan cargados como los de Caín y Candeleda. Castilla y sus topónimos: una novela aún viva.

De Caín (LE) a Candeleda (AV): 436 km
De Villanueva de la Sierra (ZA) a Beratón (SO): 506 km
De Balouta (LE) a Iruecha (SO): 570 km
De Nave de Mena (BU) a El Payo (SA): 512 km



viernes, 11 de noviembre de 2011

Acrósticos


Todas las noches, a veces ya casi de madrugada, doy un largo paseo con Pancho por las calles de Madrid. Esta noche hemos ido desde López de Hoyos hasta Diego de León por Príncipe de Vergara y vuelta por General Pardiñas y María de Molina, hasta enfilar por Canillas el viejo mundo de Millás. La gran novedad son los cartelones y banderolas que colonizan farolas y paredes, aunque me parece que en mucha menor cantidad que otra veces, con la habitual disputa entre manchas azules y mareas rojas, con rosas y gaviotas a la greña, y solo de vez en cuando alguna voluntariosa rareza que no llega a destacarse en un mundo dividido por dos.

Aunque la mayor parte de nuestro recorrido se adentra en el barrio de Salamanca, yo diría que en el itinerario son mayoría los espacios comprados por el PSOE, y lo cierto es que al poco rato el paseo discurre bajo una suave invasión del lema que figura sobre estas líneas. No tardo en caer en la cuenta de que la lectura visual del mensaje sobre fondo rojo pone de relieve una torpeza o intencionalidad tal, que solo da pie para pensar que:
a) o bien ha sido voluntariamente buscada o
b) después de detectada, ha sido asumida,  pensando que tal vez será posible darle la vuelta y sacarle partido, algo así como lo que hizo Rajoy cuando, en el debate del lunes, se equivocó la primera vez llamando Rodríguez Zapa... a Rubalcaba y después se dio cuenta de que aquello podía ser un hallazgo y lo repitió, ya teatralmente, gustándose, varias veces más.

Es verdad que, en teoría,  hay una tercera posibilidad razonable: «Pero si está bien claro lo que dice el eslogan... ¿no? ¡Deja de buscarle tres pies al gato!» Aunque si se piensa bien, esa opción, que podríamos denominar de una tercera vía ingenua, en el fondo cae claramente del lado de lo torpe.

Pero vayamos al comentario de texto. En el mensaje electoral del PSOE, en su sopa de letras mayúsculas, hay mensajes explícitos que aunque solo sea como mera materia visual sin duda han de actuar sobre la conciencia de los electores, que se supone que antes son, y aunque sea parcamente y en «letras gordas», lectores, mirones al menos. ¿Cómo se le puede pasar a alguien por alto que, leído en vertical, a modo de acróstico, en ese texto salta a la vista un rotundo PPQQ? ¡P P Q Q! ¿Cómo lo ven? ¡¿No es fantástico?!(como diría Punset).

¿Y qué  puede querer decir, que dirá de hecho, aunque sea subliminalmente, ese rotundo  PPQQ, PPcucú, en la mente de quien lo vea?  ¿Se trata de un guiño astuto, en plan juego de niños? O tal vez, y con solo una leve variación fonética (pero casi no visual), ¿deberemos leerlo como PP CoCo, como diciendo qué miedo,  mira quién viene? O más aún, y por alusiones entre dos letras que comparten un cierto aire de familia y un indudable parentesco sonoro, ¿no se estará insinuando un PPKK  PPcaca, de evidente sentido ambarino?   Podrían explorarse más caminos, pero ya me parecen un tanto jacobinos (aunque tal solo sean peregrinos sin más).

Hay también en el mensaje una par de EREs que seguro que no van a pasar inadvertidos a unos cinco millones de españoles, e incluso a varios cientos de miles más a quienes, por desgracia, esas siglas les recordarán que sobre su horizonte se cierne lo indeseable. Claro que siempre cabrá preguntarse si esos ERE no actuarán, en la mente desprovista de prejuicios, de consuno o al alimón (también hay algún OE, OE) con los PPQQ, de modo que las asociaciones acongojantes antes descritas tendrían aquí su prolongación, y el mensaje completo, incluida la parte expresa, dejaría flotando en la mente del votante algo así como un «OjO, fíjate bien, que viene el CoCo y PP CaCa te dará ERE..., a no ser que pelees».

Hay también un REI bien visible, sobre el que no me atrevo a especular, y algunas que otras posibles sugerencias que dejo a la imaginación de quien quiera adentrarse en ellas. Muy llamativo es, también, el enorme POR QUE que parece estar gritando desde el centro mismo de la sopa de letras (hacia el flanco derecho, para ser exactos). Confieso que ese grito me ha conmovido y tal vez decida mi voto.

De momento, en el mensaje del PP no he visto nada raro. Bueno, la verdad es que, aparte de que tengo oído que se basa en la palabra «cambio» (lo que me parece el colmo de la originalidad y hasta puede que tenga un poco de recochineo),  aún no sé nada del lema del partido presunto ganador de estas elecciones en las que, a estas alturas, la incógnita mayor, pero no la única, reside en saber si ganará Mariano o se impondrá Rajoy  (aunque también es cierto que corren tiempos extraordinariamente movedizos).

En fin, que si veo algo raro, o si Pancho me ladra para que me fije en algún detalle, les prometo que vuelvo y se lo cuento.