viernes, 1 de julio de 2011

Luis Alberto de Cuenca, en su reino blanco


Leo de un tirón, quizás como no debiera hacerse pero sin poder evitarlo, El reino blanco (Visor, 2010), el último libro de poemas de Luis Alberto de Cuenca. Reúne noventa composiciones, incluidos “quince haikus asonantados y cinco seguidillas fetichistas”,  escritas en su mayoría durante 2006 y 2009 y agrupadas en diez secciones de perfecta unidad temática. 

El título, como aclara el autor, procede de una obra de Marcel Schwob, en concreto del penúltimo capítulo de Le Livre de Monelle (1894), una historia de amor imposible dibujada por el escritor francés a través de una prosa poética de dicción simbolista. Es un título preciso y sugerente que apunta hacia un espacio secreto y acaso legendario. Puede que aluda a un lugar o experiencia no del todo nombrable tal vez por de sobra conocido. Pero también hace un guiño, me parece,  a la “poesía de línea clara”: la palabra poética concebida como “fiesta en la que quepan todos”, según reza un poema de este libro,  en una nueva plasmación de la postura estética que LAC, al menos desde el hito de La caja de plata (1985), encabeza como maestro indiscutido dentro de la llamada poesía de la experiencia o, acaso con mayor propiedad, poesía figurativa.

Y ese sigue siendo el santo y seña del poeta: la claridad, un saber decir con tal propiedad, derechura y aparente sencillez que parece que las palabras hubieran nacido para acomodarse como aquí lo hacen, establecer sin violencia vínculos nuevos que a menudo traen a la memoria antiguos parentescos, forjar acuñaciones sentenciosas que en más de una ocasión se diría que están en peligro de ir a despeñarse desde el promontorio de los tópicos, pero que siempre remontan el vuelo. Y no sólo eso sino que tienen la virtud de darle la vuelta al escenario o al clima sugerido para situarnos en un territorio nuevo: en una provincia desconocida del reino blanco.

La poesía de Luis Alberto de Cuenca tiene, entre otras, una virtud muy apreciable: se disfruta a la primera, entra por los ojos, es tan legible que a veces uno tiene la impresión de que ya la conoce o incluso de que lo que está leyendo es justamente lo que esperaba leer. Es una cualidad que puede favorecer la lectura superficial, la impresión de que, puesto que todo está tan claro, en el poema no hay nada más y sus palabras se consumen con nuestra lectura igual que uno se bebe de un trago un vaso de agua fresca. 

Puede que en algún caso sea así bendita agua, pero no hay que ser muy perspicaz para darse cuenta de que la mayoría de las veces estos poemas tienen una oculta complejidad, eso que suele denominarse “diferentes niveles de lectura”. Una complejidad  que permite releerlos con atención creciente porque hay aspectos que no se revelan fácilmente y que sólo la lectura pausada, en varias direcciones interpretativas, y a ser posible en voz alta, logra descubrir. No en vano,  «Sueño parisiense», el poema que abre el libro, concluye con lo que podría parecer una consigna barroca para iniciados, mezcla de invitación y desafío: «Sólo entra aquí quien lucha por entrar».


Campos de amor

Los temas son los habituales en la poesía de LAC. Fruto en su mayor parte de una libido sentiendi o mirada sensual a cuya luz se entiende bien la exaltación de la belleza, la placentera evocación de los recuerdos felices y el afán por el gozo del instante, muchos de los poemas de este libro caen de lleno en lo que podríamos denominar poesía amorosa, incluida una pieza como «La maltratada», que apunta a un asunto de trágica actualidad y donde la voz femenina que se lamenta en primera persona por haber sido enterrada en vida y condenada al “vacío, la ausencia, el desamparo”,  aún es capaz de evocar “aquel campo de amor que cultivamos juntos”.

El amor es, vuelve a ser, el gran tema de la poesía de LAC, y como en obras anteriores, es en él donde el autor cifra junto con la biblioteca y los amigos los únicos bálsamos capaces de ofrecer consuelo frente a la decadencia, el sufrimiento y la muerte. 

Sueños, retratos, recuerdos, “caprichos”, meditaciones propias del otoño y diversos tipos de homenajes (entre ellos, un tríptico en memoria de Foxá) son, junto con los citados haikus y seguidillas, otros núcleos que abastecen una obra en la que el humor, la ironía, la suave erudición (aunque sus fundamentos tengan hondas raíces) y el buen gusto salen al paso en casi cada página, a veces también con algún texto cuyas circunstancias no parecen superar la mera, pero casi siempre feliz, ocurrencia.

Entre mis poemas favoritos del libro señalaré dos: en primer lugar, «El Cuervo», el poema más largo (él solo ocupa una sección), un logrado homenaje al arte compositivo de Edgar Allan Poe y al ancho mundo de misterio y emoción que la obra del “genio de América” convoca; y en segundo lugar, «En la muerte de Joker», una elegía que no pasará inadvertida a nadie que haya compartido algún momento de su vida con un perro (u otro animal de alegre compañía). Aquí lo copio.


En la muerte de Joker

Ahora sí que te has muerto de veras. Hace años
que escribí tu epitafio, poniéndolo en tu boca,
con un solo objetivo: demorar tu partida,
matarte en mi poema para que no pudieses
morirte de verdad. Pero ese fingimiento, 
neurótico y absurdo, para evitar la pena 
—o, al menos, aliviarla— no ha servido de mucho, 
porque te has muerto, amigo, te has ido para

                                                               [siempre
de este maldito mundo y has cruzado el espejo
rumbo a nada y a nadie. Tu sillón favorito, 
aquel que le quitaste a Inés y acribillaste 
de pelos, está triste sin ti, sin tus babosas
fauces, y tus juguetes se han quedado muy solos.
Y los demás, ¿qué haremos sin ti? Ya no podremos
acariciar tu testa de príncipe perruno,
ni pasear contigo por las calles gastadas
de la ciudad, ni hablarte con alegre ternura.

Perro fiel, distintivo de libertad y asombro
ante la vida, escudo de abnegación a cambio
de una leve caricia, cumbre de lealtades,
 
nos has dejado el alma en carne viva, rota,
con tu muerte, y los ojos arrasados en lágrimas.
Desde el país del sueño eterno donde habitas,
querido
 Joker, suéñanos y espéranos, que pronto
volveremos a estar para siempre contigo,
contigo donde nunca.
  

El poeta Luis Alberto de Cuenca en su casa-biblioteca de Don Ramón de la Cruz. Foto de Antonio Astorga, tomada de aquí.
 Escribí este comentario hace unos meses, recién aparecido El reino blanco, pero por alguna razón se había quedado en la gaveta de manuscritos de la Posada. Al salir a colación el libro de Marcel Schwob, en un comentario dejado por Virgi en mi última entrada, me he acordado de él y he ido a buscarlo.


viernes, 24 de junio de 2011

Compañero Peter Falk


No es difícil suponer que Colombo, el destartalado y perspicaz detective al que dio vida eterna (al menos mientras la imagen dure) el actor Peter Falk, al conocer la noticia de la muerte de éste, se habrá dado la vuelta desde la puerta del fondo y, sin salirse de los estrictos límites de su gabardina, habrá clavado sus ojos listos y benevolentes en un lugar indefinido de la escena para volver a decirlo: «Solo una cosa más…»

Esta vez, sin embargo, el caso estará cerrado y no habrá ninguna vuelta de tuerca que permita resolver el enigma.

O quizás sí.

Quizás, en la siguiente escena, en la mente perdida de Peter Falk se hayan ido abriendo paso los recuerdos del ángel imaginario que un día fue y, en un Berlín celestial y en ruinas,  volverá a contarle al ángel que aún es Damiel (Bruno Ganz), ya herido por el deseo, algunas experiencias sencillas y gratificantes del hecho de ser hombre. Un diálogo que, de tan real, parece imaginario. Y viceversa. (Incluso en italiano.)

Descanse en paz el actor que produjo tantas horas de felicidad y a través del cual era tan fácil percibir que la condición humana puede inspirar una infinita ternura.

Imagen, Peter Falk como Colombo. Tomada de AllPosters



jueves, 23 de junio de 2011

Canción del agua nueva de San Juan


Agua limpia de San Juan,
todo viene y todo va.
Pero las penas se quedan
en el camino de piedra.

Agua de la mañanita
alegre del día más largo.
Agua que toda la noche
han estado vigilando
las hadas blancas del bosque
y el señor de los castaños.

Agua fresca de San Juan,
todo viene y todo va.
Pero las penas se quedan
junto al río, entre la niebla.

Agua lustral, sanadora
de todos los sueños malos.
Agua en la que el sol refleja
recién nacido su alado
resplandor. Agua secreta
que durará todo el año.

Agua nueva de San Juan,
todo viene y todo va.
Pero queda una gran pena:
quien la canción me enseñara
              ya no está.

Imagen superior, Amanecer en Entre Ríos. © Luis Niez.



lunes, 20 de junio de 2011

Armas del 15-M

De igual modo que las envolventes notas del Himno a la alegría van abriéndose paso en el cuarto movimiento de la Novena sinfonía de Beethoven, hasta lograr imponer la melodía y el mensaje rotundo de la canción, el movimiento del 15-M, también llamado de los indignados pero no carente de buen humor y gusto, sigue conquistando con sus gestos y acciones un significado cada vez más claro en el borrascoso panorama político y social.

Uno de los momentos más emotivos de la manifestación de hoy en la plaza de Neptuno de Madrid ha sido, precisamente,  la interpretación por parte de una orquesta formada a lo largo de las últimas semanas en el seno del 15-M de la célebre composición de Beethoven, himno de esa Unión Europea que parece tambalearse y símbolo de valores como la fraternidad y solidaridad, hoy en ella puestos en entredicho.

He podido vivir ese instante, intenso, emotivo, revelador, al pie mismo del lugar acotado donde la orquesta, integrada por un centenar de músicos, y un coro de unas pocas decenas de voces han logrado desplegar sus atriles y partituras para llevar a cabo una interpretación llena de fuerza y entusiasmo, ante el respetuoso silencio de los miles de reunidos y bajo el implacable sol de junio (eran exactamente las 15:15).

Al concluir, los músicos han alzado sus instrumentos y pentagramas al cielo, los reunidos hemos levantado nuestras manos, y todos nos hemos unido durante un buen rato en un clamor que ha llenado la plaza:  «¡Estas son nuestras armas!»

Un clamor que sin duda ha tenido que resonar entre las paredes del cercano Congreso de los Diputados.  Donde (hoy estaba vacío, pero mañana no) sería deseable, también exigible, que de una vez alguien se diera por aludido.

Por  cierto, el camino al Congreso estaba adecuadamente protegido por una triple barrera de vallas de seguridad, tras la que se alineaba una numerosa dotación de vehículos de la policía nacional. Pero, varios metros por delante de ellos y cruzando de lado a lado la entrada de la Carrera de San Jerónimo, un gran letrero compuesto por letras muy coloristas, cada una dibujada sobre una pancarta independiente, dejaba flotando en el aire una sola palabra: «R E S P E T O».


19-J en Neptuno, Madrid. Foto tomada de 20 minutos.es


viernes, 17 de junio de 2011

Eternidad, etc.

«Siendo todavía niño oí ya hablar de la vida eterna».
 (San Agustín, Confesiones, I, 11)

«…la mer alée avec le soleil…» 
(A. Rimbaud)


 Edward HopperRailroad Sunset (1929), Whitney Museum of Art.


(Tren de ida = eternidad)


Siempre cayendo
o subiendo siempre
Siempre arriba
y abajo
y siempre es siempre
Siempre luces
o sombras
siembras siempre
Ni decirlo lo agota
ni una gota lo agota
Porque siempre por qué
y por qué siempre
Si dices siempre
y siempre dice siempre
Y no se acaba
nunca siempre nunca
Nunca pero por qué
si nunca es nunca
Por más que digas nunca
no se acaba
Y nunca es siempre nunca
y siempre es nunca
Y siempre no se acaba
y nunca es siempre


jueves, 16 de junio de 2011

Bloomsday (y no)


Pese a que se lleva celebrando desde el mismo año en que nací, nunca he conseguido estar en Dublín para el Bloomsday.

Hace unos meses, la divertida y hasta emocionante lectura de Dublinesca, de Vila-Matas, potenciada por la presencia en la historia como personaje de una vieja amiga, me volvió a poner los dientes largos.

Y me hice el propósito, entonces creía que firme, de asistir este año a la fiesta que cada 16 de junio festeja al Ulysses siguiendo por las calles de la capital irlandesa las huellas y ebriedades de Leopold Bloom.

Incluso surgió un vago proyecto de viaje entre amigos y colegas, que finalmente también sucumbió bajo el peso del adjetivo.

Así que, dejando a un lado el famoso palíndromo (de mil padres) que describe un curioso camino de ida y vuelta  De Mahoma a MohameD, pero cayendo de lleno en el tópico viajero corrector de la proverbial pereza del profeta (y perdón por el rodeo), si no es posible ir a Dublín algo habrá que hacer para que Dublín, de algún modo y tal día como hoy, venga a la Posada.

Que sea con música (nada hay más alegre que el sentido del ritmo del pueblo irlandés, al que tanto deben muchos géneros musicales). Y que sea de la mano de toda una institución: The Dubliners. La canción que interpretan, Wild Rover,  es una de las más populares del folclore local. Incluso se enseña a los turistas que viajan por el país para que la canten a coro en los largos desplazamientos por la mágica y arriscada geografía de la isla.

Las pintas corren por cuenta de la casa.

(En la imagen, el pub James Joyce, en la calle de Alcalá de Madrid, otro consuelo posible para los ataques de nostalgia celta).



martes, 14 de junio de 2011

Borges XXV



El hombre que fue Borges
se le revela en sueños
al lector que ha cerrado,
no los ojos, el libro
de la noche sin fin.


[Anteayer, víspera de san Antonio de Padua, se clausuró la Feria del Libro de Madrid.  Hoy, 14 de junio, se cumplen 25 años de la supuesta muerte en Ginebra de Jorge Luis Borges.  «Mañana… ¿cuándo es mañana?», preguntan una y otra vez los emboscados .]

viernes, 10 de junio de 2011

Siempre un adiós


Noche Único Reino Posible Mientras Estamos Solos
Único Reino Posible Mientras Estamos Solos
Reino Posible Mientras Estamos Solos
Posible Mientras Estamos Solos
Mientras Estamos Solos
Estamos Solos
Solos

Somos
Estela Mínima
Mínima Presencia Real
Presencia Real Útil Negado
Real Útil Negado Somos Estela
Útil Negado Somos Estela Mínima Presencia
Negado Somos Estela Mínima Presencia Real Útil

Jorge Semprún retratado por Gorka Lejarcegi, 2001

Somos Estela Mínima Presencia Real Útil Negado
Estela Mínima Presencia Real Útil Negado
Mínima Presencia Real Útil Negado
Presencia Real Útil Negado
Real Útil Negado
Útil Negado
Negado

Noche 
Único Reino  
Reino Posible Mientras  
Posible Mientras Estamos Solos 
Mientras Estamos Solos Noche Único 
Estamos Solos Noche Único Reino Posible
Solos Noche Único Reino Posible Mientras Estamos

(Un homenaje a Jorge Semprún) 





viernes, 3 de junio de 2011

Hay que seguir



Parece claro que este fin de semana el movimiento del 15-M se enfrenta a un reto crucial: el de superar la paulatina disgregación (e incluso degradación) de los escenarios principales de la protesta, con Sol como estandarte, y encontrar su relevo y prolongación en los diferentes barrios a los que, con mayor o menor éxito, comenzó a trasladarse desde el último sábado de mayo. Estuve ese día en la asamblea que se celebró en el barrio madrileño de Prosperidad, en la que como principal acuerdo se decidió una nueva convocatoria para mañana día 4. En algunos corrillos de la reunión se comentaba la noticia según la cual de un piso de la La Prospe habría partido, a través de un grupo de Facebook, la iniciativa de la efectiva organización de la protesta de los indignados.

La práctica del movimiento asambleario, con sus interminables y pacientes búsquedas de consensos por caminos muy fatigosos, no creo que pueda mantenerse por mucho tiempo. A veces produce el mismo cansancio que las tópicas y odiosas reuniones de muchas comunidades de vecinos. Y está sujeta a la misma inoperancia. Pero el aldabonazo del 15-M ya ha conseguido un efecto positivo nada desdeñable: de nuevo ha vuelto a verse en los barrios un espíritu cívico y participativo que en cierto modo recuerda el que existía en los primeros años de la Transición, cuando las asociaciones de vecinos fueron en muchos casos verdaderas escuelas de participación ciudadana que posibilitaron un aprendizaje de hábitos democráticos hasta entonces inéditos.


Ahora las lecciones, para quien quiera verlas con algo de esperanza, vuelven a tener el mayor interés. Y produce alegría que se incorporen a ella reflexiones como la de Agustín García Calvo, en Sol y en Zamora, que pueden leer y escuchar en este blog amigo. Aunque no se comparta (como es mis caso) el trasfondo utopista del discurso del filósofo y filólogo, el mero hecho de que estos planteamientos puedan volver a ser repensados y debatidos supone de por sí un revulsivo de un debate político esclerotizado.

Y lo mismo puede decirse de testimonios in situ como el del escritor uruguayo Eduardo Galeano, en este caso en Barcelona, con su pausada reivindicación del entusiasmo como estado mental creativo y del momento presente como verdadero horizonte de lo que hay que luchar por cambiar. 

De algún modo (pero sin duda con imaginación) habrá que encontrar, en las asambleas de barrio, en la Red o en el contexto más inmediato de cada uno, la forma para que el viento renovador del 15-M no se pierda y pueda traducirse en una revitalización de la dormida conciencia ciudadana. A ver si así es posible que su eco pueda llegar a tocar verdaderamente al Poder, que hasta ahora parece tan insensible, aunque ya se oigan voces que se muestran dispuestas a tomar nota. Hay que seguir.

En las imágenes, asamblea vecinal del distrito madrileño de Chamartín celebrada en la Plaza de Prosperidad el sábado 28 de mayo.

jueves, 2 de junio de 2011

Mr Cohen reordena la noche

El cuerpo de la noche

Cuando la noche me respira siento
que se despiertan todos mis sentidos
no por su embrujo dulce
ni por la calma anónima que deja
reducidos a polvo mis temores
sino por su estatura de gigante:
ese ojo felinamente ubicuo,
esa boca lasciva o generosa,
los túneles sagrados de sus piernas,
la extensión palpitante de su sexo.

El sueño o el amor son la moneda
con que la noche elige mi fortuna.
Y si el sueño, ¿cómo podré contarlo?
Y si el amor, ¿qué dicen las palabras
que uno balbuce en tales ocasiones?

La miro desde el fondo de mis ojos
al fondo de su ojo
sin saber qué pensar.
Ella se deja. Y continúa callada.

El silencio es la forma que tiene de incitarme.

(De El sol de medianoche, 1988)


Recuerdo que escribí la primera versión de este poema ya antiguo mientras en un viejo equipo de música sonaba la voz inconfundible de Leonard Cohen, al que le han concedido el premio Príncipe de Asturias de las Letras. Lo recupero hoy como homenaje al autor de Suzanne  y como excusa para ponerlo junto a una música que siempre consigue emocionarme como si fuera la primera vez. Quizás porque Mr Leonard lleva la noche disuelta no solo en su apellido sino también en su voz.
     
Fotografía, River, fire, night. © AJR, 2011.


Suzanne
Suzanne takes you down to her place near the river
You can hear the boats go by
You can spend the night beside her
And you know that she's half crazy
But that's why you want to be there
And she feeds you tea and oranges
That come all the way from China
And just when you mean to tell her
That you have no love to give her
Then she gets you on her wavelength
And she lets the river answer
That you've always been her lover
And you want to travel with her
And you want to travel blind
And you know that she will trust you
For you've touched her perfect body with your mind.
And Jesus was a sailor
When he walked upon the water
And he spent a long time watching
From his lonely wooden tower
And when he knew for certain
Only drowning men could see him
He said "All men will be sailors then
Until the sea shall free them"
But he himself was broken
Long before the sky would open
Forsaken, almost human
He sank beneath your wisdom like a stone
And you want to travel with him
And you want to travel blind
And you think maybe you'll trust him
For he's touched your perfect body with his mind.

Now Suzanne takes your hand
And she leads you to the river
She is wearing rags and feathers
From Salvation Army counters
And the sun pours down like honey
On our lady of the harbour
And she shows you where to look
Among the garbage and the flowers
There are heroes in the seaweed
There are children in the morning
They are leaning out for love
And they will lean that way forever
While Suzanne holds the mirror
And you want to travel with her
And you want to travel blind
And you know that you can trust her
For she's touched your perfect body with her mind.

martes, 31 de mayo de 2011

Mayerías



Este mayo no se acaba hoy.

La era resaca acá será real.

Amarga la lección de los PePiños.

martes, 24 de mayo de 2011

¿Y si el hombre fuera Madina?


No le conozco personalmente, ni siquiera de vista. No sé cuáles son sus aspiraciones políticas, más allá de las que se derivan de su militancia en el PSOE y de su condición de diputado estatal y secretario general del grupo parlamentario socialista en el Congreso. También es profesor de historia contemporánea en la Universidad Carlos III de Madrid.

Vasco, del mismo Bilbao, pertenece a la generación (1977) de quienes, en mi opinión y por lo que he podido comprobar in situ, forman el núcleo duro  del movimiento 15-M acampado en la Puerta del Sol y otras plazas del país. En febrero de 2002 sufrió un atentado de ETA que le produjo graves lesiones. Hay en su biografía una estancia en Bruselas, como asistente del grupo socialista en el Parlamento Europeo, una confesada pasión por los libros (Cortázar es su autor fetiche y Rayuela su oráculo) y algunos otros datos destacables. Por la red circulan declaraciones suyas que se prestan a la polémica y a la matización.

Con todos estos antecedentes, pero sin que pueda atribuirlo con claridad a ninguno de ellos, desde hace unos días intuyo que Eduardo Madina reúne las condiciones idóneas para ser el encargado de abrir cuanto antes el diálogo necesario entre los indignados, que aún ocupan muchas plazas de ciudades españolas, y el Poder, que hasta ahora se ha limitado a contemplarlos con perplejidad, rancio paternalismo, empatía con reparos o cínica indiferencia.

Eduardo Madina, un posible puente entre el Poder y las inquietudes del 15-M. Fotografía tomada de la web info.elcorreo.com.

lunes, 23 de mayo de 2011

Perplejidades (7+1)



1. ¿Por qué a la izquierda le cuesta tanto trabajo reconocer que en este país se vota en libertad? ¿Por qué casi nadie parece alegrarse de ello?

2. ¿Por qué la derecha vota con tanto descaro e impunidad una y otra vez a los corruptos?

3. Perplejidad, ya añeja pero renovada, de que un voto pueda valer por 1, por 2 o por 3, según y cómo.

4. Que muchos entre los que se sienten perdedores se contenten con atribuirlo todo (o casi) a la fidelidad del voto diestro.

5. Que apenas nadie, desde la izquierda,  ni siquiera mencione entre las múltiples causas del batacazo las diferencias positivas (en términos de seriedad) con la que unos y otros se toman ciertas cosas, tal como ilustra esta excelente crónica de un presidente de mesa electoral.

6. ¿Es comprensible que nadie del gobierno (ni de la oposición que aspira a relevarlo) haya hecho el menor gesto de diálogo real con los indignados del 15M?

7. Perplejidad de ver al presidente Zapatero intentando remendar el roto, sin darse cuenta de El Roto (en la imagen).

8. Que Rilke lo tuviera tan claro: «¿Quién habla de victorias? Sobreponerse es todo.»

miércoles, 18 de mayo de 2011

Lois Pereiro, canonizado


La iniciativa de Manuel Rivas, de la que hace ya casi un año se hablaba aquí, llegó a buen puerto y el Día de las Letras Gallegas (17 de mayo) de 2011 se ha dedicado al poeta Lois Pereiro  (1958-1996). A escala autonómica, viene a ser algo así como si a Leopoldo María Panero le hubieran concedido el Premio Cervantes.

No hay que ser ni profeta ni vidente para suponer que en uno y otro caso no faltarán (o faltarían, en la hipótesis comparativa) las opiniones enfrentadas. Incluso duramente. Desde Galicia, sin embargo, me llegan noticias de que hasta los mayores defensores del valor de la obra del poeta monfortino (de Monforte de Lemos, al pie de la Ribeira Sacra) están asombrados ante la rapidez con la que parece estar calando, en la cultura y en ciertos sectores de la juventud gallega, el vendaval expresionista que la voz de Lois Pereiro pone en pie, con sus interregnos de íntima lluvia perdurable. Algunos blogs amigos le han dedicado páginas que merece la pena conocer.

Puede que tan pronto como cese la marea conmemorativa el viento deje de soplar. Pero la abundancia de publicaciones, actos y proyectos que ha acompañado la ascensión de Lois Pereiro al canon oficial de la cultura gallega sin duda dará sus frutos. Ojalá que entre ellos esté el conocimiento y la valoración crítica del autor gallego en ámbitos extragalaicos. 

Los interesados deben saber que la editorial Libros del Silencio acaba de publicar su Obra completa en edición bilingüe gallego-castellano, con traducción de Daniel Salgado. Va precedida de un prólogo de Pere Gimferrer y de una introducción del periodista Xosé Manuel Pereiro, hermano del poeta.  

Copio aquí dos de los últimos poemas de Lois.  El primero, con sus siglas obvias, puede ser tomado como un diagnóstico moral –testamento y testimonio–  de la vida doliente. O de la vida a secas.  El segundo, que hubiera firmado Boris Vian y tal vez no hubiese desagradado a Yeats, es de hecho el epitafio del poeta.



Acróstico

                       
(«Eu son a morte...», dixo Oppenheimer, cando viu os efectos da bomba atómica que el contribuíra a crear. Lembrou a frase do Baghavad Gita: «Eu son a morte, a destructora de mundos». Isto é algo semellante.)


Somentes

intentaba conseguir

deixar na terra

algo de min que me sobrevivise


sabendo que debería ter sabido

impedirme a min mesmo

descubrir que só fun un interludio

atroz entre dous muros de silencio


só puiden evitar vivindo á sombra

inocularlle para sempre a quen amaba

doses letais do amor que envelenaba

a súa alma cunha dor eterna


sustituíndo o desexo polo exilio

iniciei a viaxe sen retorno

deixándome levar sen resistencia

ó fondo dunha interna

aniquilación chea de nostalxia.
        
                                                   novembro 94




Poderíano escoller como epitafio


Cuspídeme enriba cando pasedes

por diante do lugar donde eu repose

enviándome unha húmida mensaxe

de vida e de furia necesaria.


Ж



[Acróstico. («Yo soy la muerte...», dijo Oppenheimer, cuando vio los efectos de la bomba atómica que él había contribuido a crear. Recordó la frase del Baghavad Gita: «Yo soy la muerte, la destructora de mundos». Esto es algo parecido.)
Solamente / intentaba conseguir / dejar en la tierra / algo de mí que me sobreviviese  //  sabiendo que debería haber sabido / impedirme a mí mismo / descubrir que fui solo un interludio / atroz entre dos muros de silencio   //  solo pude evitar viviendo en sombra / inocularle para siempre a quien amaba / dosis letales del amor que envenenaba / su alma con un dolor eterno  //  sustituyendo el deseo por el exilio / inicié el viaje sin retorno  / dejándome llevar sin resistencia  / al fondo de una interna / aniquilación llena de nostalgia.]


(Lo podrían elegir como epitafio.  Escupidme encima cuando paséis / ante el lugar donde yo repose / enviándome un húmedo mensaje / de vida y de furia necesaria.) 

[Traducción: AJR]



Fotografía de Lois Pereiro © Xosé Abad.


sábado, 30 de abril de 2011

Hipótesis troyana (II)


(Versión 2.0)
¿Es posible permanecer al margen del efecto Mourinho? Sin duda. Pero no es mi caso. Me confieso, yo también, abducido por las estrategias comunicativas de este poderoso mago de las medias verdades, un gran embaucador de elaborada astucia que quizás acabe creyéndose sus propios delirios napoleónicos*. Y me reconozco intrigado y hasta perplejo ante la verdadera condición de un personaje capaz de impulsar y mover él solo buena parte de la realidad imaginaria de un país como el nuestro, tan dado a polarizarse en bandos que casi siempre pueden resumirse en dos, como nos enseñaron que ocurría con los diez mandamientos o la España conjurada por Machado.
Mourinho no me quita el sueño. De hecho, como este casi pareado levemente cacofónico y el fútbol que el entrenador portugués se empeña en diseñar para situaciones de verdad comprometidas, más bien me induce a él. Pero en estado de vigilia, lo reconozco, lo intrincado de su enigma apenas me permite pensar en otra cosa. ¿Cómo es posible, me pregunto, que alguien tan obviamente amarillo** haya sido capaz de poner a su completo servicio y arbitrio caprichoso a una de las instituciones que, junto con el Corte Inglés y el Toro de Osborne, parecía hasta ahora lo único verdaderamente duradero y estable de la España que yo he conocido, o sea el club de fútbol Real Madrid, hasta casi ayer mismo y aún hoy la marca nacional más conocida en el universo mundo?
Quizás no tardemos en saber el porqué. Y hasta es probable que el próximo martes la respuesta comience a dibujarse con nuevos perfiles. Aunque también puede emborronarse aún más. Y si atendemos al principio de Peter, sin duda lo hará.
Pero en el entretanto no me resisto a (y asumo el riesgo de) hacer pública mi hipótesis troyana del asunto (variante meramente genérica de la versión publicada ayer mismo en esta página). Una propuesta de explicación provisional, pero a mi entender plausible, a la que he llegado tras mucho cavilar y guiado antes que nada por el afán de apaciguar, además de algún rifirrafe familiar, el estado de zozobra en que me dejan las intervenciones del gran actor*** luso.
Aun a riesgo de ser considerado un pobre iluso o un individuo con la imaginación corrompida, sostengo que Mourinho está desarrollando un ambicioso plan, algo más que maquiavélico, que consiste en aprovechar el estado de necesidad del equipo del Bernabéu, y su estrés manifiesto ante los éxitos blaugranas, para vaciar primero y viciar después el espíritu del club blanco, hasta alterar por completo la sensibilidad y las entendederas de directivos proclives a la miopía (que no supieron apreciar los secretos matices del bosque) y de aficionados altamente fanatizables, por el procedimiento de narcotizarlos con dosis crecientes de un láudano autocompasivo y exculpatorio, para poder así conducirlos a la inmolación colectiva y al desastre como club, tragedias sansónicas de las que él, Mou Mou, se salvaría en el último instante por el múrido gesto de abandonar una nave a la deriva y a punto de estrellarse contra los escollos de la frustración****. He dicho. Pero aún no todo.
Porque, siguiendo mi hipótesis, en ese momento crucial de la catástrofe sería cuando The Special One***** pondría en marcha la jugada maestra para lograr el objetivo último de su en apariencia incomprensible conducta. Que no sería otra (y creo que esta es la rigurosa novedad de mi hipótesis) que la de ofrecerse, como héroe que regresa con la cabeza del enemigo al campamento propio, al que fuera su antiguo club, el Barça, y una vez allí pedir como retribución (¿previamente pactada?) al inmenso favor prestado el cumplimiento de su más preciada, intensa y verdadera aspiración; a saber, la de suceder a Guardiola como entrenador para poder liderar al club catalán hasta convertirlo, ya sin competencia blanca, en el equipo capaz de batir las estadísticas que todavía hacen del Madrid un club diferente y con un palmarés inigualado; y, en especial, la conquista blaugrana, a ser posible a lo largo de poco más de una década, de otras seis o siete copas de Europa, seis o siete Champions más, y todas ellas… antes de que el club blanco pudiera estar en condiciones de lograr la décima.
¿Que la hipótesis es descabellada? Probablemente. ¿Que tiene algunos puntos flacos? No lo niego. ¿Que el martes mismo puede quedar reducida a escombros? Tal vez. Pero quienes así piensen, no deberían olvidar la promesa que Mourinho hizo desde aquel balcón de la Ciudad Condal: «Hoy, mañana y siempre con el Barça en el corazón».
Personalmente, si fuera madridista******, la mera posibilidad de que Mourinho pueda ser un troyano alojado en el sistema operativo merengue me quitaría el sueño. Lo cierto es que, al menos de momento, duermo a pierna suelta.

Notas
*Sin olvidar que el verdadero Napoleón, como también Mourinho, ganó muchas batallas.

**Utilizo la expresión en su sentido periodístico, como sinónimo de «sensacionalista».

*** La explicación más elaborada de los milagrosos métodos de Mourinho, columna central de su fútbol rácano y brusco, se puede resumir en un objetivo preferente: provocar la frustración del rival.

**** Hablando de teatro, es imposible obviar la mención de Dani Alves, gran figura estelar de funciones recientes (aunque si «Carnicero» Pepe llega a pillarle, a lo peor hubiera tenido que cambiar de oficio), bien acompañado por nombres como los de, entre otros, Busquets, Pedro o Di María y Marcelo.

*****Según cuenta la Wikipedia, así empezó a llamar a Mourinho la prensa inglesa después de que él dijera de sí mismo que era «un tipo especial». Frase que acaso pueda ponerse al lado de aquel «ser superior» que un Butragueño más extasiado que de costumbre le dedicó en su día a Florentino Pérez.

******Por fortuna, no sé si se nota, estoy lejos de esa condición, respetable y a veces envidiable, pero a estas alturas reconozco que algo fatigosa para mí, incluso como mera suposición. Yo, al contrario de lo que tal vez podría decir en situación parecida el profesor Rico, nunca en mi vida he sido del Real Madrid.  ¡Aúpa Athletic!

Fotografía: Mourinho deja en la sombra a Guardiola, tomada de la web Infodeportes.

viernes, 29 de abril de 2011

Hipótesis troyana


(Versión 1)
Florentin Whitemilk se despertó sudoroso en medio de la noche. Había tenido una pesadilla horrible: su fiel mayordomo lusitano no solo lo iba despojando de la gran mansión y de sus muchos bienes, incluido el preciado menaje de vasijas plateadas, sino que lo hacía con su propio consentimiento. De modo que cuando, siguiendo en el sueño la lógica de la vigilia, quiso denunciarlo ante la autoridad competente, descubrió que el empleado infiel ya lo había vendido todo, y dentro de la más estricta legalidad, a su directo competidor y rival inveterado, el también poderoso Polaco Totelcamp.
Mientras luchaba frente al lavabo por librarse de un sabor de boca pantanoso, Mr White sentía que aún le daba vueltas en la cabeza, igual que un sueño dentro de otro, la escena más odiosa de la pesadilla repitiéndose una y otra vez y otra vez y otra, cual infinita cinta de Moebius. Era la imagen proyectada en la pantalla de un ordenador de la enfática proclama que años atrás el mayordomo había hecho a su antiguo señor prometiéndole que siempre (hoy, mañana, siempre) lo llevaría en su corazón.

Al leer en la carpeta que su director general dejó extraviada en la consulta del psicoanalista común la transcripción del sueño que él mismo había tenido varias veces, Florentino se dio cuenta de todo. Temblando casi de furia pero sin perder el control de sus fluencias verbales, llamó a Valdano para recriminarle que no le hubiera advertido a tiempo de aquel insidioso, temible, asolador caballo de Troya.
La jodimos, Florentino, sos macanudo dijo Valdano. Y luego parafraseó, como si viniera a cuento, el conocido lamento de Borges : «Yo que tantos hombres he sido, no he sido nunca el portugués aquel que se admiró un buen día de que todos los niños de España quisieran ser Messi».


«Caballo de Troya entre la blanca muchedumbre», de la película Troya, imagen tomada de la web Memorias de un destierro.

viernes, 22 de abril de 2011

La Madrugá



Hay palabras que se fijan en la memoria como un recuerdo inequívoco: pronunciarlas o solo pensarlas equivale a encender, una y otra vez, un circuito de neuronas que ilumina una escena en la que son sensibles varias dimensiones: imágenes que huelen, tactos sonoros, pensamientos que proyectan sombra, tal vez el leve peso de un nudo en la garganta. Así me ocurre, por ejemplo, siempre que digo u oigo la palabra madrugá. No es necesario que sea, como ahora, semana santa, para que la marea de fondo que se alza en mi cabeza o en mi corazón (o en el camino de arrabales que va de mi corazón a mi cabeza) muestre un paisaje sin duda sevillano sobre el que emerge, sonriente o burlona, sabia y elegante, la figura del poeta Vicente Tortajada, viejo amigo desaparecido tan prematuramente y a cuyo lado tuvimos la suerte de poder vivir, en su casa y por las calles de Sevilla, una noche mágica, sublime y bulliciosa: la madrugá de quizás 1985. Podría contarla con todo detalle, o inventarla con absoluta fidelidad, por medio de otras palabras inequívocas: Placentines, Triana, Los Venerables… Pero me parece preferible compartir esta foto que nos muestra a los dos en el amanecer de la noche más larga (puede que en La Campana; él, barbado y fumador). Un fogonazo gráfico que aviva la sonrisa del amigo generoso y lo trae de nuevo a esta madrugá de tantos años después. Y en una fecha –redondo y seguro azar el de este viernes– en la que mi madre, fallecida el pasado 3 de marzo, hubiera cumplido 96 años. ¿De qué lado estamos los vivos cuando nos miran y hasta creemos que nos siguen amando los muertos?

martes, 19 de abril de 2011

Nueve de seis ***



Pase, Filloy, verá qué poca vergüenza.


Que venga Dios y lo lea.


Recogía el lado artificial tras olfatearlo.


Sabemos que la penúltima ha muerto.


Un hombre puede desembocar en humo.


Verso suelto busca prosa. Blogs abstenerse.


X y Z son la solución.


Y tú, ¿de qué lado estás?


¡Zopilotes, zopilotes, zopilotes! Solo un cadáver.



lunes, 18 de abril de 2011

Siete de seis**


Gulliver se despertó entre mis párpados.


Halcón Leonado se sabía un impostor.


Iba a reencarnarse pero fue devorado.


Las huellas indicaban claramente hacia mí.


Mi Habatar es vuen tipo, manque


No fue fácil derrotar al Invierno.


Oía las sirenas del amor urgente.



Imagen © M. Kuzmanovic /Reuters.

domingo, 17 de abril de 2011

Seis de seis*


(Novelas de una línea /No ve las de una línea)



Al despertar, nada, ni el meteorito.


Boanerges presentía el fin del mundo.


Crié cuervos, todos iguales, para hooooy.


Dudo que sepas valorar un fosfeno.


El jinete, la luna, la encrucijada.


Frases sin cuento para Genoveva Más.


La imagen, El ojo del dinosaurio, de autor desconocido (se agradecen pistas), la he tomado de esta web, aunque aparece en otros muchos sitios como proveniente del repertorio visual de Linkmesh.

sábado, 16 de abril de 2011

Balada con falsete


Ahora que Álex de la Iglesia ya ha pagado el precio de su honestidad (y acaso también de su torpeza) y ha dejado de desempeñar el extraño papel de juez que se juzga a sí mismo, al mismo tiempo que corría el peligro de convertirse en el «payaso de las bofetadas», me parece que no será inoportuno decir que su última película, Balada triste de trompeta, quizás la película española cuyo estreno he esperado con mayor expectación en los últimos años, me decepcionó casi por completo..., salvando sus primeros quince minutos, que son algo más que el prólogo imprescindible de la historia. El resto, acaso original y tal vez brillante en la puesta en escena pero disparatado en su articulación, es a mi entender lo que vulgarmente suele llamarse una «ida de olla» (o “de tarro”, según jergas): una acumulación de ocurrencias visuales en permanente fuga, de estrepitosas salidas de tono a las que, salvo en algunos momentos, no supe encontrarles la gracia, ni el sentido, ni el sinsentido siquiera. Nada que ver con el director tan inspirado como valiente que hizo posible los “milagros” (por su condición excepcional dentro de nuestro cine) de El día de la Bestia o La comunidad. Espero el día en que ese nervio creativo pueda depararnos nuevos gozos.

Seguí con interés y algo más que curiosidad el trepidante rodaje de Balada… a través del blog del director. Entre los textos que aún deben de andar por allí figuraba esta dedicatoria que me parece digna de ser repicada.


A RAPHAEL

Gracias, maestro, por todo lo que has hecho por mí. Gracias por tu alegría, por tu cariño, por acompañarme, por ayudarme. Gracias por ser un caballero, ante todo. Gracias por tener sentido del humor, más que nadie. Gracias por ser la persona que me gustaría llegar a ser, aunque de antemano te diré que es imposible. El más moderno, el más abierto, el más joven, el más amable. Raphael, eres generoso, y por tu generosidad esta película existe. Eres el alma de la película. Mi mejor película, la más sincera.


Imagen: El director y los protagonistas de Balada... en los días felices del estreno (en Barcelona). Foto tomada de cinedor.


miércoles, 13 de abril de 2011

Globo


Entre los miles de imágenes que cada día excitan nuestras retinas, aunque no necesariamente nuestros cerebros, hoy me ha llamado la atención la que figura sobre estas líneas. ¿Un globo desinflándose? ¿Una pelota mal hinchada? ¿Una extraña máscara de carnaval? ¿La bola de plastilina con la que jugaba Messi de pequeño? ... Pues no. ¡La Tierra! Bueno, en realidad, «una representación de la Tierra elaborada con los datos del satélite Goce». Ha sido difundida por la Agencia Europea del Espacio.

Es una imagen real de nuestro planeta en la que aparece reflejado el efecto de la gravedad que perfila protuberancias y depresiones en miles de puntos hasta conferirle ese aspecto rugoso, tan diferente de las representaciones usuales del globo terráqueo. Alicia Rivera lo explica en El País.

martes, 12 de abril de 2011

Azar sonoro


«Fiarlo todo al azar fonético, al reino del sonido, al sentido del son». Nadie en sus cabales, ni siquiera el payaso soñador de Corteo (ya junto al río metropolitano), aceptaría una máxima así para regir su vida.
Pero el azar vuela a su aire y en escasas horas (el margen que va desde las 19:30 a la 1:00 de la madrugada) ha puesto ante nuestros sentidos al poeta Charles Simic, recién llegado de Córdoba, charlando con Luis Muñoz en la Residencia de Estudiantes, y esta Imik Simik (se recomienda hacer clic, ya, sobre el vídeo de Youtube bajo estas líneas), canción que nos revela a la marroquí Hindi Zahra, que el próximo día 14 de abril debutará en Madrid (Teatro Lara).
Aún pasaré una parte de la noche cavilando por qué caminos discurren los hilos de las resonancias, el imán sonoro que ordena, como círculos concéntricos nacidos del gong de las palabras, la cercanía de mundos tan aparentemente dispares. ¿Dispares? No dispares.
Y, sobre todo, si hay alguna razón o presagio que pueda explicar su concurrencia.


Imagen: «Shoefiti en Ciudad Jardín». © AJR, 2011