miércoles, 12 de junio de 2013

Pinchar en hueso


O sea: ¿Jasón no saja eso?
No, sajan a Jasón.

[AJR, 6:18; 4:13;  Palíndromos ilustrados, 22, 23]

***
Los espectaculares efectos especiales de Jasón y los argonautas (1963), película de Don Chaffey, se deben a Ray  Harryhaussen, uno de los grandes maestros del tipo de animación conocido como stop motion, recientemente fallecido. 
In memoriam.

Ex tinta Tnitxe



Al volver del sueño, muy parecido al vídeo que ilustra esta canción de Faun (lo vi antes de acostarme, así que no caben dudas sobre su condición de resto diurno), si cerraba los ojos todavía podía leer en el muro de la mazmorra la inscripción que he copiado más arriba. No sé lo que significan esas palabras simétricas. Pero intuyo que mientras no encuentre la clave para descifrar su misterio no podré descansar en paz.

martes, 11 de junio de 2013

El dinosaurio



Al despertar me ha asaltado, como si fuera el propio bicho, el relato del dinosaurio de Monterroso. Venía en forma de una ligera molestia intercostal con la que me había dormido por la noche, más bien ya de madrugada, y se alzaba en el primer instante del retorno a la vigilia, aún entre brumas, como el signo inequívoco de la continuidad de la vida, y a la vez como antorcha de la conciencia.

Pero, por encima de los ajustes corporales y las sugerencias más o menos deportivas (¿qué es la vida sino una carrera de relevos?), enseguida comenzó a ganar terreno el propio relato del escritor hondureño-guatemalteco, su extraordinaria virtualidad, la riqueza significativa de su única línea prodigiosa .¿Alguien todavía la desconoce? Esto es lo que dice: «Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí».

La fuerza de este microrrelato estriba en que, se interprete como se interprete, siempre refiere un proceso de lucidez, de darse cuenta de algo: lo que podríamos llamar con propiedad «un golpe de conciencia». Ese es el amplio sentido en que resuena la palabra "despertó". No sólo por el hecho evidente de lo que significa abrir los ojos y la mente después del sueño, sino por lo que ocurre en cualquier momento en el que dentro de nuestra cabeza, quizás también a veces en el lugar del corazón o incluso cerca del estómago, suena un clic que nos hace ser conscientes.

lunes, 10 de junio de 2013

Monstruos


Por el doodle, o garabato animado, de Google me entero del aniversario de Maurice Sendak, el dibujante que, como es bien sabido, le dio a los monstruos un lugar donde vivir. Me imagino que ya muchos de los tan improbables como perspicaces lectores de esta página estarán al tanto, y supongo que la mayoría de ellos (pongamos que al menos seis o siete) habrá hecho clic sobre la flecha que en la puerta del Gran Buscador da acceso al gracioso desfile de criaturas, más mágicas que terribles (al menos en una primera impresión), salidas de la imaginación poco convencional del creador neoyorkino. A partir de ahí, los caminos para seguirle la pista y recalar en los múltiples rincones a que ha dado lugar su estela (libros, cine, música, arte, actividades parapedagógicas... sin excluir frikismos y etcéteras de variado pelaje) son tantos que, a qué engañarnos, marean un poco. Porque si en esos rumbos son muchas las posibilidades de disfrute, no es menor el número de los dilemas bifurcantes que en su reverso (las elecciones preteridas) llevan inscrita de modo inevitable la marca de la frustración. A partir de ahí, la deriva lógica, sin salir del mundo de Sendak, podría cobrar mayores vuelos, hasta caer en la cuenta de cómo estas nuevas tecnologías, que empezamos a utilizar de forma tan optimista hace un par de décadas, o poco más, se han ido convirtiendo en un espacio también poblado de monstruos y en el que se puede vivir de una forma que no siempre signifique estar de verdad vivo... Afirmación que tiene dentro de sí algunas hipérboles y un par de parábolas, no por obvias menos acuciantes o dignas de ser tenidas en cuenta. De momento, el homenaje a Sendak de este 10 de junio de 2013 nos lleva a convertir en pregunta (¿dónde viven los monstruos?) lo que el imaginativo neoyorkino concibió como localizador o mapa descriptivo de esos espacios de los que, desde muy pequeños, hemos oído que es mejor no hablar. ¿Cuánto tarda uno en saber que el verdadero lugar donde viven los monstruos no está fuera de uno mismo? Y una vez aprendida esa lección, ¿qué hacer con los monstruos de ahí fuera? Hoy, Maurice Sendak, que falleció hace tan solo 11 meses (el 8 de mayo de 2012), hubiera cumplido 85 años. Sus monstruos lo celebrarán con al menos otras tantas barrabasadas. Y nosotros, si nos dejan y pese a todo, también.

domingo, 9 de junio de 2013

Querejeta

Ha muerto Elías Querejeta, el gran impulsor del cine español de toda una vida, la nuestra sin ir más lejos, que casi podemos recorrer vivaqueando en sus títulos, entre los que se cuentan, como hitos imprescindibles, nada menos que La caza, La prima Angélica, El espíritu de la colmena, Cría cuervos, El desencanto, A un dios desconocido, Las palabras de Max, Mamá cumple cien años, Dedicatoria, Deprisa, deprisa, El sur, Tasio, 27 horas, Historias del Kronen, Barrio, Los lunes al sol...  La lista podría ampliarse sin mucha dificultad. De hecho, las imágenes inolvidables surgidas del cine producido por Querejeta compondrían uno de los mejores resúmenes de lo que ha sido el cine español de la segunda mitad del siglo XX. Estas secuencias son sólo una muestra que rescato como agradecido homenaje.















[Añadido del 11 de junio de 2013]
Pero si tuviera que elegir una y sólo una secuencia del cine de la «escuela Querejeta», no tendría dudas: el pasadoble de El Sur. Una película extraordinaria, pese a estar inconclusa, como ya he se ha contado aquí,  y que supuso la ruptura entre Erice y el productor de Hernani.  Una lástima, casi una tragedia para la cultura española, ese desencuentro.



Sé los soles


Si vuelvo sobre mis pasos, sé los soles que he recorrido, dónde brilló cada uno y cómo. ¿Pero a quién le importan estas cosas? Un saber de soles no sirve para nada. Ni siquiera está claro que sea un saber. Ni tampoco que exista en otro lugar que no sea este destello que ahora tú también abandonas.

Fotografía: Algas cristalinas © Rubén Duro.

sábado, 8 de junio de 2013

Hay Q x 3




«¿Qué es haiku?» dices
mientras tus ojos dejan
este charquito.

*

Haikú es una
sombrilla japonesa
de sol, de agua.

**

¿Haikú o haiku?
Tú pones el acento.
¿Lastima?  ¡Lástima!


Imagen tomada de aquí.

viernes, 7 de junio de 2013

Tauriga


Poema visual. 
(Haciendo clic sobre la imagen se pueden ver
las rimas internas.)

Jinete en Pacu Jawi, Sumatra.
Foto de Wei Seng Cheng, premio World Press Photo 2012.

jueves, 6 de junio de 2013

Ser tres

Un cuento clásico poco convencional, reinterpretado
por Darabuc e ilustrado por Fátima Alonso.
Edita OQO.

Al darse la vuelta en la cama, mientras se dejaba vencer por el sueño y la dulzura saciada de su amante, aún pudo ver la sonrisa de la persona a la que también debían tantas horas felices.

miércoles, 5 de junio de 2013

martes, 4 de junio de 2013

Stupa o tótem



Vamos a poner a buen recaudo
las palabras marcadas a fierro
y la piel donde brillan y bullen
sus oscuros designios tatuados.
El mejor de los días pretéritos
no merece más fe que la huida
y hay renglones vacíos capaces
de volar como aves indefensas.
Por ejemplo, mirad la curruca:
¿no es verdad que se asoma a la vida
con un gesto precoz de apostura
y que nada parece turbarla?
Al lejano calor de la piedra
con que aquel nuestro ancestro buen hombre
pudo el fuego encender y en su mente
avivarse con la misma llama
una brizna de luz no sabida,
a través de los siglos rendimos
un mistérico culto aún idólatra,
mientras sangra en Oriente a destiempo,
negra ya por la flor de la vida,
la palabra del agua en la fuente
bajo el sol que desciende al abismo.

No hay más allá
nada:
aquí ya está
toda
la tela cortada.
Para el laberinto
salvar
de la insania,
tirad de la punta,
no le deis más
vueltas,
camaradas,
compañeros,
cómplices.
Aquí yace ya
la verdad,
nos consume
su tea
humeante,
avisad,
dad la voz,
dad la vez,
al derecho,
al revés,
sobrepase
su pábilo
el álmula,
y a la muerte
trémula
sabed
darle
esquinazo
y portón
con pericia
noble,
como
si tal cosa,
para que
prosiga
infinita y leve,
leve e infinita,
la danza
la danza
   la danza...


Imagen: Acceso a Leh Shanti Stupa, tomada de aquí.


domingo, 2 de junio de 2013

La turba brutal


Cuando volvió torpemente sobre sus pasos, el niño tenía aún muy corta edad. Había ido a la feria, a las afueras de la ciudad vetusta, de la mano de sus tíos y en compañía de un hermano mayor. Mucho tiempo más tarde, en realidad desde hace siglos y ya en un espacio donde sólo caben las leyendas, no recuerda nada más que el susurro de la urraca, la embestida del carrusel, la lluvia inmensa, el suelo movedizo, la acometida de la turba brutal y, al fondo de todo, la música pegadiza de una canción que habla de alguien que ha de abrir una puerta y que a él se le quedó grabada en la cabeza antes de oír el susurro de la urraca, ver la embestida del carrusel, oler la lluvia inmensa, pisar el suelo movedizo y sentir una leve rozadura en el cuello, como si lo acometiera una turba brutal al compás infinito de una canción. Desde entonces sobrevive en un bullicio absurdo y ensangrentado al que no sabe cómo ponerle FIN.

viernes, 31 de mayo de 2013

Letras a escena


La A es una reina con manto y sin corona.
La B está embarazada, pronto tendrá un bebé.
C baila con el aire. Che, sentada, la mira.
D es un señor muy gordo que no se ve los pies.
La E te está llamando desde un planeta extraño.
La F le ha prestado un zapato a la E.
La G es un hombre orquesta que va tocando el bombo.
H son dos payasos dentro de un pantalón.
La i… ¡siempre pensando! (lo cual tiene su punto).
La J, está muy claro, es Juan el pescador.
La K es un karateka. La L va en chancletas.
La persigue la Ll… ¿crees que la alcanzará?
La M, junto al agua, camina sobre zancos.
La N va de incógnito, se cree Napoleón.
Siempre lleva la Ñ su sombrerito puesto.
La O, en cambio, no quiere ponerse el cinturón.
Don P es muy presumido. Doña Q, muy coqueta.
La R baila y baila sacando un poco el pie.
S es contorsionista. Y la T, trapecista.
La U levanta pesas. V se está ahogando…
… Ahí llega la W … ¡Se va a ahogar también!
La X y la Ye (también llamada i griega)
son muy, muy misteriosas…, ¡espías... o algo así!
Será mejor dejarlas, no vayan a liarla.
¡Vámonos a la casa de la Z a dormir!

AJR
(De La Alegre Compañía, Edelvives, 2012)


Hoy se inaugura en el Retiro la Feria del Libro de Madrid. Este poema está dedicado a todos aquellos, de pocos o muchos años, que se acerquen a ella por primera vez. Suyo será el reino sin libros de papel en el que sucesos como éste brillarán como tesoros de la memoria.

jueves, 30 de mayo de 2013

Música ternura



Algo de ternura y música verbal.
Música algo verbal y de ternura.
Verbal ternura y música de algo.
Música y de ternura algo verbal.
De ternura verbal música y algo.
Y algo de ternura música verbal.



(«Dado», a partir de una frase de Fernado Arambururu
entrevistado por F. J. Irazoki, en Babelia, 25 mayo 2013. 
La entrevista puede leerse completa aquí
El vídeo es un montaje de Luis Ulik).

miércoles, 29 de mayo de 2013

Giga de Higgs


[La concesión del Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica de 2013 a los descubridores del bosón de Higss y al  CERN me parece una buena ocasión para hacer sonar de nuevo esta musiquilla verbal, que ya se bailó por aquí hace algunos meses. Añado, por su interés didáctico, una conferencia del físico Pablo García Abia, del Ciemat.]



Casioda romanceada, bailable (pulsar vídeo) y algo alquímica al bosón de Higgs (posible).

Ay bosón, tú que rebosas
de incógnitas genesíacas,
tú que guardas el secreto
de la impar física cuántica,
tú que te las sabes todas
las materias y sustancias
del universo invisible
y su oscuridad atávica,
tú, bosón de Higgs (posible),
firma de dios en metáfora,
muéstrate y muéstranos,
con los signos de tu traza
bien evidentes, que existes
y que existimos, que nada
se opone a nuestra periplo
para comenzar mañana
--si es que algo significa
«mañana» en tu lengua opaca--,
o en un instante sin cuándo
y en un dónde sin distancias,
el viaje interminable
a la verdad desvelada
del retorno a los orígenes
con la partícula mágica
que dicen que el alma es
en la lengua bien posada,
pues verbal materia al cabo
son la luz, los quarks, la masa,
los protones y neutrones,
también el aire y el agua,
la llama viva del fuego
y cuanto su fuerza arrasa
por esos campos de Higgs
y del diablo, en miríadas
de neutrinos intocables
que sin cesación nos bañan
hasta dejarnos desnudos
sobre la tierra ondulada
del amor que nos consume
y nos transporta en su barca.

Ay, bosón incomprensible,
pura ficción matemática
real cual la vida misma,
fin de la física clásica,
prueba que demuestra el alto
pensamiento que nos marca
como especie milagrosa
y a la vez terrible, aclara
las fronteras del exilio
y en medio de ellas señala
la veredita de luz
que guíe la vuelta a casa.

Oh, bosón sobón, no ceses
de acariciarnos la escasa
materia viva y extensa
que en nuestras mentes no alcanza
a derrotarse del todo
hacia la noche sagrada
y aún busca el bosque del sueño
y entre la risa y las lágrimas
cruza los desfiladeros
del deseo y de la náusea,
las altas mareas grises,
las colinas plateadas,
los cangilones sin nadie
rodando en la inmensa nada
y aquel viejo paradiso
con su sierpe y su manzana:
los cuentos que nos contaron,
que aún nos cuentan, hasta el alba.

Bajel de nueva odisea
y lugar nuevo en la mancha
que bajo el ojo del cielo
dibuja arrugas y escalas
para trepar al espacio
que sin querer nos atrapa
y deja un rastro sombrío
en medio de la mañana,
oh, bosón de Higgs (posible),
rubro de aquella alborada
sin albor que fue el big-bang
y ésta su secuela vasta,
huella que en el cosmos cómico
se adelantó a la pisada,
cifra del silencio espeso
que nos toma por la espalda
y al volvernos desvanece
su presencia y nos devana
en los telares del tiempo,
entre el vacío y la nada.
La nada no es el vacío,
el vacío no es la nada,
nada nada en el vacío,
el vacío y la nonada,
la nada y el "no" vacío
y el "no" da vacío nada,
nada es no en el vacío...
Entre el vacío y la nada,
tú, bosón, nos deletreas,
como el maestro en la infancia,
nos miras e, indiferente,
borras luego la pizarra.

Bailemos, amigos, todos
esta giga improvisada,
que aquí está el bosón de Higgs
(posible). Y la vida pasa.





Al dios del alfabeto

Plaza de Jemaa el-Fna, Marrakech. Tomada de aquí.

A A Aarón ora: «¡A, A, A!»


Hasta donde sé, y mientras no se demuestre lo contrario, este es el palíndromo que encabezaría una hipotética relación alfabética de los palíndromos en español hasta ahora conocidos. Se me «apareció» hace unos días, viendo la recopilación 100.001 palíndromos españoles, ya comentada aquí. Dentro de ese juego peculiar, a veces un tanto rebuscado pero siempre con sentido, que las frases capicúas establecen, este ejemplo recogería el momento en que un sumo sacerdote de una religión que diviniza el alfabeto lanza su plegaria al gran dios de su fe, una oración que, como tantas veces ocurre, consiste en repetir una y otra vez el nombre de la divinidad. Nada más verlo escrito sobre el papel, me acordé de ese pasaje de Las voces de Marrakech, el singular librito de Elías Canetti, donde el autor describe su impresión de la plaza de Jemaa el-Fna. Alertado por un sonido que logra imponerse sobre el gran bullicio de la plaza, el escritor acaba descubriendo a un ciego sentado en un rincón que, con su lengua cortada, trata de proferir el nombre de Alá, emitiendo un "a a a" penetrante que logra vencer las voces de los corros de contadores de cuentos, los domadores de serpientes, las magas del Atlas, los vendedores de harira... Difícilmente el ciego de Canetti se llamaría Aarón. Pero no es descabellado pensar que una escena parecida podría tener lugar en lugares cercanos, incluso en el mellah o barrio judío de la ciudad roja. En todo caso, estoy seguro de que, pertenezca a la fe que pertenezca, el dios del alfabeto sonreirá complacido.

[AJR, 7:13, Palíndromos ilustrados, 20]

martes, 28 de mayo de 2013

¡Atrás, sarta!


Al volver sobre sus pasos, el exorcista comprendió que se enfrentaba a un demonio duro de oído. No reaccionaba ante ninguno de sus ensalmos, permanecía indiferente al signo de la cruz y ni siquiera lo insultaba. El viejo sacerdote estaba a punto de quitarse la estola y recoger el acetre cuando, súbitamente inspirado, recuperó su posición de ataque y, mientras hisopaba con firmeza, profirió la fórmula que años atrás había copiado de un antiguo Liber Ritualis, quizás del intitulado Si Nummi Immunis, que se guarda en una biblioteca del Sacromonte. El conjuro fue tan eficaz que, antes de pronunciarlo por tercera vez, el poseso ya había vomitando sobre el piso una sustancia humeante y espesa. Se veían en ella, enfilados a modo de cuentas de un rosario, hasta veinte o treinta insectos fusiformes de buen tamaño, peludos y negros como el corazón de la noche, a no ser por el revuelo de diminutos puntos rojos que fosforescían en sus extremidades.



Imagen superior: gárgola de Notre Dame, tomada de aquí
Imagen inferior, Zygaenae trifoli in love, a partir de esta foto.

lunes, 27 de mayo de 2013

Adiós, San Mamés, adiós


Su nombre, que a veces llegó a parecerme un chiste, entró en mi cabeza de niño con un color semejante al que podían tener los lugares míticos de la aventura, qué sé yo, Samarcanda o Pernambuco, El Dorado o Kansas City. San Mamés era el escenario en que el cancerbero (esta palabra era ya una varita mágica) Iríbar, también conocido como «El Chopo», y un espigado muchachote de mentón anguloso y prodigiosa zurda llamado Fidel Uriarte, siempre con el 10 a la espalda, escribían tardes de gloria (algunas) y de decepción (se olvidaban pronto) al otro lado de la radio, en las largas horas de los domingos de los años sesenta. A veces sobre el rulo de granito situado en el patio de la vieja casa familiar, en Talavera. Otras (las más), junto a las piedras doradas del colegio-seminario de San Agustín, en Salamanca, frente a los extensos y fríos campos de la calva Armuña.

¿Qué tendrá el ir y venir de la pelotita que es capaz de atraparnos hasta extremos tan insospechados? En una ocasión le oí a un amigo hacerse esta pregunta mientras peloteaba con su hijo pequeño. Y la respuesta era sólo un nuevo movimiento del balón. El fútbol, igual que cualquier deporte, se explica por sí solo, es porque sí, pasión no más. Otra cosa será todo lo que después se le adhiera o se edifique a su costa, lo que se manipule o se pretenda desviar, la mezcla de esa pasión con otras bajas pasiones, etc.

Pero el deporte, y en concreto el fútbol, es también el territorio sobre el que se levanta una colección de nombres que enseguida alcanzan el estatus de lo cuasisagrado. Son, obviamente, las letanías de alineaciones (otro amigo siempre se equivocaba, tal vez a propósito: alienaciones) que aún recordamos igual que el viejo padrenuestro: Carmelo, Orúe, Garay, Canito... O los tecnicismos aprendidos en las crónicas y comentarios: orsay, córnerariete, cuero, golpe franco, elástica, zamarra... Sin olvidar aquellas frases que eran verdaderos sortilegios capaces de situarnos en la posición teórica del medio volante... 

Y de fútbol puro es el nombre de ese santo que nunca habíamos visto en el santoral, y al que siempre imaginamos tocado con una txapela y con melena y cola de león, tal como se ha caricaturizado tantas veces.

Ayer se disputó él último partido de fútbol en el estadio de San Mamés. Un rapto de optimismo me llevó a pensar que por fin podía declarar clausurada mi infancia. Y que se joda Peter Pan.

Imagen: Estadio de San Mamés, conocido como «La catedral».
 Tomada de aquí.

sábado, 25 de mayo de 2013

A la giga gígala...

Rolf Lidberg, La giga. Imagen tomada de aquí.
Volviendo sobre mis pasos, he estado mucho tiempo buscando en la Red una reproducción de la postal que me regaló Mireille Tabouy (debió de ser por los año ochenta y pocos del pasado siglo) y que utilizamos para ilustrar un apartado de Los cuentos de hadas: una historia mágica del hombre, de Rodolfo Gil, el número 79 de los Temas Clave de Salvat. Hoy, por fin, he dado con ella. Internet, ya se ve, crece en todas direcciones. De Mireille, en cambio, hace mucho que no sabemos nada. Su pista se perdió en la Costa Azul. Ojalá pueda leer esto. Y escuchar, una vez más, la alegre música de Gwendal que entonces tanto nos gustaba.

viernes, 24 de mayo de 2013

Saldos y delirios


Si la pegajosa entrevista de la que es imposible zafarse hubiera durado solo un par de minutos más, Aznar habría vuelto a hablar en chicano e incluso hubiera rematado con algo muy parecido a aquel impagable «estamos trabajando en ello», que tanto juego ha dado en los programas de humor de los últimos años.

Y es que esos pilares de la sabiduría aznárica (ya saben, «MI Responsabilidad, MI Conciencia, Mi Partido, Mi País») con que concluyó su intervención ya estaban siendo pronunciados con un curioso énfasis que, dentro de los registros dramáticos del personaje (casi todos de carácter patético), parecían a punto de engarzar con el momento culminante de su trayectoria como figura histórica y protagonista indiscutible del cómic mundial, cuando le disputó a Bush Jr, mientras ponía los pies sobre la mesa, no sé qué cualidades atléticas, al tiempo que ofrecía la sombra protectora de su bigote (por cierto, ¿qué se fizo?) para invadir Irak.

La reaparición de Aznar, que muchos describen con acertadas metáforas draculinas, a mí me produjo un curioso bucle en la memoria: a medida que avanzaba la entrevista, sobre la imagen del suegro de Agag se iban superponiendo los rasgos físicos de Carlos Arias Navarro, el último presidente del franquismo. El efecto fue tan feroz que por un momento pensé que el entrevistado estaba a punto de darnos la noticia de la muerte de Franco, con jipidillo de mocos incluido, para a continuación, como en una mala película de zombis, anunciar no solo que había resucitado sino que era ÉL.

En fin, mejor no dar ideas, porque las cosas se están poniendo de un color tan lagarto, lagarto que hasta podría ocurrir (¡vade retro!) que la historia de España de los últimos 40 años (desde el 75 para acá) apareciera resumida en los futuros libros de texto bajo un epígrafe rotundo: «De Saldos Arias a Delirios Aznar».

Imagen superior: españolitos intemporales sorprendidos por las declaraciones de Aznar mientras hacen sus compras. 
Cortesía de aquí.