miércoles, 29 de julio de 2026

La danza de los esqueletos


(CajaDeCitas, 128). Los pequeños grandes placeres o la fascinación de lo que nos conquista a primera vista. Esta película de la prehistoria del cine de animación, y a la que más de uno (yo mismo) le podría poner como banda sonora alguna vieja canción de ebriedad compartida casi en tiempos infantiles, es una joya. Quizás ya la conozcan. Si no, disfrútenla. Pura gracia. Puro ingenio. Ritmo puro.

Chainkus




Viene de lejos
y se posa en el cuadro:
luna de agosto.

Qué me dirías:
por occidente el sol,
largo crepúsculo.

De vez en cuando
sobre el estanque flotan
sombras doncellas.

Cruza el caballo,
se escucha la cascada:
acá y allá.


*Chainkus: serie de haikus encadenados con imágenes clásicas del género y textos dados que se combinan merced a un seguro azar sobre el biombo.
Ver menos

martes, 28 de julio de 2026

Letras del fuego

(

Ángel Malanda, peón forestal en ELIF A3
El Barco de Ávila.
 eldiario.es Foto Cedida
CajaDeCitas, 127). Seguramente ya tenga antecedentes y, por otro lado, no sería difícil vincularla con episodios de aquí o allá. Pero creo que merece la pena prestar atención a la literatura —sí, literatura, aunque comparezca en formato periodístico— que está surgiendo desde el corazón mismo de estos terribles incendios de no sé qué generación, y que, entre otras conclusiones posibles, nos permiten acercarnos —como siempre ha hecho la mejor literatura— al corazón de las tinieblas; al mismo infierno también en este caso. Este artículo del diario.es da pistas valiosas y acabo de leer en El país otro reportaje, construido por una periodista pero escrito en primera persona a partir de las declaraciones de un bombero, que me ha puesto escarpias en los pelos. Sigan las marcas. Habrá más. Las palabras, por fortuna, no descansan. Y estas surgen iluminadas por el fuego contra el que luchan quienes las pronuncian. Voy tras ellas.

miércoles, 8 de julio de 2026

Amo & odio: conejos y cazadores




(Al paso). Mensaje oportuno al borde de un paso de cebra (aunque nunca he visto pasar por ellos a cebra ninguna). En la esquina de Cardenal Silíceo con la larga rúa dedicada al que fuera maestro de Cervantes.

martes, 7 de julio de 2026

Concordancias


(En voz alta). Los estragos imparables de los incendios: arrasan hasta la lengua. En Antena 3 Noticias (7/7/26).

jueves, 2 de julio de 2026

El ojo (oculto) de la noche


 Playa de las Salinas, en Los Narejos (Los Alcázares). Mar Menor. Al fondo, La Manga.
(c) AJR, 2026

jueves, 11 de junio de 2026

Inclina el oído (el primer podcast)

(En voz alta). Fue un placer y un privilegio, además de un atrevimiento, prestarme a inaugurar Inclina el oído, el podcast que mi amigo el profesor Ignacio Monar García ha puesto en marcha y al que deseo una larga vida. La extensa, caudalosa y algo atropellada (por mi parte) conversación me sirvió, además de para recordar (y olvidar) unas cuantas cosas, para sentir de nuevo el placer de la conversación. La escucha atenta y la agilidad con que Ignacio favorece el diálogo son admirables. Aquí dejo el enlace, por si alguien siente curiosidad por picotear en él. A Inclina el oído, con su sugerente y muy apropiado título a lo Canetti, le deseo la mejor de las suertes.



lunes, 1 de junio de 2026

Adiós a Edgar Morin


(En voz alta). Me llega, leída por alguien desde la prensa impresa, la noticia de que Edgar Morin ha muerto. Y hay un brillo en la memoria que de pronto estalla y trata de encontrar la causa de su luz. Y algo vuelve: un confuso cruce de fonemas con Jacques Monod, siempre entre el azar y la necesidad, un baile de estanterías en la biblioteca interior que antes estuvo fuera, la cita aquella para un “complemento” (esos recuadros de lacado cariz periodístico que tanto juego daban en las maquetas) para un libro de Juan Cueto… La memoria desanda (y desasna) sus lagunas y, gracias a semblanzas vividas y vívidas como
(ay, Belver Yin), logra cierta armonía provisional, aunque sabemos que va a seguirse muriendo gente que antes nunca.


jueves, 14 de mayo de 2026

Poema adrede


 

Poema adrede


Qué podemos hacer sino aplicarnos
y acercar los sentidos y los huecos
abrir el corazón como la mente
no resistirnos más darle su parte
a la parte mal dicha caminando
corriente arriba hacia los internos
rápidos que se escinden en la sombra
en al envés de tanta realidad
a punto ya de desvanecerse
al borde mismo de esa incandescencia
en la que siguen ardiendo las palabras.
Y las viejas jugadas que nos piden
un gesto más, un filo, el alma toda.
Y la cola extendida del silencio
tan blanca que ya lo cubre todo.
(Intermedios)

domingo, 3 de mayo de 2026

Mi calle

 Vivo en un lugar donde sí llega la luz.



(Al paso). Cielo y giros de una tarde de mayo en La Prospe.

lunes, 13 de abril de 2026

Inundaciones de Babel






DIVERSAS FORMAS DE inundar BABEL. No es infrecuente que el verbo principal, aquel sobre el que recae toda la fuerza de la acción y, en suma, el principal sentido y dirección y movimiento y acaso valor de lo enunciado, dude, se agazape o incluso huya en el preciso momento en que debería comparecer y dar cuenta. Se dice que hay ahora máquinas capaces de detectar los movimientos de nuestros engranajes cerebrales, y en consecuencia nuestros pensamientos y el primer impulso de nuestras acciones, justo antes de que se produzca en nosotros gesto alguno de volición; y que eso pondría en seria tela de juicio —o en tela de juicio serio o incluso en juicio serio de vaya tela— el famoso libre albedrío, esa piedra de clave del hermoso edificio de la autonomía personal en la que, por otro lado, tan sencillo es tropezar… A Babel es fácil acercarse: basta con seguir la senda dizque espontánea del camino fenicio y pararse a contemplar el resultado hasta perderse dentro del laberinto. Dicen que Claude MYTHOS, FABLE, la última IA conocida, es la encarnación verdadera de lo que sugiere su nombre. Seguramente Ariadna se estará sonriendo —o incluso, como si dijéramos, “partiéndose la caja”… ¿de Pandora?— mientras no deja de enredar la madeja. Chi lo sa.

(LGdlTT, XLII - Babel, 3, 4, 6, 9)

domingo, 12 de abril de 2026

Cuestión de fe


QUIZÁS UNA CUESTIÓN DE FE. «Escribía la forma / de tus sueños / aunque no te conozco / y por debajo del quicio de la puerta / ponía a salvo / el último mendrugo / de mi infancia… / Así son los milagros / que aún me ofrece el camino, / vieja figuraciòn, / escritos en la lluvia»

(Sí, seguramente una cuestión de fe).

(LGdlTT, XLI)

sábado, 11 de abril de 2026

El Gran Suplantador




(Al filo de los días). Mientras escribía la otra noche el poema de «Agustín de Hipona…», casi de un tirón y contando con la opinión cercana y la peculiar colaboración de PER, no dejaba de sentir que la voz que trataba de abrirse paso en el poema, y que al final se impuso, tenía mucho que ver con otra de varias décadas atrás (de hecho, de hacia finales de los años 70, quizás exactamente del otoño del 79), y en concreto con la de un poema de Territorio de Gestos Fugitivos», el libreto publicado en “Colección La Troje” que editaba el entusiasta y peculiar colectivo del mismo nombre, un grupo de amigos que, en general, lo seguimos siendo. Y algunos, algo más. Es curioso el misterio del tiempo. Y más aún cuando se refleja en el cristal de la memoria. ¿No será él, de hecho, el gran suplantador? El poema tenía un referente preciso, al que aún podría poner nombre y apellidos. Pero, naturalmente, no lo haré. Entre otros motivos, para no quitarle, si es que alguno tiene, vuelo.

Addenda: (Solo, por si mi memoria termina también en esto fallando, la sigla: DSM).





 

Et in Arcadia Ego

CORRESPONDENCIAS Y SIMULACIONES. Si uno lo piensa un poco, el poder de la escritura es tan enorme que su invención por fuerza ha de atribuirse a algún tipo de milagro. Alguien sostiene, de hecho, que junto con el fuego, lo que Prometeo entregó a los humanos fue una especie de disco de oro en el que estaban grabadas las primeras palabras de Babel. Después pasó lo que pasó, lo que sigue pasando, pero no nos vamos a rendir. Algún día, conjuradas por fin todas las simulaciones, nos será revelada la verdadera naturaleza de las palabras. Y aprenderemos a vivir sin ellas. ET IN ARCADIA EGO.


(LGdlTt, XL)

viernes, 10 de abril de 2026

El fugitivo


EL FUGITIVO, TAL VEZ EL RESPONSABLE. No tengo ninguna prueba, pero juraría que el caballerete trataba de huir disimulando, como quien no quiere la casa, ni aspira a tener un puesto a la vista de topos. En contraste, a sus espaldas, quedaban evidentes las líneas del poema, que dice así: « Ausencias en cascada / flotan en mi memoria / y sobre el día caen / restos de sueños muertos./ Al pie de las murallas / que defienden las urbes / hay renglones de sangre / que la lluvia descifra./ Son hermosos los astros / que dejan a su paso / una estela desnuda sobre la piel del mundo. / Y son intemporales / en todos los relojes / las arenas cansadas / de tantos espejismos. / Doble o nada. La apuesta / es sin misericordia.»

(LGdlTT, XXXIX)

jueves, 9 de abril de 2026

El borboteo de la sopa cuántica


FRENTE AL BULLICIO DE LA SOPA CUÁNTICA. Hay mañanas en las que uno se despierta como si fuera a asistir a la creación del mundo. Es tan grande y creciente la sensación de irrealidad que nos cerca por doquier, que algún reducto en nuestro interior, o por donde sea que caiga lo que en tiempos no muy lejanos dimos en llamar alma, se resiste a ser regurgitado y sometido (o viceversa), e incluso exige ser tenido en cuenta a la hora de repartir los nuevos predicamentos y de aquilatar la sintaxis para que la lengua no se nos trabuque definitivamente y nos quedemos sin ser capaces de probar la sopa cuántica que borbotea en la marmita del presente, y pareciera que fuera a desencadenarse de un momento a otro, ay hermanos, el último paso de la evaporación. No nos dejemos embaucar. Aún es posible la inteligencia. Y seguimos teniendo corazón.

(LGdlTT, XXXVIII) 

Una IA de Claude llamada Mythos

(CajaDeCitas, 117). No cesan de aparecer novedades y cautelas respecto al sorprendente mundo de las IAs. Aquí se habla de alguna muy importante (!) novedad respecto a una nueva criaturItA llamada Mythos (nada menos), de la serie Claude, para muchos la más potente creada hasta ahora. El secretismo y el sensacionalismo creciente en torno a estas innovaciones, aunque nos ponen en guardia e incluso exigen cierto escepticismo, no impiden que les prestemos la mayor atención. Al loro.

miércoles, 8 de abril de 2026

Agustín de Hipona y la ciudad en llamas


 AGUSTÍN DE HIPONA ES INFORMADO DE QUE ROMA HA CAÍDO ANTE LAS TROPAS DE ALARICO

(Y dos viejos amigos reencontrados lo comentan a las puertas del Café Comercial, de Madrid, bajo una mansa lluvia y con el peso del obsceno
ultimátum de Trump sobre Irán en cercanía)

Para Octavio Uña, que lo propició.
Y a la secreta amiga que me lo revela.
NO lo supiste al alba,
ni en la penumbra breve del primer rezo.
Tú abrías los pergaminos como siempre,
como si el Imperio todavía fuera
esa larga frase que se declina sin temblor.
Pero hoy, Agustín, escucha:
alguien empuja la puerta con polvo en las sandalias,
con sal del Mare Nostrum pegada a su piel.
No hace falta que hable todavía:
trae en la túnica el derrumbe de las murallas
y un silencio que no es de clausura,
ni acaso de este mundo,
sino el de un incendio visto desde lejos.
Tú levantas la vista, lúcido y cansado,
con la tinta aún fresca de otras herejías
y otros temblores en tu corazón,
y en su rostro lees nombres que el mensajero no pronuncia:
Alarico, Tíber, Palatino,
las basílicas donde resonaban himnos
mezclados con rumores del Senado y del mercado.
Y un estruendo que lo confunde todo.
Ahora sí, deja que lo diga:
«Roma ha caído», dice,
y es como si un dios extranjero hubiese soplado
sobre las estatuas y las monedas.
«Roma ha caído, Agustín»,
y la frase inaugura un tiempo
que ya no se mide por cónsules ni en cruces,
sino por ruinas que tendrás que aprender a interpretar.
No llores por la ciudad como por una amante infiel;
tú sabes que ninguna piedra merece eternidad.
Pero siente cómo se quiebra dentro de ti
la gramática invisible de la historia:
ese latín de mármol que creías seguro
se te vuelve ceniza y balbuceo.
Te quedarás sentado largo rato,
sin responder,
mientras las noticias detallan los saqueos,
vírgenes violadas,
orantes refugiados en los templos
que algunos bárbaros han respetado
por miedo a un signo que no comprenden.
Tú oirás y verás en todo eso una oscura parábola
sobre dos ciudades mezcladas en una sola noche.
Más tarde escribirás —lo sabes ya
aunque aún no encuentras el nombre de la Rosa—,
un libro para salvar del incendio,
no a Roma,
sino la esperanza de los pobres
que aprendieron a decir Padre nuestro dentro de sus muros.
No habrá legiones en esas páginas,
sino una ciudad hecha de mendigos y mártires,
de gentes con desnudo corazón;
una ciudad más antigua que las siete colinas,
fundada en la memoria de aquel sobre el que no han de prevalecer las fuerzas del abismo,
en el centro mismo de la noche que gira al compás de los astros
y en el ojo desnudo que ve y comprende las secretas correspondencias.

Por ahora basta con que escuches, Agustín:
deja que caiga Roma dentro de tu pecho,
como cae un ídolo al que por fin se le descubre la madera y la tramoya interna
(quizás como ahora mismo a este mismo teatro).

Tú no estás llamado a sostener imperios,
sino a nombrar el naufragio
sin perder la fe en la otra orilla.
Y cuando llegue la noche,
al encender la lámpara,
volverás a los pergaminos con otra mirada:
y la palabra “civitas”, con su resonancia,
será una herida que deberá aprender a ser promesa.
Entonces recordarás este día
no como la ruina de tu tiempo
—en cualquier tiempo—
sino como la hora en que entendiste
que ninguna Roma —ni esta ni la futura—
puede ser llamada para siempre bienaventurada.
(🌀AjR + PER, in progress)

Thomas Cole: La vida del Imperio. Destrucción, 1836.
New-York Historical Society, New York.


Por campo abierto... (aspavientos)


POR CAMPO ABIERTO A TRAVÉS DE LA NOCHE. Y entonces vio, en la llanura de la página de enfrente, hasta tres o cuatro de aquellas criaturas cuya naturaleza se concuerda y hasta se contiene bien en la palabra ASPAVIENTOS, y a cuya vista las suyas brotaban como por sí solas, y se esparcían por el blanco campo de Montiel, sin más tino que el de buscar consuelo y una hondura en que plantarse.

(LGdlTT, XXXVII)

martes, 7 de abril de 2026

Edicto


EDICTO. Al margen de lo que, no sin trabajo, pueda conquistarse entre los arabescos del texto, uno diría que el Edicto bien podría referirse y quedar resumido en el hacha que trata de hendir el menhir (a la derecha). Y, con total pertinencia, en la acepción de la palabra que la define así: «Escrito que se fija en los lugares públicos de las ciudades y poblados, y en el cual se da noticia de algo para que sea notorio a todos». Esto aparte, es difícil no caer en la cuenta de lo mucho que se aSeMejan las grafías de Suerte y Muerte. Por algo será.

(LGdlTT, XXXVI)