miércoles, 7 de octubre de 2026

Libro de las Ofrendas




 El MUNDO nos habla con múltiples voces,

enuncia su ritmo de música antigua
y busca llenarnos la mente de frases
que tienen debajo del fondo la forma.
El mundo conoce nuestras veleidades, incluso se jacta de hacernos risibles,
o cruza con viejos señuelos la apuesta
de lo incomprensible frente a lo mostrenco.
Casi todas las pistas del cerebro que pudieran llevarnos por los arrabales
de la lucidez aún posible tienen


algún desperfecto…
y el MUNDO chirría
frente a los sentidos:
no sabemos si

es así o es que somos
—somos o no somos—
nosotros así,
ya desmemoriados...
(náufragos acaso de un viaje atroz y maravilloso, tan antiguo ya como el viejo Mundo).
(De Potlatch o Libro de las Ofrendas, 25-7/26-8 de 2025)

Páginas de Potlatch o Libro de las Ofrendas.

lunes, 5 de octubre de 2026

Adiós al ciclista Ángel Arroyo

Ángel Arroyo (izquierda) con J. M. Echevarri y Perico Delgado.
Foto EFE/Juanjo Martín
(En voz alta). Descanse en paz el ciclista Ángel Arroyo, que dejó rastro de su pundonor deportivo y su espíritu de competición en numerosas carreras, allá por los primeros años 80. Un referente para la “escuela de El Barraco”, que él fundó, y de la que salieron ciclistas como el malogrado pero inolvidable Chaba Jiménez o el campeón Carlos Sastre. Descanse en paz

sábado, 3 de octubre de 2026

Pep Martorell sobre la IA


(CajaDeCitas, 145). Un diálogo (más que mera entrevista) extraordinariamente didáctico y con gran variedad de enfoques; muy recomendable para profundizar y hacerse cargo de la dimensión que la IA está alcanzando en nuestro mundo.

jueves, 1 de octubre de 2026

El poema del 1 de Otoño


Aún no llegaba el tiempo y ya pasaba
La voz rota del niño que se queja
de la fiebre posada en su garganta.
Imágenes o astillas de una lumbre
y el alma de la especie alrededor:
dejarlo todo en manos del que sabe,
no ofrecer resistencia.
Y al caer
el agua fugitiva de tus ojos
y el músculo cordial que te desnuda
latirán al unísono. La sombra
siempre incendia su cuerpo, se derrama,
es un arco tendido sobre el bosque.
El bosque en que te busca el cazador.
(Los poemas y los días)


Un marco arco

 


Parece broma esta jugada dada.
Y aunque lo sea, con su seco eco,
es también prueba de que un zueco hueco
puede aupar una balada alada.

Y razón da de que la forma forma,
en el fragor de la miseria seria
de la palabra, una materia arteria,
surco de sangre que, si horma, informa

la red secreta del sentido ido
por las sentinas cenitales, tales
las que el sonido que equivoca evoca

en sus deslices animales: males
a los que sólo lo transido sido
trae a la voz que los coloca loca.

viernes, 18 de septiembre de 2026

Las IAs ladronas



(Al filo de los días) ¿Y qué decir del robo sistemático, persistente, insidioso e impune de datos generales de la humanidad, un botín que ha sido decisivo para el estallido reciente de las IAs. ¿Por qué no hay una reclamación seria y contundente sobre esto? Vuelvo al grito que llevo lanzando, en vano, desde hace unos cuantos años: «¡Que nos paguen por los datos!»

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Vuelta a los «Senderos de gloria»

(Al filo de los días). Volví anoche a ver en una sala de cine (la 12 de los muy cómodos MK2 del Palacio de Hielo de Hortaleza) Paths of glory, en VOSE (sigla de fácil descifrado), y la conmoción aún aún no se me ha ido. Y tardará en hacerlo. Según abandonaba la sala, con una muy buena entrada media (quizás unas 250 personas), el crítico de cine enredoso y frustrante que acaso llevo dentro ya masticaba el titular (o empiece) de la crítica/crónica que no escribiré, como ya se está viendo. Decía: «No sé si Senderos de gloria es la mejor película de cine bélico filmada nunca, lo que sí me parece indiscutible es que no hay otra como ella». Y a partir de ahí empezaban a aflorar títulos, alguno más del propio Kubrick, y se ponía en marcha la entretenida rueda de las comparaciones y las ocurrencias. Quede todo en el limbo. Y sálvese aquí solo la mencionada conmoción, que pudiera describirse como un arrebato de 88 minutos sin pestañear, sin un solo segundo vacío, sin otro desapego de la pantalla y sus sombras tan bien dibujadas que el de cambiar una o dos veces la postura para paliar las inclemencias de la edad, o quizás también alguna sobrevenida idea persistente (¡hay que ver qué actual es todo esto!) y alguna batallita más de ese mismo jaez distractor para seguir inserto en este monumental retrato y alegato y espejo poderoso que nos muestra, con las hechuras mejores del arte cinematográfico eterno, que muy a menudo el patriotismo, las patrias, el honor y otras tantas palabras mayúsculas son solo el refugio de los canallas y que no va ser fácil ponerle remedio a eso.