COLOR
Tras darle una vuelta entre los dedos, la tiza se le transformó en una especie cierta de carmín. «Labial lo llaman», le dice alguien. Un buen nombre.
(LGdlTT, XX) |
LOS CAMINOS DEL BOSQUE. No tardó mucho en darse cuenta, pero quizás aún no, de que aquel laberinto lo conducía al interior de una vieja aventura. Que iba a seguir los senderos periféricos y, mientras mascullaba las fórmulas accesorias, sería probable que en su cuerpo, por los cauces de la recaptación, tal vez pudiera llegar a ser consciente de que en aquella ciudad de Erbil que visitaba en sueños estaba a punto de empezar el penúltimo capítulo de la saga. No se podía bajar la guardia ni los brazos. Aún estaba por empezar la historia.
(LGdlTT, XVI)
| Raúl del Pozo retratado por Jesús Hellín/Europa Press. |