domingo, 11 de octubre de 2026

sábado, 10 de octubre de 2026

Festos, el disco que no cesa de girar

(CajaDeCitas, 147). Desde que entró en mi vida, en abril de 1988, tras verlo en el Museo de Heraclión y visitar luego (¿o fue al revés?) el yacimiento de Festos, casi en completa soledad acompañada, como aún era posible entonces, el famoso disco que lleva ese nombre (a menudo sin s) ha estado siempre en mi cuello y muy a menudo en mi cabeza. El hecho de que permanezca indescifrado, y sin descartar —


ni mucho menos— la posibilidad de que sea una laboriosa falsificación, son dimensiones de esta pieza singular en torno a la cual no dejo de maquinar proyectos y fantasías. Confío en que, más allá de los poemas a que ha dado lugar o de los breves relatos que me ha sugerido, aún tenga fuerzas para acometer una obra de cierto calado y toda la ambición, aprovechando las poderosas y muy útiles herramientas que la tecnología y el mundo imparable de la innovación va poniendo a nuestro alcance. Sea.

viernes, 9 de octubre de 2026

La "otra" herida luminosa

 

(Al paso). Por el Parque del Prado de Eburia.

Dice José Julio Sevilla Bonilla:
«La herida luminosa, qué pena que ya esté pillado el título...»
  • jueves, 8 de octubre de 2026

    Poema en broza


    El texto. Las texturas. Las hilaturas. Las torsiones. Y la manera posible de ver el siempre cielo estrellado. Otoño crece.

    (Tiempo contado, poema en broza).

    miércoles, 7 de octubre de 2026

    Libro de las Ofrendas




     El MUNDO nos habla con múltiples voces,

    enuncia su ritmo de música antigua
    y busca llenarnos la mente de frases
    que tienen debajo del fondo la forma.
    El mundo conoce nuestras veleidades, incluso se jacta de hacernos risibles,
    o cruza con viejos señuelos la apuesta
    de lo incomprensible frente a lo mostrenco.
    Casi todas las pistas del cerebro que pudieran llevarnos por los arrabales
    de la lucidez aún posible tienen


    algún desperfecto…
    y el MUNDO chirría
    frente a los sentidos:
    no sabemos si

    es así o es que somos
    —somos o no somos—
    nosotros así,
    ya desmemoriados...
    (náufragos acaso de un viaje atroz y maravilloso, tan antiguo ya como el viejo Mundo).
    (De Potlatch o Libro de las Ofrendas, 25-7/26-8 de 2025)

    Páginas de Potlatch o Libro de las Ofrendas.

    viernes, 18 de septiembre de 2026

    Las IAs ladronas



    (Al filo de los días) ¿Y qué decir del robo sistemático, persistente, insidioso e impune de datos generales de la humanidad, un botín que ha sido decisivo para el estallido reciente de las IAs. ¿Por qué no hay una reclamación seria y contundente sobre esto? Vuelvo al grito que llevo lanzando, en vano, desde hace unos cuantos años: «¡Que nos paguen por los datos!»

    miércoles, 16 de septiembre de 2026

    Vuelta a los «Senderos de gloria»

    (Al filo de los días). Volví anoche a ver en una sala de cine (la 12 de los muy cómodos MK2 del Palacio de Hielo de Hortaleza) Paths of glory, en VOSE (sigla de fácil descifrado), y la conmoción aún aún no se me ha ido. Y tardará en hacerlo. Según abandonaba la sala, con una muy buena entrada media (quizás unas 250 personas), el crítico de cine enredoso y frustrante que acaso llevo dentro ya masticaba el titular (o empiece) de la crítica/crónica que no escribiré, como ya se está viendo. Decía: «No sé si Senderos de gloria es la mejor película de cine bélico filmada nunca, lo que sí me parece indiscutible es que no hay otra como ella». Y a partir de ahí empezaban a aflorar títulos, alguno más del propio Kubrick, y se ponía en marcha la entretenida rueda de las comparaciones y las ocurrencias. Quede todo en el limbo. Y sálvese aquí solo la mencionada conmoción, que pudiera describirse como un arrebato de 88 minutos sin pestañear, sin un solo segundo vacío, sin otro desapego de la pantalla y sus sombras tan bien dibujadas que el de cambiar una o dos veces la postura para paliar las inclemencias de la edad, o quizás también alguna sobrevenida idea persistente (¡hay que ver qué actual es todo esto!) y alguna batallita más de ese mismo jaez distractor para seguir inserto en este monumental retrato y alegato y espejo poderoso que nos muestra, con las hechuras mejores del arte cinematográfico eterno, que muy a menudo el patriotismo, las patrias, el honor y otras tantas palabras mayúsculas son solo el refugio de los canallas y que no va ser fácil ponerle remedio a eso.