jueves, 9 de febrero de 2017

Arte y parte


















Es el arte lo único que imparte
una lección segura y verdadera
sobre la vida: sabe que es tan fiera
como la pinta. Sabe que en el arte
de vivir está todo y lo comparte
con todo lo demás... (mas no cualquiera
se suele conformar con la manera
en que, en la vida, el arte es juez y parte). 


José Malhoa: El pintor y la modelo (1893-1894). 


domingo, 29 de enero de 2017

A Goya o a yoga

Con la frase bumerán del título lo que en realidad quiero decir es que me encuentro ante un enorme dilema. ¿La causa?: intentar superar el estado de duda en el que está sumida mi conciencia de espectador a la hora de rellenar, un año más y para que no se pierda la tradición de la Posada, la quiniela de los Goya, que están al caer. Según sostienen todas las opiniones solventes, el de 2016 fue un buen año para el cine español. Lo suscribo. Y con cierto conocimiento de causa, puesto que ha sido una de las temporadas en que más películas locales he visto. Y, además, donde creo que, en este universo tan apantallado, deben seguir viéndose para apreciarlas de verdad: en el cine. Las dudas y es buena noticia poder decirlo vienen por la alta calidad de varios títulos, en especial los que compiten en las categorías más importantes. Así que mi apuesta no es tanto la del que juega al albur de una corazonada que también, como la de quien tira por la calle del medio al no conseguir salir de su asombro. Sin más, me echaré a andar. Aunque aún no sé si en dirección a la gala televisada del próximo sábado 4 de febrero. O hacia el ashram de Danilo, mi antiguo maestro de yoga, conocedor de secretos que ayudan a vivir incluso en estados duramente perplejos. Me barrunto que no superaré los tres o cuatro aciertos. Incluso se me ha pasado por la cabeza la posibilidad de invertir la fuerza de la prueba y jugar a atinar lo menos posible. Naturalmente, una y otra opción no son más que formas sibilinas, a fuer de sinceras, de curarme en salud. 

El estreno como actriz de Ana Belén
en Zampo y yo.
Goya de honor: Ana Belén. Desde Zampo y yo (1966), que ya ha llovido, hasta La reina de España (2016), que apenas ha "mojado" (en la taquilla me refiero), son más de medio centenar las películas y series en las que ha trabajado María del Pilar Cuesta Acosta, la sin par Ana Belén. Hay entre ellas títulos como El amor del capitán Brando (1974), La petición (1976),  La colmena (1982), La corte del Faraón (1985) o Tirano Banderas (1993), por citar sólo algunos títulos que me traen buenos recuerdos al consultar su filmografía. Está claro que méritos y recorrido para la distinción honorífica del año no le faltan. Un justo reconocimiento. 

Mejor película: Tarde para la ira Pocas veces ha estado está categoría tan disputada. En mi opinión, si se exceptúa Julieta, el nuevo «quiero pero no sé ya si sé» de Pedro Almódovar, y teniendo en cuenta que no he visto Un monstruo viene a verme, las candidatas son todas favoritas. Tanto la reveladora y magistral crónica en formato thriller que es El hombre de las mil caras, como esa otra notable contribución al nuevo cine policial español una de cuyas características, por cierto, es una marcada extravagancia a la hora de titularllamada, también algo absurdamente, Que Dios nos perdone, podrían alzarse con el gran premio. Pero me decanto por Tarde para la ira porque hay en su factura una gran perfección rítmica, al estilo de un western milimétricamente ejecutado. Y tiene en su centro la que con toda probabilidad ha sido la secuencia más impactante de la temporada, a cargo de Manuel Solo. En este aspecto diferenciador amparo mi decisión.  

Tarde para la ira. Una estética digna del mejor western.
Mejor dirección: Pedro Almodóvar, por Julieta. Aquí a las dudas se suma la extrañeza que siento ante mi propia elección. Yo le daría este Goya a Alberto Rodríguez (El hombre de las mil caras), como primera y muy clara opción, y con Rodrigo Sorogoyen (Que Dios nos perdone) como alternativa . Ahora bien, dado que esto es una jugada de póquer en la que tanto sirve saber ir de farol como lograr adivinar las intenciones del rival, tengo para mí que este año la Academia se va reconciliar definitivamente con Almodóvar, quien, siguiendo la tónica de la elección para los Oscar, podría alzarse con el premio. Que sería el tercero de la categoría en su palmarés, tras Todo sobre mi madre y Volver. Quede constancia, con todo, de que en mi opinión Julieta, además de las dificultades del director manchego para filmar una historia "seria" sin ponerse estupendo, tiene un error clamoroso en la coherencia del guion, un lapsus que pesa como una losa sobre buena parte del relato.  


Un hechizo llamado Bárbara.
Mejor actriz protagonista: Bárbara Lennie, por María y los demás. Apuesto aquí más con el corazón que con la razón, ya que sería el segundo Goya consecutivo para la actriz. Y no es frecuente. Pero siento debilidad por esta chica desde que la descubrí en algunos remotos episodios de Amar en tiempos revueltos, y a la que hace unos meses vi defender con total solvencia, sobre las tablas de los teatros del Canal, un papel dificilísimo en ese intenso monólogo a dos voces que es La clausura del amor, ahora repuesto en el Pavón-Teatro Kamikaze. Corazonadas y azares aparte, mi Pepito Gríllez particular me sopla que esta estatuilla será para Emma Suárez, por Julieta. Y yo pienso que no sería injusto: su interpretación me parece lo más convincente de la película.
    
Eduard Fernández frente a...
    
... Francisco Paesa.
Mejor actor protagonista: Eduard Fernández, 
por El hombre de las mil caras. 
Otro papelón. Y en un doble sentido. Por un lado, el que hace el actor catalán de la sonrisa dulcemente herida en su interpretación del villano Paesa, tan perfecto que no sería extraño que le hubiera creado algún problema de identidad al propio timador de Luis Roldán (con nuestro dinero). Y, por otro, por la dificultad que supone descartar las demás candidaturas: junto al eterno finalista Antonio de la Torre y al menos conocido Luis Callejo, ambos por la misma peli, no hay que olvidar que también entra en liza el muy poderoso Roberto Álamo (Que Dios nos perdone), un muy posible ganador, aunque en mi opinión no consigue llegar a la altura del sublime trabajo teatral que hace unos años nos regaló en Urtain. No hubiera desentonado tampoco en esta categoría la presencia de Álvaro Cervantes, que realiza un extraordinario trabajo en 1898. Los últimos de Filipinas, pero no logró entrar en la recta final.   

Mejor guion original: David Pulido y Raúl Arévalopor Tarde para la ira. No era fácil contar con equilibrio y eficacia esta historia. Lo han conseguido. Desde el abrupto principio hasta el delicado final. Quizás quede algún cabo suelto o alguna decisión no del todo verosímil por parte de algún personaje secundario, pero es un argumento de creciente complejidad, bien desarrollado y con un ritmo perfecto.

Mejor guion adaptado: Alberto Rodríguez y Rafael Cobos, por El hombre de las mil caras. Además del libro de Manuel Cerdán y un amplio trabajo de hemeroteca, parece claro y los guionistas lo han contado y comentado que detrás del perfecto thriller que es esta historia real hay numerosas contribuciones, directas y anónimas, de muchos de los que estuvieron al tanto de un asunto al que cabe atribuirle, por la enorme red de intereses bastardos que en él se aunaron, un papel muy relevante en el clima de corrupción que invadió amplio sectores la política española desde finales de los años 80, tal vez antes. Una página tan ominosa de nuestra historia reciente como reveladora. Tengo para mi, aunque es mera intuición, que el estreno de la película en plena crisis poselectoral de 2016 pudo influir en ciertos comportamientos intempestivos de algunos viejos líderes. 

Mejor actriz de reparto: Sigourney Weaver, por Un monstruo viene a verme, que obviamente no es ella. Sin embargo, ojo a Emma Suárez, por La próxima piel, pues podría encontrar en esta categoría una compensación, si no gana el premio a la mejor actriz. Creo que, a diferencia de los ocurrido otras veces, esta vez habrá un brindis internacional. O no.

Bayona marcándole el camino a la Weaver.
Mejor actor de reparto: Manolo Solo, por Tarde para la ira. Es uno de los pocos "cabezones", junto con el de director novel, cuya concesión no me causa dudas: su interpretación de la escena central e la película es sencillamente memorable.

Mejor actriz revelación: Anna Castillo, por El olivo. La frescura, algo ingenua pero convincente, de su interpretación es lo más destacado de una película en exceso previsible. Su rival podría ser Sílvia Pérez Cruz...  (de forma egoísta, prefiero que no se lo den a la gran Sílvia sí, con "acento catalán" en la primera i, a ver si le van a entrar dudas sobre su camino profesional y se resiente su dedicación a la música...).

Mejor actor revelación: Ricardo Gómez, por 1898. Los últimos de Filipinas. Es una apuesta táctica. No me parece que su papel sea realmente relevante. Pero tiene cierta lógica que el protagonista de la serie Cuéntame, al que henos visto crecer casi como si fuera un hijo nuestro, sea el favorecido por la decisión de los académicos, que también han de tener por fuerza, y por doblones, un corazoncito amamantado a los pechos de la televisión.
Un momento del rodaje de 1898 Los últimos de Filipinas. Foto: cortesía de Enrique Garrido.
Mejor dirección novel: Raúl Arévalo,  por Tarde para la ira. Uno de los mejores pasos al otro lado de la cámara que se recuerda. Ojalá tenga continuidad. Cualquier otro resultado sería sorprendente. Aunque tiene mucho mérito el notable dominio de recursos y de dirección de equipos que Salvador Calvo exhibe en 1898. Los últimos de Filipinas. Un debut muy maduro el suyo (46 años).

Y en las demás categorías:

Mejor música original: Fernando Vázquez, por  Un monstruo viene a verme.
Mejor canción original: «Ai, ai, ai», de Cerca de tu casa (canta Sílvia Pérez Cruz).
Mejor dirección de producción: Carlos Bernases, por 1898. Los últimos de Filipinas.  
Mejor dirección de fotografía: Álex Catalán, por 
1898. Los últimos de Filipinas. Excelentes trabajo visual sobre los escenarios guineanos en que se rodó la película. 
Mejor dirección artística: Carlos Bodelón, por 1898. Los últimos de Filipinas. Sería uno de los premios que más me alegraría acertar, por cuanto supondría, también, el reconocimiento del trabajo de Enrique Garrido, atrecista de la película y muy querido amigo. Talabricense, por más señas.


Enrique Garrido con Eduard Fernández. y Karra Elejalde, 
en un descanso del rodaje de 1898. Los últimos de Filipinas
Fotos: cortesía de E.G.
Mejor montaje: Ángel Fernández Zoido, por Tarde para la ira.
Mejor diseño de vestuario: Lala Huete, por La reina de España.
Mejor maquillaje y/o peluquería: Marese Langan y David Martí, por Un monstruo viene a verme.
Mejores efectos especiales: Pau Costa y Félix Bergés, por Un monstruo viene a verme.
Mejor sonido: el equipo de Un monstruo viene a verme.
Mejor película de animación: Psiconautas, los niños olvidados. de Alberto Vázquez y Pedro Rivero.
Mejor película documental: 2016. Nacido en Siria, de Hernán Zin
Mejor película iberoamericana: El ciudadano ilustrede Argentina. Me fío de fuentes cercanas, ya que aún no he visto ninguna de las candidatas.
Mejor película europea: Elle, de Paul Verhoeven. A esta perfecta ilustración del «mal francés» (un poco a lo Bataille) le plantará cara la emocionante y directa Yo, Daniel Blake, de Ken Loach. Si bien tampoco cabe descartar a El hijo de Saúl, el muy original filme de László Nemes. Si, finalmente, el premio es para El editor de libros, la bienintencionada pero muy insuficiente historia de Michael Grandage, quizás deba plantearme la continuidad de esta sección.
Mejor corto de ficción: Grafitti, de Luis Quílez Sal.
Mejor corto documental: The Resurrection Club, de Álvaro Corcuera y Guillermo Abril.
Mejor corto de animación: Decorado, de Alberto Vázquez.

Acierto. Aproximación.






viernes, 27 de enero de 2017

Estación Poesía, nuevo viaje

Acaba de aparecer un nuevo número, el noveno, de la revista Estación Poesía, que publica la Universidad de Sevilla, bajo la dirección de Antonio Rivero Taravillo. 

Consolidada como una de las publicaciones poéticas de mayor calidad, la nueva entrega, que corresponde al Invierno, cuenta con alrededor de cuarenta colaboraciones, en su mayoría poemas pero también reseñas de obras poéticas de reciente aparición.

En la nómina de autores, en la que tengo el honor de aparecer, figuran Luis Alberto de Cuenca, Antonio Jiménez Millán, Juan Antonio Bernier, José Luis Morante, José Luis Gómez Toré, Marta López Vilar, Pablo Núñez, Lorenzo Roal, José Luis Parra (fallecido en 2012), Mario Vega, Rocío Acebal, José Martínez Ros, Román Piña, Valeria Canelas o José A. Fernández Sánchez, entre otros.

Se incluyen también tres poemas griegos de Kostas Karyotakis (1896-1928), en ajustadas traducciones de Juan Manuel Macías, y un poema en inglés de la escocesa Carol Ann Duffy, con traducción de J. J. Vélez Otero.

Cierra la parte creativa una selección de aforismos flamencos de Martín Cabeza.

En la sección crítica se comentan obras de Francisco Brines, Antonio Cabrera, Antonio Praena, Adrián González da Costa y Philip Walen.

Los nueve números de la revista pueden leerse online y descargarse gratuitamente aquí. La edición en papel se encuentra a la venta en diversas librerías especializadas.

lunes, 23 de enero de 2017

Al59 en la Biblioteca José Hierro de Talavera

Alejandro González Terriza, al finalizar una de sus lecturas.

Continuando la gira (y jira) que le está llevando por destacados centros culturales, y tras su reciente éxito en la Librería Rafael Alberti de Madrid, el próximo martes 24 llega a Talavera, a la Biblioteca José Hierro (19 h), el poeta Alejandro González Terriza (Madrid, 1970) para presentar su libro El agua siempre encuentra su camino.  

Actuará como anfitrión principal el poeta Antonio del Camino, que facilitará algunas claves de la obra e introducirá la intervención y lectura del autor. Será un placer acompañarles en el acto, que además contará con ilustraciones musicales de algunos poemas del libro por parte del Grupo En Ciernes, del que el propio Alejandro es integrante. Aunque su presencia no está completamente confirmada, es probable que también asistan los ciberpoetas Miguel Ardiles y Maldoror Morsa, viejos colegas del autor en el ya extinto foro de poesía.com, allá por los albores de la Red.

Alejandro González Terriza, bien conocido en las redes sociales como Al59, es doctor en filología clásica por la Complutense y ejerce como profesor de literatura en un IES de Navalmoral de la Mata. Lleva a cabo una intensa actividad creativa y divulgadora en diversos campos —literatura, música, folklore—, si bien la poesía es su núcleo irradiador. Lugar de referencia para conocer el amplio abanico de sus inquietudes es su blog Campos de fresa (del que procede la imagen superior).

La obra que ahora presenta es el fruto decantado de una intensa dedicación a la escritura poética. De él afirma Luis Alberto de Cuenca, en el prólogo, que es «un libro sumamente original, muy variado y muy entretenido». Ni que decir tiene que la mejor forma de comprobar y disfrutar esas cualidades es asistiendo a la presentación. Están todos invitados. 




lunes, 16 de enero de 2017

Paco Castaño en la UNED de Talavera



El martes 17 de enero, a las 19:30 h, participaré en la presentación del último libro de poemas de Francisco Castaño, que tendrá lugar en el salón de actos del Centro Asociado de la UNED de Talavera de la Reina.

Su título es De mi Cartera de Valores y está editado por If Ediciones. Es el 18º libro de poemas de un autor en plena madurez creativa, ya bien conocido y valorado tanto por su dominio de los recursos formales como por la agudeza y sensibilidad de sus textos.

Aunque a través de estos poemas probablemente no lleguemos a calibrar cuál es, por ejemplo, la cuantía exacta del siempre negado rescate de la Banca española, tal vez nos sirvan para saber a qué atenernos respecto a los valores, cívicos y morales, en un sentido amplio, que algunos se empeñan en convertir en dominantes.

Promete ser un acto del máximo interés poético. Y, además, es a plazo fijo y con remuneración anímica y cordial garantizadas.

Inviertan bien su tiempo: no se lo pierdan.

martes, 10 de enero de 2017

Invocación


Dime la voz que ignoras
como el agua su fuerza,
lluéveme en los rincones
del silencio interior,
muele mis abstracciones,
tritura mi imágenes.
Y con ese polvillo de alas de mariposa,
y tu saliva santa,
haz el barro que ponga
en mis ojos la luz.



Henri Matisse: La Joie de Vivre, 1905-1906.

miércoles, 4 de enero de 2017

Lectura cómplice

                                         
                                    (Esta «Lectura cómplice del día en curso» 
                                    es para Sagrario, que hoy cumple años cabales
                                   y sigue siendo, también, mi mejor amiga.)


Ya no hay otra medida que tus ojos
y la risa o tristeza
con que juntos miramos
cómo el tiempo dibuja
la piel de la memoria,
con sus pliegues vividos,
mientras en el cristal del año en curso
—en esos sus semblantes plateados—
se vuelven de repente movedizas
las luces de la casa de los días
y entre ellas se levanta,
con su antiguo entusiasmo,
la llama doble o triple de la complicidad.

Y ya está todo dicho
                                   excepto todo
lo que nos quede por soñar
mientras logremos
zafarnos de la noche sin excusa
y se nos iluminen las miradas,
como en un libro de horas,
al recordar los juegos
de las dos legendarias criaturas
—reales como el sol que nos da vida
que se reconocieron y se amaron
entre los laberintos
del Palacio da Pena
                                   —tan vistoso—,
en la mañana aquella que aún no se ha acabado.

Sagrario Pinto en Sintra, hacia 1981. Foto © AJR
(Imagen superior) Gustav-Adolf Hennig: Reading Girl (1828) 
Museum der bildenden Künste, Leipzig

martes, 3 de enero de 2017

Peldaños


(En homenaje a John Berger, 1926-2017)

Pues todos descubrimos,
donde acampa la muerte,
una escalera neutra.
Hay quien dice que sube 
                                      y otros hablan
de un descenso infinito.
                                     Lo probable
es que fluya por dentro de los hombres
un viento encadenado,
una especie de halcón
con blanquísimas alas de paloma.

Que por eso vivamos.

(«Donde acampa la muerte», fragmento. Esquinas del destierro, 1976)

Escanos na corredoira de Santo Estevo a Paradela, en Nogueria de Ramuìn, Ourense.
Foto © AJR, 2016.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Señora del invierno


                                         Señora de lo sueños no soñados
                                         Señora de la lluvia que no moja
                                         Señora de la llama y la llanura
                                         Señora de los niños torbellinos

                                         Señora de los líquenes de luz
                                         Señora del desierto lleno de olas
                                         Señora de la tarde enfebrecida
                                         Señora de las lágrimas mugrientas

                                         Señora sonriente de los circos
                                         Señora de la nieve circuncisa
                                         Señora de los pozos interiores

                                         Señora del soslayo y del respingo
                                         Señora de los dedos y las sienes
                                         Señora de la miel en la alacena


Sirva esta letanía casi improvisada y provisional 
como saludo de fin de año para los visitantes de este blog. 
Y también como homenaje a Juan Eduardo Cirlot
cuyo centenario se ha cumplido en 2016.
Que 2017 sea un buen año.

Imagen: Winter Queen, by Aly Fell.



martes, 27 de diciembre de 2016

Palabras para Henar


Como es bien sabido, y más a medida que van pasando los años, las fechas casi por obligación alegres de la Navidad suelen tener un rastro triste: es el tiempo en que más presente se nos vuelve la ausencia de los que ya no están con nosotros. Y hay un momento especialmente doloroso al sentir esa falta: el de la primera Navidad sin alguien muy querido. Es lo que nos ocurre este año a quienes hemos tenido el privilegio de compartir días, ilusiones, palabras y ternura con Henar González García, amiga muy cercana y esposa de mi hermano Francisco, fallecida el día 16 del pasado noviembre en Valladolid.

Henar, psicóloga de formación, ha sido una persona entregada a su vocación pedagógica, con una intensa dedicación a la orientación de escolares en las etapas cruciales de su aprendizaje, y atenta siempre a las innovaciones que podían mejorar el rendimiento de los estudiantes y su bienestar general. Pero, además de una gran profesional de la educación, Henar fue, y lo será siempre en nuestro recuerdo, una persona alegre, sensible, detallista, llena de entusiasmo. Cualidades que se pusieron de manifiesto hasta límites en verdad admirables durante los tres últimos años de su vida, en los que quienes la conocimos fuimos testigos de cómo plantó cara a su grave enfermedad, con una tenacidad y un coraje que fueron y siguen siendo un ejemplo para todos.

De los diferentes momentos vividos en su compañía, además de algunas celebraciones familiares y de las jornadas compartidas, con ella y con Paco, en su domicilio de Salamanca, recuerdo con especial viveza los magníficos paseos entre los chopos del Duratón, en la casa familiar de Laguna de Contreras, donde varias veces disfrutamos de sus innegables dotes de anfitriona, su gran generosidad y una muy buena mano culinaria, siempre auxiliada por Paco en el apartado de los vinos y los tratos con los hornos pastoriles de los alrededores.

De esos días, por ahí bullen aún las divertidas conversaciones de sobremesa, donde no faltaban las bromas y chanzas propias de quienes han aprendido a tomarse la vida con el necesario, imprescindible, sentido del humor para que todo resulte más llevadero. O sus cálidas y tan útiles conversaciones con mi hija Clara, de la que siempre estuvo tan cerca. O los juegos con Riky –el caniche que la acompaña en la foto que le hizo Sagrario en Laguna– y con Pancho, que en su mundo de disputados olores caninos hicieron buenas migas.

Brilla de forma especial en mi recuerdo una tarde-noche del mes de mayo de hace unos pocos años, tal vez en 2011, en la que compartimos una función del Cirque du Soleil, en Madrid, un espectáculo que si a todos nos fascinó, a Henar le puso un brillo en los ojos de verdad inolvidable. Son todos esos y otros muchos momentos, junto con la gran valentía vital de sus últimos días,  los instantes que no se perderán mientras tengamos capacidad de recordar.

Hoy, 27 de diciembre de 2016, Henar habría cumplido 51 años. Estas palabras, además de una evocación llena de cariño y una forma de encontrar consuelo en la tristeza, quieren ser una señal de reconocimiento y homenaje a una gran mujer. Y van envueltas en un abrazo fraternal para quien hasta el último momento de lucidez supo acompañarla en tan difícil viaje.

Querida Henar: ha sido un privilegio haberte conocido. Gracias por tu valentía y por tu entereza. Descansa en paz más allá de donde se oculta el sol. 

jueves, 22 de diciembre de 2016

Diván de Navidad


Tiene la Navidad su propia luz.
 La propia luz tiene su Navidad.
Tiene la Navidad propia su luz.
Su luz tiene la propia Navidad.
Tiene su Navidad propia la luz.
 La luz tiene su propia Navidad.

                                                                   (Da diván a la Navidad - Navidad diván)


Sirva este dado, que vino a caer sobre el tapete casi sin querer, 
tal si se hubiera desprendido del árbol del invierno, 
como felicitación para estas fiestas, 
en las que tantas formas de diván, 
y para lo más diversos usos, suelen estar presentes. 
Que conste, sin embargo, 
para evitar la fácil interpretación psiquiátrica 
a que pueden inducir estos juegos, 
que el «diván» del título tiene ante todo el valor 
de un género literario 
y que su apuesta principal bien puede formularse así: 
«Que la luz de los días felices no se apague nunca».
  
¡Feliz Navidad!

Imagen: Reconstrucción ideal del salón de lectura de La Posada a la luz del invierno.
Foto tomada de aquí

lunes, 19 de diciembre de 2016

El año en que fui Fidel Uriarte


Acabo de enterarme, por la radio, del fallecimiento de Fidel Uriarte, uno de los mejores jugadores de la historia del Athletic de Bilbao. Junto con José Ángel Iríbar, con el que compartió el día del debut en el primer equipo de San Mamés, fue mi héroe favorito en el club de fútbol del que he sido y sigo siendo forofo. Aunque tengo que recurrir a la memoria en línea para precisar algún detalle, recuerdo bien aquella temporada de 1967-68 (en mis 13 y 14 años) en la que Uriarte, reivindicando la herencia del mítico Telmo Zarra, se convirtió en el máximo goleador, el pichichi, de la Liga española, con 22 tantos, cinco de los cuales los logró en un sólo partido, contra el Betis, el 31 de diciembre de 1967..., en unos días hará 49 años (¡casi na!).

Aquel año, en el internado de los agustinos de Salamanca, formé parte de uno de los equipos del campeonato interno del colegio. Dentro de la variopinta indumentaria con que solíamos equiparnos, claro antecedente de la marca Desigual, recuerdo que me las apañé para fabricarme, con algún tipo de plástico o tela, un 1 y un 0, quizás de color verde, que cuidadosamente (o como pude) cosí o pegué en la pernera derecha de mi pantalón de deporte, este sí, seguro, de color negro, como el del Athletic.

El gesto era un claro homenaje imitativo del puesto y el número, el 10, con el que solía jugar Uriarte, aunque me parece que en ocasiones puede que él llevara el 8 a la espalda, intercambiando su condición de interior zurdo por la misma posición en el flanco derecho del ataque. Las alineaciones de aquellas y cercanas temporadas lo sitúan en ambos lados, bien integrando el quinteto formado por Argoitia, Estéfano, Arieta II, Uriarte y Rojo o Lavín, bien en la quizás más espectacular delantera compuesta por Argoitia, Uriarte, Arieta II, Clemente y Rojo. Alineación esta última que aún me baila en la memoria, sin duda porque fue la que ganó la Copa del Generalísimo de 1969, frente al Elche de Asensi. Se completaba con Iríbar, Sáez, Echevarría, Aranguren, Igartua y Larrauri.

En todo caso, la huella de aquel 10 en mi pantalón es la más memorable ocasión que recuerdo haber vivido en primera persona en un campo de fútbol.. Quizás sólo comparable a la tarde feliz e irrepetible en la que, para entonces jugando de portero, logré completar lo que las crónicas de la prensa deportiva solían describír como «una muy brillante actuación», incluida la parada de un penalti. Tiempos de gloria deportiva. Que nunca más volvieron. Pero en aquella temporada del 67-68 mi mayor aspiración era la de parecerme a Uriarte. Y supongo que en más de una ocasión me soñaría a mí mismo en alguno de esos gestos prodigiosos con los que el león de Sestao era capaz de cabecear el cuero hacia lugares donde el portero nada podía hacer para evitar el gol.


Haciendo cálculos, caigo en la cuenta de que Uriarte, que ha muerto a la temprana edad de 71 años, tenía sólo 9 años más que yo. Un lapso temporal que, visto ahora, me parece por completo irreal, y que, al tiempo que me estremece, me pone, una vez más, cara a cara frente a la perplejidad: qué extraña materia no será la del tiempo para que tan diferente y relativa nos parezca su naturaleza.

Descanse en paz el admirado deportista, al que le debo un montón de ilusiones y la intensa emoción de un año entero.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Gesto

Cuca Arsuaga: Vuelo de cigüeñas. Acuarela y tinta. Tomada de aquí.
Cortesía de la autora.

                                                          (Hacia el invierno)

Corresponde este gesto a la palabra
que se fue diluyendo
y que no vuelve
cigüeña sobre el mar bajo la lluvia
a posarse en el nido.

No es la melancolía de la noche
ni el hilo que la vida apenas tensa
entre días y horas, pasos, rostros,
la voz que se enmascara. 
                                           
                                               Como antenas
abiertas al espacio aire al aire—,
la mano deja tímidas sus huellas.
Y en un rincón del día que ya ha muerto
la duda está peinando su cadáver.

Estar aquí y alzar a vuelapluma,
esperando el regreso de los pájaros,
el gesto y la canción del resistente.


                                                               (Levedades)

lunes, 12 de diciembre de 2016

La ruta natural (2)


—¡Sé verla al revés, sé verla al revés!
En el asiento trasero, Ana no dejaba de chillar mientras, con los prismáticos dados la vuelta, miraba por la ventanilla el paisaje que se perdía al fondo del barranco, en la orilla opuesta del mar.
La carretera se había ido estrechando y las curvas eran cada vez más cerradas. Tenía la sensación de estar recorriendo un zigzag interminable.
En una de las revueltas, frente a las ruinas de lo que parecía una antigua abadía, vimos a un monje que le estaba dando de comer a una zorra. Parecía arroz. Más adelante, la luna se anuló tras una nube. Del onagro y su órgano, puro brillo imaginario entre las sombras, mejor ni hablar. 
—Juraría que ya hemos pasado por aquí —acerté a decir mientras sentía crecer el vértigo.
Ana, en cambio, cada vez más excitada, no paraba de gritar:
—¡Al revés y sé verla, al revés y sé verla!
Fue entonces cuando comprendí que «La ruta natural» era una trampa sin salida. Pero ya era tarde para emprender otro camino.

Imagen: Dunluce Castle, en Irlanda del Norte. © AJR, 2009.

viernes, 9 de diciembre de 2016

Apuestillas


En Twitter, donde menudean los tuits con frases de autores célebres, es muy frecuente la publicación de greguerías de Ramón (algunas puede que apócrifas) y de sentencias de Borges. No sé bien por qué, supongo que por algo parecido a aquello que decía McLuhan de que el medio, después de ser mensaje, deviene, indefectiblemente, en masaje, suelo entrar al trapo y a veces me tomo la licencia de tuitear, a modo de apostilla (o apuestilla), un comentario, réplica u ocurrencia a tales frases. He aquí una muestra de estas «ramonadas, ramosnadas y borgesiones», cuyo sentido final, por supuesto, es rendir homenaje a los autores que dan pie.


@GmezDeLaSerna: El libro es un pájaro con más de cien alas para volar.
@lfredojramos: El pájaro, en cambio, para volar no necesita ningún libro.

@GmezDeLaSerna: Los ojos de las estatuas lloran su inmortalidad.
@lfredojramos: «No somos de piedra», parecen decirnos.

@GmezDeLaSerna: En el fondo de los espejos hay un fotógrafo agazapado.
@lfredojramos: ¡Joder, ni ahí puede esconderse uno!

@GmezDeLaSerna: Los bostezos son oes que huyen.
@lfredojramos:  ...en busca de otras bocas. Por eso se contagian.

@GmezDeLaSerna: El farol cubierto por la enredadera hay un momento en que duda si es enredadera o farol.
@lfredojramos: Ocurre justo en el instante previo al amanecer. Y nos pasa a todos: faroles, enredaderas, faroleros, enredados...

@GmezDeLaSerna: Los tábanos son borrones del aire.
@lfredojramos: Pero cuando te  pican todo se llena de estrellas.

@GmezDeLaSerna: No saben lo que es morir ni los muertos.
@lfredojramos: Y ellos menos que nadie. La muerte siempre es cosa de vivos. Y de Otros.

@GmezDeLaSerna: Vejez: ya todas las figuras de mujer las hemos visto otra vez.
@lfredojramos: Menos a una: la del caminito blanco. (¡Qué hija de puta!).

@GmezDeLaSerna: Los violoncelistas siempre están dando azotes a sus violoncelos.
@lfredojramos: Quieren corregirlos para que no tengan celos de los violines. Pero es en vano. Lo llevan en la masa de... su nombre.

@GmezDeLaSerna: El hipopótamo juega a ser submarino.
@lfredojramos: Aunque no tarda en darse cuenta de que no está en el mar.

@GmezDeLaSerna: Al mar le gusta la impunidad y por eso borra toda huella en la playa.
@lfredojramos: Pero siempre se arrepiente y acaba devolviendo a sus ahogados.

@GmezDeLaSerna: Aquella mujer me miró como a un taxi desocupado.
@lfredojramos: Ya ves, tal vez creía que eras un ser libre.

@GmezDeLaSerna: La cebra es el animal que luce por fuera su radiografía interior.
@lfredojramos: Craso error: la que luce es la radiografía exterior. La interior, como todo el mundo, la lleva por dentro.

@cccesssarrr: César Bona: La sandalia es el bozal de los pies. Greguería. R. Gónez de la Serna.
@lfredojramos: Aunque es un bozal de condición muy particular: a veces muerde. 


*****


@BorgesJorgeL: La duda es uno de los nombres de la inteligencia.
@lfredojramos: Otro tal vez sea perplejidad, quién sabe...

@BorgesJorgeL: Ebrio de insomnio y de dialéctica.
@lfredojramos: Entretengo mis noches tratando de comprender la Vía Láctea.

@BorgesJorgeL: Adoleces de irrealidad, te empeñas en jugar con naipes raspados la vida.
@lfredojramos: Los «naipes raspados», propios de un tiempo en que imperaban los albures, están presentes hoy en las numerosas «tomas falsas» de la telerrealidad.

@BorgesJorgeL: Nos hemos acostumbrado a los espejos, pero hay algo de temible en esa duplicación visual de la realidad.
@lfredojramos: ¿Y qué pensar de los palíndromos, esos espejos de la escritura cuya prodigiosa naturaleza reversible parece que nos está señalando la vuelta a casa?

@BorgesJorgeL: Cuando se acerca el fin, ya no quedan imágenes del recuerdo; sólo quedan palabras.
@lfredojramos: Y al final, en el supremo instante fronterizo, sólo el surco de la respiración.

@BorgesJorgeL: La aurora es el reflejo del ocaso.
@lfredojramos: Por eso, a menudo, al amanecer, la Luna se confunde de casa.

@BorgesJorgeL: Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre.
@lfredojramos: Tal vez por eso él se dedicó, entre otras tareas, a pulir lentes: para perseverar en la spinoza necesidad de ver.

@BorgesJorgeL: «Está científicamente probado» es un exordio que indica que lo que se va a oír es mentira.
@lfredojramos: Ergo, acabamos de leer una ... ¿mentira?

@BorgesJorgeL: La certidumbre de que todo está escrito nos anula o nos afantasma.
@lfredojramos: Y, sobre todo, vuelve casi infinita o sempiterna nuestra condición de lectores.

@BorgesJorgeL: La sencillez no es nada si no es una modesta y secreta complejidad.
@lfredojramos: Y en sentido inverso: no hay complejidad digna de tal nombre que no tenga en su interior la pepita de la sencillez.

@BorgesJorgeL: Si el espacio es infinito, estamos en cualquier punto del espacio. Si el tiempo es infinito, estamos en cualquier punto del tiempo.
@lfredojramos: Y pese a todo, no somos cualquiera. ¿O tal vez sí?

@BorgesJorgeL: ¿Quién soy yo? ¿Quién es cada uno de nosotros? ¿Quiénes somos? Quizá lo sepamos alguna vez. Quizá no...
@lfredojramos: Todo se aclara cuando logramos comprender, James y Amenábar mediante, que estamos destinados a ser Losotros, ese pronombre definitivo.

@BorgesJorgeL: La solución del misterio siempre es inferior al misterio.
@lfredojramos: Y más aún en los misterios importantes: no tienen solución.

@BorgesJorgeL: Lo divino, lo terrible, lo incomprensible es saberse mortal.
@lfredojramos: Y, muy probablemente, saberlo en ese orden.

@BorgesJorgeL: Ahí está Buenos Aires. El tiempo que a los hombres trae el amor o el oro, a mí apenas me deja esta rosa apagada, esta vana madeja de calles.
@lfredojramos: Y las sombras de los cuerpos que van por sus esquinas abriéndoles caminos a la noche.



Imagen: ejemplar de monarca nuquinegro (Hypothymis azurea), 
ave paseriforme que bien pudiera pasar por modelo del icono de Twitter. 


Foto © Alex Vargas.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Dado popsocrático


                              Solo sé que doble o nada.
                              Sé que doble o nada solo.
                              Que doble solo o sé nada.
                              Doble que nada o sé solo.
                              Nada o que solo sé doble.
                              Solo sé que o doble nada.


La frase que mueve el dado es un regalo, vía Twitter, de mi amigo @Al59. El título se inspira en una explicación que hace poco le oí a Luis Alberto de Cuenca, quien se manifestaba conforme con la calificación de «poeta popsocrático» que al parecer le había dedicado su amigo el cineasta José Luis Garci. Todo lo demás corre por cuenta de la música del azar. Y depende, claro está, de los oídos que escuchan el singular e irrepetible roce de los huesos sobre la mesa.

Imagen: Sócrates vagamente warholiano. Tomada de aquí.