viernes, 11 de noviembre de 2011

Tomás Segovia, elogio del corresponsal


Coinciden muchos de quienes lo conocieron y lo trataron en subrayar el carácter algo huraño del poeta Tomás Segovia, que acaba de fallecer en México, su otra patria, pero sin duda la misma, porque es la lengua la verdadera cuna que ennoblece a cualquier poeta. No deja de resultar llamativo que sean «muchos» los que sostienen esa opinión, pues si la sequedad o la intemperancia de carácter o la adustez fueron tan marcadas, difícilmente puede explicarse que «tantos» pudieran dar cuenta  de ello y contarnos, con pormenor mayor o solo tautológico, su trato y conocimiento de alguien que, por lo demás, con asiduidad se exponía a la mirada de todos mediante esa costumbre de escribir en el café que ya va pareciendo cosa de otra época, aunque aún muchos la practiquen y esté viviendo incluso un revival a través de los cibercafés y la movilidad que favorecen los escritorios portátiles y las nuevas   tablillas.

Yo no puedo decir que Tomás Segovia fuera huraño o amable porque de cerca solo lo vi una vez, tal vez hacia mediados de los noventa del siglo pasado, y apenas intercambié con él un saludo en el que casi no me dio tiempo a manifestarle mi reconocimiento de lector y admirador de su obra, en especial de su todavía vigente Anagnórisis, de sus inteligentes ensayos sobre la naturaleza de la poesía, de sus estimulantes sonetos eróticos, sus traducciones... A esos méritos añadiría ahora (entonces aún no era posible) los de su condición de corresponsal privilegiado de Octavio Paz, una circunstancia que no he visto subrayada en ninguna de las varias necrológicas que he leído y que me parece que conviene destacar. Por motivos diversos, al menos dos.

La publicación por el Fondo de Cultura Económica en 2008 de 55 de las cartas que Paz escribió a Segovia entre 1957 y 1985 hizo posible rescatar reflexiones y datos muy valiosos sobre episodios creativos del poeta mexicano, al tiempo que, entre líneas pero con una presencia muy visible, dibujaba el perfil del interlocutor y nos dejaba con el deseo de ver la otra cara de la conversación, es decir las cartas de Segovia que dieron pie a momentos tan luminosos del autor de Piedra de sol. Unas cartas (es sabido que el "dueño"  de la correspondencia es el destinatario) que deben de estar en poder de la Fundación Octavio Paz.

En los dos últimos años, además de seguir puntualmente su blog ahí sigue colgado en su Escaparate, con fecha del pasado 3 de octubre, un largo poema escrito en agosto de 2010 y que ahora cobra el sentido  de un testamento vital, mantuve un breve intercambio de notas con Tomás Segovia (y desde este ángulo sí puedo testimoniar su gran afabilidad y cortesía). En uno de mis escritos, tras un comentario sobre una edición de sus Sonetos votivos, le preguntaé directamente por el asunto de las cartas a Paz. Esta fue, cortipegada de su correo,  la respuesta que me dio:

Querido amigo: En efecto, nunca recibí sus halagüeñas líneas. Yo, ya se lo imaginará, creo que usted tiene razón y que mis sonetos son como usted dice. La errata, por supuesto, es también como usted dice.
     En cuanto a mis cartas a Octavio Paz dudo de que se publiquen algún día. Las tiene la viuda de Octavio y yo no tengo copia. Ella a su vez no tenía copia de las de Octavio que yo tenía. Cuando me las pidió le envié copia y le pedí copia de las mías. Nunca me contestó. Como muchas otras personas, nunca entendí por qué publicó sólo las de Octavio, pero parece que no tiene ninguna intención de publicar las mías, y no sé si de conservarlas.
     Un muy cordial saludo lleno de gratitud - Tomás

¿Llegaremos algún día conocer esas cartas? No es que sean necesarias para seguir leyendo a un poeta y creador que quizás sembró en demasiadas direcciones. Pero es muy probable que en ellas se encuentren argumentos para seguir pensando que Tomás Segovia tiene aún muchas cosas que revelarnos.

Hace poco más de un mes (el 6 de octubre), recibí, supongo que como otros muchos seguidores del blog de Tomás, la noticia del viaje que el poeta emprendía a México para recoger el premio Poetas del Mundo Latino, compartido con Juan Gelman, con detalle del periplo acordado, los actos de homenaje que se celebrarían, las dudas sobre algunos protocolos pendientes, todo ello a través de la carta de uno de los organizadores, carta que Segovia compartía al tiempo que invitaba  a todo el mundo («aunque sea in mente», decía) a estar presente. Como otras veces, me tomé la carta en plan personal y le contesté con estas líneas:

Bueno, lo importante es saber si finalmente serán uno o dos los homenajes. Yo no daría un paso sin despejar ese balón. Bromas aparte, qué buenas noticias. Y me tomo la invitación completamente en serio (también in mente): estaba buscando alguna excusa para organizarme un periplo por Tierra Caliente y esta es una inmejorable coartada.
Enhorabuena, maestro. Qué bien que la justicia (y no solo la poética) sea a veces puntual. 
Alfredo

Sirvan estas palabras y los pequeños testimonios como homenaje de un lector agradecido. Y también como reclamo para que las cartas mencionadas vean la luz. Ojalá que no tardando mucho pudiéramos leer, completo, el testimonio de una amistad que también fue, en sus mejores momentos, un lúcido diálogo y controversia entre dos mentes brillantes, además del reflejo verbal de dos corazones comprometidos con un parecido sentir.


jueves, 10 de noviembre de 2011

CorpSang


Le corpsfaitdusang qui 
fait du corpsqui faitdu 
sangquifaitducorpsqui  
fait du sang  qui faitdu 
corpsquifaitdusangqui 
fait du corpsquifait  
(dados, 1)

Paul Valéry, Réflexions simples sur le corps.
 Imagen: Empedrado, de Adriana Mufarrege



Ѡ
Había echado ya a rodar este dado sobre el papel de una vieja agenda y le seguía dando vueltas entre los dedos y la mente cuando, en la visita ya acordada a mi odontóloga, la dulce doctora me explicó que el implante que necesito para cubrir el hueco de una muela recientemente extraída (esa caverna que ahora mismo mi lengua se empeña en seguir explorando) exige regenerar el hueso afectado (osteogénesis, me parece que dijo), para lo cual me va a extraer «un poco, no mucho» de sangre, que luego centrifigurá «en tu presencia», subraya ella y, después de seleccionadas las plaquetas adecuadas, le añadirá no sé qué tipo de sustancias estimuladoras del desarrollo de los principios biológicos activos implicados en el crecimiento óseo, de modo que una vez conseguida la mezcla regeneradora, mediante una pequeña operación dejará en la zona afectada un cultivo que, si todo va bien y la naturaleza cumple como se espera con su trabajo, en unas pocas semanas debe hacer posible que mi maxilar inferior esté listo para poder enraizar en él un soporte de titanio sobre el que será reconstruida la pieza... Supongo, sé, que mi relato está lleno de imprecisiones técnicas y de balbuceos (y hasta disparates) científicos, que no sería difícil remediar con alguna consulta a una de esas fantásticas webs médicas en las que estas cosas se explican con meridiana (!) claridad, si bien no exenta a veces de una asombrosa frialdad: prosa que siempre parece tener vocación forense y hasta forestal, como de  siembra de cenizas ya presentida... Pero me quedo, cómo no, con el «dado» que me regaló Valéry, pues me parece que contiene una más exacta razón del procedimiento y, además, como todas las metáforas de largo alcance, aporta una clave visible de la vida que no solo ayuda a comprenderla sino a vivirla  con mayor intención: cuerpo y sangre entrelazados en una danza que nos permite seguir bailando...  (No por nada, caigo ahora, la pura mención de una y otro, sangre y cuerpo, sostiene el gran misterio del sacramento y rito decisivo de la fe cristiana y explica su imaginativo rodeo para que la necesidad del sacrificio pueda seguir estando presente en la vida de los fieles sin resultar insoportable.)

Todo lo cual es una buena excusa 
para escuchar la nueva luz de Luz Casal
que acaba de sacar disco 
y mañana 11.11.11 cumple años.

martes, 8 de noviembre de 2011

Que no se entere Queneau



Recibo de la Editorial Demipage, habitual generadora de buenas noticias y de libros de no escaso interés, esta presentación de uno de sus últimas obras, que anuncia ni más ni menos que cien mil millones de poemas. Si la sorpresa ante la cifra se dispara, al saber que se trata de sonetos el asombro alcanza límites no contables. Y más aún al descubrir que la propuesta lúdica incita a la creación de sonetos por parte de los lectores, con lo cual, a poco que la propuesta tenga algún éxito, se van a quedar pequeñas las clásicas comparaciones con las estrellas del cielo o las arenas del mar. 

La gracia y claridad del vídeo, incluida su precisión sobre los «alejandrinos de catorce sílabas», me excusan de más comentarios. Me limito a compartirlo, confiado en los nombres que lo avalan  y, como digo, en el buen quehacer de una editorial que ha mostrado su habilidad para remover ciertas aguas más o menos estancadas (inolvidables, por ejemplo, aquellas Crónicas del hombre pálido, de Juan Gracia Armendáriz, que cada viernes llegaban puntualmente a mi buzón). 


Por lo demás, este libro pone en circulación un juego al que apuesto que no tardará* en sumarse, desde su sepultura de Juvisy-sur-Orge o desde donde sea que se encuentre, el homenajeado y verdadero padre de la idea, el gran patafísico y obsesivo matemático Raymond Queneau (en la foto superior, tomada ahora ya no sé de dónde***). Tiempo al tiempo.



*Curiosamente, cuando anoche, nada más colocar la foto de Queneau que preside este texto, intenté postearlo, el ordenador comenzó a actuar por su cuenta: abandonó el editor de blogger en el que estaba tecleando, cerró una a una las doce o trece páginas de internet que tenía minimizadas y los documentos que tenía abiertos, volvió al escritorio, lo vació de iconos, cerró la sesión, apagó el monitor y, tras una pausa que duró una eternidad, se reinició en un para mí inexplicable proceso de rigurosa vuelta atrás, hasta poner ante mis ojos atónitos la entonces aún más inquietante mirada de Queneau (de momento no he podido volver a localizarla en la red, pero lo seguiré intentando ), y todo ello mientras yo notaba cómo me iba invadiendo un terror espeso y desamparado..., más que nada porque pensaba que se trataba de un virus y no había puesto a buen recaudo una parte importante del trabajo del día. Serían las cuatro de la mañana cuando, tras encender y apagar sin contratiempos el equipo en un par de ocasiones, pude comprobar, aliviado, que todo había sido una falsa alarma (al menos eso espero)... Pero no me atreví a colgar el post, lo que hago ahora, desde otro ordenador, al tiempo que añado esta nota. Tal vez lo que ocurrió fue solo que algún programa de actualización automática de Windows se puso en marcha al dar yo la orden de aceptar para enviar el post... Pero quién sabe... No sé si la experiencia dará para un soneto, pero les aseguro que el susto fue real. Mejor que no se entere Queneau, que no se entere Queneau, que no se entere, que no, que no, que no...

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Eva: lean mis labios


No es fácil hablar con libertad de Eva, el debut en el largometraje de Kike Maíllo, sin caer en los inconvenientes del destripamiento o ‘despellejamiento’ (eso me sugiere siempre el término spoiler) de la trama, sin duda uno de los pecados más graves en que puede caer cualquier cinéfilo que trate de compartir sus entusiasmos (o sus frustraciones). Así que me limitaré a recomendar con viveza esta obra extraña, por poco frecuente, de la cinematografía española, una peli de ciencia ficción cercana (incluso cotidiana) que rinde tributo por igual a la “madre de todas las batallas” del género, la inmortal 2001: una odisea en el espacio (1968), y a obras maestras de la talla de Blade Runner (1982), no menos imperecedera en su estela tutelar, o a Wall-E (2008), otro prodigio creativo, quizás no tan redonda en su maestría como las anteriores pero con momentos (muchos) del máximo nivel.

Como prueba de esta filiación baste subrayar que el punto de inflexión desde el que la historia narrada en Eva afronta su desenlace es una escena “calcada” de uno de los momentos culminantes de 2001… (y no puedo decir más: lean mis labios). Y que Blade Runner está presente en ella tanto en la parte de la juguetería robótica (en la que también se cuela de forma felina Wall-E) como sobre todo en el tema del trasfondo emocional de la naturaleza de los humanos y sus réplicas.  No me resisto a añadir a la lista, aunque con reservas y guiado más que nada por sugerentes razones nominales («Dime qué ves cuando cierras los ojos»), la interesante incursión que nuestro Kubrick nacional, Alejandro Amenábar, en su singular periplo por los géneros, hizo en la ficción científica con Abre los ojos (1997).

Bien insertada en esa tradición, la fuerza de Eva reside, en primer lugar, en un guión excelentemente pautado (entre sus firmantes aparece el nombre de Sergi Belbel), colgado de un avance narrativo, la espectacular y turbadora secuencia inicial, que actúa como soporte y búmeran del relato. Y, a renglón seguido, en una fotografía que sabe aunar cercanía y extrañeza para que la historia imaginaria logre imponerse sin sobresaltos pero con intriga. Y también, de forma muy particular, en la selección atinada de actores, plasmada en un reparto donde brilla por igual el trío protagonista: la revelación de la niña Claudia Vega (apuesto a que le disputará el Goya a la también debutante María León de La voz dormida), una Marta Etura en estado de gracia, y un cada vez más convincente Daniel Brühl, cuya contribución está a la altura del inolvidable Alexander Kerner de Goodbye, Lenin! (2003), su revelación. Alberto Ammann, aunque demasiado atado a la pose elegante de un personaje que podría haber tenido otros matices, también mantiene el nivel, al igual que Anne Canovas, en un papel más secundario pero muy bien resuelto. Hay que destacar como se merece la especial contribución de Lluís Homar, que da vida a 'Max', un robot tan emotivo como memorable, cuya interpretación entrañaba algunos riesgos que el actor salva con maestría.

Y de la película propiamente dicha, de su argumento, ¿qué decir? Pues que es una historia que nos remite a la insatisfacción que la vida lleva implícita, a los terrenos oscuros que ni siquiera la creatividad más exitosa logra hacer comprensibles, a las barreras insalvables que siempre hay en toda relación, a la fría satisfacción que propicia la inteligencia cuando no es capaz de dar respuesta sensible a los sentimientos, o a lo mucho que aún nos falta por saber de eso que, desde Goleman para acá, llamamos ‘inteligencia emocional’ y que sin duda está abriendo todo un nuevo campo interdisciplinar (neuropsicología, pedagogía, filosofía...) para seguir avanzando en la apasionante tarea de saber qué es lo humano; en suma, la conciencia que se analiza a sí misma y trata de extraer de ese proceso algunas claves para seguir luchando por la posible felicidad.

Eva, con su nombre inaugural, bien puede ser considerada una innovadora aportación española a un género tan antiguo como el propio cine, pero que siempre está en trance de invención y renovación: la ficción que consigue abrir una raya de lucidez en el desentrañamiento científico y poético (hermoso binomio) de la realidad.

lunes, 31 de octubre de 2011

Urbe, Nacional


No ha sido para mí ninguna sorpresa que Emilio Urberuaga, el gran Urbe, haya ganado, por fin, el Premio Nacional de Ilustración. Lo que sí ha sido es una gran alegría, como acabo de comentarle por teléfono. El artista madrileño, figura destacada de una añada prodigiosa (la de 1954), es conocido sobre todo por haberle prestado su más que presumible imagen infantil a Manolito Gafotas, el personaje de Elvira Lindo, sin duda el héroe carabanchelero más famoso del mundo mundial.

Pero Emilio tiene además tras de sí una trayectoria larga, variada y hasta compleja, incluso con su deriva cortazariana y sus personales y puede que autoparódicas visiones de «cocodrilos» y «cosas negras». Es el suyo un itinerario fraguado sobre terrenos, como el del libro de texto, que pueden llegar a ser extremadamente rocambolescos en sus exigencias y en los que he sido testigo de su capacidad para salvar peticiones de autores algo más que enrevesadas.

A estas alturas, la trayectoria profesional de Urberuaga le avala como uno de los más destacados creadores de estilo en el panorama ilustrado de la literatura infantil española. Y no es dífícil percibir su impronta en muchos jóvenes dibujantes. Incluso se podría hablar de un «toque Urbe» (mezcla de claridad, expresividad y un amplio poder de sugerencia) como un rasgo presente en una de las tendencias dominantes en este campo.

De un tiempo a esta parte, Urberuaga es, cada vez más, autor de sus propias historias, un «narrador de imágenes», como él se ha definido en alguna ocasión, que no deja de ahondar en su mundo para mostrarnos personajes y situaciones que, de tan cercanos y envolventes como consigue mostrarlos, a veces podemos llegar a creer que nacen de nuestros propios sueños. O tal vez del sueño del niño que podríamos llegar a ser... a poco que nos concediéramos alguna oportunidad.

Felicidades, maestro, aún mantengo bien vivo el recuerdo de lo mucho que disfrutamos con aquellas clases de música.


jueves, 27 de octubre de 2011

A torre da derrota*




L a      partid a     e s t á      p e r d i d a
d e     antemano,    y      la  derrota
e s     u n a    torre     a bol ida.
Sobre   sus  ruinas aún flota
el humo  gris de  la  vida
calcinada  por  la  hueste
de    una     maldición     celeste
que    d i c t a m i n a    la    huida
de    todo    l o    q u e   s e    e spera.
Pero      pongo     e n     es e     envite
 s  i n g u l a r         el     paso      abierto
d e l     día    y     de    su     q u i m e r a:
 s u     l u z      será      la     que       evite 
que      solo     el      error    sea    cierto.

                                                                              [palíndromos ilustrados, 0]

* El palíndromo del título (en gallego) es obra del escritor Gonzalo Navaza, y da nombre a uno de sus libros (Xerais, 1992). Los demás juegos son espontáneos y están, también ellos, encerrados en la torre.

imagen: Castillo de Orgaz. © AJR, 2010



domingo, 16 de octubre de 2011

Madrid-Manhattan-Berlín...,
un sueño ¿posible?


Ayer, mientras caminaba con la columna de Prosperidad en dirección a Sol, también yo tuve un sueño... Sí, ese mismo que sería ingenuo (más) desmenuzar ahora con palabras que acabarían mirándose a sí mismas llenas de perplejidad... Seguro que a Leonard Cohen, otra vez, no le importará que le tome prestada esta canción que en cierto modo (pero de un modo muy cercano e inspirado) habla de lo mismo. O eso creo. Hay que seguir haciendo esfuerzos de imaginación sin dejar de llenar las calles.

lunes, 10 de octubre de 2011

ExTinta


Mantente atento,
que tanta tinta tonta
al tuntún t’unta.

Imagen de Watchmen: el fin está cerca, tomada de aquí.

viernes, 7 de octubre de 2011

Palabras de Steve Jobs


Es muy conocida pero merece resonancia. La intervención del recién fallecido Steve Jobs en la Universidad de Stanford en 2005, un año después de que se le hubiera diagnosticado el cáncer de páncreas al que finalmente no ha podido vencer, es una de las piezas oratorias más inspiradas del siglo XXI. Ahora constituye el verdadero testamento del hombre que probablemente más haya influido en el diseño del paisaje visual y comunicativo al que cada día nos enfrentamos. Parece que se ha puesto en marcha el rápido proceso de canonización laica de Steve Jobs; incluso estas letras podrían considerarse como una contribución a la causa. Pero nada más lejos de mi intención. No conozco bien la peripecia del fundador de Apple, ni me cuento entre los seguidores a ultranza de su blanca tecnología, aunque tengo un trato habitual y enriquecedor con algunos de ellos y en más de una ocasión he fantaseado con sumarme a su bando. Pero no se trata de eso. Estas líneas responden solo a la necesidad, casi la obligación, de subrayar el peso de unas palabras a las que, como a pocas de las oídas en foros públicos en los últimos años, convienen los adjetivos de verdaderas, necesarias y generosas. Y entre las que, además, se encuentra un «elogio del calígrafo» que por fuerza ha de resultar emocionante para todos aquellos que sientan amor por la escritura y hayan tenido alguna vez tratos con los nobles tipos móviles.

Descanse en paz el hombre que fue capaz de pronunciarlas.

Imagen de Steve Jobs tomada de somosmac.com

jueves, 6 de octubre de 2011

Anacroaristocráticoesperpentonirismo


Desde el lugar de le televisión apagada, a la hora de la siesta, me llega un sordo rumor: «La duquesa de Alba ha contraído matrimonio con Alfonso X». Me pareció oír después que alguien se arrancó con una cantiga, pero debe de tratarse de un error. (¿Claro!: Díez vale X),

Los ecos de la marea son tres palabras con nombre propio de los que no explicaré sus circunvoluciones (sírvase usted mismo):

Esperpento (aquí se comenta sin nombrarlo).

Esparadrapo (no consigo recordar la obra teatral aquella, probablemente de la rama del absurdo, en la que había un personaje con este nombre, pero lograré dar con ella).

Anacroaristocráticoesperpentonirismo (palabra transatlántico recién inventada con vocación alejandrina: que yo sepa, no es ninguna enfermedad, aunque los síntomas asustan mucho).

Y sobre las ausencias, se comprenden. Especialmente una. Yo estoy seguro de que Goya tampoco se hubiera personado. O solo con el propósito de tomar apuntes para alguna de sus pinturas negras.


Músicos de Las Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio.
Imagen tomada de este blog

lunes, 26 de septiembre de 2011

Hum@redas


Mientras a golpe de ratón desenrollo de este a oeste 
uno de los manuscritos del Mar Muerto 
la luz de la Posada parpadea 
y en el reflejo de la pantalla veo o creo ver 
cómo en medio de la sala a mis espaldas 
surge del suelo 
igual que aquellos tulipanes psicodélicos brotando del asfalto 
la imagen tantas veces acordada de la Torre de Babel 
con sus pisos roídos por la ira divina 
y el hormiguero de hombres de todas las razas 
entregados a la absurda tarea 
de enladrillar el cielo y sus tropismos. 
Temblor y hastío: 
nunca pensé que la fascinación 
pudiera ser un rito semejante 
a la osadía de rasgar el muñeco 
para explorarlo a fondo 
y encontrarse de pronto con las manos 
por completo atrapadas 
en el minucioso desorden del serrín. 
No se puede buscarle sentido al sentido. 
No se explica la respiración.

(Buenas noches. No se lo tomen a mal. 
De alguna forma había que volver.)

Procedencia de la imagen: 

miércoles, 10 de agosto de 2011

Haikus de agosto


(Por San Lorenzo)
I
La luna llora,
noche láctea de agosto: 


lluvia de estrellas.

  (Para SP, pues casi es suyo.)



II
Y dijo el santo:
«Dame la vuelta y come».
Carne de piedra. 



III
Magia o milagro:
en el cielo de Vincent

suena la noche.



Imagen de las Perseidas (foto superior) tomada de la web tiempo10.com
La del Monasterio del Escorial procede de aquí.


sábado, 6 de agosto de 2011

Erice/Alumbramiento


El cortometraje de Víctor Erice está a punto de cumplir 10 años.
Es un honor proyectarlo en el cine de medianoche de la Posada.

jueves, 4 de agosto de 2011

Estrella vuelve a La Unión


Siguiendo la estela grande de su padre, pero cada vez con mayor presencia propia, Estrella Morente está alcanzando una madurez artística que no por esperada resulta menos asombrosa. La muchacha que encandilara con la originalidad de su voz a Peter Gabriel, a la que Pedro Almodóvar le encomendó el tema central de  Volver, y a la que en Chico&Rita Trueba & Mariscal le rinden homenaje con un delicioso cameo animado, además de sonoro, junto a Bebo Valdés, es hoy una artista en plena eclosión, aunque intuyo que solo se encuentre al principio de un camino que habrá de llevarla a territorios aún inexplorados.

Heredera de unas facultades privilegiadas y también de un poderoso instinto innovador,  y habitante del mismo laberinto mágico de culturas en que creciera García Lorca,  de esta Estrella cabe esperar aún muchas formas de brillo diferentes. Tal vez en la línea de la fusión flamenco-fado que ya experimentara con Dulce Pontes. O, quién sabe, renovando su gran facilidad para darle una gracia especial a los ritmos cubanos.

Pero también, y sobre todo,  siguiendo algún modo nuevo de ir hacia lo hondo, hacia el lugar donde la luz se vuelve energía pura, al pozo proverbial del que manan las aguas salvajes del flamenco y donde la luna se ríe de los viejos tópicos y es capaz de elevarse en pleno día mezclando lo disímil con lo idéntico, fundiendo hielo y fuego, rompiendo fronteras. Y todo ello, sin dejar de lado los nuevos fraseos de las viejas coplas, esa vía a la que tanto debe el actual resurgir del cante.

Lo acaba de demostrar en Madrid, donde ha obtenido un gran éxito en la Suma Flamenca. Y con esas expectativas llega (vuelve) a La Unión: es uno de los nombres fuertes del cartel del LI Festival Internacional de Cante de las Minas, que acaba de echarse a andar. El Cigala, Pitingo, Farruquito, Blanca del Rey y la guitarra de Tomatito también estarán presentes en la Catedral del Cante, el antiguo mercado modernista de la población murciana en el que se han escrito tantas páginas inolvidables en la historia reciente (y no tanto) del flamenco. El recuerdo de Enrique Morente, al que se le rendirá homenaje, estará en la mente de todos.

Fotografía de Estrella Morente tomada de Teleprensa

13 Rue del Percebe

La publicidad, ese componente del aire que respiramos, a veces nos trae sorpresas como ésta...





Supongo que la campaña en televisión ya tiene su recorrido, pero yo acabo de (casi) descubrirla gracias a Internet. De todos modos, tampoco había que ser un lince para caer en la cuenta de la íntima asociación entre La Casera y el Caserón abierto en canal, salido del privilegiado cráneo de Francisco Ibáñez Talavera,  y en el que varias generaciones de tebeoadictos nos hemos ido apiñando, como si se tratara de un refugio antiatómico... (y sin duda lo es). Pedazo invento!

Página tomada de esta web (donde además se ofrece información minuciosa sobre los inquilinos de cada piso. Intermediarios abstenese).

martes, 2 de agosto de 2011

Jazz en la Plaza


La música se escapa como una culebrilla a ras de suelo.
Prende en los pies un ritmo movedizo, inaprensible. 
Luego asciende hacia los brocales indefensos de la mente. 
Y suspende la monodia sin fin de la razón.

Festival de Jazz Ciudad de Talavera.
















En Eburia, la noche es ya tan sólida como suele en verano.
Allá arriba, en la choza de piedra que se alza por encima 
del desproporcionado rosetón
(un polifemo que fuera solo ojo y aun así bello),
la cigüeña,
esbelta y afilada,  
distraída y atenta,
mira y mira,
sin cesar en su oficio.

Cuando la luna empieza a descubrirnos su lado más sinuoso,
comienza también ella, la cigüeña, a marcar el compás.
Le gusta la trompeta.
Se queda inmóvil al sonar el saxo.
La batería la anima.
Se diría que asiente a la melancolía grave de las cuerdas.
Y se estira mimética en los melismas audaces de la voz.

Paciente espectadora de su espacio invadido
pero a la vez ella también artista de la improvisación,
la cigüeña de la iglesia mayor de la ciudad
se acaba convirtiendo en la reina más alta de la fiesta,
el testigo imparcial
de todo lo que pasa allá abajo 
y aún más abajo
y más allá
y más...

Poco a poco la música se ha ido volviendo noche. 
Y la noche se ha ido deshojando en la música.
El cielo es una estampa lejana e irreal,
un gota de mercurio derretido 
bajo el peso de una línea interminable.

Tras el concierto habrá charla de amigos,
la amable sucesión de gestos familiares 
y la reiteración de las viejas leyendas de la tribu,
a las que siempre cabe añadir un episodio inédito,
la ardua precisión de un recuerdo que se vuelve borroso,
un nombre que convoca exclamaciones,
las peripecias de los recién llegados,
el vano esfuerzo por saber cuál fuera
el último verano de nuestra juventud...
y, por fin, unas risas.

Los hilos de la vida nos atan y desatan a su antojo.
Pero el ojo sencillo de los afectos simples, 
con su música dulce, 
nos ha vuelto a reunir
como una hoguera.

La plaza se ha quedado ya en silencio.
Sobre la piel del río, entre la bruma,
se alza una nueva y distinta raya de luz imaginable 
dibujada por los viejos guardianes de la amistad 
en la tierra de los sueños compartidos.


(Para C., A., B., A., L., P. & P. y los demás amigos de Eburia, 
por los buenos momentos, 
para que no falten las felices improvisaciones.)


Sonrían... por pavor



Chaplin/Jackson: gracias.

lunes, 1 de agosto de 2011

August Small Huts

Croxford Gardens, Kidlington, Oxfordshire.


Cabañuelas de las primeras horas de agosto 
con la mirada puesta en el cielo oxoniense

Aclaramos palabras para salir de Julio
Y que la luz nos bañe durante el mes de Agosto
Para que el día tenga    por Septiembre y sus nombres
El lento andar del tigre que está    si ya es Octubre
Al acecho   y Noviembre   mientras la nieve vuela
Confirma sabio todo lo que Diciembre duda
Porque se acerca raudo   puerta del año   Enero
En la carrera fija de los astros Febriles
Y el vendaval de Marzo y las lluvias de Abril
Ay Abril que se viste por dentro    igual que Mayo
De otra luz y otra alegre esperanza:  que Junio
Tenga la plenitud del mes soñado
Que el Año sea un Día
Y el Día sea la Hora
De este Instante
En que todo nos dice:
Yes I said yes I will yes




jueves, 28 de julio de 2011

Puertas


Oigo en la radio que alguien califica la canción de Triana que figura sobre estas líneas (os aconsejo pulsar sobre el vídeo mientras tenéis, ojalá, la paciencia de leer ) de «oro puro». No sé si la metáfora es del todo ajustada, o acusa en demasía el peso dorador con que la nostalgia cubre ciertas cosas del pasado..., precisamente porque son del pasado.

En todo caso, el calificativo recorre con el dedo en mi conciencia un territorio preciso del mapa de la realidad y, quizás más que nada de lo que hasta la fecha haya ocurrido en las últimas semanas (incluida la atrocidad de Noruega), me instala en medio del verano, en el hueco justo por donde la luz cae a plomo y hace que el largo camino hacia la noche tenga como banda sonora un estridular de insectos multiplicado hasta el infinito, o al menos hasta ese agujero donde las horas van abandonando su condición de densas manchas de aceite y la brisa con que por fin se anuncia el triunfo de la sombra refresca la mirada y deja en suspenso el puro peso del sentir y, más aún, del sentir que se siente, como en el juego aquel o acaso en el desasosiego de Bernardo Soares... (¡Vaya deriva!)

Volviendo al caso, no está de más subrayar que por la puerta que Triana abrió con esta puerta han ido pasando desde entonces nuevas corrientes, incluido este homenaje de Medina Azahara, que da pie a comparaciones y preferencias. A mi me parece que entre sus diferencias (evidentes) hay un punto de continuidad (necesaria).

Entre las dos abren la puerta por la que se cuela en ráfagas amarillas el oro (tal vez falso: los tiempos son así de cicateros) del verano.


martes, 26 de julio de 2011

De viaje con Carlos Santana


Carlos Santana, en una imagen tomada de aquí.

Por esa veleidad de la memoria que fija lo que quiere y hace de lo insignificante significado, tengo asociada la fecha de hoy, 26 de julio, al descubrimiento de la música de Carlos Santana. En concreto, a su doble álbum Lotus, que en formato de casete conseguí tal día como hoy de hace exactamente 35 años, los mismos, por cierto, que acaba de cumplir el diario El País. Creo recordar que era un lunes pero no consigo precisar si había luna llena. Fue en el primitivo Corte Inglés de Callao, en el que más  mano me pillaba entonces y cuya sección de libros y discos era lugar idóneo para distraer tardes y objetos. Aún conservo la doble casete, aunque hace mucho que no he vuelto a escucharlas.

Corpus delicti/Corpus delecti.

No descubro nada diciendo que la guitarra de Carlos Santana figura entre las más destacadas de la historia de la música. En su trayectoria hay conciertos memorables, solo o en compañía de otros grandes virtuosos. Este vídeo pescado en Youtube no corresponde a Lotus, sino a otro disco que descubrí después y que se convirtió en uno de mis favoritos, AbraxasAdemás de una potente versión de «Mujer de magia negra» (minuto 4:50), el vídeo incluye espectaculares imágenes de la selva amazónica y del altiplano andino. Toda una invitación al viaje desde el mirador de la Posada.  Que lo disfruten.


sábado, 23 de julio de 2011

El filo




Cuando cada mañana
el sol descubre
las huellas blancas
y las sombras
que han dejado los  caminos  de la noche
sembrados de pequeños universos

girando en sus pequeños universos
la noche se remonta con sus alas abiertas
y vuelve al cielo 
oscuro que de nuevo 
la ha de ocultar 
del sol cada mañana.



Folio 249v del  «Codex Manesse» (siglo xiv), Biblioteca de Heidelberg.
Imagen tomada de liebes-kummer.com



lunes, 18 de julio de 2011

75 añ(ic)os

75 años después del día infausto en que se puso en marcha (el estallido de) aquel suceso del que no he tenido ni he dejado de tener memoria, esa guerra civil o, más exactamente, Guerra Civil, así, por excelencia y por Su Excelencia..., en este 18 de julio de 2011, año irreal por excesivamente real, en la cálida mañana de la calle Nieremberg me cruzo con una joven mujer que sostiene junto a sus pechos dos cachorrillos tiernos y lanudillos de una especie canina familiar (tal vez irish setter) y que parecen dormir plácidamente ajenos a todo cuanto ocurra a su alrededor que no sean las caricias lentas y minuciosas que su maternal dueña, o cuidadora solo, les propicia. «Y si esa fuera –pienso y sonrío– una imagen posible de las dos Españas…, las dos capaces de llevarle la contraria al poeta, y capaces por igual de calentar, cada una a su modo, el humano corazón...» Pero casi no puedo acabar de pensar la que ya me está empezando a parecer no sé si imposible o solo estúpida simetría (¿dónde se ha visto que lo tronchado en dos pueda ser uno, o más aún, que el que troncha puede ser igualado al que es tronchado?), cuando caigo en la cuenta de que no son dos sino cuatro los cachorros, tal vez cinco, una camada entera la que duerme en tan plácida y palpitante cuna. «Esta sí es –ya solo sonrío ante la indiferencia de los encantadores hijos de perra– la imagen real de esta bendita España de todos los demonios...»

Qué murga. Qué grima. Qué rabia. Qué tropa. Qué morro. Qué lejos. Qué cerca.

¿75 años? Dejémoslo en añakos. Sin grandes estridencias. Sin ruido de cristales rotos.

Imagen tomada de Animales mascotas.



viernes, 15 de julio de 2011

Bausura


... cada vez que leo en la prensa u oigo en la radio o no veo en la tele  que una de esas agencias de nombres tan graciosos si no fueran atroces ha rebajado a la categoría de bono basura la deuda de tal o cual país     que siempre es uno de los llamados PIGS     no sé qué pasa con el golpe que el pequeño martillo da en el yunque diminuto de mi oído que en todo el laberinto cloquear solo resuena la palabra usura usura usura     y es el filo cortante de ese sonido de navaja barbera el que llega al cerebro convertido en un feo pensamiento amasado por imágenes de largas barbas y tintineos insomnes...




jueves, 14 de julio de 2011

El humor de Ramón

Por un venturoso azar, buscando documentar unas greguerías de Ramón Gómez de la Serna, doy con este valioso cortometraje de 1928 que nos acerca, como si fuera hoy mismo, una imagen impagable del escritor (de hecho es gratis) y de su genio humorístico. La peliculilla también revela habilidades ramonianas que acaso podían sospecharse en una personalidad tan polifacética como la suya, pero que no dejan de resultar sorprendentes.


Fue rodada por Feliciano Vítores, uno de los pioneros del cine sonoro en España, frente al gran estanque del parque del Retiro madrileño. Es una cortesía de El águila ediciones,  web que  merece una detenida visita por su especial empeño en explorar los cauces de la expresión literaria más allá del soporte impreso.

Posdata o Pisuerga. Ayer, 13 de julio, se cumplieron diez años de la muerte de Miguel Gila. Me parece que esta pieza ramoniana puede ser un buen homenaje al gran maestro que supo hacer del monólogo un concierto sinfónico de rara y desternillante perfección. De hecho (y van 2), entre el humor de Ramón y el de Gila hay un hilo común de indudable filiación surrealista.

miércoles, 6 de julio de 2011

Carreristas


Hace ya unos días que ha comenzado el Tour de Francia. Mis horas de  canícula ya tienen dueño, aunque deba compartirlas con obligaciones que no vienen al caso. En mi cabeza solo una palabra es capaz de contener el juego de emociones, naturalmente ligadas a la infancia, que el deporte más hermoso del mundo aún me produce: ha llegado la hora de  los carreristas.

Imagen tomada de elespectador.com

Postdata del 18 de julio
Añado algunos argumentos visuales de peso a través de este enlace pescado en el admirable blog de Montano.
(Por cierto, una foto similar a la de los girasoles fue la primera opción que manejé para encabezar este post.)

lunes, 4 de julio de 2011

American Pie

American Pie, el disco (1972)
Al parecer todo el día han estado corriendo por la red rumores presuntamente nacidos de lo que se suele denominar fuentes bien informadas que aseguraban que hoy 4 de julio el presidente Obama había sido asesinado a tiros por un francotirador solitario mientras participaba en un acto político en Iowa.... Al parecer todo el día han estado corriendo por la red rumores surgidos del saqueo de una cuenta de Twitter que aseguraban que Obama había sido asesinado por dos disparos realizados por un tirador solitario que lo hirieron en el cuello y en la zona pélvica con gravedad tal que se produjo su muerte de forma casi instantánea... Aún se podría añadir una tercera, cuarta y enésima versión con leves o no tan leves variantes sobre esta instantánea leyenda urbana que -ya se verá- sin duda ha de cazar a muchos incautos y que incluso puede poner en marcha una nueva ola conspiranoica (todo el mundo sabe que Obama es solo un doble),  una más de las que nacen cada día sin que nos demos cuenta. A estas horas, 22:00, mientras por estos lares (y laras) IU corre presurosa y pisando cayos hacia el suicidio, todavía pueden verse en Internet páginas como ésta en la que el relato de la «noticia» sobre Obama (porque noticia hay) contraviene todas las normas que creíamos exigibles a la presentación de una... noticia. Es algo así como la actitud de aquel predicador ultramontano y más tramposo que un vendedor de crecepelo que solía empezar su sermón con un rotundo: «¡Dios no existe!»...  y solo tras unos segundos de suspense astutamente manejados se decidía a añadir: «... dice el impío en su corazón». ¿Cuántos miles de personas habrán creído a pie juntillas o a pies juntillas o incluso a pie juntillo -que de ambas tres formas admite la locución adverbial  la plantilla del diccionario sobre el que estas líneas se están escribiendo solas solas solas- la impactante antes que falsa (o en ese orden) noticia que afirmaba que el presidente Obama había sido asesinado asesinado asesinado...  ?

Hoy es 4 de julio. Un buen día para escuchar a Don McLean. Ya tenía yo ganas de poner aquí este American Pie que escuchaba hace más de tres décadas en lugares insospechados y en un tiempo en el que pese a las carencias indecencias y maledicencias de toda índole que nos rodeaban tan solo parecía existir verdaderamente el hecho bruto de una juventud que entonces nos parecía interminable.

Los hackers que tan estúpidamente bromean con los indecisos avatares de la delgada frontera entre el ser y el no ser en el fondo saben que hay un sentimiento al que nadie consciente logra sustraerse: estamos vivos de milagro.