| Fotograma de Soylent Green. |
CUANDO EL DESTINO NOS ALCANCEY así seguimos por los corredoresque van de un día a otro como lianasque unieran el vaivén de las mañanasigual que olas del mar. Y entre fervores
y súbitos ataques de la sombra,que a veces nos socava, traicionera,buscamos en los claros la quimerade darle recorrido a lo que nombra
lo que no tiene nombre, dentro y fuera.
Latidos de la sangre entre las floresque, a pesar del invierno y las tempranas
acechanzas del mal, son los amoresque más nos hacen gracia, a su manera,mientras se acercan las nubes lejanas.
(Recordando un «soneto enmascarado», ya sin antifaces).
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