martes, 18 de junio de 2013

Saetas ateas


Recuerdo que hace 13.700 millones de años yo aún no existía. Éramos todos una masa inmensa e infinita, y resultaba imposible determinar los límites de cualquier cosa, dónde empezaba el odio, hasta qué punto se extendía el horizonte, de qué estaban hechas las palabras. Aquel cuento duró mucho. Aunque solo pudimos conocer la mitad. La otra era materia oscura. Ahora pasamos los días disparando al cielo. A ver si conseguimos pescar al responsable. Pero el tiempo transcurre... y nada.

Masas bacterianas. Microfotografía de Rubén Duro.

2 comentarios:

Carlos Medrano dijo...

Muy bueno. He sonreído. Has dado en una clave para explicarnos todo. Sigue todavía vigente eso:Yo quise ser, o hacer, o concebí... pero la otra mitad era materia oscura. Ahora mismo, este axioma supera al dinosaurio de Monterroso.

Alfredo J. Ramos dijo...

Gracias, Carlos. Por la lectura y por el comentario, hipérbole incluida. La materia oscura sin duda da mucho juego.