lunes, 8 de junio de 2026

(En voz alta). Fue un placer y un privilegio, además de un atrevimiento, prestarme a inaugurar Inclina el oído, el podcast que mi amigo el profesor Ignacio Monar García ha puesto en marcha y al que deseo una larga vida. La extensa, caudalosa y algo atropellada (por mi parte) conversación me sirvió, además de para recordar (y olvidar) unas cuantas cosas, para sentir de nuevo el placer de la conversación. La escucha atenta y la agilidad con que Ignacio favorece el diálogo son admirables. Aquí dejo el enlace, por si alguien siente curiosidad por picotear en él. A Inclina el oído, con su sugerente y muy apropiado título a lo Canetti, le deseo la mejor de las suertes.



lunes, 1 de junio de 2026

Adiós a Edgar Morin


(En voz alta). Me llega, leída por alguien desde la prensa impresa, la noticia de que Edgar Morin ha muerto. Y hay un brillo en la memoria que de pronto estalla y trata de encontrar la causa de su luz. Y algo vuelve: un confuso cruce de fonemas con Jacques Monod, siempre entre el azar y la necesidad, un baile de estanterías en la biblioteca interior que antes estuvo fuera, la cita aquella para un “complemento” (esos recuadros de lacado cariz periodístico que tanto juego daban en las maquetas) para un libro de Juan Cueto… La memoria desanda (y desasna) sus lagunas y, gracias a semblanzas vividas y vívidas como
(ay, Belver Yin), logra cierta armonía provisional, aunque sabemos que va a seguirse muriendo gente que antes nunca.


jueves, 14 de mayo de 2026

Poema adrede


 

Poema adrede


Qué podemos hacer sino aplicarnos
y acercar los sentidos y los huecos
abrir el corazón como la mente
no resistirnos más darle su parte
a la parte mal dicha caminando
corriente arriba hacia los internos
rápidos que se escinden en la sombra
en al envés de tanta realidad
a punto ya de desvanecerse
al borde mismo de esa incandescencia
en la que siguen ardiendo las palabras.
Y las viejas jugadas que nos piden
un gesto más, un filo, el alma toda.
Y la cola extendida del silencio
tan blanca que ya lo cubre todo.
(Intermedios)

domingo, 3 de mayo de 2026

Mi calle

 Vivo en un lugar donde sí llega la luz.



(Al paso). Cielo y giros de una tarde de mayo en La Prospe.

lunes, 13 de abril de 2026

Inundaciones de Babel






DIVERSAS FORMAS DE inundar BABEL. No es infrecuente que el verbo principal, aquel sobre el que recae toda la fuerza de la acción y, en suma, el principal sentido y dirección y movimiento y acaso valor de lo enunciado, dude, se agazape o incluso huya en el preciso momento en que debería comparecer y dar cuenta. Se dice que hay ahora máquinas capaces de detectar los movimientos de nuestros engranajes cerebrales, y en consecuencia nuestros pensamientos y el primer impulso de nuestras acciones, justo antes de que se produzca en nosotros gesto alguno de volición; y que eso pondría en seria tela de juicio —o en tela de juicio serio o incluso en juicio serio de vaya tela— el famoso libre albedrío, esa piedra de clave del hermoso edificio de la autonomía personal en la que, por otro lado, tan sencillo es tropezar… A Babel es fácil acercarse: basta con seguir la senda dizque espontánea del camino fenicio y pararse a contemplar el resultado hasta perderse dentro del laberinto. Dicen que Claude MYTHOS, FABLE, la última IA conocida, es la encarnación verdadera de lo que sugiere su nombre. Seguramente Ariadna se estará sonriendo —o incluso, como si dijéramos, “partiéndose la caja”… ¿de Pandora?— mientras no deja de enredar la madeja. Chi lo sa.

(LGdlTT, XLII - Babel, 3, 4, 6, 9)

domingo, 12 de abril de 2026

Cuestión de fe


QUIZÁS UNA CUESTIÓN DE FE. «Escribía la forma / de tus sueños / aunque no te conozco / y por debajo del quicio de la puerta / ponía a salvo / el último mendrugo / de mi infancia… / Así son los milagros / que aún me ofrece el camino, / vieja figuraciòn, / escritos en la lluvia»

(Sí, seguramente una cuestión de fe).

(LGdlTT, XLI)

sábado, 11 de abril de 2026

El Gran Suplantador




(Al filo de los días). Mientras escribía la otra noche el poema de «Agustín de Hipona…», casi de un tirón y contando con la opinión cercana y la peculiar colaboración de PER, no dejaba de sentir que la voz que trataba de abrirse paso en el poema, y que al final se impuso, tenía mucho que ver con otra de varias décadas atrás (de hecho, de hacia finales de los años 70, quizás exactamente del otoño del 79), y en concreto con la de un poema de Territorio de Gestos Fugitivos», el libreto publicado en “Colección La Troje” que editaba el entusiasta y peculiar colectivo del mismo nombre, un grupo de amigos que, en general, lo seguimos siendo. Y algunos, algo más. Es curioso el misterio del tiempo. Y más aún cuando se refleja en el cristal de la memoria. ¿No será él, de hecho, el gran suplantador? El poema tenía un referente preciso, al que aún podría poner nombre y apellidos. Pero, naturalmente, no lo haré. Entre otros motivos, para no quitarle, si es que alguno tiene, vuelo.

Addenda: (Solo, por si mi memoria termina también en esto fallando, la sigla: DSM).