Ahora que se reinicia el curso político, y habida cuenta del mucho jaleo que se traen entre unos y otros sobre la acogida o el rechazo de emigrantes, quizás no fuera mala idea dedicar una sesión del Congreso a la proyección de la película Yo capitán, muy ilustrativa de las trágicas condiciones en que se producen esos viajes y los oscuros negocio de evidentes tintes esclavistas que hay a su alrededor. Ese es el verdadero problema.
jueves, 29 de agosto de 2024
viernes, 14 de junio de 2024
Simone Porter
(Al filo de los días). Hace fechas (!) que me viene rondando la música y la figura de Simone Porter. De modo que he de darles cauce. Y dejarme llevar. Y aprovecho para comentar que ayer tuvimos unos cuantos afortunados de todos los sexos el privilegio de asistir, en el salón de musas del Ateneo de Madrid, al estreno mundial del último acto de lo que, en su día, será la ópera que sobre el Ulysses de Joyce prepara el compositor Pablo Halffter. Aún lo estoy asimilando. Y lo que sea sonará.
El Ortega + el Faemino + el Cansado
(En voz alta). Dos por uno (y más). En plan descubrimientos del pasado y regreso al futuro (entiéndaseme), si aún no conocen los programas de La Mitad Invisible del Ortega (este es el grande), ya están tardando. Y de Faemino y Cansado, qué decir. ¿Los últimos grandes de una forma de hacer humor más allá del absurdo y más acá? Nunca he olvidado el día luminoso, allá por el 88 del pasado milenio en su último siglo, cuando los descubrí frente al estanque del Retiro representando en un banco el número del Yellow Taxi. En Niuyor, por supuesto. ¿Alguien se acuerda?
domingo, 9 de junio de 2024
REINVERTARSE (la Palestra)
(La Palestra)
martes, 4 de junio de 2024
GRANDES FICHAJES (la Palestra)
(La Palestra*)
viernes, 31 de mayo de 2024
LA ÚLTIMA LUNA
Cuando Sherezade acabó de leernos las páginas del Diario de Nostra, estaba a punto de amanecer. Algunos de nosotros, sin duda vencidos por el cansancio acumulado en las últimas noches dormitábamos con disimulo o incluso a pierna suelta, liberados ya de cualquier contención o cinchas de decoro. Otros en cambio, incluidos los estirados Merluzos, pero también la Vieja sin Nombre, la mezcladora de refranes, el experto en Evaporaciones o, en fin, el Buhonero que ya había dejado de seguir las instrucciones de Perec permanecían alerta y como en actitud de preguntarse: «Hemos llegado a la LUN de la última noche en este viaje de retorno, ¿y ahora qué?». Tras pedir con un gesto la venia de la princesa, me atreví a intervenir: «Tenemos aquí la llave que nos ha dejado Nostra. Algo habrá que hacer con ella». Y, en efecto, en el centro de la escena, ya iluminado por la primera luz, lanzaba sus destellos incitantes la pequeña llave. Sherezade se acercó hasta ella, la cogió y mientras nos miraba con la más delicada de sus sonrisas se dirigió hacia la ventana del fondo de la sala, arrojó con fuerza la llave contra el cristal y nos dijo: «Vamos, salgamos de aquí». ¿Y qué otra cosa podíamos hacer sino seguirla?