martes, 9 de octubre de 2012

El pantano de la memoria

                     
                                                                  (visual act, haquins)

                                  Hay
      
     Algo

     

que 

              
           Internet

              no

              

                 Sepa?




No puedo asegurar que esta película fuera la primera que vi en mi vida, pero si la más remota de la que tengo memoria, tal vez junto con la de Maciste el coloso. Nunca he conocido a nadie que haya visto El pantano de las ánimas o lo recuerde, ni tampoco a Gastón Santos, un vaquero valiente, o a Rayo de Plata, su caballo. Internet es capaz de extraer recuerdos de pozos cuyo fondo desconocemos, hasta que por azar o pertinaz búsqueda (más lo primero que lo segundo) se nos revelan y nos dejan al borde de un abismo que no es otra cosa que el bucle de la conciencia empeñada, como siempre e inútilmente, vivamente, espectacularmente, en no extinguirse. ¿Se imaginan lo que será dentro de 50 años la red memorial de los que hoy tienen 5 o 6?



miércoles, 26 de septiembre de 2012

Banda sonora del 25S


La experiencia de ver una manifestación televisada en directo, sin edición del emisor (en streaming), es una de esas novedades de Internet que están cambiando tantas cosas. Ayer, durante unas tres horas (de 19 a 22), tuve de fondo en mi ordenador, en la página web de elpais.com, los diferentes enfoques que cámaras diversas (tal vez tres o cuatro) ofrecían de la manifestación que bajo el lema «Rodea el Congreso» tuvo lugar en el centro de Madrid. Se podía identificar claramente  la plaza de Neptuno, la esquina de la Carrera de san Jerónimo con el Paseo del Prado (fachada del Museo Thyssen), uno de los laterales del Hotel Palace y tal vez la esquina de la calle Cedaceros, además del triple o cuádruple vallado de protección que cortaba el paso hacia la plaza de las Cortes. En otra pantalla tenía minimizado el Canal Parlamento del Congreso, que estaba retransmitiendo la sesión del día. Y en una pequeña televisión a mis espaldas estaba conectado el Canal 24 Horas de TVE.  En las imágenes de la web de El país no había comentarios, salvo esporádicas conversaciones ¿entre técnicos? que parecían captadas al azar. Aunque el sonido ambiente no era del todo bueno, sí permitía distinguir muchas de las consignas y gritos coreados por los manifestantes. En un momento dado me pareció interesante tomar nota y debajo transcribo (ordenadas alfabéticamente y con alguna acotación meramente explicativa) las frases que capté. Anoto también algunas imágenes que me parecieron atípicas dentro de los muchos momentos de tensión vividos. Sorprendía, por otro lado, la presencia de cámaras de todo tipo y por todas partes, no solo entre los muy numerosos fotógrafos identificados con los petos de la prensa.  Supongo que digerir todas las imágenes a que puede dar lugar un acto así llevaría varias vidas. Con cierta ingenuidad, me acuerdo de los testimonios gráficos de las manifestaciones del final del franquismo, algunos de los cuales tienen casi la condición de «imágenes sagradas», por su rareza.



Las voces
«A ti, a ti, a ti también te roban, a ti, a ti...» (A la policía)
«A ti también te van a echar» (A la policía)
«Así (¿aquí?) empieza la revolución»
«De norte a sur, de este a oeste, la lucha sigue, cueste lo que cueste»
«¿Dónde están los números de placa?» (A la policía)
«El pueblo unido jamás será vencido» (Se repite con frecuencia, como un ritornello que enseguida prende entre los manifestantes, y en los momentos más tensos)
«Esta crisis no la pagamos»
«Éstas son nuestras armas» (Levantando las manos abiertas)
«Esto nos pasa por un Gobierno facha»
«Gobierno, dimisión» (Bastante repetida entre las 20,30 y las 21,15 h)
«Habrá que decirles que por qué nos pegan» (Hacia la policía)
«Hijos de puta» (A la policía, tras una carga)
«La voz del pueblo no es ilegal»
«Lo llaman democracia y no lo es»
«Los de la porra en Navidad no cobran»
«Los delincuentes están al otro lado»
«Menos policía y más educación»
«No es una crisis, es una estafa»
«No nos mires, únete» (Hacia balcones de edificios cercanos y las ventanas del Palace)
«Oe, oe, oe, lo llaman democracia y no lo es, oe, oe, oe, que es una dictadura, eso es»
«Os tenemos rodeados»
«Polícia, únete»
«Que no, que no, que no queremos esto, que no»
«Que no, que no, no somos elefantes, que no» (¿Por el incidente del Rey?)
«Si no hay dinero, ¿por qué hay tanto madero?»
«¡Sí se puede!»
«Televisión, manipulación» (Sobre todo, cuando se encienden focos que indican una conexión, sin duda con TVE, que en el canal 24 horas conecta con el Congreso y da algunas imágenes en directo)
«Tú, madero, aprende del bombero» (A la policía)
«Tus hijos pequeños también van al colegio»  (A la policía)
«Vergüenza, vergüenza» (Mientras varios policías arrastran a un manifestante y también mientras una mujer herida es conducida hacia una ambulancia del Samur)
«Violencia, no»

Tres escenas

Una chica con los pechos desnudos hace una especie de ritual yóguico frente a la policía y los fotógrafos durante unos diez minutos. Después se retira a un rincón y se vuelve a poner la camiseta que le da un joven barbado.

Foto de Pierre-Philippe Marcou (AFP). Tomada de aquí.

Un grupo de unos diez o doce jóvenes vestidos con una especie de chilabas, algunas de ellas de aspecto harapiento, se mueven por entre la multitud saltando y bailando mientras corean (a modo de mesnada futbolera y en lo que parece claramente un happening paródico): «¡Yo soy español, español, español...!»

Un hombre de mediana edad (digamos que cuarenta y tantos) se pasea en calzoncillos (merecedores con propiedad del nombre «gayumbos») portando un cartel en el que puede leerse: «ESTO ES UN MADRID SIN ESPERANZA». Posa ante los fotógrafos y saluda teatralmente a la multitud. Aún le estoy dando vueltas al sentido "último" de su mensaje.

(Imagen superior: escena de una de las cargas de la policía que pudo vivirse en toda su tensión y desarrollo en el streaming de la web elpais.com, donde pueden verse algunos de los momentos más violentos de la transmisión.)

PE. Mientras releo para publicar lo anterior, Neptuno vuelve a llenarse de manifestantes y elpais.com vuelve a transimitir en directo. En los primeros momentos, el grito más coreado es: «Son la policía los encapuchados»...

jueves, 20 de septiembre de 2012

Cotidiana



A poco que nos fijemos la ciudad está llena de mensajes que nos hablan directamente en el idioma de las palabras no gastadas. El problema es que nos llegan envueltos entre tanta ganga y meras bagatelas (¿vagas telas? ¡vaya tela!), que es difícil captar su sentido, a veces incluso hasta darse cuenta de ellos. Cada mañana sería necesario lavarse los ojos, los oídos, las manos con un agua profunda capaz de devolvernos la conciencia de ver, oír, tocar, gustar el mundo como si fuera la primera y la última vez. Ay, cruda sensatez, tan necesaria, cuántos sueños se arruinan en tu nombre...

Banda sonora: Eladio y los Seres Queridos: «El tiempo futuro»

martes, 18 de septiembre de 2012

Carrillo, una impresión


El otro nombre del demonio. Cuando yo era niño e incluso adolescente, Carrillo era el otro nombre del demonio. Tal vez solo el de La Pasionaria (siempre con un “La” bien marcado por delante) podía disputarle la primacía en la capacidad de encarnar la maldad absoluta. Incluso diría que ambos nombres solían pronunciarse siempre juntos, con el mismo desprecio e igual temor. Y si me pongo a remover (o a reinventar) los posos más antiguos de mi memoria, hasta es posible que encuentre el sonido de una secuencia Carrillo-la-Pasionaria como denominación completa de algún ser infernal. No tardó en unirse al nombre de Carrillo en mi conciencia el topónimo de Paracuellos, con todo el humo de vidriosos equívocos y medias verdades con que siempre se ha contado (y aún se cuenta) uno de los episodios más trágicos de la guerra civil, tan pródiga en ellos. Un episodio que en los últimos años de mi adolescencia me llegó envuelto en la hagiografía de los mártires agustinos del Escorial, en cuyas filas (las de los  agustinos) yo estudiaba entonces la filosofía que había de dar un viraje completo a mis ideas (aunque quizás fuera más exacto decir: una perspectiva diferente).

Ecos confusos. Ya a principios de los setenta, cuando el velo del templo se rasgó ante mis ojos (o eso creí), y empecé a tener la posibilidad de indagar en la historia por mi cuenta (o eso pensaba), el minucioso maniqueísmo de un solo lado con el que a tantos nos acolcharon la infancia y enlaberintado la adolescencia había cedido.  Pero entonces, por cierta orientación anarcoide de aires jipistas, tampoco el personaje de Carrillo (lo poco que sabía de él) me resultó simpático. Algún hilo suelto acerca de las polémicas que se habían vivido en el interior del Partido Comunista, y noticias más o menos confusas sobre el carácter dictatorial con que, al parecer, el entonces secretario general del partido las había solventado, y, sobre todo, una profunda desconfianza hacia toda organización amasada (y también amansada) en torno a un dogma, debieron de influir poderosamente en que Carrillo siguiera siendo para mí, aunque por motivos ya muy diferentes, una figura antipática.

Lucidez, valentía. Las cosas empezaron a cambiar a raíz del fascinante episodio de la peluca (su regreso clandestinamente pactado a España), la reacción ante la barbarie de Atocha (asesinato de los abogados laboralistas), la sorpresa del sábado santo de 1977 (legalización del PCE), entre otros momentos intensos de una época en la que viví la política con una pasión con que después ya nunca… Y se tornaron en decidida admiración hacia la persona cuando, frente a las despiadadas críticas de muchos que antes le jaleaban, Santiago Carrillo (entonces el apellido ya casi nunca iba solo) contribuyó a hacer posible que la complicada salida de la selva franquista se pudiera hacer de forma pacífica. Es este un tema (reforma vs ruptura) que aún me lleva a la discusión más o menos apasionada con amigos (si bien cada vez menos) y supongo que forma parte de un debate que todavía está lejos de haberse cerrado: las vueltas que da la historia implican también interpretaciones inéditas (e incluso inimaginables) del pasado. Lo cierto es que desde ese momento mi respeto y admiración hacia él no hicieron más que crecer. Su impresionante gesto de valentía en la tarde del 23 F aún me emociona. También el recuerdo de la única vez que lo vi de cerca, hace ya unos años, en la librería Crisol de Juan Bravo, dando una lección de enérgica tolerancia ante un grupo de descerebrados vociferantes, muy mala gente.

La sombra del padre. En los últimos años, creo que no me he perdido ni una de sus intervenciones en el programa «La ventana» de la cadena SER, con contertulios diferentes, aunque me parecieron especialmente lúcidos los diálogos mantenidos con Ernest Lluch y Herrero de Miñón, e incluso, hasta hace bien poco, con Martín Villa. Memorable fue, por diversos motivos, el saludo entre Santiago Carrillo y Manuel Fraga (éste ya en silla de ruedas), hace ahora unos tres años (hablo de memoria): por razones estrictamente personales, me pareció que aquel encuentro también permitía que pactaran en mi interior algunos fantasmas nominales de la infancia y, aunque fuera solo en la pequeña escala de la memoria personal, suponía el cierre pacífico de una larga historia. Ahora don Santiago Carrillo, que era coetáneo de mi padre (se llevaban exactamente un mes), ha muerto mientras dormía la siesta y manteniendo hasta el último momento la lucidez, según le escucho decir a su hijo. La suya es una pérdida histórica, en todos los sentidos. Y nos deja, en mi opinión, una lección de tolerancia, inteligencia y capacidad de adaptación en verdad admirable. Descanse en paz.


Fotografía tomada de esta web.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Vuelve Revista de Libros (RdL)


Hay vuelta atrás, al menos en algún caso. Vuelve Revista de Libros. No en el papel, que cada vez más va pareciendo un producto de otra era, pero sí en edición digital y en abierto. Hojeando («zapeando por», quizás fuera más correcto)  el primer número de la nueva etapa, echo en falta el nombre de Amalia Iglesias en los créditos. Su función aparece ahora al cargo de Luis Gago. Sigue, naturalmente (y supongo que el retorno ha sido posible gracias fundamentalmente a sus gestiones), Álvaro Delgado-Gal, almamáter del invento desde sus inicios.  Y observo complacido que se incorpora como colaborador habitual Manuel Rodríguez Rivero. Hay un primer artículo suyo (Horticultura es su título) que debería ser leído en voz alta, y hasta recitado, por tanto ministro cenizo como nos gobierna, al menos un par de veces al día; o mejor, tres: desayuno, comida y cena, como la prescripción de ciertos antibióticos. La presentación de la «vuelta al tajo» por parte del director avisa de que vuelven sin perder un ápice de la exigencia anterior y que abordarán temas a fondo. En el primer número, la estrella es nada menos que el bosón de Higss, sin contemplaciones. Parece, pues, que la nueva RdL apuesta por la poesía pura y dura. Se ofrece, además, el archivo completo de la revista desde su aparición en 1996: más de 4 000 artículos entre los que figuran algunas piezas indispensables de la crítica ilustrada de los últimos años. Permaneceremos atentos.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Trendingtópic


Las matemáticas nos ponen a salvo de la insania colectiva, del ruido envolvente frente al que a veces es tan difícil encontrar amparo, de la lluvia de estupidez que no cesa: cualquier cifra, por alta que sea, multiplicada por 0 es 0. Así de sencillo.

R. Magritte: Golconde. Col. Particular. Tomada de Fondation Magritte.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

RuizGalán: ropa con nueva vida


Aunque no he podido estar presente, me consta que la presentación de New Life, la nueva colección de ropa de RuizGalán, en la sección EGO de la Fashion Week Madrid ha sido, además de un éxito, una sorpresa. Y no es para menos. No entiendo nada de moda, pero vengo siguiendo desde hace algún tiempo la carrera artística de Pablo (alguna huella de ello hay en la Posada) y, después de ver detenidamente el vídeo que dejo arriba, me complace comprobar cómo se van concretando en obras cada más reales y accesibles, en todos los sentidos, las mil y una sugerencias que bullen en la imaginación de su espíritu inquieto.

En alguna crónica del acto se habla de «moda con mensaje», tal vez por el peso que en los orígenes del proyecto ha tenido una especial valoración de aspectos solidarios (la colección ha sido posible gracias a una recolección de «prendas de amistad») y ecológicos (dar una «nueva vida» a los objetos es la esencia del reciclaje). Pero esa es una frase que, siendo verdad, puede resultar insuficiente y hasta confusa.

Las creaciones que Pablo ha echado andar en esta nueva colección (la tercera ya) no creo que quieran decir nada más importante que su propia naturaleza. O, dicho de otro modo, no quieren decir, dicen, visten: son una respuesta concreta e imaginativa a un tiempo concreto, a un mundo globalizado (la letanía de países que se oye en un momento del desfile lo subraya), a una urgencia que exige acción donde antes quizás bastaba con la meditación.

Entre los modelos paseados se suceden con naturalidad conjuntos de una sencillez que nunca naufraga en la monotonía --útiles por ejemplo para salvar un día gris-- junto a otros mucho más historiados, incluso barrocos y hasta con ecos de ilustraciones literarias (aunque puede que esto último sean solo figuraciones). En el taller interno de la muestra se adivina un afán por investigar en la superposición y los tactos de las telas recolectadas. Y se advierte una lucha valiente contra la tiranía geométrica, aunque la geometría siga siendo un patrón inevitable (cómo si no). También un deseo de no renunciar a ninguna de las posibles alternativas o soluciones combinatorias, tan variadas y ocurrentes, que a veces se diría que son fruto de la improvisación o del azar si, en su conjunto, no pusieran de relieve un indudable aire de familia, las sutiles líneas de fuerza de un sistema, la impronta de un estilo.

Concluido el desfile, se impone una voluntad de ligereza lograda, de belleza práctica, incluso de cordialidad envolvente. Aunque también hay un punto de gravedad o melancolía, si es que estas palabras son adecuadas para hablar de ropa. Son, en todo caso, prendas reinventadas, reencarnadas con la gracia suficiente para conservar la memoria afectiva de su vida pasada y ponerla al servicio de una nueva manera de ser útiles. Y bellas. La experiencia, no sé por qué (quizás por la penuria, también onírica, que nos rodea), me hace recordar unos versos de Fernando Pessoa:

No soy nada,
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo.

Tengo la impresión de que con New Life RuizGalán ha dado un paso que puede suponer la clausura de una exploración adolescente y apasionada del mundo. La seriedad de esta propuesta, unida a un estilo personal cada vez más reconocible, permite vislumbrar que la travesía y un duro trabajo creativo le han situado en otra dimensión. O están a punto de hacerlo.

domingo, 12 de agosto de 2012

jueves, 9 de agosto de 2012

Aún MariLyn




                                                         --Un homenaje, o dos...

                       Mediodía de agosto:
                       sonrisas verticales,
                       cumbres nevadas.


Libro de la Aventura, pag. 99.

martes, 7 de agosto de 2012

JG, 1954



En el cine de la Posada no podía faltar este momento cumbre de Johnny Guitar, filme de 1954, obra maestra de Nicholas Ray.  Puede que sea una de las escenas más perfectas que se hayan rodado nunca, con un diálogo entre Johnny Logan (Sterling Hayden) y Vienna (Joan Crawford) tan verdadero que suena como pura música de lúcida sensibilidad. Por cosas así tiene sentido volver a repetir el conocido verso de Alberti:
«Yo nací —¡respetadme! con el cine.»

domingo, 5 de agosto de 2012

harOs



En Barcelona,
en el 92,
qué nuevo todo.

La ceremonia,
el arquero y la llama:
¡tiempos modernos!

Y la alegría
de las muchas medallas
y el entusiasmo…

El fin de siglo
parecía tan lejos,
¡quién lo diría!

(De aquellos fastos
a estos espesos lodos:
¿somos los mismos?

Tiene el deporte
esa melancolía
de lo que fuimos

y la esperanza
de que estar vivos sea
no solo un récord.)

Pero ya estamos
en el 96:
cita en Atlanta.

En los 100 metros,
un nuevo hijo del viento:
¡Donovan Bailey!

Y Michael Johnson,
200, 400:
otro doblete.

Logró lo mismo,
gala de Guadalupe,
la gran Perec.

Sídney 2000,
Atenas 2004…
Ayer, Pekín…

No mucho menos
rápido se suceden
las estaciones.

Hoy, 6 de agosto,
son ya las 20 horas,
de 2012:

todo está a punto
para la ¿gran hazaña?
de Usaín Bolt.

haRos


¡Bravo, MiReia!
Gracias por las tres platas
(... la otra, tu risa).


Y por el lema:
«Si no corres, no nadas»
(¡vale el esfuerzo!)


Historia grande
de un club que es solo «El Club»,
 ni más ni menos.


Casi cien años
suma y sigue la saga 
del Sabadell:


Santiago Esteva,
Martín López Zubero,
Frederic Hviid,

Maripaz Corominas,
Lourdes Becerra,
Zhivanevskaya... 


Nombres que escriben
en páginas de espuma
crónicas de agua.



Foto: Mark J. Terrill y Michael Sohn (AP)

sábado, 4 de agosto de 2012

Fiambrera


Que esta crisis es grave ya no lo duda nadie. Que, por muy increíble que parezca, está llegando a extremos impensables que aún nos cuesta trabajo asimilar, tampoco. Se hacen muchas cábalas sobre hasta qué gruta de nuestra historia nos va retrotraer el descenso en picado de todos los baremos del bienestar social. Y se describen, con mucho patetismo y hasta pornografía, algunas situaciones de verdad espeluznantes.

La casualidad tampoco nos da tregua. Un azar que cualquiera diría que para ser azar parece endemoniado hizo que el jueves día 2 se produjeran, de forma casi simultánea, tres caídas de peso: la caída del rey, la de la gran bandera que ondea en la plaza de Colón de Madrid (la más grande del país: 21 x 14 metros) y la caída (recaída tras rebote tras caída tras mamoneo) de la Bolsa.

Sin embargo, con ser tantos los síntomas y tan malos los símbolos, me parece que nada tiene tanto poder de evocar el retroceso enorme hacia el que nos precipitamos como el hecho, en apariencia banal pero a mi entender tristísimo, de que se haya vuelto a poner de moda y esté ya en pleno uso una palabra: fiambrera. Y, lo que es peor, asociada a la comida de los escolares, que por lo que se anuncia volverán a utilizar este artilugio (¡pero pagando, nen, que la carmanyola no guisa sola!), veremos con qué resultados pedagógicos, por no mentar los pandémicos.

Naturalmente, el problema no es la fiambrera en sí, cacharro por el que incluso es posible sentir simpatía y hasta agradecimiento. Pero es que su regreso certifica lo que nos espera a la vuelta del camino,  lo que ya está aquí: una educación de fiambrera, una sanidad de fiambres.

Arriba, la conocida imagen de un grupo de obreros almorzando, durante la construcción de un rascacielos del Rockefeller Center de Nueva York, en 1932. Foto de Charles C. Ebbets.

viernes, 3 de agosto de 2012

hAros

Los 3000 obstáculos de México 68, vistos por R. Depardon.

Por fin comienza
la verdad del deporte
(lo mejor de los Juegos):
el atletismo.

Ni aros, ni ruedas,
ni redes, ni pelotas:
tan solo el cuerpo.

La vieja llama 
de Olimpia sigue viva
y arde en los músculos.

Leyendas épicas,
sueños de pies descalzos
en blanco y negro.

Y en la memoria
nombres que no se borran:
son inmortales

(Y si se se borran,
ahí están la Wikipedia
y el viejo Espasa.)

Orad, hermanos,
digamos todos juntos
la atletanía:

Oh padre Abebe
Bikila, pies desnudos,
gacela negra.

Qué altura en México
donde vimos a Beamon: 
¡8,90! 

Todo lo ocupa
--Múnich 72--
la gran masacre.

En Montreal,
la hazaña de Saneyev
en triple salto


y los dos oros
de Alberto Juantorena,
mediofondista.

De Moscú 80
solo recuerdo el frío
y el fin de un mundo.

Sobre Los Ángeles,
el ángel fue Carl Lewis:
sus cuatro oros.

Luego, en Seúl,
la explosión de Ben Johnson
y su derrota.

(¿Continuará?)






jueves, 2 de agosto de 2012

Haros



Haros = Haikus (r) olímpicos 


Aros y ciclos:
un cuarto de la vida
son olimpiadas.

Otra medida 
de cómo el tiempo pasa:
carro de fuego.

Siempre se cumple
puntual el lema: citius,
altius y fortius.

*

Amor de peso,
gravedad del instante:
halterofilia.

Ruedas en jaulas,
bicis en el zoológico:
ciclismo en pista.

Si la campana
toca a rebato, el fuego
arde en las llantas.


Sobre la mesa
la luz vuela en reflejos,
pin, pon, ping, pong.

Músculo, altura,
tino: pasión ¡tri-triple!
del ba-lon-ces-to

[Pase de Antonio*:
 "rápida-mente" en vuelo...,
 ¡vaya aleey-oop!]
*ver comentarios
*

Nadan y ganan
leyendo a ¿Montesquién?
nuevos atletas.

Maldad cinéfila:
ver bajo el agua el bulto
de un tiburón.

¿Y qué se fizo
de aquellas diabluras
del neopreno?

Phelps no es humano:
 es el primer espécimen
del hombre-rana.

¡Ay, Latynina:
tenías 18,
Phelps, 19!*
*luego ya 20 
** y hoy 21...
¡Son 22!:
finis coronat opus.

Larisa Latynina, gimnasta ucraniana: cayó su récord de medallas olímpicas.

En aguas bravas
el palista apalea
viejos fantasmas.

Ubres de loba
tiene la blanca espuma:
piragua y Remo.

A toda vela,
se ha poblado de luces
de pronto el mar.

Y el hockey hierba
–por la hierba lo digo–
¿es a caballo?

¿Qué lleva dentro
la pelota emplumada
del badmintón?

El equipo español de waterpolo protesta un gol no concedido.
Y los muchachos
-huchas del waterpolo,
¿qué llevan dentro?

*
La surcorena Shim Lam lamenta una injusta decisión arbitral. (EFE)
Llora su esgrima
la tierna espadachina...
surcoreana.
Del judo todo
lo que no es judo es judo...
hasta el taekwondo.

El pío olímpico
no reclama medallas:
escapularios.

*

¡Adiós, Rojita!:
vuelven la mala suerte
y las excusas.

En lo del tenis,
sin el orto de Rafa
todo es ocaso.


¡Hasta la prima
de riesgo se ha adueñado
del medallero! 

*
Arena y red:
los gozos de la vista:
¡el voley playa!


Un nuevo lenguaje digital.


Imagen superior
Los aros olímpicos reflejados en las aguas del Tamésis. 
Imagen tomada de foroxerbar.






martes, 31 de julio de 2012

Cine pm: resonancias





Sin más comentario (de momento),  dejo proyectándose en el cine de la Posada esta pieza "resonante", con tanto sabor de época, y de clima apropiado, me parece, para los tiempos que vivimos. Y, naturalmente, no me refiero solo a lo meteorológico.

Aprovecho para desearles a todos un buen verano.

lunes, 30 de julio de 2012

Romper cadenas...



Es hora de romper las cadenas.
¿... Y por qué no empezar por las que más visiblemente, pero también a lo tarzán (o sea, a la chita callando, perdón), están enrareciendo de tal modo las comunicaciones entre ciudadanos cibernautas, que hacen que muchas veces no haya más que ruido de añicos por doquier?
Me refiero a esas cadenas de internet, formadas por mensajes que se rebotan sin ton ni son, incluso muchas veces sin que sus emisarios sepan bien lo que envían, y que hacen ir de aquí para allá tantos bulos y tantas memeces... Sí, es hora de romper las cadenas.

El bulo se sabe de base soluble.
Pero muchos que lo propagan, no.


jueves, 26 de julio de 2012

La sal


La sed de sal aviva la sed de sal.

Imagen: fotograma de Blackthorn. Sin destino (2011), de Mateo Gil. 

[AJR, 9:25 Palíndromos ilustrados, 13]

Postdata. Pensé titular esta entrada «Prima por riesgo» (expresión que me parece más exacta que la habitualmente en uso), pero una vieja norma de redacción periodística, y también literaria, aconseja evitar las redundancias.

martes, 24 de julio de 2012

A la vista de Hopper


La exposición de Hopper en el Thyssen, que por fin pude ver el sábado a última hora, está organizada con un gran sentido didáctico que busca volver más comprensible, o comunicativo, el significado de su aventura estética. De ahí que incorpore obras de otros autores (Degas, Marquet, Valloton, Sickert, Henri) con los que sin duda Hopper estableció un diálogo sobre intereses comunes: la vaciedad del tiempo, la extrañeza de la figura humana en cualquier rincón del mundo, la impersonalidad de las historias íntimas, el misterio que puede albergar cualquier vida de apariencia banal.

He leído en diversas reseñas que el pintor americano muestra a sus personajes como si estuvieran en el purgatorio de las almas (y los cuerpos). Es creíble. También que sus escenas son anunciaciones, revelados de una parte oscura del ser humano que se manifiesta en su aparición súbita ante los ojos del espectador. Sin duda. El itinerario por las salas está organizado de modo tal que subraya la dimensión escenográfica de los puntos de vista del pintor. Razón de ser, tal vez, de la gran afinidad que este modo de mirar tiene con el cine y que pudiera explicar la huella que los cuadros de Hopper han ido dejando en tantas películas. También las que el cine pudo dejar en sus cuadros.

Me detengo un buen rato ante Railroad sunset (arriba), un cuadro que utilicé aquí para ilustrar un poema, y que al verlo "de verdad" me permite diseccionar el contenido de una intuición: la de que la palabra «eternidad», el tiempo pensado como un absoluto, es solo un «tren de ida» con los mismos vagones trastocados.

Y caigo en la cuenta, feliz, de que Soir bleu, toma su título, y tal vez algo más, de un verso de Rimbaud.

Soir bleu
¿A qué escena de qué película me está guiando este autorretrato del pintor en cuerpo de Pierrot  junto  a un grupo de gente reunida en la terraza de un café al atardecer, y entre cuyos rostros y maneras es posible identificar homenajes apenas velados? ¿No es Van Gogh el individuo barbado y cubierto que comparte la mesa  con el clown?

Dos cómicos.
Justo en la pared de al lado está Dos cómicos, obra de 1966, la última del pintor. En ella se vuelve a autorretratar como comediante, esta vez en actitud de saludo final desde un alto escenario, en compañía de una "actriz" que no es sino su mujer, Josephine, el modelo más repetido en las obras de Hopper. La pareja y sus lazos invencibles pese al tiempo,  la ira y con frecuencia el tedio.

Una gran sala está dedicada toda ella a exteriores, paisajes y edificios apenas "interrumpidos" por figuras humanas que el ojo a veces tarda en descubrir y que no tienen una naturaleza distinta a la de los escenarios que las engullen. Otra gran sala, la más colorista e inquietante, se puebla con la galería de personajes, con predominio de mujeres, sorprendidos en su intimidad misteriosa, fogonazos narrativos que tan fácilmente prenden en la imaginación. Entre ellas, claro, se echa de menos el gran icono de los bebedores nocturnos clientes de Phillies (Nighthawks).

Hay rincones especiales para los grabados, muchos de ellos a la manera de Rembrandt, y para unas muy originales acuarelas que demuestran las grandes dotes del artista como ilustrador, al igual que las numerosas portadas de revistas que se exhiben mediante la proyección de un vídeo, un trabajo sin duda alimentario pero que tiene un inequívoco "toque" hopperiano. ¿Y de dónde ha salido ese azul tan intenso que.... ?

Pero no es fácil concentrarse entre la multitud que deambula por las salas, personas como nosotros y tan diferentes, cada una marcada con el rictus mascariento que se nos está poniendo a todos y que vuelve hiperreal un simple paseo por las calles. Envidio la posibilidad de ver la exposición de forma sosegada, esas descripciones de testigos privilegiados que han podido gozar de este paseo en óptimas condiciones. Pero me conformo y disfruto de lo que hay. Y mientras observo la instalación-homenaje del fotógrafo Ed Lachman,  que insiste en la perspectiva cinematográfica y plantea además un juego para llevar la exposición a las redes sociales, procuro retener un pasto mental de sensaciones que podré rumiar después en soledad, como hago ahora.

Instalación de Ed Lachman recreando Sol de la mañana. Foto AJR
Al salir del museo, las banderolas que anuncian la exposición se mueven empujadas por un poco de brisa refrescante. En la esquina con la Carrera de San Jerónimo, los furgones de la policía que protegen el camino hacia el Congreso vuelven a hacernos caer en la gravedad de la hora. Menos mal que aún es posible sentir el disfrute de momentos como estos, que no nos van a salvar de nada, pero que en medio de tanta pesadumbre y de los más oscuros presagios terminan por hacer que este tiempo tan raro, usurpado de la mañana a la noche por la crisis y sus infatigables zopilotes, no sea del todo  insoportable e incluso tenga horas alegres.

domingo, 22 de julio de 2012

Mariposas del azar


Tautologías

El dado
Seis es seis: ese, si es, sé si es.


Las mariposas
Allí Ramazul usa luz. A Zule di mariposa con ocaso. Pirámide: luz azul a su luz amarillA
Al Lir ama zulú. Sal, Uzazu. Le di, Mari, po saco. No casó Pira. Mide luz azul. A su luz ama RillA
Allí, rama zulú, Saluza Zule. Dí mar i posa con ocas. Ópia mide luz, azula su luz a mar. I llA
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[AJR, 9:23; 17:69; 23:66; 19:69] Palíndromos ilustrados (12)

sábado, 21 de julio de 2012

La marca españa


Más de cinco siglos de historia para llegar a esto. 
No cabe duda de que hemos tocado fondo. 
Solo nos queda seguir excavando.

Montaje con la equipación del equipo olímpico español, superhéroes y astados incluidos. 
Fuente de la imagen: http://ceciliobenito.blogspot.com.es/

viernes, 20 de julio de 2012

Ojos de cine



El ojo en llamas, ardiente de explosivas imágenes, que aparece entre los primeros fotogramas de Blade Runner puede considerarse como un ejemplo claro de profecía autocumplida: pocas películas han conseguido colonizar hasta ese extremo nuestra visión, nuestra manera de ver cine, incluso ciertas formas de contemplar el mundo. Aunque no creo que haya referencias buscadas (al menos no tengo constancia alguna de que así sea), es difícil no poner ese ojo al lado de aquel otro que Buñuel, al inicio de Un chien andalou (y de toda su carrera cinematográfica), nos muestra sajado en vivo por una navaja barbera, con la misma limpieza que una nube guillotina la luna. Es uno de los principios más radicales de la historia del cine, tal vez el más sensiblemente insoportable. Esa presencia en primer plano del órgano necesario para que una expresión artística sea posible es, en una y otra película, un ejercicio de extrema lucidez y el síntoma de una aguda conciencia del medio expresivo que se tiene entre manos. Un subrayado que nos lleva a considerar que nada en estas obras de arte está dejado al azar, a no ser el preciso desarrollo de una lógica que, de tan perfecta, engendra sus propias exclusiones. Y el azar mismo. Ambos filmes, cuya visión es realmente inagotable, están marcados por un estado de gracia peculiar que no consiste en otra cosa que en cumplir en todo momento lo que prometen.




Y este tercer ojo, de Vértigo, que añado tras conocer que se ha encaramado al primer puesto de los mejores filmes de la historia, donde siempre había reinado hasta ahora Ciudadano Kane. Listas discutibles, claro. Pero el ojo está ahí, aquí (fotogramas de los segundos 19 a 23). Y también nos mira.

jueves, 19 de julio de 2012

Duelo de titanes



Para recuperar las siempre intempestivas sesiones de cine en la Posada nada mejor que empezar con un corto animado, alegre, ocurrente, técnicamente impecable. Una deliciosa miniatura apropiada para disfrutarla en cualquier tiempo, pero muy recomendable para las noches de verano. Song vs Song nos ofrece un singular «duelo de titanes» como graciosa variante de la lucha generacional y con las preferencias musicales como excusa. Supone, además, el debut de su autor en las artes visuales. Y puede que en un futuro no muy lejano se recuerde como el inicio de una trayectoria brillante en el mundo de la animación y más allá. Por si acaso, no echen en saco roto este nombre: Miguel Ramos Carretero. Están avisados.

Naturalmente, como dijo el maestro Filloy, en afortunado palíndromo:

Es Ramos al asomarsE

Y, si me lo permiten, eso se nota. 
Es recomendable verlo en HD.

miércoles, 18 de julio de 2012

Ocaso o Tour



La ausencia de líderes con fundamento y de pasión en lucha, amén de la (casi) carencia de héroes propios, le han quitado mucho interés y presque toda la épica a este Tour del 2012, que parece perdido en una tierra deportiva de nadie, entre el final de los fastos de la Eurocopa y el umbral de los Juegos de Londres. 
Mantiene pese a todo su belleza intacta, aunque sea las más de las veces belleza sonámbula o directamente de sofá derrengado.
Se inician las jornadas decisivas. 
Y hay, entre los girasoles, una especie de acentuado temblor heliotrópico, síntoma favorable de que va a haber batalla. 
Tal vez aún escuchemos campanas tubulares.



miércoles, 11 de julio de 2012

Arteluvios (3)



La técnica artesanal tiene un camino privado que conduce hasta el campo de juego, también privado pero abierto al público, y allí ya están preparados los tambores que convocan la lluvia. Este Rain no muy conocido de los Beatles pero también memorable es el resultado de ese cohete trazador que ha ido serpenteando a ras de tierra antes de convertirse en un reptil aéreo (¿el legendario cuélebre?), que quién sabe a dónde nos conducirá, si es que a algún lado. Como decía el mago, no intente buscarle explicaciones (por optimismo que no quede), todo está solo en su mente. Y en la música. Y, ahora mismo, en las calles mineras de Madrid.

lunes, 9 de julio de 2012

Arteludios (2)



Tirando de la estela de la mandarina del sueño es posible llegar a estos campos magnéticos con tantas sugerencias envolventes. Como la anterior, tal vez música para ser consumida mezclada con hachís, ese chicle de tribus poco recomendables. Ay, cabecitas locas, cuánto amor había en vuestro afán de torturaros.

jueves, 5 de julio de 2012

Bosón zen



El vacío no es la nada. 
La nada no es el vacío.
Es el vacío la no nada.
No la nada es el vacío.
No es el vacío la nada.
La nada es el no vacío.

A partir del título de un artículo de Álvaro de Rújula en El País.

miércoles, 27 de junio de 2012

Artelurios (1)



Por el mero placer de volver a escucharlos y trepar por sus lianas sonoras hasta tardes perdidas en lugares inexistentes: memoria, dolor y calma. Y el giro de esos artilugios que ya hasta parecen babilónicos. O de antes.