viernes, 13 de mayo de 2016

Nuvia llocturna


Qué sorpresa, palabra, tu sencillez al vuelo,
el ala que de bronco colpea en el gristal
y pone en guardia a todas las vírgenes prudientes
con nada más que el leve pischazo de un dancil.
Porque en la liejana de los lorbis usados
y en sus oscuros nembros llenos de laberintos
hay un sueño gilero que la necho me arte
para ruin el goteo de su voz a mi voz.
Queda del día un copo de cineza orolosa
y muecas bisilinas de porsajenes trovos
y está la toiladría de los buelpos sin sengra
y los gimanes acres que astrarra le harucán.
Y son laseñes todas de un cielo asaeteado
por los retoloveos de muciérlagos drones
que astillan las panllatas de los cubiles tristes
como una extraña morfa de ponerse a llover.

Imagen de autoría no conocida. Tomada de aquí

miércoles, 11 de mayo de 2016

Exoplanetas interiores


La mareante realidad de ahí fuera. Con sus al menos seis caras.

Se me ocurría antes una frase llena de bucles reticentes, con ese supuesto equilibrio basado todo él en la más escéptica de las posturas, que por definición nunca se agota a sí misma. Tan improbable o incluso falsa, en suma, como ese escepticismo fundamentalista (o fundamentalismo escéptico: albardas intercambiables para el rucio del pensamiento) que consiste en dar un paso en una dirección, mientras se apunta urgente la posibilidad de ir hacia el lugar opuesto. O, con mayor propiedad, hacia otra dirección que tampoco parece ser la definitiva y que de inmediato engendra su reflejo neurótico. Y así hasta crear el dibujo real, pura ilusión, de los círculos concéntricos y su danza derviche. No debe de ser muy distinta la experiencia real de la locura, salvo por el dolor.

Pero toda esta indecisión se contrapone con los datos exteriores de la conciencia (aunque, una vez percibidos y asimilados, ninguno lo sea). Datos que nos informan, por ejemplo, de que se acaban de descubrir varios centenares de exoplanetas nuevos, de modo que el cálculo de este tipo particular de cuerpos celestes ha sufrido un aumento no sólo mareante sino literalmente inasumible. Veamos si no: «Si se extrapola el número de planetas de este tipo detectado hasta el momento a la población de estrellas conocidas, la conclusión es que probablemente existan decenas de miles de millones de planetas habitables en toda la Vía Láctea...».

Puestas así las cosas, produce un magro consuelo (¿de qué?) y una confortable sensación de cercanía, casi intimidad, comprobar que el concierto de AC/DC en Sevilla logró el éxito esperado, sin sorpresas pero todavía con vigor. O que Woody Allen acudirá a Cannes para estrenar su nueva película, y que así la realidad pueda aguantar un año más. O que esté a punto de saberse que le darán el premio Princesa de Asturias de las Artes a Núria Espert, y en el escaparate de proyectos de la mente ya se ha iluminado un rótulo expresivo: «La Espert o el Teatro». Un consuelo, ya digo, que es eso: suelo, tierra firme, frente a la fuga vertiginosa en que, si de verdad nos paramos a pensar (pero rara vez nos paramos a pensar), se va convirtiendo sin remedio nuestro cerebro, como una melodía que nunca se alcanza.

Y tal vez sea aquí donde el escepticismo fundamentalista opere su mejor paradoja y se muestre capaz de segregar la más eficaz terapia. La que nos libra de la pegajosa impresión de que todo pueda ser el sueño de un insecto evolucionando bajo los vapores tóxicos del más poderoso de los gases letales: la imaginación.

Hay días en los que resulta muy fácil comprender a Kafka.


(Tiempo contado, 11 mayo de 2016, 11:01)  

Imagen superior tomada de La Entrada Secreta.
La imagen inferior procede de aquí.

lunes, 9 de mayo de 2016

Manuel Vicent: la vuelta al ruedo


No hay signo más claro de que san Isidro está a la vuelta de la esquina que la aparición en El País del artículo antitaurino de Manuel Vicent. No sé con exactitud a cuándo se remonta el primero (¿1981?), pero tengo la sensación de haberlos leído durante toda la vida. Mucho antes de que el ecologismo prendiera —aunque todavía poco— en el sentir común, y cuando aún faltaba un mundo para que dejara de ser una extravagancia hablar del «derecho de los animales», Vicent llegaba puntual, en los primeros días de mayo, con la campana bien afinada de su prosa levantina, a conjurar la sangre que iba a derramarse en el coso de Las Ventas. Y, con ella, la de todas las fiestas sangrientas que a partir de ese momento se disponen a encarar su apogeo estival, tras el aldabonazo de la feria taurina más larga e importante del planeta.

Supongo que alguien habrá tenido ya la buena idea de recopilar estos escritos y no sería extraño que sobre ellos se haya llevado a cabo un estudio de estilo para poner de relieve cuántos modos diferentes hay de venir a decir lo mismo, sin caer nunca en la fatiga del estereotipo y sin darse por vencido frente a la inutilidad práctica del mensaje. Tan pronto como tenga un rato libre, me pondré a indagar sobre estos extremos, de los que a buen seguro la red alberga capturas ciertas.

Hoy, al volver a encontrarme en el papel con la columna isidril de Vicent, se me ha abierto de nuevo, pero tal vez como nunca, la flor de la paradoja. Es el estado de perplejidad que siento siempre que se me plantea en la conciencia la polémica de los toros. No encuentro razonable ningún argumento para excusar el sufrimiento animal. Y estoy convencido de que, como apunta Vicent en su último clarinazo, la fiesta de los toros toca a su fin. No será de inmediato, pero sus días están contados.

La contradicción, sin embargo, surge cuando pienso en todo lo que sin la tauromaquia nos habríamos perdido. Lo primero, unas cuantas páginas del diccionario llenas de metáforas brillantes. Y, en la sabia mezcla de ellas, todo un género literario, a cuyo lado ha ido creciendo una muy interesante obra periodística, que va desde los míticos artículos de mi paisano Gregorio Corrochano hasta las inolvidables piezas maestras del gran Joaquín Vidal, con el que Vicent, por cierto, más de una vez sostuvo algún épico «mano a mano». Por no hablar de tantos libros, como el excepcional Belmonte de Chaves Nogales. O el inolvidable poema de Lorca dedicado a Sánchez Mejías. O incluso algunos de los romances que mi viejo amigo Rafael Duyos dedicó a destacadas figuras del toreo. Y, en fin, toda la extensa nómina de obras de arte en tantos campos de la expresión humana: pintura, escultura, música, cine. Y, ya dentro del aspecto innegable que el propio toreo tiene como arte, algunos momentos de una belleza que no son fácilmente explicables: pura «música callada», que dijera Bergamín.

Y, para mayor inri, sin los toros y sin la feria de san Isidro, nos habríamos perdido la insustituible cita de estos artículos que desde hace tanto ordenan con tan buen pulso los días de mayo.



Fotografía superior: Manuel Vicent en Dénia, en 2011, © Jesús Ciscar/El País
De la inferior, no he podido localizar el autor. La he tomado de aquí.

jueves, 5 de mayo de 2016

Lo ignoto ya lo noto


Este modo sutil con que pretendo
decir lo que no pueden las palabras
es un fondo sin pozo donde el agua
refleja la esperanza del momento.

Y es también el recodo en el que escondo,
diciendo sin decir, eso que buscas:
hipo escrito, lector. Llaves. Qué injustas
son las horas robadas a lo ignoto.

A lo ignoto, al secreto, a la insurgencia
de todos los fantasmas e invivibles
deseos que nos minan desde adentro.

Pues sólo así, sin cautivar la pena
de sorbernos sin fin, tan infelices,
podremos darle vida al, lector, muerto.

Fotografía anónima. Tomada de aquí.

martes, 26 de abril de 2016

Lectura en Talavera

Presenta: Antonio del Camino


Patria: banda sonora


En la posible banda sonora de Patria, la aclamada novela de Aramburu, la canción «Txoria txori» ocupa algo más que un papel relevante. No sólo da título a uno de los capítulos clave en el desarrollo de la trama (el 101) sino que, en una especie de uso cinematográfico o multimedia de recursos, proporciona el clima emocional preciso para captar el trasfondo sensorial de lo que se está contando: pone el color dominante del paisaje de la narración.
Supongo que no habré sido el único lector que, al ver mencionada la canción en la novela, haya echado mano del móvil u otro soporte para escucharla. Me da la impresión, además, de que en cierto modo el autor/narrador cuenta con eso, con su escucha por parte del lector, de forma que a partir de la irrupción de esta dulce, envolvente, melancólica y, cuando se descubre el significado de la letra, también profunda melodía, la obra se abre hacia un significado más intenso, hacia al corazón de la contradicción profunda, y la irremediable tristeza, en que vive una sociedad que un día se dejó convencer, o admitió en silencio, que un pájaro podría volar con las alas cortadas.

viernes, 22 de abril de 2016

Voces no sono

Santiago de Cerreda, Ourense. Foto de Ana.


Ás veces veñen voces
e fálanme no sono
como si non soubesen
co seu tempo pasou.
A súa musiquiña
soa como si fose
un aire cheo de maxia
que se achega ata min.
Non saben que están mortas
nin que eu durmo. É así
como quizais me falan
as xentes que viviron
no mismo sangue meu.

Os días de esas noites
teño visto, ó redor
das horas máis valeiras,
algúns raios de luz.
E, remuiñando niles,
miúdas criaturas
de po que se esvaecen
si achego a miña man.

Serán eses os átomos
de aqueles brancos corpos
de roxiños cabelos
e paseniño andar
que se sabían ramos
das árbores da vida
e non dan esquecido
cun día foron ollos
e aínda queren ver
qué vai sendo das cousas
camiño do solpor.

Ás veces veñen voces
que me falan en soños
e fan co tempo un nó.




martes, 19 de abril de 2016

No me gusta su estilo


Pues no, míster, no nos gusta su estilo. Que quede claro. El error cometido el otro día, al chafardear con el apellido de un profesional que había hecho una pregunta del todo pertinente, podría explicarse por lo profundo de la cornada, apenas disimulado su dolor con esa suficiencia dizque irónica, tal vez sólo risible, de que «me gustan los retos». Como si la caída libre casi inaudita de este Barça irreconocible obedeciera a un programado «más difícil todavía». Algo que, obviamente, no se lo puede creer nadie. Podemos entender la ofuscación del momento. Lo que es inexplicable, y acaso marque un punto de no retorno en la pérdida de prestigio de un entrenador hasta ahora sólo polémico, es este empecinamiento en el error, el profundo mourinhismo de la peor estofa, y que ya ni el titular del exceso practica, y que ahora, por esas cosas que tiene la vida, y más las que se dirimen en torno a los caprichos de una vejiga llena de aire, parece haberse aposentado en el banquillo blaugrana. No es sólo que no nos guste su estilo, míster: es que eso no es un estilo, sino pura zafiedad.

domingo, 17 de abril de 2016

Vida aparte


                    La vida está en otra parte.
                    Vida en parte está la otra.
                    Está la otra vida en parte.
                    En la parte está otra vida.
                    Otra vida está en la parte.
                    Parte está en la otra vida.

                    La parte está en otra vida.
                    Vida la otra está en parte.
                    Está la otra parte en vida.
                    En la vida está otra parte.
                    Otra la parte está en vida.
                    Parte la vida está en otra. 

                    La vida otra está en parte.
                    Vida la parte está en otra.
                    Está vida la otra en parte.
                    En la otra parte está vida.
                    Otra está la vida en parte
                    Parte está la vida en otra.

                    La vida parte está en otra.
                    Vida está en la otra parte.
                    Está parte en vida la otra.
                    En la otra vida está parte.
                    Otra parte está en la vida.
                    Parte la vida está en otra.

                    La parte otra está en vida.
                    Vida en la otra está parte.
                    Está en parte la otra vida.
                    En vida está la otra parte.                    
                    Otra está parte en la vida.
                    Parte en vida la otra está.

                    La vida está parte en otra.
                    Vida en la parte otra está.
                    Está en vida la otra parte. 
                    En parte está la otra vida.  
                    Otra la vida está en parte.
                    Parte vida está en la otra.

Fotografía tomada de aquí.

viernes, 15 de abril de 2016

Camino Soria



La dimisión tardía pero finalmente imposible de evitar de este hombre que suele levantar nerviosamente los hombros cuando entre lo que dice y lo que sabe se produce la discordancia de la mentira, me ha recordado, también a mí, le vieja canción de Gabinete Caligari. A su título bien podríamos darle una vuelta para confeccionar un letrero y ponérselo delante de los ojos a más de un político y política, para que tomaran nota: «Soria, tu ejemplo nos señala el camino». Entre las consecuencias favorables de esta dimisión no es la menor esta oportunidad que nos brinda de regresar al siglo pasado y a melodías que siguen conservando su frescura, y a imágenes de nuestra aún palpitante juventud. Por esto, exclusivamente por esto, señor exministro, gracias. Y buen viaje. 

martes, 12 de abril de 2016

Un rostro en el paisaje


Para inventar lugares nuevos
sobre paisajes conocidos
y dibujar rostros serenos
en la secuencia de la vida,
toma la luz que aún ilumina
el interior de las palabras
y ponla encima de la mesa:
que pueda verse y haga ver.

Luego, desanda la escondida
vía empedrada de los signos
y mientras borras tus pisadas
escucha el hueco de su voz.

Ese será el lugar nuevo.
Y ese tu rostro. Al fin, fundidos.

Paisaje que esconde un rostro (y viceversa). De autor desconocido. Tomado de aquí.

viernes, 8 de abril de 2016

Sílvia Pérez Cruz o la alegría


Acompañada por un quinteto de cuerda, con el que entabló durante casi dos horas ininterrumpidas un hermoso diálogo repleto de matices, Sílvia Pérez Cruz llenó de belleza, emoción y alegría la abarrotada sala de cámara del Auditorio Nacional de Música, en Madrid, el pasado viernes (24 de enero 2014). La cantante catalana, que une en su genealogía y, sobre todo, en su música influjos y cadencias de procedencia muy variada, desde el flamenco al jazz, de la habanera al bolero, sin olvidar el fado y los aires galaicos, es dueña de una voz extraordinaria, una de las más dotadas de nuestro abigarrado panorama musical. Pero, además, lo que demuestra sobre el escenario es una capacidad de interpretación en la que participa todo el cuerpo, y en la que cada nota tiene detrás un gesto auténtico, una forma de vivir la música que está llena de verdad. Con todo, lo más destacable de esta bellísima mujer habitada por un ángel en estado permanente de gracia es que su voz, con independencia de que el asunto de la canción sea dramático o triste, incluso trágico, siempre transmite una gran alegría. Una alegría que cura. Y a la que le veo un inmenso valor práctico, de poder fáctico incluso. Lo pensé la primera vez que la oí y el paso del tiempo no ha hecho sino reafirmar mi impresión: buena parte de los problemas políticos que afronta España estarían más cerca de solucionarse si fueran abordados desde la mezcla sensible de corrientes vitales que hace posible el arte de Sílvia Pérez Cruz.

(Tiempo contado, 28 enero 2014, 22:30 h)

Foto: Clara Bellés. Tomada de aquí.



jueves, 7 de abril de 2016

Gónghoras


Con tan sólo decir: «música oculta»,
salen como de un gong horas sonando
contra el fragor del día por ver cuándo
hiere a la aurora la hora más inculta.

Y poco más que carne aún insepulta
quedará vivo si se va secando
al aire y sus secuelas el nefando
circunloquio de tanta voz estulta.

Ya sólo letanías o rarezas,
fervores que se visten de antiguallas,
se escuchan a las puertas del Congreso.

La Realidad murió con los canallas.
Y tú, votante insomne que aún le rezas,
la ves hundirse por su propio peso.

Fotografía de autor no identificado. Tomada de aquí.

martes, 5 de abril de 2016

Mecano+grafía

             Cada cinco de abril,
             la vieja máquina de escribir
             acierta a dibujar su mensaje
             repiqueteando sobre el papel
             al ritmo de la luz más clara.



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viernes, 1 de abril de 2016

Liebre de abril


ARBIL SONRÍE, REÍR NOS LIBRA.

(AJR: 5:23; Palíndromos ilustrados, XLVIII)


Ilustración © Yaelumba.

jueves, 31 de marzo de 2016

La música de las esferas

La asociación entre música y astronomía se comprende bien con sólo levantar los ojos hacia el cielo en una noche estrellada. O, también, considerando la figura de algunos personajes de la historia como William Herschel, compositor y astrónomo, al que se debe, entre otros hallazgos, el descubrimiento del planeta Urano y de algunos cuerpos celestes tan prodigiosos como la Nebulosa del Velo. A media tarde, un tuit de la revista Muy Interesante ha llenado de belleza mi espacio de trabajo y las pantallas de la Posada. Enseguida he pensado qué interesante podría ser, también, ver estas imágenes acompasadas con la música de Herschel. Como suele ocurrir desde que Internet conforma el mundo, no tardé en comprobar que ya alguien lo había pensado antes. Aquí queda constancia de ello. Con un infinito agradecimiento por tanta belleza.




miércoles, 30 de marzo de 2016

Levedad


No te diré mi nombre
para que no te asustes.
Para que no estés triste
cantaré para ti.
Mi canción es sencilla
como un barco chiquito
que ni siquiera sabe
que sólo es de papel.
No tengas miedo nunca.
Pero si tienes miedo,
toma mi mano, aprieta
tu mano junto a mí.
Yo soy la que podría
curarte de la vida.
Pero a mí ¿quién me cura?
También yo sé temblar.
Yo soy el que vigila
tus ojos cuando duermes
y estoy junto a tu cama
en cada amanecer.
No te diré mi nombre,
quizás tú ya lo sepas.
Los dos sabemos tanto…
¡Ahora toca vivir!

Procedencia de la imagen: © Paula G. Furió



Rescatado de los Arcones de la Posada.
Primera publicación: 8 de mayo de 2009; 22:51.  Hora de verano de Europa Central.

martes, 22 de marzo de 2016

Al azar del viento



Frutos
Recogí contigo los frutos del azar.
Contigo del azar recogí los frutos.
Los frutos contigo recogí del azar.
Frutos del azar los recogí contigo.
Del azar contigo recogí los frutos.
Azar del contigo los recogí frutos.


Hojas
Lo que la gente llama casualidad.
Que la gente lo llama causalidad.
La gente lo llama que casualidad.
Gente que lo llama la causalidad.
Llama lo que gente la casualidad.
Casualidad la gente que lo llama.

                                      


Imagen, de autor no identificado, tomada de aquí.

sábado, 19 de marzo de 2016

Una hora, todas las horas

Luz apagada
la Hora del Planeta
en la Posada.

Un años más, sin otra convicción que la de creer aún en el poder de los símbolos para avivar la consciencia, en la Posada nos unimos a esta iniciativa global que al menos debería servir para poner en primer plano nuestra responsabilidad, individual y colectiva, en la salud de la Tierra. 
Curiosa coincidencia que el Día del Padre sea en esta ocasión el elegido para acordarnos de nuestra Madre.

jueves, 17 de marzo de 2016

La tos


Mientras trato de leer un artículo que apela a una muy peculiar concepción de la belleza, sufro un golpe de tos que conmueve todo mi edificio corporal, desde los cimientos a la azotea, con especial repercusión en las cajas interiores, ascensores, conductos de suministro y desagües. Esta experiencia de la tos es conmocionante, incluso conmovedora. En su advenimiento, quizás porque la expectoración remueve a fondo limos arraigados, se produce un a modo de vaho que huele, claramente, a enfermedad. O, con más exactitud, a atmósfera oprimida. Gases aprisionados por sus moléculas más pesadas que, además de lastrarles la volatilidad, hacen que se fijen en zonas corporales rastreras, donde se mezclan con todo tipo de residuos. Todo lo que en el cuerpo es resultado de las imperfectas combustiones. O también, lo que la alteración del proceso industrial del buen funcionamiento del edificio produce como resto no asimilado ni asimilable, pura filfa con su hedor gratuito. Y, sin embargo, en esta experiencia mórbida de la tos convulsa hay también un atisbo de realidad superior, cierto camino al trance. Ecos, tal vez lejanos pero sin duda existentes, de un movimiento derviche que traen a la memoria, y al paladar del alma (nada menos), una pizca del sabor de la melopea mística y la textura olorosa de un vuelo de incienso, sin duda algo rancio, pero todavía penetrante. Un aroma que se apodera de las papilas y los poros y, antes de que haya podido darme cuenta, me recuerda que ya está a punto de comenzar, en un nuevo ciclo del carrusel cada vez más vertiginoso, la semana de pasión. 

(Tiempo contado, 17 marzo 2016, 10:04 h)


Imagen superior, de autor desconocido, tomada de aquí. 
El supuesto parecido con un retrato infantil de Íñigo Errejón es infundado.

lunes, 14 de marzo de 2016

Rumores infundados

Cercanías del mar (Menor). ©  AJR, 2014.

Podría decirse, por la luz, que ayer fue el primer día de la primavera. Aunque la noche fría, casi heladora, lo desmintió. Como se ve, también en la naturaleza hay rumores infundados. 
Estas observaciones nos reconcilian con el deseo de entender la vida en todos sus extremos. Y no sólo desde el punto de vista humano, demasiado humano. Porque todo ocurre de la misma manera y sólo las variaciones pueden dar cuenta de lo que podemos aspirar a comprender.

(Tiempo contado, 14 marzo 2016, 11:41)