jueves, 13 de agosto de 2015

Lluvia 6x6



Lluvia suave sobre el agua muerta.
Suave sobre el agua muerta lluvia.
Sobre el agua muerta lluvia suave.
El agua suave muerta sobre lluvia.
Agua suave lluvia muerta el sobre.
Muerta lluvia suave sobre el agua.

El agua sobre suave muerta lluvia.
Suave lluvia sobre el agua muerta.
Lluvia suave muerta sobre el agua.
Sobre lluvia suave el agua muerta.
Muerta sobre el agua lluvia suave.
El agua suave sobre lluvia muerta.

Suave sobre lluvia el agua muerta.
Lluvia muerta suave sobre el agua.
El agua sobre suave lluvia muerta.
Muerta suave el agua sobre lluvia.
Suave lluvia muerta sobre el agua.
Sobre suave lluvia el agua muerta.

Suave el agua muerta sobre lluvia.
Sobre suave lluvia muerta el agua.
Lluvia sobre el agua muerta suave.
Muerta el agua sobre suave lluvia.
Muerta sobre lluvia el agua suave.
Suave sobre el agua lluvia muerta.

Suave muerta el agua sobre lluvia.
Muerta suave sobre lluvia el agua.
Lluvia el agua suave sobre muerta.
El agua muerta sobre lluvia suave.
Sobre lluvia suave muerta el agua.
Muerta lluvia sobre el agua suave.

Muerta sobre suave lluvia el agua.
Lluvia muerta sobre el agua suave.
Suave el agua sobre lluvia muerta.
Sobre muerta el agua lluvia suave
Muerta sobre el agua suave lluvia.
El agua muerta sobre suave lluvia.

(Sobre una frase de M. Schwob vía Vila-Matas, fin 7-6)


Fotografía superior tomada de  la web Proyecto Beta.



Rescatado de los Arcones de la Posada.
Primera publicación: 28 de junio de 2011, a las 3,00 h.

martes, 11 de agosto de 2015

Emociones y ausencias de Pixar


Inside Out, la última película de Pixar, que una absurda traducción literal convierte entre nosotros en Del revés (mucho más apropiado parece el título Intensa-mente con el que se distribuye en Hispanoamérica), es una muy brillante historia gráfica descaradamente pedagógica, técnicamente impecable, conceptualmente sin complejos, narrativamente muy bien resuelta y, sobre todo, muy entretenida. Sería, a mi juicio, perfecta, si hubiera incluido entre el mapa de emociones que presenta las que están relacionadas con el descubrimiento decisivo de la mortalidad, uno de los principios organizadores de la psique humana y componente inexcusable en cualquier indagación sobre nuestra condición que realmente desee tocar fondo. Y que, en absoluto, como sabemos por experiencia, es ajena al mundo de los niños. En todo caso, la película es un verdadero disfrute, que les recomiendo. Pero también una obra a la que sin duda le hubiera venido bien incluir algunos «matices emocionales» como los que aborda este corto que dejo proyectándose en la pantalla del cine de verano de la Posada.



domingo, 9 de agosto de 2015

Aquellas pomporrutas imperiales



Este corto de Fernando Colomo fue, muy probablemente, el primer proyecto llevado a buen puerto de lo que después se llamaría la «comedia madrileña». Y es, a todas luces, un claro adelanto, por el tono y por sus actores, de Tigres de papel, el primer largometraje del director y todo un aldabonazo en la gran pantalla de lo que a duras penas comenzaba a ser el posfranquismo. Es poco más que una anécdota llevada con gracia a un punto disparatado, pero en germen contiene buena parte de una etapa brillante de la comedia en nuestro cine, tal vez demasiado pronto naufragada en las aguas pantanosas del automimetismo. Si la memoria no me engaña, vi este corto por primera vez a finales de 1976,  en una sesión del Instituto Francés de Marqués de la Ensenada, donde probablemente se proyectaron otras obras noveles de entonces. Pero no recuerdo ninguna más. Como en la propia historia que aquí se narra, así son los caprichos y las deformaciones de la memoria.

viernes, 7 de agosto de 2015

Googleando que es geerundio



Googlear, o guglear, como tal vez debería escribirse, no es todavía un verbo que la RAE incluya en su diccionario. Y sin embargo puede que sea una de las acciones que muchos repetimos más veces a lo largo del día, sobre todo si nuestro trabajo tiene algo que ver con la búsqueda y difusión de información. O, simplemente, si somos algo curiosos y solemos hacernos preguntas sobre mil y una cosas, el vasto universo de nuestra ignorancia, una terra incognita que no cesa de crecer. El asunto es tan perentorio, que es fácil caer en la tentación, algo manida pero tal vez inevitable, de preguntarnos cómo podíamos vivir antes de Google. Claro que esa cuestión nos la podemos plantear sobre tantas otras cosas que, realmente y a poco que uno sea consciente del peso del tiempo a su paso, lo de verdad milagroso es estar vivo. La verdad es que hubo un tiempo, que para algunos es aún el   mayoritario de nuestras vidas, en el que cualquiera de las pesquisas que hoy le planteamos a los sagaces buscadores cibernáuticos hubiera exigido esfuerzos ímprobos, cuando no meramente inviables. Lo que ya resulta más dudoso es saber por qué, pese a la gran facilidad técnica que estas maravillosas herramientas nos procuran, sigue predominando en nuestro ánimo la sensación no sólo de que las cuestiones importantes continúan sin respuestas claras, sino de que cada vez es más difícil arrostrar la osadía de hacer las preguntas decisivas. Pero seguiremos gugleando. Qué remedio. Y qué gozo.

jueves, 6 de agosto de 2015

6 de 6



*
No puedo dejar de darle vueltas.

**
Érase una vez un astuto troyano…

***
¿Dónde escondes (muerte) tu ruleta rusa?

****
Todos sus relatos acaban en tos.

*****
No hay quinto malo. Ni regla sin excepción.

******
Nada sabe lo mismo dos veces.
Nadie besa lo mismo dos veces.
Nunca busca el abismo dos veces.
Nuca brusco seísmo es a veces.
Nuda cobra: espejismo de seres soeces.
Nada sobra. Tú mismo me meces.

Contexto
El gusto por lo hiperbreve puede parecer una moda actual, querencia de tiempos volcados hacia lo fragmentario e incluso a la mera instantánea, mitad secuela del usar y tirar (de la cadena), mitad fosfeno del «no future», etc. Pero es obvio que el fulgor de la brevedad está ahí desde siempre. No sólo por lo que dijo con gracia Gracián («lo…»). También por las sentencias, máximas y, especialmente, los aforismos, ese síndrome (o conjunto de síntomas) cuya mera pronunciación, a partir de esa “a” cuasi privativa, parece estar ya apuntando hacia algo que… uno prefería no hacerlo. O sea, puro Bartleby (vía Vila-Matas, claro).
Estos seis “relatos” de sólo seis palabras (excepto el último, que es una «lluvia oblicua» de variantes sonoras) son una selección de los que escribí impulsado por una sugerente propuesta de la web de Navona Editorial, el concurso “un cuento en seis palabras” (algo que el enunciado curiosamente incumple), a cuyas bases se puede acceder (y no hará falta decir cómo). A la hora de escribir estas líneas todavía estaba vigente y sobrepasaba ya el hito 1.500. Quienes estén interesad@s aún están a tiempo.
En mi opinión (y a las pruebas me remito, no sin pedir piedad), lo más difícil de la propuesta es sortear con igual tacto la mera ocurrencia y la irresistible propensión al chiste (o lo que uno considere como tal, en su peculiar condición de cronopio, fama o simplemente finstro). Pero, sobre todo, es vital, creo, no perder de vista que se trata de “re-la-tos”, es decir, que han de tener sustancia narrativa, no sólo una pastillita sazonadora…
Quizás por ello –y aunque suene blasfemo e incluso algo mishima–, me parece útil una última recomendación: «Son relatos. Poetas y juerguistas, ¡absteneos!»
... Y saltando la última se calló.

Imagen: portada del disco Seis Por Seis diseñada por Silvia Valentí. Tomada de Cara Tula, web muy interesante y polifónica.


Rescatado de los arcones de la Posada.
Primera publicación: 7 de julio de 2009, 15:12.


martes, 4 de agosto de 2015

Cocinando imaginación



Para retomar la costumbre del cine de verano en la Posada me ha parecido oportuno proyectar este corto, Fresh guacamole, por si acaso aún no lo conocen. Puede considerarse una variante muy ingeniosa del furor actual por la cocina. Ojo: corre por la redes sociales el rumor de que es imposible verlo una sola vez. Pero no se corten.

sábado, 1 de agosto de 2015

Luna azul

¿Anula la luz azul a la luna?

(AJR: 7, 21; Palíndromos ilustrados, XLIII)

Anoche brillaba en el cielo la segunda luna llena de julio, un fenómeno que recibe el nombre de luna azul de verano y de cuyas características se han ocupado estos días numerosos medios, entre ellos esta página de la NASA. Bajo su poderoso influjo, además de plantearme la duda reversible que acompaña a la foto, resulta inevitable caer en la trampa de la memoria obvia y acudir al tema musical clásico en el que probablemente estén pensando: la famosa balada Blue moon, de la que he localizado esta excelente versión, sensual como pocas y llena de suave gracia. Es, además, una excusa perfecta para desear a todos los huéspedes y visitantes de esta Posada un feliz, provechoso, divertido y llevadero verano.


jueves, 30 de julio de 2015

Anunciación: polvo de estrellas


Mis recuerdos son muy borrosos y puede que nada de cuanto diga de ellos haya ocurrido en realidad. Pero hubo un tiempo preciso en el que vagaba, a la deriva y muy desordenado, por el infinito espacio cósmico, y de pronto me sentí atraído por una suavidad irresistible. Mientras contemplaba el otro día un famoso cuadro en el museo virtual donde ahora vivo, sentí que en ese rayo de luz que dibuja la atmósfera de un encuentro inesperado mis recuerdos, y con ellos la parte decisiva de mi vida, comenzaban por fin a tomar forma. No esta que ahora torpemente digo. La que se refleja en la estancia real donde tú, que ya habitabas allí acaso sin saberlo, y tan desordenado como yo, estás a punto de reconocerte polvo de la misma estrella, hijo de igual anunciación, carne también llovida.


Sala del Museo del Prado con La Anunciación, de Fra Angélico.

lunes, 27 de julio de 2015

El Comercial


Por el mismo tipo de incuria que se llevó por delante el Johnny o que tiene atenazado al Café Central, y en una onda expansiva de decisiones disparatadas y mezquinas, como la de rebautizar la estación de metro de Sol (¡y hasta la línea 2 al completo!) añadiéndole el pegote nominal de una compañía telefónica, le llega ahora el aviso de extinción a uno de los sitios más característicos y cargados de historia de Madrid: el Café Comercial, corazón de la glorieta de Bilbao y de todo el barrio circundante. Junto con el Gijón, que hace unos años pudo zafarse de una condena similar, es de los pocos supervivientes de una época y un pulso de la ciudad ya aparatosamente trastocados.

Y el caso el es que el Comercial parecía (era) un espacio vivo hasta casi anteayer mismo, en que aún pudimos compartir un buen café y unas horas de charla con un grupo de amigos. Un lugar que sin duda ha de provocar, entre quienes lo hemos frecuentado (con mayor o menor asiduidad, según las épocas), recuerdos muy similares, al menos a los que tenemos una edad parecida. Y que permanecerá siempre unido a muchas imágenes concretas, como la del poeta Tomás Segovia, que aparece en la foto sentado en la misma mesa donde le vimos tantas veces. Sin olvidar, aunque rocen lo obvio, aquellas secuencias de La colmena, tantas veces comentadas, y en las que con mucha gracia y no poca melancólica sorna se recrea la vida en los cafés (ver vídeo abajo).

Esta sentencia de muerte sobre un viejo rincón madrileño, si finalmente se cumple, arrastrará consigo un trozo grande de la memoria urbana de una ciudad que no cesa de recibir heridas. Tal como se están poniendo las cosas (y las "codas", según me quería avisar la errata previa), se va haciendo necesario imaginar y poner en práctica algún modo de legítima defensa.



Foto de Tomás Segovia en El Comercial, en 2011, tomada de aquí.

domingo, 26 de julio de 2015

¿Quién nos engaña?

Kohei Koyama. Viaje debajo del sol de medianoche. 2008.
Cortesía de la Galería Suchi, Tokyo. © Kohei Koyama.
Tomado de ars magazine.

Todo plural en medio de un pronombre es siempre mayestático. La frase, si se piensa bien, no significa nada. Nada al menos que pueda reducirse a un significado previamente dirigido. Digerido. Incluso nombra un espacio tan irreal, pero no inexistente, como pueda ser el "medio de un pronombre". Mire el lector hacia dentro e intente vislumbrar esa imagen. ¿Conseguido? Para seguir soñando ya no es preciso dormir. Al fin hemos accedido al tiempo del soñar despiertos. Si se piensa bien (de nuevo: pero es que se puede pensar mal y no acertar), no hacemos otra cosa cada día. ¿Quién es el responsable de lo que ocurre en nuestras noches? Y «a estas horas está previsto que comiencen en Valladolid los actos conmemorativos del Día de las Fuerzas Armadas», estaban diciendo en la radio hace un momento, noticias de las 12. Pararse a pensarlo (y anotarlo) es lo que tiene. Que el mundo no se para y cuando te quieres dar cuenta apareces en medio de ninguna parte. Quién sabe. Tal vez en medio de un pronombre que sostiene a uno y otro lado una pregunta y una presunción. Y en medio, justamente, el sujeto que, como su nombre indica, los pone en contacto, los sujeta, e intenta darles sentido. Toda escritura emite un vómito. Esa es su forma, tal vez ilusoria pero real, de vencer al tiempo.

(Rescatado de los Arcones de la Posada.
Primera publicación: 02/06/2012, a las 23:30.)

lunes, 6 de julio de 2015

Amar la trama



Más que el fin cuenta el medio y, junto a este, el modo. Ocurre en casi todo, Y, de forma particular, en aquello que verdaderamente importa: el juego, el amor, la muerte... O sea, la vida . «Amar la trama» es un falso palíndromo que, sin embargo, abre sus puertas en todas las direcciones posibles de la interpretación. Y cuando digo todas (¡amigo, no gima!) quiero decir todas. Píenselo. Repito, píenselo ustedes. Sonidos que significan. Significados que suenan. Cosas del aire.

sábado, 4 de julio de 2015

Sirimiris



Lady mariposa pasó piramydal

*
si amanecen, amáis

(si añade,                                le dañáis)
(si así va,                      avisáis)
(si dama,          amadís)
(si esa duda dudaseis)

*
(si esa moda domaseis)
(si eso,                      seis)
(Siso, dale               la dosis)
(si vivo,                                    vivís)

sol odiado da ídolos

*

(AJR: 4, 25, etc; Palíndromos ilustrados, XLII)

Fotografía de Vadim Trunov, tomada de aquí.

jueves, 2 de julio de 2015

El visible y el bisivle


Al volver sobre sus pasos, en el último instante no pudo vencer la curiosidad y viró la mirada hacia el espejo, justo en el momento en que su imagen se daba también la vuelta, aunque todavía pudo ver cómo se alzaba con displicencia, tal vez con chulería, las solapas de una chaqueta que él no recordaba haberse puesto.

René Magritte: Retrato de Mister James (1937). 
Imagen tomada de aquí.

martes, 30 de junio de 2015

lunes, 29 de junio de 2015

Las Flores de Mal al son de La MODA



El verano es una estación propicia para descubrir nueva música. Y, sobre todo, cierto tipo de música que exige detener el carrusel del cotidiano ruido ambiental y abrir de otra forma los sentidos para captar la novedad de lo que, en apariencia, pudiera tomarse por una variación de lo acostumbrado. La Maravillosa Orquesta del Alcohol, un grupo burgalés más conocido por su acrónimo, al parecer no intencionado, de La M.O.D.A, sacó hace unos meses su segundo disco, La primavera del invierno, al que corresponde este homenaje al famoso libro de Baudelaire. Es una canción muy consistente, con una letra llena de aciertos, y una buena muestra de la mezcla de estilos sonoros bien asimilados, inquietudes vitales plasmadas en sugerentes imágenes y homenajes literarios que ofrece la banda. Entre sus próximas actuaciones, el sexteto estará presente en el festival Músicos en la Naturaleza que, como ya es tradición en la última década, el próximo 25 de julio llenará de rock y poderosos rasgueos de guitarra las cumbres de Gredos.

jueves, 25 de junio de 2015

E+3=8, una ecuación

Una ecuación de puro ensamblaje azaroso que es, a su vez, la fórmula que enlaza estos tres youtubes y que, en su condición de posible post, se había ido quedando en un rincón de la Posada, como el arpa aquella. No recuerdo, si es que lo hubo, el hilo que los unía, aparte claro de la calidad visible. Hoy me parece que son  tres formas diversas, y espero que también eficaces, de combatir la caló. Ahí van: sumando tríos hasta el infinito.


Doctor Divago Silencio. Y punto.



Juan Carlos Elijas: «... en un soneto el muerto cabe»
(¡Va por usted, maestro! Y a la memoria del verboso don Panta.)



Lapido «El más allá». Aquí. Y ahora.

viernes, 12 de junio de 2015

Reifa del birlo


─¿Y usted quién es?
─Un escritor con un solo lector. ¡Yo mismo!
─¿Quién lo diría!
─¡Yo mismo también!


(Tiempo contado, 14:19, 6 junio 2015)

miércoles, 10 de junio de 2015

jueves, 28 de mayo de 2015

Impresiones viajeras







En el blog de Anaya Touring, en la sección «Quién escribe tu guía», se publica esta entrevista.  Las preguntas son de Miguel Cuesta Aguirre. Fue un placer contestarlas.

martes, 19 de mayo de 2015

Lole y Manuel con Quiñones



Hace ya  semanas, tal vez algún mes, que entre los borradores de esta Posada figura una entrada posible, con solo un título y el vídeo que muestra a unos jovencísimos Lole y Manuel entrevistados por el poeta y flamencólogo Fernando Quiñones, tampoco mucho mayor, y todos tan tímidos y genuinos que incluso llegan a parecer algo irreales. Lo descubrí, el vídeo, en una de esos paseos cibernáuticos que nunca se sabe bien por qué ni dónde empiezan y que tal vez no terminan nunca, uncidos como están a este carrusel que cada vez gira más deprisa y lo mezcla todo a discreción. Hace unas horas he oído en la radio la noticia de la muerte de Manuel Molina. Otra vez la muerte, que no cesa de cosechar en los campos del señor, y que cada vez se parece más a la proyección de una película en blanco y negro, ya concluida, pero que sigue mostrando en la pantalla blanca de los días los engranajes dentados del viejo celuloide. Y la vida, que es el propio film, y sigue y sigue en busca de imágenes que devorar. No me es posible ir mucho más allá de la perplejidad o el balbuceo borroso de algunas impresiones, improntas, muescas. Pero hay en mi memoria la luz de algunos días de un verano, en el setenta y tantos, en los que la voz de Lole y la guitarra de Manuel eran lo más parecido a la alegría y un caudal de promesas que nunca se cumplieron. O tal vez sí, pero sin que llegáramos a enterarnos del todo, como puede que ocurra, en general, con este fenómeno tan extraño que llamamos consciencia, el pozo de las resonancias y las reverberaciones.  Lo que comprendo ahora es para qué guardaba este vídeo y el borrador de una posible entrada: para que fueran la materia visible de un homenaje a uno de los grandes renovadores de ese arte interminable, río de honduras y meandros, que es el cante flamenco. Sea.

viernes, 15 de mayo de 2015

Una guitarra huérfana y azul


Dicen los que más saben de ese vasto y complejo campo artístico que es la música del siglo XX que de su forma de tocar la guitarra y de su manera de modular el blues han bebido todos o casi todos los que después tuvieron algo que aportar pulsando cuerdas o emitiendo voces. Y debe de ser cierto. Porque basta con darse una vuelta por Youtube y repasar, al azar, un puñado de sus numerosas grabaciones, para comprobar hasta qué punto ese estilo vocal y esos punteos y vibratos, y más aún la combinación rítmica de ambos, forman parte de la banda sonora del planeta en nuestro tiempo. Es la rara familiaridad que sólo logran imponer los verdaderos genios en su campo. Y es el legado imperecedero que nos deja BB King, fallecido ayer cuando le faltaban cuatro meses y dos días para alcanzar los 90 años: una obra llena de vitalidad, de sentimiento, de elegancia. Y una guitarra mítica, la célebre Lucille (aunque fueran muchas, siempre mantuvo el mismo nombre), que se queda huérfana --o viuda, pues no está del todo claro el parentesco-- y eternamente azul. Para alguno de esos expertos a los que me refería al principio, al igual que para la enciclopedia Espasa, la grabación que cuelgo abajo es una de las más memorables del artista. Una belleza.



miércoles, 13 de mayo de 2015

La pena viva: Nepal


A NEPAL LA PENA...

(AJR: 4, 12; Palíndromos ilustrados, XLII)

***
La pena y algo más: nuestra ayuda. Hay que pasar de los sentimientos a la acción, rascarse el bolsillo (seguro que con algo se puede, incluso sin hacerle trampas a Montoro) y contribuir a que los sucesivos desastres que parecen pugnar por derribar el techo del mundo tengan enfrente una marea de solidaridad real.

Tal vez nunca un palíndromo haya tenido tantas y tan terribles posibilidades de ilustración. Buscando una imagen entre los cientos, sin duda miles, posibles, y leyendo aquí y allá, he vuelto a ser consciente de la magnitud del desastre, de la dimensión casi incomprensible de la tragedia. Uno se queda sin palabras. Y, sin embargo, las palabras son más necesarias que nunca. Palabras que sean hechos. No podemos olvidarnos de Nepal. 

Fotografía tomada de El Confidencial.


lunes, 11 de mayo de 2015

Canícula a destiempo


¿Recuerdan ustedes cuando lo del cambio climático era solo una exageración de ecologistas apocalípticos? ¿O la vez aquella en que una verdad incómoda fue considerada por nuchos un mensaje interesado y hasta marrullero de un candidato gore a la Casa Blanca, al que acusaron de no hacerle ascos al tremendismo para medrar en las encuestas? Hace un rato venía caminado por la acera de la sombra hacia la Posada, en compañía de Pancho, que esta tarde hace turno conmigo. Al volver la esquina de Sánchez Pacheco, al tiempo que buscaba un clines para limpiarme el sudor, he caído en la cuenta de que estamos tan sólo a 11 de mayo. Y la sensación térmica, así a bote pronto, no baja de los 30 grados centígrados, tal vez alguno más. Pancho ha debido de captar mi extrañeza --tengo observado que es un buen escrutador de las señales emitidas por las neuronas espejo-- y se me ha quedado mirando con una no menor perplejidad. Aunque aún ágil y todavía alerta, anda ya combatiendo, también él, la pérdida de finura de algún que otro sentido y ciertos déficits comprensibles a sus 14 años, una edad canina que cálculos del todo disparatados se empeñan en sostener que es equivalente a 98 castañas humanas. ¿Dónde hay que firmar? El caso es que en sus ojos llenos de reflejos del Niágara he visto dibujarse un asombro distinto, como si fuera del todo consciente de que este tórrido verano en plena primavera amenaza con escarallar nuestros relojes biológicos de animales sensibles, y no puede augurar nada bueno. «No temas, amigo mío --le he dicho--. Para el fin de semana, los astrólogos anuncian una bajada de estrellas favorables y moderadas temperaturas». No sé si he conseguido calmarlo. Tal vez, como otras veces, solo se ha limitado, indiferente, a darme la razón, que es lo propio. Pero lo cierto es que ahora duerme a mis pies bajo la mesa, tranquilo y sin roncar. Y yo he empezado a sudar un poco menos.

(Tiempo contado, 11 mayo 2017) 

martes, 5 de mayo de 2015

Volviendo a Supertramp

Probablemente no sea la mejor composición de Supertramp y tampoco podría decir hoy que siga siendo mi favorita. Pero durante algún tiempo no podía dejar de escucharla una y otra vez, seducido por su atmósfera envolvente, desde los acordes iniciales del piano (¿el mismo que aparecía cubierto de nieve en la portada del álbum, Even in The Quietest Moments...?), intrigado por los insertos de fragmentos del famoso discurso de Churchill ante el Parlamento británico al inicio de la Segunda Guerra Mundial (algo que tardé tiempo en saber), sobre el que se van superponiendo una especie de trompetería de circo romano (¿fanfarria viene de fan?), gritos de multitudes, campanadas rotundas de pesadumbre medieval..., efectismos que le daban a la composición un aire de "documento histórico" y afilaban su originalidad. El encantamiento proseguía con el arranque anunciado de una nueva melodía, ágil y pletórica, que se remansaba en una canción, mitad romántica y mitad profética, rematada a su vez por agudos gritos reveladores entre progresivos efectos de viento y cantos corales..., hasta que se ponía de nuevo en marcha otra melodía y la marea sonora conquistaba cada vez mayor amplitud para irse apagando (casi rompiendo) y finalizar con ciertos aires, no sé, como de opereta bufa. En fin, demasiadas sugerencias que volvían la pieza inagotable, y mucho más si había cannabis de por medio. Estoy hablando de la Obertura de los locos (Fool's Overture), el último y más largo tema del disco antes citado, aparecido en 1977. Esta versión, encontrada en Youtube y acompañada de unas imágenes de navegación filmadas desde un kayak, permite disfrutar la belleza de una música llena, pese a las apariencias, de pura melancolía. O será solo que han pasado ... ¡más de 30 años! El próximo 15 de septiembre, fecha redonda en mi calendario particular, Supertramp (o la formación que sigue llevando ese nombre, bajo la batuta de Rick Davies) actúa en Madrid, dentro de la polémica gira (19)70-(20)10. Aunque Roger Hodgson, el autor de esta y otras muchas canciones del grupo, no estará presente (acaba de actuar en los Veranos de la Villa de la capital con notable éxito), me gustaría ir a verlos.


Rescatada de los baúles de la Posada. 
Primera publicación, con el título "Resonancias (4): Supertramp"  09/08/2010 20:00

Posdata (5 de mayo de 2015). Reviso por puro azar la entrada y vuelvo a sucumbir al encanto de la canción de Supertramp. Refresco, en los posible, la no fácil interpretación de la letra que Hodgson canta en su característico falsete e intuyo que esa «gran caída» que la historia recuerda bien pudiera ser, más que una crónica del pasado, una profecía de este mismo instante: las palabras cuerdas de un loco que nadie quiere oír, quizás porque todos sabemos que en el fondo están diciendo la verdad.
Añado ahora, después de comprobar cómo en la Red se multiplican las referencias a esta pieza --que también en la Posada es una de las entradas con mayor número de visitas--, la que probablemente sea su mejor grabación en directo, de momento aún accesible en Youtube. Confío en que lo siga estando por mucho tiempo, para así poder disfrutar de uno de los grandes temas del rock sinfónico que tanto placer y estímulo nos proporcionaron en plena juventud.


domingo, 3 de mayo de 2015

Poeta en Galería

Antonio del Camino en la Galería Cerdán. Foto: Peña.
El pasado jueves 30 de abril nos reunimos en la Galería Cerdán de Talavera de la Reina un buen número de amigos, familiares y amantes de la poesía para escuchar a Antonio del Camino. El acogedor espacio mantenido desde hace décadas por Manuel Cerdán y Sara, con entusiasmo, buen gusto y generosidad, volvió a ser escenario de una gratificante reunión en torno a las palabras de uno de los más destacados poetas talabricenses. Tuve el placer de presentarlo. Esta fue mi intervención.

Aunque me han dicho que solo tengo cinco minutos, me tomaré alguna licencia de tiempo porque en realidad no voy a presentar a un solo poeta, sino al menos a tres, o incluso a cuatro, si tenemos en cuenta algunos oficios allegados al taller del artista. Así que pónganse cómodos en sus asientos y ármense de paciencia. Pero que nadie piense que se ha equivocado de acto, el programa es correcto: todas esos poetas están unidos en una misma persona: la de mi amigo Antonio del Camino.  

No deja de ser una osadía por mi parte haber cedido a la invitación de Antonio, a la que por otro lado ni podía ni quería negarme. Aquí le conocéis tan bien o mejor que yo: es un valor seguro de esta casa y un lujo de la poesía talabricense, y su actividad y presencia se han multiplicado en los últimos meses, después de —dice él— una larga travesía por el silencio.  

Estas quejas de los poetas ante el abandono de las musas hay que tomárselas con precaución, al menos en el caso de Antonio, cuya actividad literaria es, como vamos a ver, multifacética, y si no incesante (que también), sí continuada y traducida en obras: no creo que estemos, contando los inéditos, ante un cantidad menor a los mil poemas en su producción poética, aunque el número no sea significativo, salvo cuando, como es el caso, va acompañado de una notable calidad.

He estado releyendo estos días, si no todos, la mayoría de los libros de Antonio y en esa lectura, además de en la larga experiencia compartida, me fundo para distinguir diferentes poetas en el poeta. Varias personas en el verbo a la luz de la penumbra.

Está, en primer lugar, el poeta, digamos, serio, incluso muy serio. Este poeta tiene sus orígenes  en el adolescente que arrancó a escribir muy pronto y que, tras granjearse el favor del público «haciéndole la rosca», al titular su primer libro, artesanalmente publicado en 1977,  Vosotros sois poetas…, se embarcó en dos soledades que podemos considerar como convalecencias del amor adolescente (o juvenil) no correspondido, tragedias de la edad: la segunda (Segunda Soledad) curiosamente anterior a Donde el amor se llama soledad, y ambas dos llenas de doloridos soliloquios que, como tantos afanes y cuidados de aquellos años, quedaron «entre las azucenas olvidado(s)», por decirlo con un verso clásico. De este segundo libro, ahora al releerlo, he visto que había subrayado entonces (1980) dos líneas en las que el poeta afirma que los versos que escribe «no son ya sólo versos ni poesía / sino el reflejo exacto de lo que son mis noches». Y también ahora, al releer, he visto que el libro contiene una profecía biográfica: «y quede en la penumbra hasta que un día / un nombre de mujer venga a buscarme».

martes, 28 de abril de 2015

Lectura de Antonio del Camino en Talavera

El próximo jueves 30 de abril
leerá sus poemas  
en la Galería Cerdán de Talavera.
Será un placer acompañarle.
Esta es la invitación.

  

viernes, 24 de abril de 2015

La chilaba de Goytisolo


Qué extraño el acto de la entrega del Cervantes a Juan Goytisolo, al menos visto por la tele a la carta y de madrugada. Todo el mundo parecía estar allí por obligación, por meras exigencias del guion protocolario, y a disgusto. Tal vez sólo algunos invitados de las bancadas del común asistían al evento complacidos y curiosos, seguros de sí mismos, cómodos en su papel de espías privilegiados. Pero ni las autoridades civiles, militares o académicas, ni los representantes de los diversos sectores sociales y culturales del país, ni, por supuesto, el premiado, transmitían otra sensación que la de estar deseando que aquello acabara cuanto antes. El ministro Wert, que pronunció su discurso con notable profesionalidad y sin que se le llegaran a notar demasiado los sapos que se iba tragando a cada poco, incluso llegó a mencionar en algún momento la dificultad de la ocasión. El presidente de la comunidad de Madrid, con mucha diferencia el peor disfrazado de la juerga, no ocultaba en su lenguaje no verbal su disgusto ante las palabras del escritor. Hasta a los maceros municipales parecía pesarles de otro modo el as de bastos. Las palabras de Goytisolo, breves, contundentes pero también vacilantes, llenas de sentidos cervantinos, plenamente coherentes con su obra, y rematadas con algún oportunismo tal vez inapropiado, no lograron deshacer la sombra de contradicción que el acto en sí mismo debía de tener para quien había jurado no aceptar nunca ser el centro de celebración semejante. No creo equivocarme si afirmo que, para muchos de los congregados, fue como si el escritor en realidad estuviera leyendo su discurso ataviado con una chilaba, tal como había dicho que, llegado el caso, preferiría hacerlo. Pensándolo bien, puede que allí sólo se sintiera de verdad contenta Letizia Ortiz, la antigua periodista y reconocida amante de la literatura cuyo entusiasmo de niña lectora pudimos ver asomarse, en algún escorzo casi selfídeo y en un par de primeros planos, a los ojos de la reina consorte. Quien, por cierto, en su estricto papel de reina, también me parece que estuvo más envarada que de costumbre.

miércoles, 22 de abril de 2015

Mamá cumple cien años


Para Antonio, Manolo y Paco, mis hermanos 

Cuando, en los últimos años de su vida, le decíamos a mamá que estaba hecha una moza y que tenía toda la pinta de ir a vivir cien años, aún se le iluminaban los ojos y en su cara se veía aquella sonrisa pícara, de complicidad, que en ocasiones, según fuera el humor del día, podía ir acompañada de una de sus frases rotundas, siempre pronunciadas con el entusiasmo que conservó hasta pocos días antes del final: Sei que mo dis pra verme contenta, pero ao millor fágoche caso.

A mamá le gustaba fantasear con la idea de llegar a ser centenaria y, cuando le recordabas que ya era la persona de su familia que más años había vivido, te escuchaba con mucho interés y con claras muestras de sentirse encantada por ello. Aunque no era tampoco infrecuente que esas conversaciones terminaran en un minucioso recuento de seres queridos ya ausentes, con su marido Antonio y su hermana Camila encabezando una larga comitiva de familiares, amigos y conocidos, en la que a menudo le sorprendía que figuraran algunos nombres. ¿E dis que tamén morreu a Julia, a miña comadre? ¡Virxen santa!

En esas pláticas, para alejarla de la morriña y darle palique, buscaba yo una excusa para bromear y, como en otras muchas ocasiones, jugaba a asustarla un poco narrándole, con la teatralidad que ella misma me contagió desde niño, las viejas leyendas de la santa compaña mezcladas con cuentos, romances, canciones y algunas otras historias de nuestra querida tradición gallega.

Esa era una deriva a la que en principio Generosa se sumaba con un vivo interés casi infantil, añadiendo, a poco que se lo pidieras, sus peripecias de niña pastora que una vez tuvo que vérselas en la sierra con el lobo: Menos mal que eu o vin  antes e túvome respeto, que si fora il o que chegara a reguichar primeiro pra min, con aqueles ollos como lume, paparíame. 

Y sin rehuir, ya digo, los relatos de aparecidos, pues no en vano era una gran devota de las «benditas ánimas del purgatorio», y sentía por todo lo del más allá una curiosidad casi natural y llena del optimismo que le aportaba su inquebrantable fe religiosa, tan sencilla y firme como se la había enseñado su madre, de la que hablaba con veneración. Eran de destacar, de modo muy especial, en esa intensa religiosidad, sus tratos diarios con la divina providencia, que siempre tuvo como columna central de su vida.  ¿Non ves como a min todo mo prepara Dios?, fue quizás la frase que más veces le oí como calurosa bienvenida cada vez que volvía a verla.  Una frase que también se convertía a menudo en un verdadero talismán  frente a cualquier problema o dificultad que advirtiera en mi vida: Non teñas medo nin te acobardes, que xa Aquil cho a de dispor segundo millor conveña.

Pero si, en el calor de alguno de esos cuentos que yo le improvisaba, advertía que la cosa se iba poniendo fea (Entón sentín cómo me arrepenaban e un de aqueles  felos das chocas no cu turraba de min querendo levarme pro fondo…), no tardaba en hacerme callar (¡Cala, cala, tolo, máis que tolo!) y, dando un suspiro (¡Sempre fun moi medrosa!), volvía a centrar su atención en las magdalenas de la merienda o te decía que prefería dormir un rato.

Mai Generosa, que  falleció el 3 de marzo de 2011, a escasas semanas de cumplir 96 años, hubiera celebrado este 22 de abril de 2015 su primer centenario. Como hacemos a menudo desde su ausencia, pero hoy de forma especial, sus cuatro hijos y el resto de la extensa familia la recordaremos con todo el cariño que sembró entre nosotros. Un legado que, junto con el recuerdo de la bondad y honradez paternas y la memoria de otros seres entrañables, sigue siendo nuestro vínculo más firme: el puerto seguro al que siempre volvemos, cada vez más admirados y agradecidos por la lección de generosidad, valentía, confianza y ternura que Generosa nos dio a lo largo de toda su vida.  

Felicidades, mamá, sigues viva en nuestro recuerdo y siempre estás presente en nuestro corazón.
  
En la foto superior (de SPM), Paco, Manolo, Alfredo y Antonio, alrededor de Generosa cuando celebramos sus 90 años.


Olivera centenaria Generosa, en Cortijo Blanco,
Valle del Guadalentín (Murcia).
Fue bautizada así en honor de
Generosa Campos Fernández (1915-2011)
Cortesía de Pepe Buendía.



martes, 21 de abril de 2015

Zulo o luz


Al volver sobre mis pasos, después de sacarla de las tinieblas con ayuda cercana, caí en la cuenta de que la frase bumerán (o sea, ese palíndromo que campea ahí arriba) se había cerrado sobre sí misma y se negaba a contarme su historia. No sé qué experiencia tienen ustedes en tratar con palíndromos. Los imagino personas sensatas y supongo que se mantienen lejos de estas loquerías, un pasatiempo estéril de gentes desocupadas que no parecen estar contentas con la historia oficial y siempre le andan buscando la vuelta a todo, empezando por las palabras. Sin ser ese mi caso, lo cierto es que por motivos inconfesables en las últimas semanas me he tenido que enfrentar varias veces a estas criaturas. Y casi siempre he sabido por dónde tirar y dar el siguiente paso que, como todos los infantes que aún gatean presienten, es el más difícil. Pero esta vez no. Bueno, hubo un primer atisbo de historia que tenía su gracia: consistía en relatar hábilmente una anécdota que pareciera que transcurría en un ambiente de secuestro etarra, aunque procurando disponer en el texto de forma estratégica unas cuantas parejas de palabras ambiguas, para que finalmente llegara a descubrirse que en realidad el cuento trataba de un grupo de espeleólogos atrapados en una sima, una de esas noticias que de cuando en cuando mantienen en vilo a los interesados en las hazañas del subsuelo. Pero cuando iba a desarrollar ese argumento de doble vía se me apareció el fantasma no invitado de la luz que está secuestrada en el zulo (comprendo que el grado de abstracción de esta imagen roza la inanidad, pero qué culpa tengo yo del ser indócil de estas entidades), hubo algo parecido a un corrimiento de tierras, todo se vino abajo y la salida quedó taponada. Así que me quedé sin argumentos, completamente a oscuras, enfrentado a un dilema ante el que solo se me ocurre decir que las cosas no son lo que parecen. O que, en realidad, no hay tal dilema. Porque la "o" del título no distingue ni desmembra sino que identifica. Y, por tanto, la luz es el zulo y la caverna está habitada, en su centro, por una claridad tan nítida que no deja ver ninguna otra cosa. Y eso es lo que hay. No me negarán que la imagen tiene su propia fuerza como metáfora de la verdadera naturaleza del universo, con ese su ser de estar balanceándose, hasta que el tiempo dure, entre el orden y el caos, y proyectando, de paso, este espejismo al que llamamos vida. Y aún nos parece poco.




Rescatado de los Arcones de la Posada
Primera publicación 21/09/2013 0:00

domingo, 19 de abril de 2015

La pregunta del billón


¿IRÁ RATO...? ¡TARARÍ!
(AJR: 3, 13; Palíndromos ilustrados, XLI)

****
Sostiene Juan Filloy,  gran maestro del arte palindrómico y uno de los que más agudamente y con mayor énfasis ha reflexionado sobre sus cualidades, que la rara condición de las frases capicúas es de tal naturaleza que «en ninguna [otra] parte... se conjugan tan bien la existencia y la coexistencia». Y añade, en un tono que tal vez no hubiera desagradado a Borges, y que a nosotros acaso nos sirva para asimilar la dosis creciente de asombro e ira inmóvil que "sucesos" como el de Rato nos inyectan: «Tómese cualquier frase palindrómica. Literal, conceptualmente, posee una entidad lógica indiscutible. Mas, en esa posesión coexiste otra entidad idéntica oculta, que parece que no existe. Tal [es] el milagro privativo de la palindromía. ¡Único de absoluta unicidad! En la falacia del espejo "parece" convivir lo que existe y no existe. Parece: porque el reflejo no es más que imagen, elemento exterior, no vida: sólo en la taumaturgia de la palindromía es posible discernir, en la misma identidad literal, la singularidad ortográfica y conceptual. [...] La palindromía revela el misterio de la doble personalidad inserta en una». (Karcino, Tratado de palindromía, El cuenco de plata, Buenos Aires, 2005).

(Foto de Rodrigo Rato, de autor desconocido, tomada de El Huffington Post)

viernes, 10 de abril de 2015

El primer estriptís emitido en TVE



Entre los 50 anuncios televisivos que la Asociación Española de Anuciantes ha seleccionado para celebrar sus 50 años de vida figura el que puede verse sobre estas líneas. Corresponde al año 1959, sólo tres años después de que la televisión debutara en España. Así que, con toda probabilidad, se trata del primer, y durante décadas único, estriptís emitido en TVE, la televisión que durante todo el franquismo fue la única existente.

La pieza tiene el sello característico de los fundacionales Estudios Moro, la gran factoría española creadora de publicidad y de personajes como los de la familia Telerín o la calabaza Ruperta, entre otros varios que colonizaron nuestras miradas infantiles o ya adolescentes. Su principal impulsor, José Luis Moro, falleció el pasado mes de enero.

De este delicioso espot es fácil destacar algunos referentes cinematográficos bien visibles, como el agujero del principio, que tanto recuerda a la madriguera de Jerry, el ratón que siempre lograba burlarse del gato Tom. O, y sobre todo, el sensual desenguantamiento de Rita Hayworth en Gilda, la película que la censura convirtió en un imborrable mito erótico para toda una generación, poniendo de relieve que, en general, las prohibiciones ligadas al deseo solo sirven para avivarlo. Sobre esa célebre escena se llegó a afirmar que, tras quitarse el guante, la actriz se desprendía de todo lo demás...

¿Cómo se le pudo colar esta joya del erotismo y la insinuación a la férrea censura de la época? Resulta raro que, además de la evidente referencia sexual citada, los censores no se sintieran alarmados ante la metáfora carcelaria del gallinero, la cresta enhiesta y probablemente roja de los gallos, los aplausos anónimos ante el despelote... Por no hablar de las sibilinas referencias zoofílicas, un tipo de alusiones que rara vez escapaban a las aguas turbulentas de los habituales pantanos pecaminosos con que los censores torturaban su conciencia (y, de paso, avivaban nuestra imaginación). Puede que todo se diera por bien empleado, ante el castigo final de la cazuela que le espera a la gallina, no sólo por gallina sino por... fina.

Visto y disfrutado ahora,  además de por todos sus valores artísticos y arqueológicos, el anuncio bien puede considerarse como una lograda ilustración del caldo de cultivo en que se forjó nuestra sensibilidad.