sábado, 1 de abril de 2023

MÚSICA EN VOZ ALTA

No hay que buscar ninguna razón especial para saber por qué La Bamba nos encanta. Es así desde la primera vez que la oímos, niños aún, quién sabe dónde y del todo ignorantes de que quizás estábamos oyendo la primera versión en lo latino de algo parecido a lo que acabaría siendo el rock. Fue mucho después cuando nos aprendimos el nombre de Ritchie Valens, y mucho más tarde aún cuando el cine nos vino a recordar la meteórica y triste carrera del joven cantante, fallecido en el mismo accidente aéreo en que murieron Buddy Holly y The Big Bopper, el fatídico 3 de febrero de 1959, desde entonces conocido como «el día que murió la música». No hace falta nada de eso, ni hurgar en las lagunas de la memoria o en los laberintos de la red, para sentirnos plenamente interpelados e incluidos en ese ritmo que, cada vez que nos alcanza nos da de lleno en el músculo del placer. «¡Y arriba, y arriba!».

(LUN, 428)

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