lunes, 18 de abril de 2011

Siete de seis**


Gulliver se despertó entre mis párpados.


Halcón Leonado se sabía un impostor.


Iba a reencarnarse pero fue devorado.


Las huellas indicaban claramente hacia mí.


Mi Habatar es vuen tipo, manque


No fue fácil derrotar al Invierno.


Oía las sirenas del amor urgente.



Imagen © M. Kuzmanovic /Reuters.

2 comentarios:

Fernando dijo...

Excelentes nanocuentos... enhonavona! :-)

Alfredo J. Ramos dijo...

Entre el nanocuento y la nonada anda la cosa, Fernando, como sabes bien: quizás una forma de entrar a saco en la ocurriencia para extraer un botín provisional pero con ánimo durarero. En cuanto a los de Navona, ni se inmutan, más bien enmudecen. Me parece que la cosa va ya por los cuatro mil.