lunes, 30 de marzo de 2026

La lengua que hablamos



LA LENGUA QUE HABLAMOS. El peso de los días y sus pocas visiones claras y distintas me llevan a.creer que, en lo esencial, nada hay más importante que dos o a lo sumo tres cuestiones básicas. Y que todos sabemos cuáles son.

(LGdlTT, XXIX)


Anoto aquí lo descifrado por el lector automático. Que claramente se deja en el gotero lo que, a poco que el lector consciente aplique su mente perspicaz, salta a la vista 👀 y de ahí al cacumen. Ver es una (otra) forma de respirar.
Al pasa pr el Rincón
que tuvo otra afronten
no tengo más reme di
que dhad
unas pocas palabras
y dejo que remene
ente lo deflecs de estas pes,
to más viejs quenun
IIn altn sonils
deje se da mete
m deji oir la noshu
en las notas más altr.
oslaris

domingo, 29 de marzo de 2026

No se puede leer


NO SE PUEDE LEER. Algunas criaturas de la imaginación, no necesariamente las más dóciles ni las más timoratas, parecen empeñadas en elegir caminos intrincados para revelarse escondiéndose. Es la suya un alma sin duda señalada por el acento de la paradoja. Y si, por casualidad, son capaces de superar el peso de la contradicción, se las apañan para comparecer, de modo que cuando menos te las esperas ya te han agarrado por las partes nobles. A partir de ese momento, en efecto, no se puede leer.

(LGdlTT, XXVIII).

sábado, 28 de marzo de 2026

¿Hay alguien ahí?

(CajaDeCitas, 113). Más allá de fáciles papanatismos o de contubernios de descerebrados, el asunto de la posible e incluso probable vida extraterrestre, y quizás inteligente e intelegible, es una de las cuestiones candentes más poderosas. Este artículo, bien documentado, es una prueba de que la situación no deja de avanzar.

Hace ya tiempo que el programa SETI nos implicó a muchos, con solo incorporar a su afán de búsqueda nuestros ordenadores, en la construcción de una red mundial de detección de las posibles señales. Ahora parece que en esas pesquisas había algo incorrecto, o no adecuadamente orientado, lo cual si bien se mira sólo viene a significar que el viaje a las estrellas y más allá es, en el fondo, un viaje al universo aún desconocido de nuestras mentes y, más en concreto, la posible respuesta al desafío de establecer con la mayor precisión posible y sensible cuál es la naturaleza última de la conciencia y qué papel desempeña en todo este descomunal pero acaso muy simple enredo que llamamos Universo. Préstenle atención.

Un cuento que terminaba bien





ERA UN CUENTO QUE TERMINABA BIEN. ¿Qué pasa por la mente del hacedor de signos? Sabemos bastante —al menos se ha escrito mucho al respecto— sobre las relaciones entre intenciones y expresión en el hecho literario, un asunto que ha sido a menudo puesto en el candelero en relación con doctrinas y estéticas muy exitosas últimamente como la llamada autoficción. Pero en cambio se ha investigado poco —¡hasta ahora!— sobre los procesos neuronales y cognitivos implicados en escrituras de todo tipo en las que el sujeto agente prescinde de la coartada del sentido y se arroja, inerme o solo pertrechado con instrumentos simples de su oficio, a la corriente continua e imparable de las pulsiones, las percusiones, las incisiones y otros modos de producir significantes, que como es sabido muchas veces no son más que un acúmulo de material leñoso o, en ocasiones y sobre todo en zonas de ribera, materia de puro arrastre, gravilla suelta, limos de fondo, y muy especialmente, cantos rodados. Lo curioso es que con las actuales tecnologías, y acaso porque el silencio es en realidad un agujero negro insondable (menos si acaso en los bordes más exteriores de su proximidad), se producen procesos de conversión (traducción puede ser su más usual nombre) que revelan lo que otras “miradas” ven en lo que la mente del hacedor de signos ignora. Curioso, realmente curioso. Es lo que ocurre con esta página por completo azarosa, sometida a la indagación de un conversor automático (que sin embargo es el que toma la iniciativa y hace la propuesta de traducir) y que revela situaciones de fondo por completo oscuras, pero no indiferentes, salvo en su intención primera y manifiesta de ser un cuento que terminaba bien. ¿Estaremos llegando al final de las palabras?

(LGdlTT, XXVII)

viernes, 27 de marzo de 2026

Monigote


¡AL MONIGOTE! Y la extraña sensación de que, como en tantas otras cosas, lo principal de lo que se pretende con cada juego y en cada gesto es encarar el mundo, imaginarse uno en él con paso decidido; dando sentido, por ejemplo, al término Lixeirote con el que su abuela Manuela le recriminaba, siendo muy niño, cierta precipitación y algún atolondramiento. ¡Ay la intención y sus designios incontrolables! Salir de la Niebla.

(LGdlTT, XXVI)

miércoles, 25 de marzo de 2026

De Cumpleaños

 


Palabras de Carlos Medrano

Face me avisa que hoy es el cumpleaños de Alfredo J Ramos, cosecha del 54, entre otras cosas memoria viva de las hazañas ciclistas del Tour en las cimas de los Alpes, custodio inquieto de las confidencias de Confucio, diestro poseedor de la caligrafía de algún otro maestro zen y bardo manchego bautizado al rumor de otra lengua aprendida entre hayedos y célticos acantilados. Alzo mi copa virtual de un oporto selecto, por ejemplo, y brindo por la creatividad que nos acoja y mezca saudosa y saludablemente a diario en adelante.

De fondo, oía estos boleros de querencias cubanas que desde hace unas semanas descubrí en un canal de YouTube, y en el que su creador nos dice "La música que escuchas aquí nace de mi alma y de mi amor por Cuba. Cada canción está creada con inteligencia artificial, pero guiada por mi sentimiento, mi inspiración y mi pasión por el son, la rumba y los sonidos del Caribe." La voz de la cantante, Elvira López, es virtual, creada por Maveloop, y las letras son originales, "inspiradas en el espíritu del Buenavista Social Club". Ojalá que el desarrollo y aplicación de la IA fuera siempre así. Bienvenida belleza.

Gracias, amigo

lunes, 23 de marzo de 2026

Al pie del Molino

Samuríe


Sostenedor
ILustrado

Molino Cuore


Medialengua

AL PIE DE LA PIEL DEL MOLINO. Más caballeretes, y casi evanescentes, pese a que cada uno tiene su nombre propio. Conscientes acaso de su fragilidad —en más de un sentido—, me ha parecido que se miraban de soslayo —¡oye!— unos a otros y todos están como en trance de buscar refugio en el Molino Cuore. Deben de ser tendencias heredadas. Cualquiera sabe.

(LGdlTT, XXV)