martes, 26 de marzo de 2013
Secretos de familia
En la ya veterana colección «El duende verde», de la editorial Anaya, acaba de ver la luz Los días de Castrosil, una nueva publicación de Sagrario Pinto, buena amiga de esta Posada, como bien saben muchos de sus huéspedes. Es una novela destinada al público infantil, aunque de lectura recomendable para todo aquel que quiera disfrutar con una aventura ambientada en ese tiempo legendario que son los veranos de la infancia.
Además, su acción transcurre en un enclave geográfico que, si bien tal como se nos ofrece es una invención, está claramente inspirado en algunos rincones de una remota y hermosa comarca gallega, la Ribeira Sacra, un territorio verde y frondoso situado a caballo entre las provincias de Lugo y Ourense, en torno al impresionante cañón que las aguas embalsadas del Sil dibujan en su tramo final. Dispersas por este blog hay numerosas referencias al lugar.
En una supuesta aldea de esa comarca, bautizada como Castrosil, y en casa de su peculiar abuela, va a pasar Martín, el joven protagonista de la historia, sus vacaciones, en principio contra su voluntad y sintiéndose abandonado por sus padres, que dedicarán la suyas a realizar un viaje por tierras lejanas. Y allí, al tiempo que irá descubriendo un mundo que le terminará encantando, tendrá que superar sus miedos y sus inseguridades al enfrentarse a una dramática historia familiar que desconocía. Los «días de Castrosil» acabarán siendo para él, y por motivos de diversa naturaleza, realmente inolvidables.
Las novelas de pandilla y las aventuras de verano son frecuentes en la narrativa infantil y juvenil. Sin duda tienen a su favor el interés real que esas dos palabras (pandilla, verano) evocan en la mente de cualquiera que sea o haya sido menor de edad alguna vez. Una circunstancia cuya medida o frontera tal vez pueda fijarse, más que con ningún cómputo temporal concreto, a través de la persistencia de una actitud vital: la capacidad de ver el mundo como si se estrenara cada día. Algo que realmente puede suceder en cualquier momento de nuestras vidas, aunque sepamos muy bien, por el paso del tiempo y por medio de las alertas que en su transcurso se encienden, que no siempre resulta fácil conseguirlo.
Los días de Castrosil, tanto por su trama como por su tono, se inscribe en el género de relatos de camaradería entre iguales y, a la vez, en el de los que narran sucesos que solo pueden ocurrir en ese tiempo fuera del tiempo que son las vacaciones de verano. Pero, en cierto modo, es también una novela de iniciación, ya que aborda las dificultades que implica el proceso de aprendizaje en un entorno familiar problemático (¿y cuál no lo es?), en el que algunas historias no se han contado como realmente ocurrieron o, simplemente, se mantienen ocultas. Es bien sabido que en todas las familias se guardan secretos fuera del alcance de los más pequeños por considerar que de ese modo se les libra de una carga innecesaria en el siempre difícil proceso de crecer y afrontar el mundo. Cuando esas historias ocultas salen a la luz, el mundo de quienes las desconocían se trasforma. Es lo que a lo largo de esta pequeña novela le ocurre a Martín, en un proceso del que seguramente él no es del todo consciente, aunque sí sabe identificar las «zonas de riesgo»
Ahora bien, la presencia de esos aspectos problemáticos, que en la obra son abordados con gran sutileza, sin cargar las tintas en los conflictos, pero sin recurrir tampoco a la «barra de moralina» correctora, en nada entorpece el desarrollo de una trama sencilla, fluida, provista de una dosis suficiente de intriga, bien desarrollada a través de un enigma que incluso tiene cierta vertiente detectivesca. Pero lo más destacable es que la narración está presidida por el buen humor de un punto de vista a la vez lógico, ingenuo, despierto y sensible, que es el del propio Martín, cuya voz nos cuenta la historia.
Es una voz que recrea con matices bien graduados la capacidad de fascinación ante un mundo que se le va desvelando poco a poco al protagonista, a veces a costa de tener que asumir inseguridades y temores, o de verse obligado a superar equívocos que resultan dolorosos y que a menudo lo confunden. En este sentido, la relación de Martín con su excéntrica abuela, una original, valiente y generosa mujer, constituye el verdadero eje de la historia. A mi juicio, tanto desde el punto de vista del desarrollo de la trama como en lo que se refiere a la construcción de personajes, es lo más logrado de la novela. La enérgica y resolutiva abuela enseguida conquista la simpatías del lector, sin duda mucho antes que las del propio Martín, que no parece dispuesto a perdonarle que arruinara su prometedora carrera de actor, en el divertido episodio con que se inicia el relato.
Lo cuidado del lenguaje, las descripciones paisajísticas, la evocación de viejas tradiciones y leyendas galaicas, junto con la presencia de temas de cierta actualidad (como el expolio de obras del patrimonio artístico, por ejemplo), son otros asuntos presentes en una narración que se lee con gusto e interés creciente. Y que, además, puede dar pie a entablar diálogos oportunos sobre diversas cuestiones dignas de debate, aspecto nada desdeñable desde el punto de vista escolar o familiar.
Las ilustraciones de Kike de la Rubia, a tono con su cada vez más reconocible estilo, ofrecen un valioso apoyo al texto. Por un lado, mantienen una gran fidelidad al espíritu de la obra y resultan muy convincentes en la plasmación de entornos, monumentos y personajes: es muy sugerente, por ejemplo, la recreación del Monasterio de Santa Cristina, la singular y escondida joya románica de la Sacra Ribeira. Y, por otro, si bien es cierto que a veces el artista se toma algunas libertades interpretativas (verbigracia, a la hora de componer la vegetación del entorno fluvial), hay que reconocer que, lejos de resultar chocantes, esas licencias sirven para subrayar el carácter autónomo que toda obra artística ha de tener respecto a la realidad que la inspira. El suyo es un trabajo de gran personalidad que consigue perfilar un escenario idóneo para que el relato puede crecer y desplegar sus posibilidades, sin entorpecer la libre imaginación del lector, que es al fin y al cabo el espacio privilegiado donde acaban cobrando vida, cuando lo logran, todas las historias de ficción, aunque su trasfondo sea, como es el caso, marcadamente realista.
Hay que apuntar, por último, que Los días de Castrosil, o para ser exactos una primera versión de la historia que la novela nos cuenta, ya conoció una edición previa como libro de lectura dentro de unos materiales escolares para las vacaciones, destinados a alumnos del Tercer Ciclo de Primaria, que fueron publicados por la división educativa del Grupo Anaya en 2008. Sin prescindir de su valor pedagógico, esta nueva edición, con sustanciales variantes respecto a la anterior, pone en nuestras manos una obra que tiene el aroma inconfundible de las narraciones dignas de ser contadas. Un relato que logra transportarnos a un mundo en el que no es difícil sorprenderse ante detalles y sensaciones que sabemos que perdurarán en nuestra memoria, tal vez porque ya estaban en ella esperando ser despertadas por las palabras oportunas.
sábado, 23 de marzo de 2013
Silencio de luz
Suena en la noche
la hora del planeta:
la luz se calla*.
*Con permiso de mi amigo Pedro Tenorio, autor de un libro de poemas, de próxima publicación, que desarrolla esta imagen.
De Bebo bebed
Recuerdo bien la luminosa mañana de invierno en que la radio me despertó con los compases de Lágrimas negras escanciados por la voz canalla de El Cigala en perfecta sintonía y coloquio atento con las notas pulsadas por el maestro Bebo Valdés, ese hombre al que daba gusto verlo andar, reír, mover las milagrosas manos sobre un teclado que parecía el retrato de su alma, y que ahora acaba de comenzar su nuevo viaje. No se me ocurre mejor forma de honrar al creador de tantas horas de felicidad rítmica y sentimental que con el consejo de ida y vuelta que encabeza estas líneas, una invitación a seguir frecuentando su fuente. Y a beberse esas lágrimas negras, literales en más de un sentido, que tanto bien pueden hacernos.
[AJR, 3:11, Palíndromos ilustrados, 14±]
viernes, 22 de marzo de 2013
100 millones de golpe
Hay días en los que uno no está para nada. Que se lo pregunten si no al Universo, al que acaban de caerle nada menos que 100 millones de años de golpe, sin comerlo ni beberlo, como suele decirse, sólo por la veleidad y la mayor precisión de los nuevos telescopios astronómicos, que son unos fisgones de mucho cuidado. Pero, en fin, no hay mal que por bien no venga (como dicen que dijo Franco cuando lo de Carrero): junto con esa noticia, el Universo (es decir, su conciencia: o sea, y con tanta humildad como exactitud, nosotros), ha conocido también que la «materia corriente» (¿y moliente?) es algo más abundante de lo que se pensaba. Aunque la parte del león del ser y el no ser se la siguen llevando la «materia oscura» y la «energía oscura», que son algo así como las hermanas gemelas estelares del circo en que discurren nuestros días, hábiles en realizar todo tipo de números acrobáticos sobre trapecios que no vemos. Con tanta oscuridad por todas partes, ¿alguien puede dudar de que estamos vivos de milagro? ¡Ay, el Universo, esa vieja fascinación!
Imagen superior tomada del blog que Que los árboles te dejen ver el bosque.
viernes, 15 de marzo de 2013
Semillas de Millás
| Imagen de la exposición «El hilo de Ariadna». Casa del Lector, Madrid. Foto (c) AJR, 2012. |
Su pluma (signifique lo que signifique pluma) suele estar tan finamente afilada, que no es ninguna novedad el goce de leer lo que de ella brota. Pero hay veces, como la de hoy en su columna de El País, en las que sus intuiciones llegan tan claras al papel que las vemos andar con vida propia. La acreditada vocación médico-quirúrgica con que el escritor Juan José Millás disecciona el mundo viene produciendo desde hace tiempo un género nuevo de poemas, los llamados articuentos, que en sus mejores ejemplos son capaces por sí solos de dar sentido al día más aciago. El luminoso Millás, maestro en el manejo del claroscuro, creador de estructuras verbales que tienen la facultad de hablar con todos los sentidos, soportando de forma simultánea todas sus máscaras, es un poderoso anatomista del lenguaje. Empedernido lector de diccionarios, amante confeso de enciclopedias y, por eso mismo, buen conocedor del cuerpo de las palabras, incluidas sus vísceras, Millás suele poner su facultad de sembrador de semillas de lucidez al servicio de una reflexión capaz de revelarnos, como pocas, los entresijos de la trama. Su artículo de hoy explica con meridiana claridad y mucho arte el mecanismo perverso mediante el cual los poderes fáusticos pretenden escamotearnos la realidad sustituyéndola por un sucedáneo venenoso, tal vez lento pero sin duda implacable. Antonio Muñoz Molina, en su reciente planto por la ausencia de cordura crítica en la España de los últimos años, junto al de El Roto tendría que haber mencionado (al menos) el nombre de Millás para reconocer el mérito de quienes sí se han distinguido por plantar cara al poder allí donde el poder suele maniobrar con total impunidad y a la vista de todos: en el secuestro descarado e interesado del lenguaje. Y es que la mayor corrupción que vivimos, no lo duden, es la de las palabras. Con ella lo que se pone en juego y a la deriva no es solo la situación política y económica (que también), sino la propia identidad humana: nuestra capacidad de poder nombrar con sentido el mundo. Dar alas a las semillas de Millás es una forma de combatir esa miseria.
sábado, 9 de marzo de 2013
Almodóvar reinventa el astracán
Éramos pocos y parió Almodóvar. Se decía que el tantas veces genial cineasta manchego (he visto todas sus películas: hay al menos media docena que me parecen excelentes) volvía a la comedia para salvarnos de la pesadumbre que lo está agostando todo. Que Los amantes pasajeros (¡qué buen título!) era el retorno a su cine más chispeante, divertido y transgresor. Un reencuentro con la truculenta gracia almodovariana en estado puro. Y que, además, ofrecía una metáfora de la situación nacional llena de lucidez, de acidez, de crítica inteligente y, lo que aún resultaba más esperanzador, de consuelo.
Pues bien, Carlos Boyero, que en su crítica del filme se ha atrevido a decir que siente «vergüenza ajena» (lo que es mucho decir, además de poco creíble), no sólo tiene razón en su rechazo frontal de la película, sino que, a mi entender, se queda corto en su análisis cuando retrotrae su filiación a las «españoladas» sesenteras y setenteras de Mariano Ozores, el más casposo cine nacional. A mi me parece que lo que Almodóvar reinventa o perpetra en Los amantes pajilleros (título más adecuado) es el astracán con pluma: una variante de aquellas piezas teatrales disparatadas y supuestamente cómicas que tanto éxito púbico (sic) tuvieron hace ya casi un siglo y que, como puede verse ahora, con solo cambiar al "fresco" o pícaro de entonces por un trío de locas mariquitas, siguen pegadas a la piel dramática del ingenio peninsular.
El atracón (¿astracón?) de plumas a que nos somete la última de Almódovar, con su desfile de escenas deshilvanadas, carentes de un verdadero guión, romas de humor, muchas veces mal interpretadas y hasta con ostensibles fallos de maquillaje (¡quién lo diría!), es un disparate de tal calibre que resulta difícil pensar que no sea completamente intencionado; es decir, una mala peli hecha mal aposta. Si pese a todo van a verla, ya se percatarán de que una casi inaudible pero ronca voz en off repite varias veces a lo largo del metraje esta cantinela: «Yo soy Almodóvar y hago lo que me sale del chocho». Y lo dice. Y lo hace. ¿Será por eso por lo que algunos críticos han sacado a colación, en sus sofisticados comentarios de la obra, nada menos que El origen del mundo, el famoso cuadro de Courbet?
En la sala, con poco más de media entrada pese a ser el día del estreno, se oyen algunas risas, que se adivinan jóvenes. Pero parece que lo predominante entre el público es un gesto de expectación, alentado por el colorista arranque de los créditos de Mariscal y por una confidencia prometedora de Lola Dueñas, en la segunda secuencia. Aunque poco a poco todo se va transformando en perplejidad (¿o es solo somnolencia?), un poco de impaciencia (¿pero esto no cambia?), para terminar en tedio o hasta en fastidio. Es probable que, junto a la ya clásica división de opiniones irreconciliables que suscita el cine (y la figura) de Almodóvar, se esté abriendo paso una brecha generacional. O puede que haya asuntos de contoneo emplumado y basto mamoneo que sólo resultan graciosos a ciertas edades y en ciertos momentos. Al abandonar la sala, lo que veo sobre todo son rostros serios, incluso con síntomas de fatiga. «Ven a llorar en mi hombro la hora y media perdida», le dice un cincuentón a su acompañante, algo más joven. «¡Y los 9 euros tirados!», le contesta ella. Y ambos, ahora sí, ríen. Aunque no parecen saber muy bien por qué.
sábado, 2 de marzo de 2013
Propósitos de marzo
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| La puerta del día (en la isla de La Palma). Foto AJR, 2013 |
Sostener un poema en la mañana
frente al grito
estruendoso o larvado
de la muerte.
Dar las gracias al dios del mediodía
por su rayo de luz
y el dibujo del cielo.
Poner al lado de cada cosa noble
la misma intensidad
y el ritmo libre
que acompasa las horas de la tarde.
Mirar el sol de sus ojos violetas.
Amar siempre la noche.
No dejar de soñar.
jueves, 28 de febrero de 2013
Fábula
Mientras cae sobre la ciudad una nieve madura que lucha por llegar virgen al suelo, el rey se abriga en su armiño de animal protegido y, abotargado y renqueante, se dispone a contemplar con ojos de sapo moribundo cómo se desmorona el reino a sus pies. La soledad de los monarcas es un corolario de su propia condición, casi un pleonasmo, el rugido o gruñido de su naturaleza. La perpetuación del instinto predador de una especie bubónica, interesada por igual en bestias y hembras, amenaza con solidificarse ante la mirada indiferente de la muchedumbre, que apenas recuerda los tiempos en que la vida transcurría fuera del túnel. No muy lejos, sólo un par de páginas hacia el sureste, las trompetas de la catástrofe se oxidan en medio de pendones deshilachados, mientras la voluminosa retórica de la saga pontificia, con vuelo felliniano incluido, se pliega sobre sí misma para añadir una nota al pie en el libro (falso) del Apocalipsis, allí donde Juan tuvo que dejar de escribir para no perecer también antes de tiempo. El héroe de la gabardina negra, ese hombre sin rostro que ha estado vigilando con paciencia las entradas y salidas de la Casa del Terror, se sube las solapas y con un gesto indiferente da por concluida su misión. «Aquí ya no hay nada que rascar», se dice. Luego, con paso sosegado, se dirige hacia la última viñeta del tebeo para que todo quede en orden dentro de la fábula.
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| Viñeta de John Constantine: Hellblazer. Tomada de aquí. |
«Corina, Corina», todo está escrito
Todo está escrito. Y a veces hasta cantado. Por puritita casualidad, que diría Cantinflas, me ha salido al paso este himno anticipado, a ritmo de los años sesenta, del cotilleo nacional. Al nombre le falta una "n", pero a la letra no le sobra nada.
lunes, 18 de febrero de 2013
El error de los Goya
El error de la ceremonia de entrega de los Goya no fue ese momento embarazoso en que se anunció de forma equivocada el premio a la mejor canción. Ese lapsus se corrigió de inmediato. En cambio, al principio de la gala se presentó esta parodia de Bienvenido Mr. Marshall....
Parodia-Presentación de los Goya de 'Bienvenido Mr. Marshall'
... cuando en realidad se tenía que haber proyectado esta:sábado, 16 de febrero de 2013
Goya por goya
Ya está a la vuelta de la esquina la gala de los premios Goya. No quiero romper la tradición de este blog y, como años anteriores, me atreveré con un pronóstico. No he visto todas las películas en liza, aunque sí casi todas las grandes candidatas, y no todo en mi envite lo fío solo a mi gusto: empleo también alguna táctica propia de los juegos de azar. Esta apuesta, además de una diversión, es una forma de reconocer lo mucho que el cine hace por nosotros a lo largo del año al proporcionarnos un gran consuelo frente a (y dentro de) las turbulencias del mundo. Y quiero que sea igualmente una muestra explícita de apoyo al cine español, un arte sin duda inquieto en manos de una industria raquítica (salvo excepciones que a veces rozan lo imposible) y obligado a remar en contra de autoridades culturales simplemente nefastas o cuando menos catetas. Así que, sin más rodeos, aquí está mi apuesta para los Goya 2013.
☻ Mejor película: Blancanieves. No he podido ver la película de Fernando Trueba, pero si he visto las otras tres que compiten por el Goya en esta categoría (y en casi todas las demás: ¡nada menos que 61 candidaturas suman en total!). Me decanto por el filme de Pablo Berger, mudo, en blanco y negro y, en mi opinión, muy superior al "precursor" The Artist, porque es una obra viva (no solo un brillante ejercicio de estilo como aquél) y está llena de ritmo, belleza e imágenes inolvidables. Ah, y pensar que pueda haber sido denunciada por su trato de los animales, simplemente me parece ridículo: no hay una sola imagen de maltrato, ni siquiera sugerida. Todo se mueve, respecto a lo taurino, en un terreno de gran sutileza para filmar (con total propiedad) la «música callada del toreo»
Mejor dirección: Fernando Trueba, por El artista y la modelo. Intuyo que el mayor de los Trueba se verá indirectamente favorecido por la lluvia de premios que caerán sobre el filme de Pablo Berger. Y, naturalmente, por ser vos quien soy: a estas alturas (¿ya?, ¿pero no fue ayer el estreno de Ópera prima?), uno de los grandes "patriarcas" de nuestro cine. Estoy deseando ver su película, sobre la que me han llegado opiniones... dispares.
☻ Mejor actriz protagonista: Maribel Verdú, por Blancanieves. La madrastra que interpreta la Verdú reúne, a partes iguales y sin fisuras, maldad y belleza, terror (de cuento) y morbo (expresionista). Berger ha extraído de su rostro, tantas veces fotografiado y tan bien, gestos inéditos y perfiles estremecedores. Creo que se impondrá, sin dificultades a Naomí Watts (Lo imposible) y a Aída Folch (El artista...). He oído decir que Penélope Cruz es lo más (incluso lo único) salvable de Volver a nacer, que no he visto. Pero sabiendo de antemano que no asistirá en la gala, parece difícil que tenga alguna opción.
☻ Mejor actor protagonista: José Sacristán, por El muerto y ser feliz. Que el gran Sacristán, a estas alturas, no tenga ni un goya es una de esas inconsecuencias de los premios que se pueden explicar por extraños acordes y desacuerdos. Pero este año se remediará. Sin duda.
☻ Mejor guión original: Pablo Berger, por Blancanieves. La imagen germinal de este cuento clásico lleno de tópicos hispanos de los años 20 (y de anteayer), pero contados con buen pulso y una gran sensibilidad, es la respuesta a un reto preciso: ¿que pasaría si en medio de los enanitos toreros (yo aún llegué a verlos de niño como troupe de «El Bombero Torero») se situara una Blancanieves andaluza, llena de gracia y de desgracias? El autor ha reconocido lo mucho que su película le debe, en sus orígenes, a las fotografías etnográficas de Cristina García Rodero (de su libro España oculta, sobre todo). Y es verdad, especialmente en secuencias tan impactantes como la de las sesiones fotográficas con el torero muerto. Ahora bien, a partir de ese deslumbramiento, el guion de esta sinfonía visual y sonora (aunque muda) está concebido como un poema narrativo, con un par de giros en la historia que la hacen fluir con interés creciente. Y la coda de feria, además de oportuna, tiene el valor de ser un engarce inspirado con algún clásico del cine a los que también se homenajea (La parada de los monstruos, por ejemplo evidente).
Mejor guión adaptado: J. Gerricaechevarría y S. G. Sánchez, por Fin. La novela de David Monteagudo, aunque muy cinematográfica y con escenas y situaciones potentes, tenía algunas incongruencias en su estructura que, al parecer, se han corregido en el guion de la película. Todavía no he podido comprobarlo.
Mejor actriz de reparto: Ángela Molina, por Blancanieves. Interpreta, con rigor y poderío, a la abuela de Blancanieves. Un papel pequeño pero muy intenso en el sobresaliente reparto femenino del cuento de Berger.
Mejor actor de reparto: Antonio de la Torre por Invasor. ¿Hay alguna película española notable de los últimos años en la que no haya participado este actor todoterreno? Está también excelente en Grupo 7 (el policiaco del año: muy notable), pero la nominación le ha venido por este filme realista y trepidante (dicen), que aún no he podido ver.
Mejor actriz revelación: María León, por Carmina o revienta. La madre de Paco León se interpreta a sí misma (o casi) en el debut en la dirección de su hijo. Tiene mucha frescura y poderío supermarujil en la película friki del año; algo más que una mera curiosidad, pero tampoco mucho más. Otra gran revelación, digna de premio, sería la de la niña de Blancanieves, Sofía Oria, cuyo encanto gravita sobre toda la película y se codea (y hasta supera) las grandes interpretaciones de sus compañeras de reparto. Pero, como es sabido, se ha decidido que los niños no pueden ser premiados. Qué se la va a hacer.
☻ Mejor actor revelación: Apuesto por Joaquín Núñez, por Grupo 7.
Mejor dirección novel: Paco León, por Carmina o revienta. Creo que va influir en el premio, además de los valores de la película, la iniciativa y fino olfato que el televisivo actor ha demostrado a la hora de buscar formas inéditas o poco exploradas de difusión del cine a través de las nuevas redes. Tiene mucho mérito. Y la película se disfruta..., aunque a veces sobrenade cierto empalago de reality show.
Y en el resto de categorías (con dados de por medio):
☻ Mejor música original: Alfonso de Vilallonga, por Blancanieves.
☻ Mejor canción original: «No te puedo encontrar», de Blancanieves.
☻ Mejor dirección de producción: Sandra Hermida, por Lo imposible.
☻ Mejor dirección de fotografía: Kiko de la Rica, por Blancanieves.
Mejor montaje: Fernando Franco, por Blancanieves.
Mejor maquillaje y/o peluquería: Bertolazzi-Martí-Ribé, por Lo imposible.
Mejor dirección artística: Pilar Revuelta, por El artista y la modelo.
☻ Mejor diseño de vestuario: Paco Delgado, por Blancanieves.
☻ Mejores efectos especiales: Costa-Bergés, por Lo imposible.
Mejor sonido: Glossop-Orts-Tarragó, por Lo imposible.
☻ Mejor película de animación: Las aventuras de Tadeo Jones, de Enrique Gato.
Mejor película documental: Mapa, de León Siminiani.
Mejor película hispanoamericana: la paraguaya 7 cajas.
Mejor película europea: En la casa, del francés François Ozon.
☻ Aciertos
jueves, 14 de febrero de 2013
Un tipo con suerte
El señor Carlos Floriano, el temerario portavoz del PP de voz algo cavernosa y gesto romaní, debe de ser un hombre con suerte, más aún de la que sugiere su apellido. Si no ¿cómo entender que no se derrumbe el mundo cada vez que suelta una de sus ocurrencias, esas respuestas encadenadas que van a terminar explicando el «caso Bárcenas» como una alucinación colectiva? Es difícil imaginar mayor caradura a la hora de mentir, pero quizás es que somos poco imaginativos. Cuando el antiguo tesorero del PP ponga sobre la mesa el trofeo por el que Luis el Cabrón tiene cogido a quien todos sabemos, siempre podrá salir Floriano a decir que son las turmas de alguna res alanceada en los últimos carnavales. Como diría otro clásico de la misma banda, «manda webos».
jueves, 7 de febrero de 2013
Mal de fondo
| A. M. en L. P. Al fondo, el Teide. © AJR, 2013 |
Si percibes la nada, ¿eres la nada?
Si oyes la estupidez, ¿no eres estúpido?
Al ver volar, ¿puedes alzar el vuelo?
Si piensas, ¿sabes en qué estás pensando?
Miro las aguas quietas sobre el día inmóvil
y siento su caudal anquilosado.
No son heridas las grietas de la tierra
ni el mundo es un problema intestinal.
Sólo que todo lo que rechina o aúlla
o bulle en el silencio de la noche,
lo que remueve el campo de maíz,
lo que repta debajo del asfalto,
toda esa melodía inarmoniosa,
menos que música pero más que ruido,
está buscando un quicio en que apoyarse
para girar y darle la razón
al filósofo escuálido, al greñudo
anacoreta de dientes cenicientos,
que sonríen al ver cómo se curva,
se pliega sobre sí, la sombra oscura
hasta que nada escapa a su dominio.
jueves, 31 de enero de 2013
"Ororabilidad"
Comparecencia íntegra de Cospedal sobre la información de los sobresueldos en negro publicada por El País
Cospedal, aunque a punto de trabucarse, lo dice bien: no van a consentir que se ponga en cuestión "la ororabilidad" de los dirigentes del PP (minuto 5:55). Se admiten apuestas sobre el significado del neologismo, incluida su raíz de apariencia avarienta y la hache ausente. Por lo demás, y mientras llegan los resultados de la «auditoría interna que se someterá a una auditoría externa» (¡con un par!), quién duda de que en todo este asunto de Bárcenas la responsabilidad última habrá de recaer sobre el mero azar. Eso sí, un azar que se escribe con n. Intercalada.
martes, 29 de enero de 2013
Un sombrero para el rey
(En el Mural de la Posada, dejada por mano de uno de sus huéspedes y acompañada de las imágenes que también reproduzco, aparece hoy esta «Carta abierta, con una sugerencia, al rey Juan Carlos I de Borbón». No lleva firma legible, aunque tampoco es anónima, y dice lo siguiente:)
Majestad, muy señor mío:
Disculpe el atrevimiento de estas letras que seguramente nunca llegarán a molestarle. Aunque quién sabe... Internet lo está poniendo todo patas arriba y estamos viendo cosas que no habíamos siquiera sospechado. El caso es que, al enterarme de que su colega y coetánea, la reina Beatriz de Holanda, ha decidido pasarle el testigo con forma de cetro a su hijo de 45 años, me he acordado del monóculo del general Spínola, protagonista de una historia que VM, tan bien informado y conocedor de la importancia que algunos sucesos de apariencia anecdótica pueden alcanzar en tiempos cruciales, sin duda tendrá presente. No negaré que ese recuerdo es, quizás como todos, un capricho de la memoria, pues las circunstancias que ponen a uno y otro hecho en contacto sólo guardan cierto parecido, algo así como un aire de familia. Pero la similitud sin duda existe. Y es sabido que las analogías las carga el demonio.
Es el caso que el mencionado general portugués, famoso por portar un monóculo en su ojo izquierdo (¿o era el derecho?), publicó en 1974 un libro titulado Portugal y el futuro, en el que sugería algunas salidas para la dictadura salazarista apalancada en el país vecino. Al poco tiempo hubo en Madrid, según los rumores y muchos testimonios, ciertos movimientos postales, a la usanza de entonces, cuyo destinatario fue el general Manuel Díez-Alegría, por entonces jefe del Alto Estado Mayor del Ejército. Se decía que todas esas cartas coincidían en un punto: contenían monóculos, en algunos (pocos) casos, reales y con su cristalito bien pulido, aunque la mayoría lo que portaban eran imágenes de monóculos recortadas de anuncios, de viejos grabados o de viñetas humorísticas publicadas en la prensa de aquellos días. La intención era evidente, además de ingeniosa. Díez-Alegría estaba considerado como uno de los pocos mandos "aperturistas" del ejército español. En alguna ocasión se le había oído mostrarse convencido de que «el ejército debe de estar supeditado al poder civil, sea éste del signo que sea». Aquella correspondencia si duda le animaba a explorar la posibilidad de desempeñar en la España de entonces un papel similar al que estaba teniendo el general Spínola en Portugal.
Fiado en que esa analogía conserve cierto poder de persuasión, del que quizás carezcan otros argumentos de peso que podrían esgrimirse (y están en la palestra), me atrevo a enviarle con este mensaje, y con el debido respeto, un simbólico sombrero que Su Majestad sin duda sabrá interpretar en su recto sentido. Confío en que este gesto y la imagen le lleven a meditar sobre la trascendencia del momento que todos vivimos en España, también y acaso de forma especial (aunque por motivos de naturaleza bien distinta) la monarquía. Y que esa meditación se plasme en decisiones.
Es muy probable que haya llegado el momento, hoy mejor que mañana, de dar pasos que dentro de poco tal vez puedan ser tardíos o, aún peor, inútiles, quién sabe si imposibles. Esta sociedad, que quizás nunca fue monárquica, más allá de cierta sensibilidad a flor de piel y una marcada propensión al histerismo gratificante, es palmario (las encuestas lo muestran) que ha empezado a dejar de ser juancarlista..., además de estar, como suele decirse y viene a propósito, hasta el gorro de tantas cosas... «Saber retirarse a tiempo es una victoria», dice un viejo aforismo.
Majestad, en corto y por derecho: ¿no ha llegado ya la hora de la jubilación?
Sin otro particular, reciba un saludo cordial.
PD. Por si hubiera alguna duda lingüística acerca del significado y uso de cierto verbo, he aquí el correo que hoy distribuye entre sus suscriptores la FUNDÉU.
Imágenes: la ya casi exreina Beatriz de Holanda, con uno de sus sombreros, reproducido también arriba. Foto Getty Images. Tomada de aquí.
viernes, 18 de enero de 2013
El ángel
(Para mis amigos Carmen y Antonio, en la intersección de estos días de enero.)
Imagen superior: La huida, de Remedios Varo, óleo sobre masonita, 1961.
Museo de Arte Moderno de México.
lunes, 31 de diciembre de 2012
Sol 13
Lo que parecía
una estrella errante,
un canto de cisne,
la huella de una noche sin fin
o un escalera al cielo...
acabó siendo
el sol del año 13.
¡¡Por un año nuevo nuevo!!
Imagen: Sol de madrugada en Alesünd (Noruega). © Fernando Tellado
viernes, 28 de diciembre de 2012
Puertas
¿Y qué me dices del extraño placer de mezclar cosas que nunca han estado juntas, simplemente por amor de lo que, con su voces, con sus ojos y sus manos, nos reclama? ¿No hay en ello un signo de verdadera creación, de osadía necesaria, una inocencia indestructible? Llama a esa puerta. Detrás estás dentro.
| Viejo portalón en Talavera de la Reina. © AJR, 2012. |
lunes, 24 de diciembre de 2012
Bel-ēn-jaikús 2012
piezas de jaikú y aire
Pancarta en el portal*
«Por el derecho
a la vivienda digna:
¡No + desahucios!»
*Felicitación de Carmen Peire.
Continuará…
O no.
Imagen: otro de los encantadores belenes recortables de Opisso, publicado en el TBO. Tomado de aquí.
para el belén.
Son casi todas
piezas de artesanía,
barros del día...)
Más soldados de Herodes
Vienen de Irak,
de Siria y Palestina,
de Afganistán...
Y alguno viene
armado de su casa
hasta los dientes.
Camino del molino
Qué pinturero
va con su trotecillo...
¡Coño, Platero!
El gallinero
A ver, a ver:
¿a quién le sobran huevos?
(–¡Quiquiriquí!
–En català, si us plau
–Kikirikí!)
El mercado
Sigue la pista
del runrún de las bolsas
el prestamista.
Más que dinero
lo que presta es bausura.
¡Será usurero!
Vieja friendo huevos
Brillan dos soles
de toma pan y moja
entre peroles.
Paje de reyes
(con pinta de monago)
¡Tiempos los de antes…
cuando eran los «recortes»
de pan de ángel!
Carpa de circo*
La gallinita
–Gaby, Fofó, Miliki–
está malita.
Con sus remiendos
de payasa de feria,
está sufriendo.
Ay, Turuleta,
si ya nadie te canta,
haz la maleta.
(*Aportación infantil, algo anacrónica,
al estilo de las que algún sobrinillo
solía hacer con sus mádelmans.)
Coro de ángeles
¿Y ese revuelo?
Son risas. ¡Llega Tony
Leblanc al cielo!
¿Y el mazapán?
Se lo ha zampado todo
Tony Leblanc.
Y ese ángel bobo,
¿por qué no canta nada?
¡Porque es El Lobo!
(¡Qué buen turrón!
Perdonen el anuncio:
hay que hacer caja…
¡Denle al ratón!)
La granja
Prodigio inmenso
que haya tanto co-chino
¡y todo ibérico!
Cerdos clonados.
Ya en el belén de entonces
eran de plástico.
Mas la piara
no se rinde. Resiste.
¡Y contraataca!
¿Cómo hay, hermano,
en las calles que pisas
tanto marrano?
Mensajero
Ha dicho el papa
que ni muuuula ni buey.
¡Qué sabrá él!
¡Que sí, que ha dicho
que ni el buey ni la mula…!
¿Solo borricos?
El pastor mentiroso
–¿Sabes quien soy?
–Me lo pones a webo:
serás... ¡Mariano!
Pancarta en el portal*
«Por el derecho
a la vivienda digna:
¡No + desahucios!»
*Felicitación de Carmen Peire.
Lavandera
Veo su rostro
en la plata del río
cada mañana.
Imagen: otro de los encantadores belenes recortables de Opisso, publicado en el TBO. Tomado de aquí.
viernes, 21 de diciembre de 2012
Lavandeiras por Navidad
Martín Rico: Las lavanderas de La Varenne, 1865.
Óleo sobre lienzo. Museo del Prado.
Reproducción en alta definición tomada del blog El Dibujante 2.0
(pulsando sobre la imagen puede ampliarse)
Las claves mayas
Frente a la vulgarización, tan veloz como torpe, de las mal llamadas «profecías» mayas del fin del mundo, he aquí una referencia que me parece de gran utilidad para quien esté interesado en saber de qué va toda esta vaina. Gracias al Fondo de Cultura Económica por la calidad de sus Gacetas. Y, en especial, para este caso concreto, al profesor Érik Velásquez García por su esfuerzo divulgador.
Pulsar sobre la cubierta de la revista. O, en su defecto, acceder a esta dirección:
http://www.fondodeculturaeconomica.com/subdirectorios_site/libros_electronicos/Gacetas/nov_2012/index.html
jueves, 20 de diciembre de 2012
Un viejo estribillo
martes, 18 de diciembre de 2012
Resorte
HACE
ya diez años que murió quien hoy, 18 de diciembre, hubiera cumplido 98: mi padre. Esta mañana, una de esas alarmas del calendario del teléfono móvil, que programé hace tiempo y me da pena borrar, me lo recordaba antes aún de haber abierto los ojos. Por un momento, tuve la impresión de que era una llamada «real». Pero enseguida se impuso la lógica del despertar y no tardó en abrirse paso el mundo consistente de un nuevo día. Estas tecnologías que tanto lo están cambiando todo, y quién sabe con qué consecuencias, a veces nos sorprenden más allá de su uso práctico, de sus inmensas ventajas o de su resistible propensión a colonizarnos. Parece como si en algún punto de sus circuitos escondieran, minúsculo y palpitante, un corazón. Un resorte, hubiera dicho mi padre, de quien ahora recuerdo (y no sé por qué) que le gustaba mucho esta palabra y la empleaba con frecuencia. Quizás porque también era un gran admirador del reloj, ese artilugio poderoso al que muy pocas cosas son capaces de derrotar. Y siempre sólo provisionalmente. Que no en vano suya ha de ser la última hora. Pero en el entretanto, además de la memoria, tenemos la música, otro resorte también poderoso. Tal vez el que mejor puede transportarnos a un estado de ánimo concreto permitiéndonos la ilusión de volver a vivir lo ya vivido. Como el inevitable alcanfor y la alegría de este viejo romance.
ya diez años que murió quien hoy, 18 de diciembre, hubiera cumplido 98: mi padre. Esta mañana, una de esas alarmas del calendario del teléfono móvil, que programé hace tiempo y me da pena borrar, me lo recordaba antes aún de haber abierto los ojos. Por un momento, tuve la impresión de que era una llamada «real». Pero enseguida se impuso la lógica del despertar y no tardó en abrirse paso el mundo consistente de un nuevo día. Estas tecnologías que tanto lo están cambiando todo, y quién sabe con qué consecuencias, a veces nos sorprenden más allá de su uso práctico, de sus inmensas ventajas o de su resistible propensión a colonizarnos. Parece como si en algún punto de sus circuitos escondieran, minúsculo y palpitante, un corazón. Un resorte, hubiera dicho mi padre, de quien ahora recuerdo (y no sé por qué) que le gustaba mucho esta palabra y la empleaba con frecuencia. Quizás porque también era un gran admirador del reloj, ese artilugio poderoso al que muy pocas cosas son capaces de derrotar. Y siempre sólo provisionalmente. Que no en vano suya ha de ser la última hora. Pero en el entretanto, además de la memoria, tenemos la música, otro resorte también poderoso. Tal vez el que mejor puede transportarnos a un estado de ánimo concreto permitiéndonos la ilusión de volver a vivir lo ya vivido. Como el inevitable alcanfor y la alegría de este viejo romance.
lunes, 17 de diciembre de 2012
Publicidad.es
La cosa está tan chunga que hay que recurrir a la publicidad para tomar un poco de aliento. Bueno, a la publicidad y a la poesía. Y al cine. Y al amor. Y a los amigos. Y a los niños. Y, siempre, al humor. Pero hoy toca publicidad. He aquí algunas muestras de esas campañas que nos estarán intentando vender lo que sea, desde embutidos hasta ingenuidad, nostalgia e incluso bobaliconería, pero lo cierto es que le ponen a uno de buen humor. Al menos, de momento.
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