jueves, 23 de mayo de 2013

Adiós, extranjero


Siempre recordaré, como un regalo tardío de la juventud, la noche en que el puro azar del verano en Bruselas, durante una pausa de la lluvia, nos condujo hasta la pequeña plaza del viejo barrio donde Georges Moustaki estaba regalando (en todos los sentidos) un concierto breve, intenso, intemporal. De pie, abrazados a impulso de la complicidad, y también contra el frío, mis chicas y yo vivimos algo más de una hora de música clara, transparente, de rostros iluminados por el ritmo dulzón y las luces de los días de fiesta. Y abrigados por palabras susurrantes, hermosas, encendidas, si no siempre entendidas siempre cálidas, llenas para unos de sueños o vivencias del pasado, para otros de promesas aún insospechadas. 

Georges Moustaki, que ahora ya ha hecho eterna su prodigiosa condición de métèque, es uno de esos grandes mitos, como Brel, Brassens, Ferré, Gainsbourg o el indomable Boris Vian, sin olvidar a Aznavour y a tantos otros, que formaron el olimpo más querido de una generación para la que el francés (aún no sabíamos nada de los Beatles) fue la primera puerta a través de la cual pudimos descubrir que el mundo tenía otros muchos nombres. Y que la de extranjeros era, probablemente, nuestra condición natural. 

La próxima vez que vaya al Friends, nuestro pub favorito, le pediré a Francis que me ponga una Leffe. Por pura casualidad, otra, nos aficionamos (moderadamente) a ella desde aquel día.

miércoles, 22 de mayo de 2013

100.001 palíndromos


Todos los amantes de los juegos verbales, a los que en la Posada somos tan aficionados, se alegrarán de saber que Víctor Carbajo, gran músico y admirable verbívoro, acaba de hacer pública una nueva edición de su magna recopilación de palíndromos en español, obra que con justicia puede ser considerada como la biblia de la especialidad.

Si la edición anterior, que recopilaba 82.228 frases de ida y vuelta, ya parecía un reto difícil de superar, la nueva entrega ofrece nada menos que 100.001 Palíndromos Españoles, de los que más de la mitad (60.202) son obra del propio Carbajo. El resto lleva la firma de otros 414 + 1 autores, incluido el prolífico Anónimo (que firma como XXX).  En una tarea de recopilación y ordenación tan titánica, cabe pensar que pueda existir más de una polémica respecto a quién llegó primero, y por qué caminos, a algunos logros. Es esta, sin embargo, una cuestión de menor calado: los palíndromos, y en especial las piezas más admirables, son entidades con conciencia propia que solo se aparecen donde y cuando les parece. Aunque, eso sí, para atraparlos es necesario que el presunto cazador esté bien atento y a ser posible con lápiz y papel a mano.   

La nueva edición, que como las anteriores se ofrece en forma de libro electrónico de libre descarga, muy bien ordenado y navegable, con sus 1.731 páginas alcanza una cifra de palíndromos que une a la perfección simétrica de sus guarismos una alusión visible al lenguaje máquina prototípico, a base de ceros y unos. Quién sabe si el autor y recopilador no estará insinuando que a partir de aquí el testigo debería pasar a manos de un ente programable capaz de manejar, contabilizar y ordenar los nuevos hallazgos en la terra incógnita de todos los palíndromos posibles, quizás hasta alcanzar primero la frontera de 2.001.002. Y luego, cómo no, hasta el infinito y más... etcétera.

En ese escenario se abre ya una especie de dimensión cuántica del arte verbal reversible y tal vez haya que esperar a la puesta a punto de más poderosas máquinas (algo así como un gran acelerador de partículas verbales) para ver si, al igual que en las investigaciones punteras de la física, también aquí encontramos (y nunca mejor dicho) la palabra del dios, el balbuceo inicial provisto de sentido, el alfa y omega unificados de la lengua resuelta.

Como le he dicho a Víctor Carbajo en el correo en que le agradecía su aviso, aunque la mayoría de estos artefactos (y sobre todo los de mayor extensión) tienen más que nada la belleza de viejas máquinas algo averiadas, a las que parece imposible hacer funcionar sin atascos, otras muchas tal vez puedan verse como la plasmación, en el terreno lingüístico, de algo similar a ese concepto central de la física cuántica que los teóricos llaman supersimetría. Aunque sea solo en un orden metafórico (¿pero en cuál si no?), no me negarán que los paralelismos son seductores.

Como siempre que me aproximo al mundo ludoverbal, se me impone el recuerdo del maestro Filloy, bien representado por cierto en la obra. No me cabe duda de que mirará complacido esta nueva hazaña desde su OnicraKarcino, algo así como el Elíseo con el que todos los gustadores de estas delicadezas sueñan alguna vez. Y sé que desde allí se unirá al brindis en honor de una hazaña que hace del 21 de mayo de 2013 un día memorable en el calendario de los Grandes Juegos, y en concreto de estos viejos retos en los rumbos de la mirada que nos incitan a volver una y otra vez sobre nuestras huellas, acaso como una forma divertida e inexorable de intentar encontrar el camino de regreso a casa.

¡¡Arriba la birra!!


martes, 21 de mayo de 2013

Próxima estación: ¿esperanza?


Aunque hoy no con mi propios ojos, otras muchas veces he visto y oído la escena en el metro de Madrid, en la línea 4, justo en ese tramo en el que Manu Chao se inspiró para titular una canción y un disco completo que, pese a estar lleno de infinita tristeza, ahora nos puede llegar a parecer el colmo del optimismo. Nadie sabe hacia dónde se dirige este convoy lleno de gente joven que exhibe, con gracia y un indisimulado hartazgo a punto de desbordarse, las líneas maestras de sus CV.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Edipo lo pide



Al volver sobre sus pasos se dio cuenta de que también había desaparecido la Sombra.
--Llévame dentro --le dijo a su hija.
Fue entonces cuando les hice la foto.

martes, 14 de mayo de 2013

Palabras en trance


Acaba de llegar a las librerías El escritor de anuncios, una novela del gran maestro de la publicidad Miguel Ángel Furones. No es su primera incursión en la literatura, pero sí parece su apuesta más arriesgada. Y, como no cabía esperar menos, se ha lanzado con una campaña publicitaria de gran calidad, uno de cuyos señuelos principales es este vídeo, a modo de tráiler. La obra coincide en el tiempo (supongo que por puro azar) con el anuncio del estreno de Letris, un nuevo concurso de TVE presentado por Carlos Latre. En uno y otro caso, lo que está en danza son las palabras. Y hasta es posible que alguna entre en trance. Sin tretas, sin trampas, sin trucos. O con ellos.  

viernes, 10 de mayo de 2013

Monaguillo antes que santo (inocente)


Es un papel casi insignificante (Monaguillo 1) en una película enorme (El verdugo). Y sería exagerado suponer que ya estaba ahí quien después daría presencia inolvidable a Paco el Bajo, el más dolorido de Los santos inocentes, o a Malvís, el Bandido Fendestas, uno de los singulares habitantes de El bosque animado, por citar solo a  dos de los personajes que con mayor precisión recuerdo de una filmografía que recorre toda mi vida como espectador. Y de la que también forman parte  unos cuantos títulos de aquellos «productos del cine hispano» a los que se debe que la expresión landismo acabara dando nombre a una imagen tan tópica como patética del macho ibérico en la pantalla (que tal vez se hubiera podido llamar también lopezvasquismo, aunque no fue así).

Pero si nos fijamos un poco en las "maneras" de este Monaguillo fugaz de la gran película de Berlanga (en una secuencia, por otra parte, genial), resulta indudable que ahí ya está presente un estilo, una gestualidad, una manera de mostrarse ante la cámara que anticipan las mejores virtudes interpretativas del  gran actor que ha sido (es: el cine tal vez ofrezca el pasaporte más seguro hacia algún tipo de eternidad) mi tocayo Alfredo Landa, fallecido ayer.

De los numerosos artículos y necrológicas que hoy le dedican todos los medios, me parece destacable el firmado por el escritor y crítico Marcos Ordóñez, que además ha sido su biógrafo.  Puede leerse pinchando aquí. El retrato que nos ofrece del actor no olvida al hombre y, además de contener algunas anécdotas reveladoras (como la referida a la preparación del papel de Sancho Panza), es de una cercanía emocionante.

Descanse en paz quien nos ha proporcionado, y lo seguirá haciendo, tantas horas de diversión y muchos momentos de goce artístico.   

jueves, 9 de mayo de 2013

Intersecciones


(Para una tarde "rara" de mayo)

Leer muy despacio los Adagia de Stevens mientras suenan, en este orden o a la inversa, el Adagio in G Minor de Albinoni y el Réquiem de Ligeti. Recordar fugazmente los fotogramas que una y otra música llevan adheridos. Someterlos a la lógica del pensamiento de Stevens, contemplarlos a la luz de su intuición. En las bifurcaciones, respirar hondo y procurar no pensar en nada. O solamente en la cláusula [161]:

The eye sees less than the tongue says. 
The tongue says less than the mind thinks.


Imagen: Descensión (detalle), de James Alridge (2009). Tomada del blog Las arañas de Sibila.


martes, 7 de mayo de 2013

Indicios vehementes



Poner en blanco los espesos sueños
al despertar de cada día    Alzarse
como palmera de presencia indócil
entre la terquedad y la codicia
Darse de todo --menos cuenta    Hacerse
como abalorio que se cruza y ata
en su terror menudo y aún salvaje
una gregaria confusión de sombras
Y empeñarse
sobre el costado azul de la intemperie
en no decir de forma que conduzca
al mismo y cálido y espirituoso
lugar común:
rincón de las polillas,
bostezo soberano,
seno de la nostalgia o humo innoble
donde... qué sabes tú que así te jactas!

Son solo vidrios, cintas de colores,
brillos tardíos de la tarde,
                                                  indicios
de una impostura que no tiene fin.


Fotografías © AJR, 2011

**********************
Indicios vehementes es el expresivo título que Ana Rossetti puso al libro (1985) que la confirnó como la poeta con mejor dominio de los motivos eróticos, entre todas las «diosas blancas» de entonces. En lo que recuerdo, fue ella la que abrió en nuestra poesía de fin de siglo un camino de cálida imaginería claramente sexual, que ha sido transitado después con desigual fortuna. Nada más escuchar esta tarde que la Audiencia de Palma no ha encontrado «indicios vehementes... de que la Infanta [Cristina] conociera, se concertase, ni participase activa u omisivamente en el presunto plan criminal urdido por su marido y su socio Diego Torres, tendente a cometer un fraude a la Administración con ocasión de los contratos de colaboración a que se contrae la presente causa, ni a través de ellos a apropiarse ilícitamente de fondos públicos» (perdón por la larga cita), me he acordado con vehemencia nominal de aquel libro. En el cruce de caminos que es cada día, hoy se han juntado el poema que incluyo arriba, que fue escrito hace ya algunas semanas y del que nunca sospeché que acabaría titulándose así, y el eco e hilo de una expresión que, entre otros impulsos apenas resistibles, me han llevado a leerme integro el citado auto de la Audiencia de Palma. Toda una audacia, de 61 largos folios de duración, que no les recomiendo, a no ser que quieran opinar con conocimiento de causa sobre el asunto o, en su defecto, sean amigos de los funambulismos verbales capaces de sostener una cosa y la contraria en el mismo alambre (o línea). Menos mal que ahí están, entre otras posibles alternativas, los poemas de la Rossetti, hoy convocados en extraña compañía, para desquitarnos de tanta prosa leguleya.

domingo, 5 de mayo de 2013

Átomos, toma a toma


Un niño y su átomo es una película animada de IBM protagonizada por átomos actores. La empresa lo presenta como «la película más pequeña del mundo». Fue rodado con la ayuda de microscopios de gran potencia que muestran los movimientos de los átomos ampliados cien millones de veces. El dispositivo de filmación utiliza una aguja muy fina sobre una superficie de cobre para atraer o repeler a los átomos y las moléculas y captarlos en una ubicación determinada para así componer los dibujos. El resultado es esta especie de juego de la pelota que en algunos momentos, sobre todo hacia la mitad, tanto recuerda a aquellas pioneras máquinas de ping-pong (o de tenis, según la imaginación o preferencias de cada cual), lentas como viejas caravanas del Oeste, pero también fascinantes heraldos del despliegue tecnológico en el que hoy vivimos. Pura arqueología informática, sin duda. Alguien ha saludado el corto como una especie de tráiler del llamado ordenador cuántico, esa frontera con lo infinitesimal y más allá que, al parecer, está a punto de cruzarse.

Tratándose de la empresa de que se trata, es inevitable acordarse de aquella criatura mítica de la robótica y el cine, HAL 9000, el robot controlador, díscolo y sentimental de 2001: una odisea del espacio al que IBM dio no sólo nombre (por el simple desplazamiento hacia atrás de las letras I, B y M en el abecedario) sino también el recuerdo más antiguo: la estremecedora canción Daisy con la que se le quebraban la voz y la existencia. Ya lo comentamos aquí.

Entre varios cruces de caminos, y aprovechando que la palabra átomo está llena de sugerencias combinatorias, algunas en extrema consonancia con la peliculita, aquí dejo este palíndromo precipitado en la redoma verbal como un fruto del invierno que, por fin, parece alejarse...

LA HELADA TOMA ÁTOMO MOTA A MOTA: ¡DALE HAL!

[RAA, 9:33, Palíndromos ilustrados, 19]

jueves, 2 de mayo de 2013

Évole lo ve

Juan Cotino y Jordi Évole durante un momento del programa.
Me lo había perdido, pero las repetidas alertas que sobre él he recibido (Lindo, Trueba, Vertele) me han llevado a localizarlo en la red. Me refiero al último programa de Salvados, («Los olvidados») emitido en La Sexta el pasado 28 de abril (2013), un reportaje sobre el trágico accidente del metro de Valencia que en julio de 2006 costó la vida a 43 personas. Es un trabajo realizado con su habitual solvencia y claridad por Jordi Évole y su equipo, a quienes probablemente se deba la mejor televisión informativa que puede verse en nuestras múltiples pantallas, casi la única en los canales convencionales. Me parece un aldabonazo periodístico de tal calidad que no me resisto a colgarlo, por si alguno de los huéspedes o visitantes de esta página aún no lo ha visto. En efecto, ÉVOLE LO VE (hay nombres que son un destino) y lo cuenta, lo pone delante de nuestros ojos olvidadizos, con su estilo sencillo, incisivo, inteligente. En medio del telegriterío ambiental, nadie maneja como él los silencios. Los suyos y los ajenos, como demuestran de modo clamoroso los últimos minutos del vídeo, en verdad estremecedores.Y sus denuncias, en los tiempos que corren, son también ejercicios de resistencia social, y con efectos reales inmediatos. Por muchos motivos debemos darle las gracias.

[RAA, 3:9. Palíndromos ilustrados, 18]

martes, 30 de abril de 2013

A veces, el espejo...



Me llega al buzón, desconozco por qué razones, una lista de recomendación de vídeos de YouTube encabezada por el que figura sobre estas líneas. Me ha sacado una sonrisa e incluso ha hecho que me levante a beber un vaso de agua. No era de la marca anunciada (ni de ninguna otra: bebo en Madrid), pero lo merecía. En el fondo, por cosas como éstas seguimos queriendo tanto a la publicidad. Buenas tardes.

lunes, 29 de abril de 2013

La danza del Sol



Que esa bola amarillenta y peluda, llena de sombras movedizas y destellos de árbol de navidad, sea la responsable de todo (y cuando digo todo quiero decir TODO), es en verdad fascinante. El espectacular vídeo del canal Youtube de la NASA, que estos días han colgado en sus webs muchos periódicos, muestra la vida del Sol durante tres años comprimida en tres minutos. Es una especie de haiku revelador: tiene la virtud de mostrarnos lo extraordinario de lo que somos. ¿Y qué somos? Ja, ja, vaya preguntita. ¡A ver si ahora nos vamos a poner serios, con el frío que hace y el sol tan vago que nos ha tocado en suerte en este final de abril...! Cómo estarán las cosas que hasta el astro rey parece haberse unido a la cola del paro. Pero disfrutemos, mientra dure, su danza.

sábado, 27 de abril de 2013

Dalí, aquel deslumbramiento


Qué descomunales, atractivas, revulsivas, removedoras, inconfundibles y, finalmente, repetidas, pesadas y hasta empalagosas la figura y la obra de Salvador Dalí. El artista vuelve al fervor teledirigido de los museos, con toda su inacabable parafernalia, su portentosa creatividad, sus trucos, sus leyendas dolorosas y sus felonías apenas disimuladas. Todo convertido ya en objeto de esa devoción masiva que se adora a sí misma en el espejo de las multitudes. Qué genial. Qué aburrimiento. Qué déjà vue. Menos mal que ya estábamos sobreaviso.

Dalí, en mi infancia (escribiría «nuestra», pero cómo saberlo),  allá por los años finales de los sesenta, era sobre todo un divertimento exótico que aparecía a menudo en la televisión única y blanquinegra parloteando de una forma rara, enfática, silabeadora. Un pasto fácil de imitadores de voces y caricatos: junto a Félix Rodríguez de la Fuente y el gran Alfonso Sánchez, que nos enseñó a ver cine, tal vez el personaje más imitado.

Era también un proveedor habitual de anécdotas risibles e ingeniosas, muchas de ellas con Picasso como punto de contradicción. Y, como supe finalmente, era un pintor prodigioso: el ejemplo más claro de lo que empezábamos a estudiar en los libros del bachillerato como surrealismo y que, entre otras virtualidades, tenía la de proporcionarmos nombres para sensaciones o ideas que sentíamos de forma brumosa, sin que cupieran dentro del orden del mundo asumido hasta entonces. Y que, en más de una ocasión, lo ponían patas arriba.

Dalí fue, en lo que consigo recordar, el payaso más divertido y deslumbrante del final de mi infancia y uno de los héroes de mi adolescencia, siempre ligado, en una y otra, a la presencia de un compañero de internado que lo admiraba como a un dios y, además, era capaz de imitar razonablemente sus delirios pictóricos, ese infinito bucle de imágenes capaces de alojar en su interior mundos que parecen surgidos de un planeta errante o de una mirada al interior del espejo, tal vez al fondo doblado de uno mismo, si uno pudiera mirarse así.

Muchos años después, ya con la juventud bien avanzada, descubrí al Dalí escritor, otro deslumbramiento, aunque de naturaleza menos ingenua. Pero con la fuerza suficiente para admirar, en la poliédrica personalidad de un artista superdotado, su indudable don poético. Una forma de escritura también llena de imágenes, aunque mucho más contenida, más concentrada, incluso más esencial. Creo que a veces se exagera contraponiendo al Dalí escritor con el pintor, para exaltar al primero en detrimento del segundo. Sin embargo, no es extraño que, pasada la edad en la que son comprensibles y hasta saludables los excesos, uno acabe prefiriendo la potencia de sus imágenes verbales a la fuerza algo hercúlea, exhibicionista, de sus cuadros.

Uno de los primeros poemas que escribí «en serio» (o eso creía entonces, hacia 1971), un soneto, tenía como tema el famoso Cristo de Dalí (Cristo de San Juan de la Cruz es su título exacto). Aún lo recuerdo de memoria. Dice así:

En la mueca de un sol despavorido
se recuesta tu pena de esperanza
y tu lecho de hollín busca alianza
entre sombras, papel, leño y olvido.

Cortas rectas de eje ennegrecido
por la curva del miembro que se alcanza.
Cuatro conos de carne son la lanza
que te inserta en el prisma derretido.

De jirones rebeldes y espesura
se corona tu pelo, sol oscuro
insipiente del cerco de la sierra.

Si tu reino se encuentra ya en la altura,
entre espejos de amor triángulo puro–,
¿por qué inclinas tu rostro hacia la tierra?


Si la paciencia, las ganas y el tiempo lo permiten, habrá que pasarse por el Reina Sofía para ver qué queda de aquel deslumbramiento.

viernes, 26 de abril de 2013

Frases

Vuelo al atardecer. Mar Menor. © AJR, 2012

Frases cazadas al azar.
Trampas calculadas de la supervivencia.
Vivimos tiempos heroicos.
También los héroes tienen hocico.
Nunca creímos que las cosas pudieran ser así.
La gracia del hipérbaton.
Esas palabras que se desaniman.
Los círculos viciosos apenas transitivos.
El día espléndido que se esconde entre los setos.
Esta familiar sensación de extrañeza.
El eco deforme de la isla en sombras.
De qué sirve un sentimiento roto.
Y en el sentimiento, quién miente?
Por qué son tan voraces las palabras?
Es posible mirar del otro lado.
Nadie puede ponerse en lugar del otro.
No somos nadie.
El cielo pesa lo justo.
No hay neuronas para todo.
Espera a ver los disparates lógicos.
Rescata la colisión de nombres, ponte a salvo.
Pon a prueba tus ojos.
Admira pero no te confíes.
Confía en tu instinto.
Déjate llevar.
Nunca es tarde para el baile.
Pero que nadie te quite la canción.
Ni tú mismo.



miércoles, 24 de abril de 2013

Sombras y sospechas


Peridis en El País, 24/04/2013

(Dados dísticos)

La más mínima sombra de sospecha
sospecha de la más mínima sombra.

Sombra de la más sospecha mínima
la mínima sospecha de más sombra.

Más mínima sospecha de la sombra
más sospecha de mínima la sombra.

Más mínima de sombra la sospecha
sospecha más de la mínima sombra.

De más sombra la mínima sospecha
la sombra de más sospecha mínima.

Sospecha la de sombra más mínima
más sospecha de la mínima sombra.

Etc.


Esta tirada de dados por parejas, con un toque de sudoku verbal, surgió por causalidad a partir de una frase del auto (pág. 14, linea 25) por el que el juez José Castro imputó a la infanta Cristina en el llamado «caso Nóos», más conocido en ámbitos ludoverbales como el de «Yerno con rey». Los matices que van de una jugada a otra, aunque ensombrecidos por la fatiga mental que impone el hecho de que sean solo seis caras (palabras) en danza, tal vez contengan aspectos no banales de lo que este escándalo está suponiendo en la percepción de la realidad española. O, para ser más exactos, de la telerrealidad que ya ocupa casi todo el escenario.

martes, 23 de abril de 2013

Expaña


Durante mucho tiempo, cuando su nombre estaba secuestrado y vestido de azul entre plumas aguiluchas, era frecuente reemplazar la palabra España por eufemismos del estilo «el estado» o, sobre todo, «este país». La fórmula  tuvo tanto éxito que incluso dio pie a una frase no menos célebre: «este país antes llamado España». O «Expaña», como a veces escribíamos algunos, con prefijo privativo, aunque de muy diversa intención, para abreviar sin perder el efecto. El carajal autonómico, con su proliferación de «solares patrios» de nuevo cuño, también produjo cierta incomodidad en el uso del nombre, incluso en vastas extensiones de ambas mesetas y hasta en la raya de los Montes Obarenes y en los puertos cántabros. Un barullo que vino a sumarse al ya existente en ciertos sectores de las llamadas nacionalidades históricas, donde decir España era (y es) la forma más precisa de mentar a la bicha. Total que, por causas de toda laya y un sinfín de reflejos o tics de espuria condición, el de este país era más bien un nombre en entredicho y hasta ninguneado. Tal vez solo las recientes victorias del deporte español, y en especial del fútbol, consiguieron extender entre el común de la población el uso normal de la palabra España sin necesidad de acudir a explicaciones vergonzantes o al disimulo de un rastro de furia blanquecina en los belfos. Aunque, eso sí, muchas veces a costa de que la expresión fuera envuelta en frenesíes pintorescos, como la matraca esa del «yo soy español, ejpañol, espanyol, ezpañó», que se ha convertido en el grito tribal de las hinchadas de todos los deportes en que compite alguna selección española, o, sin ir más lejos (y aunque se mosquee Mourinho), el Real Madrid. Pero ahora resulta que todo esa controversia nominal y esa purga o decantación de sentimientos en torno a la vieja «piel de toro» (otro capotazo) no tienen ninguna razón de ser. «España es una marca», dice el ministro de Asuntos Exteriores y de Márquetin. Y lo repite el de Administraciones Públicas y Ventas Diversas. Y hasta se le cuela al contradictorio presidente Rajoy («tampoco rajo hoy») por alguna burbuja del plasma en el que parece vivir. Así que, mientras canturreo para mis adentros la vieja canción del colacao (quizás porque me siento, si no como aquel negrito, sí como un simple bote colocado en el estante de una tienda de ultramarinos), trato de conjurar el exceso de asombro y la parca pesadumbre tanteando un palíndromo tan laborioso como acaso revelador. Hélo aquí: 


La mar(aba)ca España, ¡coño!, ¡caña!, psé..., ac(aba)rá mal

[RAA, 8:37 Palíndromos ilustrados, 16]

Reconozco que el espejo tiene algunos desconchones, pero tratándose de un asunto tan atrozmente viejo, no es extraño que el azogue zigzaguee un poco, sin duda por exceso de polvo y herrumbre. Con todo, dejo en manos de las seguras dotes teatrales del lector la entonación, los gestos y hasta los dobles o triples sentidos (incluidos los de los forzosos pero intencionados paréntesis) con que puede escanciarse la frase capicúa. Y para acompañar a esa «marca España» en la que al parecer se cifra hoy nuestra condición de país, ofrezco este curioso eslogan, también capicúa, desdoblado del pertinente anuncio que encabeza estas líneas:


 ¡Soborne en robos!

[RAA, 3:14 Palíndromos ilustrados, 17]

Por cierto, sobornar en robos ¿no es un nombre apropiado para eso que suele llamarse «financiación irregular de los partidos»? 


Imagen superior, de Cuatrolunas, tomada de aquí.

lunes, 22 de abril de 2013

Flechas de abril


Abril (¡ay, Mr Eliot!)
¿El más cruel?
La memoria qué dice
sino el deseo.


Día 15 (casi palíndromo)
Abril sonríe
y al verse en el espejo
reír nos libra.











Día 22 (in memoriam)
Sobre el estanque
de la noche de abril
nadan dos sombras.

Cuando se miran
dibujan sobre el agua
un corazón.


Día 23 (árbol del paraíso)
Mueven sus hojas
los frutos más tempranos:
libros de abril.


Fotografía (c) Xurde Radío





lunes, 15 de abril de 2013

«No hay una historia más grande que la nuestra...»



Entre los muchos momentos inspirados que componen El cielo sobre Berlín (1987), de algunos de los cuales ya hemos hablado aquí, uno de los más emocionantes es esta declaración de amor que Marion (Solveig Donmmartin), la hermosa trapecista, le hace a Damiel (Bruno Ganz), el ángel por fin encarnado.

Es, en cierto modo, un escena de anunciación en la que se han intercambiado los papeles. Con palabras de gran belleza, la mujer le revela al exángel (más aturdido que alertado, torpe y envarado, aunque finalmente alegre) que ha decidido tomarse en serio el amor y que él es el hombre con el que quiere compartir su vida.

En alguna parte he leído que algunas parejas utilizan algunas de estas frases, salidas de la pluma de Peter Handke, para darle emoción a las bodas civiles, más allá de la frialdad de las palabras contractuales y de la asepsia, cuando no torpeza, municipal. No sé si es cierto o no.

Aunque nada en esta declaración, lúcida a la par que sonámbula, permita suponer el yugo del matrimonio (o, para ser más preciso, el matrimonio como yugo), no me parece una mala elección. Es una forma de poner la vida comprometida en pareja bajo las alas de la libre complicidad. Y al amparo de «la luna nueva de la decisión», algo así como un acto de voluntad capaz de marcar el rumbo del destino. 

«No sé si el destino existe, pero existe la decisión», dice también Marion en el momento central de su intenso monólogo. Y añade, con el convencimiento acaso ingenuo pero determinante que todas las parejas enamoradas tienen alguna vez: «No hay una historia más grande que la nuestra». Una forma de subrayar que el amor es la fuerza que transfigura la realidad, tal vez lo único que puede hacerla de verdad real, darle sentido.

Hoy, 15 de abril y 25 años después de un suceso personal de esta naturaleza, es un día apropiado para recordarlo.

domingo, 7 de abril de 2013

Blancos


solo el poema
puede decirte
lo que no sabes

esa es la ciencia
seguir el rastro
de una palabra

aún no nacida
que se presiente
como un chasquido

un rumor leve
entre los pliegues
de la mañana

bola de aire
que va, que viene
que viene y va

marcando un surco
desde el cerebro
al corazón

y luego vuelve
del corazón
hacia el cerebro

un rumor leve
entre los pliegues
de la hora tercia

mientras prosigue
el traqueteo
del tren que cruza

vastas llanuras
árboles móviles
cruces al fondo

las cresterías
tal vez nevadas
de las montañas

un rumor leve
entre los pliegues
del mediodía

el dolor justo
de lo que falta
y el viejo instinto

que te conduce
hacia las grutas
en las que viven

la criaturas
aún no nacidas
y sus cenizas

un rumor leve
entre los pliegues
del meridiano

todo lo miden
polvo en la luz
estas palabras

hojas caídas
que el viento arrastra
hacia el poema...

viernes, 5 de abril de 2013

El abrazo



Vuelvo a ver por enésima vez Matar (a) un ruiseñor. Toda la película está llena de delicados momentos memorables, de un tipo de sugerencias que, en la historia del cine, solo el blanco y negro es capaz de provocar con tanta intensidad y precisión. Como si las imágenes, desprovistas de otros colores pero llenas de matices, percutieran directamente sobre una zona concreta del cerebro que acaso esté ahí desde los tiempos del fuego en la caverna. Un reducto de emoción primaria o primitiva, pura, sobre cuya persistencia, más que pensamiento o proceso racional alguno, parece estar actuando una suerte de instinto moral de la especie. La llamada inaugural de lo que tal vez seguimos considerando la esencia de lo humano, aunque sea cada vez más difícil identificarlo con exactitud en tiempos desalmados como los que vivimos. De entre las muchas imágenes sensibles de este filme prodigioso, siempre me alcanza de forma especial la secuencia del abrazo de buenas noches y clara alegría que Atticus Finch le da a Scout, su hijita (y el diminutivo es sobre todo marca de intimidad), de cuya mirada uno acaba tan enamorado como de la integridad heroica del padre (minuto 1:05 del vídeo). Ese gesto me parece el centro mismo de la inacabable ternura, belleza y valentía que recorren la película. Más allá de las palabras que explican la metáfora principal enunciada en el título, el abrazo de Atticus y Scout muestra de qué fibra está hecho el corazón del ruiseñor. Y dibuja con un trazo muy profundo los vínculos fraguados al amparo del inmenso poder de la inocencia. Hoy, cinco de abril, es un día oportuno para recordarlo.

(Para Clara)

jueves, 4 de abril de 2013

Por alusiones


Qué le vamos a hacer: uno, como el maestro Forges (qué lujo), también es del Athletic. Pero no sé si sactamente sagerao...