ERAN estos en verdad tiempos adversos… [...]
No hay viento más atroz que este remoto turbión que asola con su cresta dura hasta el pensar más claro y el ignoto… [...] Pudiera más bien ser su noche apuesta que se dibuja inmensa si aún posible alguna suerte sostuviera a bordo.
(LGdlTT, IX: Doble soneto caligráfico)
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