La noche de los últimos silencios.
Los últimos silencios de la noche.
De la noche, los últimos silencios.
De los silencios últimos, la noche.
Noche, la de los últimos silencios.
Últimos, los silencios de la noche.
(Un coup de dés...)
Imagen: Nocturno Liverpool: Fly in the Loaf. © AJR
10 comentarios:
Qué Mallarmé, Y que Cirlot.
Y cuánto Alfredo J. Ramos.
Me ha encantado. Gracias.
Vaya, sí que es cirlotiano. "La noche de los últimos silencios". Me gusta el verso y el juego que lo convierte en poema.
Saludos.
Seis manera de decir la noche y los silencios que, en su combinatoria, dejan de ser "últimos".
Jugosa combinación que "dice" más allá de lo que su aspecto lúdico parece sugerir.
Un abrazo.
Gracias, ART (oportuno anagrama); lo de Mallarmé estaba "dado", pero no fui consciente de "lo" Cirlot, que ya me gustaría que fuera cierto, aunque ahora que lo dices, supongo que aludes a "fonaciones" como ésta:
Los cisnes son las alas de las almas,
las alas de las alas,
las alas de las almas de las alas,
los álamos del alma,
las almas de los álamos,
las alas de las almas de los álamos,
las almas de los álamos del alma,
las almas de las almas,
las alas en las alas de las alas,
las olas de las almas,
las olas desoladas de las almas,
las olas de las alas,
las olas de las alas de las almas,
las alas de las olas de las alas,
las almas de las olas de las alas,
las almas de las alas de las olas,
las olas de las olas,
las alas,
las olas,
las almas.
Sólo por la oportunidad de volver a poemas como éste ha merecido la pena la "tirada". Un abrazo.
Vaya, Olga, qué agradables y generosas palabras, que valoro en lo que sé que valen. Reitero lo que le digo a Antonio. Un abrazo.
Gracias, Antonio, ya sabes, siempre a vueltas con lo del juego y el fuego... y el desasosiego. Qué te voy a contar. Un abrazo.
La noche es una estación
y la nave que la transporta.
Abrazo
Pues a mí me has recordado a Huidobro.
Besitos, hay noches que nunca terminan, se nos vienen encima una y otra vez, silenciosas y llenas de ruidos extraños.
Moder, tu díptico primero me traslada a los interminables viajes de mi infancia, en trenes expresos tirados por locomotoras que paraban, de madrugada, en estaciones fantasmales entrevistas en medio del sueño. Y después me hace tomar conciencia de que, de hecho, estamos en un permanente viaje estelar, como bien nos deja ver la noche. Gracias por la visita.
Gracias, Virgi. La noche sin duda son muchas noches. Y Huidobro es mucho Huidobro. Muy amable, amiga.
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