LA LENGUA QUE HABLAMOS. El peso de los días y sus pocas visiones claras y distintas me llevan a.creer que, en lo esencial, nada hay más importante que dos o a lo sumo tres cuestiones básicas. Y que todos sabemos cuáles son.
(LGdlTT, XXIX)
LA LENGUA QUE HABLAMOS. El peso de los días y sus pocas visiones claras y distintas me llevan a.creer que, en lo esencial, nada hay más importante que dos o a lo sumo tres cuestiones básicas. Y que todos sabemos cuáles son.
(LGdlTT, XXIX)
(CajaDeCitas, 113). Más allá de fáciles papanatismos o de contubernios de descerebrados, el asunto de la posible e incluso probable vida extraterrestre, y quizás inteligente e intelegible, es una de las cuestiones candentes más poderosas. Este artículo, bien documentado, es una prueba de que la situación no deja de avanzar.
Hace ya tiempo que el programa SETI nos implicó a muchos, con solo incorporar a su afán de búsqueda nuestros ordenadores, en la construcción de una red mundial de detección de las posibles señales. Ahora parece que en esas pesquisas había algo incorrecto, o no adecuadamente orientado, lo cual si bien se mira sólo viene a significar que el viaje a las estrellas y más allá es, en el fondo, un viaje al universo aún desconocido de nuestras mentes y, más en concreto, la posible respuesta al desafío de establecer con la mayor precisión posible y sensible cuál es la naturaleza última de la conciencia y qué papel desempeña en todo este descomunal pero acaso muy simple enredo que llamamos Universo. Préstenle atención.
Palabras de Carlos Medrano
Face me avisa que hoy es el cumpleaños de Alfredo J Ramos, cosecha del 54, entre otras cosas memoria viva de las hazañas ciclistas del Tour en las cimas de los Alpes, custodio inquieto de las confidencias de Confucio, diestro poseedor de la caligrafía de algún otro maestro zen y bardo manchego bautizado al rumor de otra lengua aprendida entre hayedos y célticos acantilados. Alzo mi copa virtual de un oporto selecto, por ejemplo, y brindo por la creatividad que nos acoja y mezca saudosa y saludablemente a diario en adelante.
AL PIE DE LA PIEL DEL MOLINO. Más caballeretes, y casi evanescentes, pese a que cada uno tiene su nombre propio. Conscientes acaso de su fragilidad —en más de un sentido—, me ha parecido que se miraban de soslayo —¡oye!— unos a otros y todos están como en trance de buscar refugio en el Molino Cuore. Deben de ser tendencias heredadas. Cualquiera sabe.