martes, 2 de agosto de 2022

Rosalía, Rosalía

(En voz alta). ¿Rosalía? ¿Rosalía? Pues claro, una de las más conocidas chicas yeyés de nuestra juventud. De la cuerda de Conchita Velasco, grabó antes que ella la famosa canción que definió lo que acaso podríamos denominar los balbuceos de la modernidad pop en la música española. Véanla acá cantando a la lluvia. Ojalá que sea de forma retrospectivamente premonitoria.

Con pesar, mientras buscaba en YouTube alguna de sus actuaciones (hay más: no se priven), me he enterado de que la artista Rosalía Garrido, nuestra primera Rosalía, falleció hace poco, el 10 de septiembre de 2021, en El Campello, donde residía y de cuyo ayuntamiento fue concejal de Cultura por el PP entre 1995 y 2003. Mi recuerdo agradecido. Descanse en paz la alegre muchacha de un tiempo que, si bien leve y aún muy trabajoso, ya anunciaba cambio de clima.


En torno a las columnas de Hércules

(En voz alta). Una buena forma de combatir el calor y tal vez la murria es pasar un buen rato en esta excelente exposición del MAN: además de ilustrarnos sobre hallazgos arqueológicos importantes y no siempre bien divulgados, permite contextualizar con fundamento algunos de los conflictos e intercambios que nos llegan desde nuestra parte africana. Hay piezas muy notables, datos muy precisos, vídeos muy logrados y una colección de monedas cuya contemplación nos introduce directamente en el túnel del tiempo. Merece la pena.

MOLINILLO (work in progress)

Imprentilla de tipos móviles.
          


C I N C
I E S O
S I T E
O C H O
[El niño no tan niño pero aún niño sopló sobre su molinillo de números y letras y en el aire fueron quedando las ráfagas de una pocas frases, tal vez una novela en ciernes…]
II
Con ese sin techo se inició en cien sitios, cosechó centones, costeó tocinos, cosió con tesón seis o siete cestos sin toscos sostenes, se chocó sin coche e incitó con tino, sin chistes ni choteos cínicos, cesiones en tesos sin censos, en chiscones tochos, sin costes ni cinchos, sin incisos tensos, sin chinos ni chotis ni chetos, sin tintes cochinos, sin cohetes, sin coitos, sin… chitón.
(LUN, 668 ~ «Amo idioma/Molinillos»)

lunes, 1 de agosto de 2022

El "método Rosalía", un viejo truco

(En voz alta: al filo de los días). Lo de Rosalía va para largo, ya te digo. Ahora incluso ocupa minutos de oro en los telediarios y todo el mundo parece estar al tanto, a favor o en contra, de esta chica lista, gran artista, veremos si también resistente. Salvando todas las distancias, el mecanismo interno del supuesto trabajo colaborativo en torno al famoso tema Despechá, utilizado como forma y palanca de su lanzamiento (se cuenta en este interesante artículo), me ha recordado una estratagema similar que utilicé en algunos cursos de comunicación para directivos que impartí en el pasado, trabajando para la consultora Psycsa. Era un breve curso de nociones básicas y ejercicios prácticos para mejorar las habilidades de comunicación. Y entre los "juegos" que solía utilizar para trabajar en equipo con los drectivos y otros trabajadores estaba lo que llamé el Taller del soneto de la comunicaciòn. La cuestiòn era muy sencilla: tras explicar la estructura de la estrofa y dar algunas pistas sobre su intríngulis, les proponía a los alumnos la tarea de componer entre todos un soneto sobre la comunicación. Por parejas o individualmente (según el número de alumnos), deberían esforzarse en hacer un verso con la únicas condiciones de que terminara en una palabra previamente sacada al azar de una bolsa y cuyo contenido tuviera, de una u otra forma, algo que ver con las cuestiones referidas al contenido del curso. A partir de ahí, se ponía en marcha un proceso de mayor o menor interés, pero por lo general con muy buena aceptación: se trabajaba durante un rato de forma separada y finalmente, en equipo, se analizaban los resultados y se afinaban hasta lograr tener una composición "legible". Era curioso observar los rostros de gran satisfacción cuando se llegaba a conseguir una pieza que tenía cierta gracia y que, como cabe suponer, era básicamente un texto ya prefijado en sus rimas (las palabras de la bolsa eran los finales ya rimados), términos además que, en su mayoría, enunciaban características que debería tener un buen comunicador y cuyos ajustes de ritmo o contenido, así como su orden, se podían "negociar" y afinar muy fácilmente con sólo dirigir en una dirección u otra la conversación y proponer soluciones posibles. Al leer ahora cómo se ha ido fraguando el Despechá de Rosalía me he acordado de aquella experiencia y de hasta qué punto la ilusión de participar en la creación de algo (y en el fondo hacerlo) es en sí misma un gran estímulo y por tanto multiplica las posibilidades de éxito.



domingo, 31 de julio de 2022

JULAIJAIKÚS PARA DECIR ADIÓS A UN JULIO aTROz


(de la A a la Z)

1
Acá y allá
Mariposas de Julio
Carbonizadas

2
Blanco amarillo
Violeta azul naranja
Rojo ojo rojo

3
Cada mañana
El fuego en algún sitio
La destrucción

4
Da en la diana
La flecha que aún espera
En el carcaj

5
El tiempo pesa
Pasa con su pesado
poso Te pisa

6
Fuera Un Extraño
Gigantón Olvidado
En Una Fábula

7
Gracias al cielo
Las nubes los meteoros
Lenguas de nieve

8
Hay islas Nunca
Vistas y Continentes
A la deriva

9
Íntimas señas
Lenguaje cincelado
Improntas cúficas

10
Julio en el eje
Del año la balanza
Justicia ciega

11
Km: kilómetros
Kilómetro a kilómetro
No llegar nunca

12
La luz se parte
Vuelca las horas Vierte
El Día en la Noche

13
Mira hacia adentro
Más dentro aún más dentro
La abismal sima

14
No digo nada
Me callaré de nuevo
Lo que ya sabes

15
sueÑas que sueñas
Tus sueños declinando
Suéñibus suéñibus

16
Objetos puros
El alma del silicio
Un solo reino

17
Peldaños suben
La escalera del día
Bajan peldaños

18
Queda el rescoldo
La ceniza sincera
El picón muerto

19
Rumia su rabia
Rugiente raedora
La Oscura Reina

20
Son tus sentidos
Un rasguño en el agua
Un aleteo

21
Tira la soga
Sigue con el trasiego
Ciego en Granada

22
Un coso abraza
La soledad enorme
De tanta masa

23
Vaga fragancia
Es la flor del instante
Que muere ahora

24
WhatsApp Ay Guasa
Los nombres a su bola
Crean las cosas

25
X cuestiones
Con mil significados
Ninguno excluso

26
Y el fuego vuelve
Por sus fueros El fuego
Como al principio

27
Zonas marcadas
Fronteras que se olvidan
Hacia el final

28
Abanico de signos
Metrónomo del alma
Zigurat Zócalo

29
Añadiduras
Los números que cuentan
Los días Los nombres

30
Y estos precisos
Compases Lentes Máscaras
¡Fûlgūråčįønėš ?

31
Aquí he sembrado
Parco alfaVeto entero
Juzgad (¿wyxkiño!)
(LUN, 669 ~ «Amo idioma (A/Z)»)

jueves, 28 de julio de 2022

EL CANTO HILADO (3)


La ley del silencio, también la urdida en torno al caso de María Antonieta y los Siete años que permaneció en manos de Las hermanas y su “Conte drolatique”, es, a su modo, una puerta de acceso a Universos ocultos, Un viaje a las dimensiones extras del cosmos, sobre todo si lo entendemos como una Ciudad abierta en la que, vivo o muerto, está recluido El gato. Y Pietr, el Letón (de Los casos de Maigret), astuto conocedor de La liebre con ojos de ámbar, no llega a reconocer que tiene Una herencia oculta en La casa del canal.

(LUN, 702 ~ «Desde el Acantilado/ebook», 26-35)

domingo, 24 de julio de 2022

El no retorno de Blanca Andreu

(En voz alta). Me ha gustado y también defraudado este artículo/entrevista de Jabois en torno a Blanca Andreu, que como ella misma apunta, con cierto vértigo acaso irónico, vuelve “de entre los muertos” para decir que no se cuente con ella. La Andreu causó en la poesía española un revuelo semejante al que sólo había producido, 27 años antes, Claudio Rodríguez con «Don de la ebriedad», y que después ya acaso nadie, de las múltiples hornadas y añadas salidas de las entrañas de esa especie de caballo de Troya de la poesía ibérica que fue el premio Adonáis, volvería a renovar con igual relevancia. Y, sin embargo, antes que ella, autores como Emilio Sola, con La isla (“Los que vengan dirán que somos bárbaros”), Julia Castillo y sus Urgencias de un río interior, o en el mismo año chagalliano de 1980, las Instrucciones para blindar un corazón, de José María Parreño, por citar sólo algunos casos ex corde y par cœur, ya habían transitado por caminos o aledaños parecidos… y están igual de ocultos y acaso olvidados hoy. Rapiña es la memoria. Lo que Blanca Andreu comenta, sin duda más con indiferencia que con cualquier afán polémico —salvo si acaso en algún muy concreto pellizco—, supongo que agitará un poco las viejas luchas tribales en los campamentos de los rapsodas ibéricos. A mí me ha rejuvenecido el recuerdo de aquella época, me ha traído a la memoria —y al mal sabor de boca— el frío cinismo del que a veces podía ser capaz Umbral (“la infame avilantez” que le reprochara Benet en un célebre artículo), y también, en otro sentido, el ninguneo y hasta cachondeíto que los contertulios con visos de tertulianos de Pisuerga 7 se traían con "la diosa Blanca” y, de forma inevitable, ciertas fiebres y dolores y entusiasmos y alegrías de juventud cuyo esplendor, si bien ya encauzado hacia el ocaso, aún perduran. Es asombroso que un libro como el primero de BA tenga una historia como la que aquí se cuenta. Aunque sabemos bien que no es, ni mucho menos, la única. Por suerte y por su propia condición de “palabra en el tiempo” —y, me permito añadir, “contra el tiempo y fuera del tiempo”—, la historia de la poesía está en estado de permanente reescritura y siempre a falta de una concreción y un secreto sobre el que hay que seguir indagando. Y esa es su verdadera gracia.

La entrada, publicada en mi muro de FB, dio lugar a una interesante plática.