miércoles, 2 de abril de 2014
Leer, imaginar
Un voraz monstruito arlequinado invita a llenarse la cabeza de castillos en el aire, desde el cartel con que este año se celebra, coincidiendo como siempre con el nacimiento de Andersen, el Día Internacional del Libro Infantil. El título del volumen que la criaturita devora con indisimulado placer lanza una consigna que tiene su miga: «Imagina las naciones a través de la historia». Un mensaje que probablemente resuene de forma diferente según donde se lea, pero que en todo caso pone el acento en el carácter imaginario de la realidad. O por decirlo de una manera menos rotunda: en el hecho de que un ingrediente básico de la vida es la imaginación. Una capacidad, por cierto, que funciona en cualquier soporte, formato o ubicación. Lo único que resulta imprescindible es alimentarla. Y para eso la lectura es la mejor dieta.
Este año el país encargado de hacer visible la celebración es Irlanda. El cartel es de la ilustradora Niamh Sharkey, mientras que el mensaje dirigido a todos los niños del mundo ha sido redactado por la escritora Siobhán Parkinson. Puede leerse aquí.
lunes, 31 de marzo de 2014
Paz
Hoy, como es sabido, el poeta Octavio Paz hubiera cumplido cien años. Sus palabras, el universo sin límites que en ellas se encierra y que me acompaña desde hace más de cuatro décadas (exactamente, desde 1973, según reza una nota manuscrita en una Antología general de la poesía mexicana, de Bruguera, donde leí por primera vez algunos poemas suyos), aún está lleno de extensas regiones inexploradas, de semillas ocultas en cientos de páginas puestas a buen recaudo a la espera de ser deletreadas. Esa es una de las mayores esperanzas que el tiempo nos ofrece: el consuelo y la alegría de poder seguir leyendo a Octavio Paz.
Gracias, maestro, por los nombres habitados.
martes, 25 de marzo de 2014
Sesenta (palabras mayores)
Vida muerte piel pájaro
madre amor luz desierto
bosque azul noche sueño lumbre
viento duda asombro piedra
nombre misterio sí
danza hierba alegría
río silencio lluvia
aliento paz mirada
tristeza corazón
música extravagancia
vuelo sospecha levedad estrella cuerpo
mujer canto inocencia
fulgor oscuridad
tiempo miedo deseo
mar sol memoria
mañana territorio
agua caricia
claridad espacio
inteligencia tierra instinto
amiga soledad
***
Hoy, 25 de marzo de 2014, cumplo sesenta años. Muchas gracias. En estos últimos días he estado eligiendo (o dejándome ser elegido por) otras tantas palabras que, a modo de candelillas, me sirvieran para señalar una ocasión que no habrá de repetirse. Y este es el resultado. Como casi todo, provisional. Seguramente, voces intercambiables, en más de un sentido. Y fieles al tópico: no están todas las que son, aunque sí... etcétera. Palabras que, una por una, puedo asociar a momentos precisos del pasado que reverberan en la conciencia del presente, tan fugitiva. Supongo que, vistas de perfil, ofrecen un retrato bastante realista de lo que me imagino que soy. Al mirarme en ellas, no acabo de reconocerme, pero sé que forman parte de mi vida. Que, en cierto modo, son mi vida. Ojalá que su luz no se apague.
Imagen superior: Agencia EFE
domingo, 23 de marzo de 2014
El clásico
LA ERA RESACA ACÁ SERÁ REAL
[AJR, 6:22; Palíndromos ilustrados, XXXVI]
***
[Este es el clásico palíndromo que, a pesar de pronunciarse de igual modo en las dos direcciones, tiene un significado tan abierto que por él puede colarse casi cualquier interpretación. ¿Qué querrá decir esa extraña «era Resaca»? ¿Tendrá acaso la misma categoría que otras «épocas históricas» santificadas por la prosa deportiva, como la «era Guardiola» o la «era Mourinho»? (dicho sea esto último sin ánimo de meterle el dedo en el ojo a nadie). No lo sabemos. Lo que sí parece claro es que, sea cual sea el resultado de la última dosis de gran circo que el país está a punto de inyectarse en vena (¡y que no falten!), la frase supersimétrica puesta al pie del césped del Bernabéu contendrá una verdad capaz de contentar al más forofo, de uno u otro signo. O a ninguno. Que viene a ser lo mismo. Y es además la gracia de la pasión neutral, je, je. Pero sobre todo será cierta, tras el paréntesis masivo de la ilusión redonda, en el retorno a la resaca real de cada día.]
viernes, 21 de marzo de 2014
El gozne
Esta conocida fotografía, obra de Adolfo Suárez Illana, que hace unos minutos anunciaba el apagamiento de su padre, es el mejor resumen de toda una época. Hoy también subraya la humanidad, la grandeza y el trágico destino de una vida. El hombre en el que ninguno creíamos, al que muchos nunca le perdonaron «traiciones» en una u otra dirección, ha acabado convirtiéndose en un modelo a imitar y en el gran artífice de la más larga etapa de libertad democrática vivida en estas tierras. Su legado es un gozne sobre el que de algún modo deberá volver a girar la política de este país, si no queremos que el edificio se venga definitivamente abajo.
jueves, 20 de marzo de 2014
El poema de la iguana por la noche
En uno de esos encuentros tan azarosos como felices que el zapeo nocturno me regala, pude volver a ver esa joya llamada La noche de la iguana, una de las varias obras maestras de John Huston. Lo cierto es que apenas recordaba nada de la historia, salvo quizás la ira alucinada de Richard Burton y algunas secuencias del viaje en autobús, que además en mi memoria tienden a solaparse con otras de una de las películas mexicanas de Buñuel. Así que pude disfrutar, como si fuera la primera vez, de un drama apasionante, de unos diálogos que tienen toda la fuerza del mejor teatro de Tennessee Williams (incluida cierta propensión al efectismo melodramático) y del poderoso combate interpretativo entre dos actores soberbios, el citado Burton y la gran Ava Gardner, quienes al parecer llevaron a sus papeles algo más que la carne de la ficción. Dentro de las diversas historias que con tanta maestría se atan en la película, una de las más hermosas es la del viejo poeta (Cyril Delevanti) que recorre el mundo en compañía de su nieta pintora (Deborah Kerr) y que ha estado toda su vida persiguiendo un poema (el poema) que por fin logra capturar en una noche especial, definitiva. A ese instante corresponde esta secuencia, que es un placer compartir en su doble versión. Un momento de emoción pura lleno de palabras necesarias.
martes, 18 de marzo de 2014
«Árido», dirá
Al volver sobre sus pasos, lo que tendrá delante de los ojos será la luna blanca bajo la noche inmensa. Habrá una música de viento en lejanía, el aullido doliente de un animal que huye, algunas páginas soñadas bajo la lluvia y la secuencia de una película que nunca acabó de ver. «Árido», dirá, como quien dicta sentencia o simplemente reconoce la verdadera calidad del paño. Pero es posible que, en la perplejidad del último momento, cuando lo que tenga delante sea la infinita planicie de arena y sus reverberaciones, se confunda y diga: «Ardido».
Imagen: luna sobre las dunas del Sáhara.
Tomada de aquí.
martes, 11 de marzo de 2014
La voz de Pilar Manjón
No encuentro mejor modo de rendir homenaje a las víctimas del 11-M, el más grave atentado terrorista ocurrido en España y del que hoy se cumplen diez velocísimos años, que darle de nuevo la palabra a Pilar Manjón, madre de uno de los asesinados en los trenes de la muerte y presidenta de la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo. Su intervención en el Congreso de los Diputados, en el transcurso de la comisión de investigación de los atentados, el 15 de diciembre de 2004, es una de las páginas de mayor dignidad que se haya escrito nunca en la sede de la representación de la soberanía popular. Aún produce sonrojo y una inmensa indignación confrontar estas palabras con las que pronunciaron, en este mismo contexto, destacados políticos, comenzando por el expresidente José María Aznar, cuyo comportamiento en aquellas fechas fue de una cobardía inmensa e imperdonable.
lunes, 10 de marzo de 2014
Expreso expreso expreso
En una información sobre ETA leo la palabra expreso, y tardo en caer en la cuenta del significado de «exrecluso» de un término escrito de acuerdo con la nuevas normas ortográficas de la Academia sobre la escritura de los prefijos. La resonancia del nuevo sentido de una grafía hasta ahora reservada para los trenes rápidos, un tipo de café o el correo veloz, además de lo expresado o, con mayor propiedad, lo explícito, me lleva a repensar el título de la celebrada película de Alan Parker, El expreso de medianoche, que gracias a la nueva norma gráfica de la RAE adquiere ahora un nuevo sentido que, curiosamente, refuerza de forma expresa la metáfora del camino hacia la libertad que ya tenía. Como recordarán, la película narra la historia real de un joven atrapado por problemas de droga en una cárcel turca donde la única forma de librarse del infierno es «tomar el expreso de medianoche», esto es, emprender la fuga. Un expreso modo, por tanto, de subirse al expreso para conquistar la ansiada condición de expreso. Tres "expresos" distintos en una sola grafía que ponen en marcha, a poco que se piense, un viaje infinito por el interior de una palabra.
domingo, 9 de marzo de 2014
En defensa de la cultura
La Plataforma en Defensa de la Cultura convoca para hoy, domingo 9 de marzo, en el Paseo de Recoletos de Madrid (de la plaza de Colón hasta Cibeles), un acto ciudadano en defensa de la cultura, entre las 11:00 y las 14:00 h.
En la Posada nos unimos a la convocatoria. Y al canto colectivo del Va, pensiero que llenará el cielo de Madrid de un clamor en favor de la cultura, el arte y el conocimiento. «Vuela, pensamiento, con alas doradas...»
viernes, 7 de marzo de 2014
Leopoldo María Panero, al vuelo
| Leopoldo María Panero retratado en 1984 por Chema Conesa. Tomada de aquí. |
0. Leopoldo María Panero,
precedido de una leyenda a la que a veces se llama vida,
tal día como ayer,
un seis de marzo del año catorce del primer siglo del tercer milenio
(según los cómputos más a mano),
entraba y se adentraba
en la nada redonda a la que algunos llaman eternidad.
1. Al conocer, la otra tarde, la muerte de Ana Maria Moix, el primer nombre que se me vino a la cabeza, antes incluso que el de su hermano, fue el de Leopoldo María Panero. Y de forma absurda. Porque la frase que realmente se formó en mi mente fue: «Vaya, Panero se ha quedado viudo». Recordaba sin duda lo leído sobre la enorme fascinación que, al llegar a Barcelona, un joven Leopoldo María, poseído de toda la fuerza de un Narciso que en vez de sangre en las venas tuviera palabras, había sentido por alguien «que no podía corresponderle». No fui el único que tuvo semejante idea, como pude comprobar nada más darme una vuelta por los blogs. Hay líneas de sensaciones o sugerencias que parecen moverse de forma transversal. Es así. Aunque no sea fácil entenderlo. Y menos explicarlo.
2. Tampoco al conocer la muerte del poeta al que mejor cuadra, tópicamente al menos, el nombre de maldito, mis recuerdos, aunque solo míos, son muy originales. Todo el mundo comparte con gran facilidad sus vivencias en forma de ocurrencias. Y es un gran consuelo y un enorme fastidio saber lo mucho que nos parecemos en lo obvio. Solo vi de cerca y hablé una vez con Leopoldo María Panero, si se descuentan las abundantes noches o tardes pasadas con sus libros. Fue tal vez un día de marzo o abril de 1981, a la caída de la tarde, en El Café de Ruiz, un conocido cafetín del barrio de Malasaña de Madrid. Entonces lo frecuentaba con amigos, o con mi novia, a veces para beber absenta. El poeta, que se había hecho famoso por la película de Chávarri que puso nombre al sentimiento predominante en los años inmediatamente posteriores a la muerte de Franco (¿qué fue antes, el título o el clima?), estaba apoyado sobre la barra, a la entrada, visiblemente borracho o colocado. Yo llevaba en la mano unos cuantos ejemplares de una publicación que editábamos por entonces un grupo de amigos, y le regalé uno. Él lo miró, leyó (o declamó) el título en voz alta, lo abrió, pasó alguna página y lo dejo a un lado en la barra. Traté de conversar con él, pero enseguida me di cuenta de que no era posible. Así que le dije algo amable y me marché, no sin antes hacerle un gesto hacia el libro, como indicándole que no lo olvidara. Lo que probablemente haría. Algunos días después (o antes), le había oído leer sus poemas en una de las tertulias a las que solía ir por entonces, tal vez en Puente Cultural. Recuerdo que no me gustó nada su forma de recitar. Aunque seguí admirando y leyendo sus poemas. Y sus cuentos: las narraciones que componen En lugar del hijo siempre me han parecido un punto y aparte en la cuentística española. Un cruce entre Lovecraft y Poe, a través de la mirada de JM Barrie, el creador de Peter Pan. «El terror es la carencia de un rostro a la hora de arrancar las máscaras». Recuerdo bien el impacto que ya entonces me produjo esta frase, asociada a ese libro. Aún hoy creo en su clarividencia.
3. Ayer jueves tenía previsto asistir en la Fundación Juan March a una conferencia de Pere Gimferrer. Según las nuevas normas de la fundación, había reservado las entradas que debería validar unos minutos antes del acto. El miércoles recibí en mi correo electrónico un aviso de que el conferenciante había suspendido su intervención. No me consta que haya ningún vínculo entre esa suspensión y las muertes, tan azarosamente cercanas, de Ana y Leopoldo María. Tal vez sólo el hecho de que Gimferrer puede ser considerado el vértice mayor del triángulo que los une. Algo así como el punto 0 de los novísimos, con sus nueve letras.
4. No sabía si aún estaría en su sitio, después de tantos años, pero sí. En el lugar correspondiente de la estantería pude localizar la carpetilla azul (Centauro, modelo 7825) en la que hace décadas un amigo de entonces, pariente del poeta, me regaló cuidadosamente fotocopiados dos de los primeros libros de poemas de LMP, Teoría y Así se fundó Carnaby Street. Al deplazar las gomas y abrir la carpeta, se formó en el aire una pequeña nube de polvo. Al trasluz, me pareció que las motas danzarinas creaban algo así como la mueca desdentada y aburrida con que el poeta aparece en algunas de sus últimas fotos. En mi recuerdo, sin embargo, su aspecto es más bien el de la foto de Chema Conesa que he colgado arriba. En ella comienza a hacerse visible el deterioro. Pero no hay todavía ningún rastro de las devastaciones de la supervivencia.
5. Al final, es posible que a todos nos venza la desgana. El desencanto, desde luego, hace tiempo que resulta insuficiente para contener tanto desastre.
6. Como ha escrito de forma atinada el poeta Antonio Lucas, alguien deberá atreverse a cribar alguna vez tanta facundia, abismarse en las resmas de tanta letra impresa. Y ver qué queda. Desde luego, y como mínimo, un buen monto de imágenes brillantes que han ahondado, siempre con gran vuelo retórico y también con muchos momentos de hermosa o hiriente lucidez, en los inconvenientes de haber nacido hijo. De padre y madre. Y no ser capaz de superarlo. ¿Pero alguien lo supera?
lunes, 3 de marzo de 2014
Aniversario
Siempre es un momento oportuno para volver a la luz de esta negra sombra. Pero mucho más en este 3 de marzo en el que hace tres años que murió mi madre. Su memoria nos acompaña. Y al calor de su recuerdo cobran un significado muy especial las palabras prodigiosas del poema de Rosalía en la interpretación inimitable de Luz Casal.
miércoles, 26 de febrero de 2014
Paco de Lucía
Nunca fuera tan triste quedarse sin palabras.
¿Quién volverá a decirnos dónde está el manantial?
¿Quién será el zahorí de la fuente clara?
En una mano cabe la tristeza del mundo,
la otra es el reguero que prende la alegría.
Y hay un pozo sin fondo en medio de la noche.
Adiós, maestro, gracias por toda la belleza.
martes, 25 de febrero de 2014
lunes, 24 de febrero de 2014
La tele letal
Al volver sobre sus pasos, en el plató principal del crematorio de basuras, el presentador estrella no pudo aguantar más y, sin darse cuenta de que aún estaba en directo, fuera de sí exclamó:
—¡Me cago en la puta! ¿No os he dicho mil veces que me quitéis el retorno?
Fue inútil. En las pantallas de todas las televisiones conectadas (casi el 28% del share en algunos momentos), ante los ojos vaciados de los espectadores, se repetía una y otra vez, entrando y saliendo de la boca de los contertulios, la imagen del vómito.
Y así durante horas, días, meses.
Hay quien sostiene que con aquella mezcla de vísceras, bilis, sangre, fluidos espesos y materia fecal se estercolaban cada día los campos del país, de modo que en el transcurso de unos pocas semanas el número de zombis había alcanzado tal proporción que era casi imposible ver por las calles a alguien que no anduviera conectado a un teléfono móvil.
viernes, 21 de febrero de 2014
Gürtel: casi toda la trama
Los cambios en la dirección de El País saltaron al conocimiento público, el pasado fin de semana, a través de un envío presuntamente equivocado de e-mails por parte del que ya ha sido designado como nuevo director, Antonio Caño. Una peripecia que calcaba tan de cerca viejos y hasta novelescos procedimientos de difusión anticipada de novedades que resulta cuando menos sospechosa. El clásico paripé. Tampoco es que pareciera necesaria una maniobra amortiguadora de una decisión polémica en una situación en la que Juan Luis Cebrián, heredero máximo del reino de Polanco, controla todos los resortes del poder, por más que se mantengan formalmente las cautelas societarias e incluso siga en vigor el muy democrático y pionero estatuto de la Redacción, que obliga a la empresa a someter a una consulta previa (aunque no vinculante) decisiones de este calado.
La noticia del relevo ha sido interpretada en la mayoría de los demás medios como la prueba palmaria de la derechización del periódico. O por decirlo con mayor propiedad, como el refrendo de un pacto de la empresa editora con el actual Gobierno para disminuir la crítica a cambio de apoyos económicos que permitan sortear la muy difícil situación de Prisa, cuyas cifras de negocio arrojan un resultado cercano a la quiebra técnica, aunque ya se sabe que el valor del dinero en términos capitalistas (¿pero hay otros?) es algo muy relativo. La verdad es que, como suele ocurrir en casi todos los relatos informativos que tienen que ver con asuntos complejos, es muy difícil hacerse una idea desprejuiciada de la situación, y el rastro de las informaciones que uno podría seguir es tan prolijo y enrevesado, que la actitud del común tiende a refugiarse en el parapeto del tópico confortable, sin tomarse la molestia de ir más allá.
En mi opinión, hay algunas evidencias, en forma de editoriales, titulares a toda página y sesgos informativos, que desde hace algún tiempo vienen mostrando que la independencia de El País, si no perdida, sí está sometida a asechanzas y derivas que la ponen en tela de juicio, o incluso dan pie para pensar que algunos de los apoyos del periódico deben de estar hundidos en aguas pantanosas. La salida de profesionales de indudable valía y de claro perfil crítico con el poder a lo largo de los últimos meses, con eres o sin eres de por medio, es tal vez el síntoma más inquietante. Pero sería injusto (e inexacto) verlo todo desde esa perspectiva, y más aún en una situación como la actual en que la irrupción de Internet y las redes sociales, con la guasa de Facebook y el follón del gay-twittear a la cabeza, ha puesto patas arriba todo el ecosistema informativo dejando herida de muerte (o casi) a la prensa de papel. Y acaso también el papel de la prensa.
Ahí está como prueba de excelente periodismo crítico e independiente la magnífica serie (casi un folletón a la antigua usanza) que José María Izquierdo, con la colaboración de numerosos compañeros del periódico, ha escrito para desentrañar hasta donde aún es posible el intrincado y ominoso «caso Gürtel», ya en su quinto año de investigación judicial. Y casi doce años después del conocido evento escurialense que, en forma de delirio nada azaroso (pues estaba casi calcado de una conocida secuencia la gran saga fílmica de Coppola, si bien adaptada a los aires del Guadarrama y a la dureza berroqueña del corazón patrio), supuso el cenit de la correosa banda mafiosa. Aunque puede que también marcara el inicio de una guerra de familias cuyos episodios, más o menos truculentos, llegan hasta ayer mismo, y de la que no parece difícil suponer que aún queden batallas pendientes (quién sabe si las más cruentas). El documento de Izquierdo, que puede leerse aquí, es una de esas piezas que, como suele decirse, aunque nunca ocurra, en cualquier país civilizado haría temblar los cimientos del misterio... o al menos de la situación política que hizo posible lo que en él se cuenta.
martes, 18 de febrero de 2014
Gravedad
| Tomado de Acordeon Guy vía Naukas. |
Las palabras siempre dicen otra cosa.
Y a veces hasta cumplen lo que dicen.
(Un no sé qué que quedan balbuciendo).
miércoles, 12 de febrero de 2014
Vestíbulo de niebla
La interrupción de la vida cotidiana tiene la virtud de sacarnos, literalmente, de nuestras casillas. Y la desventaja, aparente, de que sin el amparo de la costumbre hay situaciones en las que no encontramos el rastro de las cosas (¡y las personas, sobre todo las personas!) en el lugar donde creíamos que estaban. No hay nada peor (es un decir) que regresar a un lugar del pasado y a las primeras de cambio caer en la cuenta de que es un lugar desierto. Pero es que no se puede volver al pasado, esa es la falacia. Crees que viajas al sitio donde estuviste tantas veces, donde viviste horas y circunstancias que han tenido su peso, pero en realidad lo que haces es llegar a una estación llena de presuntos viajeros que van y vienen, un enorme vestíbulo de acceso a unos fríos andenes donde todos los trenes están inmóviles e intuyes que no se moverán nunca. Y aunque puedes pararte a saludar y a dar y recibir afecto, muy pronto caes en la cuenta de que casi todo el mundo (las excepciones son muy pocas) está en otra parte. Y que también tú, que en teoría eres quien ha emprendido el viaje y en cierto modo llegas con noticias de otras tierras, estás en otra parte. Ahí se inicia o prosigue una interminable danza en fuga: afectos que caminan desprovistos de cuerpo en busca de personas que se mueven congeladas en un gesto, temerosas o audaces, islas y linajes, derivas entre extraños pasadizos que son las calles llenas de viento airado. Y, tras las grandes cristaleras, el laberinto interior de los edificios comunes donde la vida es otra forma de representación. No sirve de nada interpretar con benevolencia los signos inequívocos del error que lo calcina todo. Hemos de sobrevivir y hasta tenemos la obligación de la alegría pegada a nuestra moral más íntima. Hay consignas que nos han sido transmitidas con las aguas de la tribu, con la señal de nuestra pertenencia a una horda amansada que quiere reconocerse en cada uno de nosotros y, por medios ancestrales que ya forman parte de nuestra naturaleza, nos incitan a transformar la ofuscación en una moneda visual capaz de granjearnos la mirada de los otros: el reconocimiento. «¡Hola, Fulanito, cuánto tiempo!» Y ahí y allí se acaba todo. En medio de la selva, dicen las crónicas más creíbles, y los sueños que aún nos asaltan en sueños, se abre una inmensa cascada de agua pura. Es tan grande su caudal que no existe mirada capaz de comprenderla. Por eso nos perdemos en su contemplación. A lo más que podemos aspirar es a desleírnos en su corazón de humo caliente. Y a sentir que ese agua sin principio ni fin es nuestra sangre.
(Tiempo contado, 27 de noviembre de 2013, miércoles, 2:45)
viernes, 7 de febrero de 2014
La ruleta de los Goya
Este año he ido menos al cine, entre otras cosas porque han cerrado las salas que tenía más cerca de casa (Morasol y Renoir-Cuatro Caminos) y porque la subida de precios obliga a seleccionar bien cada «inversión». Aunque, en contrapartida, he visto más pelis en televisión y en deuvedé, pero no es lo mismo. No tengo opinión de primera mano sobre varias de las películas españolas en liza: ¿dónde, en qué horario, por cuánto tiempo han podido verse? ¿De verdad que se han estrenado todas? Por otra parte, de las que he visto, no todas figuran entre las finalistas a los premios Goya, que se fallan este domingo, y de los que, en un gesto que lo retrata de cuerpo entero, ha dimitido el ministro Wert: podría animarse y hacerlo de todo lo demás. En cuanto a las películas ausentes, me parece extraño, por ejemplo, que no aparezca como finalista en ningún apartado Gente en sitios, un muy estimable filme postrealista, que entre otros tiene el mérito de ofrecer un inteligente afinamiento de lo que podríamos llamar la «estética Youtube», pasada por el espíritu crítico y la fluida inventiva de Juan Cavestany. En cualquier caso, no quiero dejar vacía esta cita anual con la ruleta de los «cabezones». Y menos en el año en que los premios se han presentado en el Casino Gran Madrid, poderosa metáfora (para quien quiera entenderla) de que el cine español a estas alturas, para no perecer, ya lo fía todo a un golpe de fortuna. Así que aquí está mi tirada, más azarosa que nunca, movida por el mero afán lúdico.Y por amor, eso sí, a lo que aún me queda por ver. Pues, diga lo que diga el «crítico» Montoro, sigo pensando que el cine español, aunque esté herido, aún tiene mucha vida por delante. Y muchas historias que contar.
☻ Goya de honor: Jaime de Armiñán. ¡Bingo!
Mejor película: La gran familia española. Tras mucho pensarlo, me decanto por esta tragicomedia coral que tiene detrás la buena mano de Daniel Sánchez Arévalo, uno de los más firmes baluartes del nuevo cine cómico nacional, siempre en peligro de desembocar en humo. Entre sus rivales, creo que ocupa el primer puesto la ópera prima de Fernando Franco, La herida, pero es tan dura que acaba resultando difícilmente soportable. Además, no suele ocurrir que una primera película vuele tan alto en los Goya. Si no recuerdo mal, solo ha pasado dos veces: con Tesis (de Amenábar) y El Bola (de Achero Mañas). Otra de las finalistas, 15 años y un día, de Gracia Querejeta, es una historia muy bien contada, pero en cierto modo suena a ya vista. Caníbal, tiene, me parece, más posibilidades en otras categorías, las más "artísticas". Una sorpresa (y una gran alegría) sería que finalmente triunfara Vivir es fácil con los ojos cerrados, el filme de David Trueba. Como digo más adelante, creo que tendrá algún reconocimiento, pero en otros apartados.
Mejor dirección: Gracia Querejeta, por 15 años y un día. Lo dicho en el comentario anterior no resta mérito alguno a la gran destreza que la hija de Elías Querejeta (recientemente fallecido) demuestra, una vez más, tras la cámara. Darle este premio sería, además, una manera explícita de homenajear al más importante productor del cine español de las últimas décadas.
☻ Mejor actriz protagonista: Marian Álvarez, por La herida. Tiene a su favor, además del impacto de su primer papel importante (La herida, básicamente, es ella), el que sus competidoras han sido nominadas por interpretaciones que probablemente no sean las más destacadas de sus carreras.
Mejor actor protagonista: Eduard Fernández, por Todas las mujeres. Aunque tanto Javier Cámara como, sobre todo, el hiperactivo Antonio de la Torre no se lo pondrán fácil, tengo el pálpito de que el gran actor catalán ganará este año su tercer Goya por una interpretación de la que he oído decir que roza la perfección en sus diferentes duetos con excelentes actrices.
☻ Mejor guión original: David Trueba, por Vivir es fácil con los ojos cerrados. Lo dicen los dados, el efecto Beatles y, sobre todo, la debilidad que siento por uno de mis columnistas preferidos. Un tipo de probada sensatez. Y un buen escritor. Y este premio debería premiar sobre todo la escritura.
Mejor guión adaptado: Manuel Martínez Cuenca y Alejandro Hernández, por Caníbal. Me parece que este será uno de los varios «premios menores» que conseguirá esta historia minimalista, de gran impacto visual, que alguien ha descrito como «el menú que nunca veremos en Master Chef».
☻ Mejor actriz de reparto: Terele Pávez, por Las brujas de Zugarramurdi. Fuentes bien informadas (¡gracias, Navajo!) me han librado de desperdiciar unos eurillos con la última de Álex de la Iglesia, aunque la tengo apartada para verla en la tele. Creo, con todo, que este será un premio a la experiencia. (Posdata: acabo de verla en Imagenio: es una pena que un prometedor y desternillante inicio, si bien algo fallero, vaya derivando hacia la mera acumulación de estruendos y disparates... No es la primera vez que le pasa al maestro de El día la bestia, donde, por cierto, en una reciente revisión, he advertido que ya aparece presentida la siniestra sombra de Bankia).
Mejor actor de reparto: Antonio de la Torre por La gran familia española. «¿Hay alguna película española notable de los últimos años en la que no haya participado este actor todoterreno?» Este comentario es del año pasado, pero sigue vigente y se ha reforzado: la IMDB recoge nada menos que ¡91 títulos! en la filmografía de este en verdad camaleónico actor. Es verdad que esa cifra incluye pequeños papeles y series de televisión, pero no está nada mal para alguien que acaba de cumplir 46 años (por cierto, la edad con que ha muerto el gran Philip Seymour Hoffman). Además, este año De la Torre también opta al premio al mejor actor, por Caníbal. Es su séptima nominación, con dos dobletes consecutivos en ambas categorías de interpretación. Sería duro que se fuera otro año de vacío (aunque ya tiene un Goya: el de actor de reparto por AzulOscuroCasiNegro, en 2006).
Mejor actriz revelación: Belén López, por 15 años y un día. Y porque sí.
Mejor actor revelación: Berto Romero, por 3 bodas de más. Su gag del perro es el chiste más divertido y mejor interpretado que he visto en cine en mucho tiempo: él solo vale el Goya.
☻ Mejor dirección novel: Fernando Franco, por La herida. Esta sí que me parece que es una apuesta segura. Me sorprendería mucho no acertar. Franco, en la línea de La soledad de Jaime Rosales (que fue la gran triunfadora en 2007), ha rodado, sin concesiones, una historia que hurga en una de las líneas más desoladoras de la vida cotidiana arrasada por la imposibilidad de quererse a uno mismo. Su última secuencia, tan hermosa como terrible, es un prodigio de interpretación. Y llega a doler.
Y en el resto de categorías (con más dados de por medio):
☻ Mejor música original: Pat Metheny, por Vivir es fácil con los ojos cerrados (favorecida por el "revival Beatles").
Mejor canción original: «Aquí sigo», de Una noche en el viejo México (canta Julieta Venegas; autor: Emilio Aragón).
☻ Mejor dirección de producción: Carlos Bernases, por Las brujas de Zugarramurdi.
☻ Mejor dirección de fotografía: Pau Esteve Birba, por Caníbal.
☻ Mejor dirección de fotografía: Pau Esteve Birba, por Caníbal.
Mejor montaje: Nacho Ruiz Capillas, por La gran familia española.
☻ Mejor maquillaje y/o peluquería: el equipo de Las brujas de Zugarramurdi.
Mejor dirección artística: Isabel Viñuales, por Caníbal.
Mejor dirección artística: Isabel Viñuales, por Caníbal.
Mejor diseño de vestuario: Tatiana Hernández, por Los amantes pasajeros.
Mejores efectos especiales: Lluís Rivera Jove-Juanma Nogales, por Los último días.
☻ Mejor sonido: el equipo de Las brujas de Zugarramurdi.
☻ Mejor película de animación: Futbolín, de Juan José Campanella.
☻ Mejor película documental: Las maestras de la república, de Pilar Pérez Solano.
Mejor película hispanoamericana: la mexicana La jaula de oro, de Diego Quemada-Díez.
Mejor película hispanoamericana: la mexicana La jaula de oro, de Diego Quemada-Díez.
☻ Mejor película europea: Amor, de Michel Haneke.
Mejor corto de ficción: Pipas, de Manuela Moreno o Abstenerse agencias, de Gaizka Urresti.
Mejor corto documental: Chaves Nogales, el hombre que estaba allí, de Torrente-S-Guisande-Suberviola.
Mejor corto de animación: Vía Tango, de Adriana Navarro Álvarez.
☻ Aciertos
martes, 4 de febrero de 2014
Déjà vu
Entre los muchos revivals que la nueva (es un decir) temporada política nos está deparando (ley del aborto, mendicidad galopante, brasas nacionalistas...), la penúltima se produjo este fin de semana en el cónclave que el Partido Popular celebró en Valladolid. Allí, la señora De Cospedal se subió al estrado para proponer a sus correligionarios y, sobre todo, a las cámaras y los micrófonos, un novísimo ultimátum: «¡O nosotros o la Nada!», vino a decir la afamada filóloga, capaz de los más ocurrentes zurcidos verbales. No sé si ustedes oyeron, entre el fragor de la mar embravecida y bajo el lento caer de la nieve, la respuesta que se podía percibir rebotando de esquina en esquina a través de un país malherido y exhausto. «¡La nada, la nada!», repetían aquí y allá las masas silenciosas, por fin escarmentadas de lo que en verdad significa ese «nosotros» tan exclusivo y un tanto apocopado (lo que en realidad quiere decir es: «nosotros, los de siempre, los que después de tanta orgía de burbujas, ni capaces somos de devolver los Cascos»). La cosa se iba francamente enredando hasta extremos de no fácil digestión semántica. Pero he aquí que el claro colofón lo puso el Ágrafo Rajoy: rumiando aún la última polémica de la prensa deportiva, tomó el micrófono de clausurar unanimidades y, después de agarrar por la pechera la efigie de Rubalcaba y zarandearla a placer, profirió por lo bajo, a modo de exorcismo (de ahí que no haya constancia sonora), un definitivo: «Es igual, españoless, también somoss nosotross...»
Pues bien, la crónica de estos sucesos, que serían cómicos si no se tradujeran en un rastro real de tragedias cotidianas, ya estaba escrita, y al pie de la letra, en la portada de Hermano Lobo, firmada por Ramón, que se puede ver sobre estas líneas. No sé si se alcanza a discernir la fecha, sobre el título de la revista, pero se la deletreo: 2 de agosto de 1975. Anteayer. Quiero decir: dentro de nada hará ¡cuarenta años! (¿de que nos suena esa cifra?).
Y el caso es que, bucle la vida al fin, recuerdo bien la mañana de un caluroso verano aún franquista cuando, saliendo por la esquina del pasaje Doré a la calle de Atocha, me topé con esta cubierta colgada en el kiosco donde, en días de trabajos más o menos becarios (en concreto, para la revista Creta Agrícola), solía leer los titulares y, si había suerte, comprar algún periódico. Hoy aquel kiosco y la revista han desaparecido. Pero el chiste, maldita la gracia, sigue ahí. ¿Hasta cuándo?
lunes, 3 de febrero de 2014
«La luz se calla», en Madrid
Martes, 4 de febrero, a las 19 h
Casa de Castilla-La Mancha en Madrid
Calle de la Paz, 4
(Más detalles pulsando en la invitación)
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