lunes, 31 de agosto de 2015

Z y X no son X y Z


Al volver sobre sus pasos, el Detective comprendió que, en efecto, alguien lo seguía. Estaba a punto de resolver el misterioso asesinato del profesor de matemáticas, un caso tan complicado que ya era conocido como El Crimen, y parecía claro que había gente interesada en que no lograra su propósito. Por eso no se extrañó cuando, nada más doblar la esquina y tras haber desenfundado su pistola, se dio de bruces con aquel individuo mal encarado que lo apuntaba fijamente. El Detective fue más veloz: antes de que su perseguidor pudiera iniciar un solo movimiento, ya había vaciado el cargador de su Beretta contra él. La gran cristalera de lo que parecía ser una tienda de modas saltó en mil pedazos y, al desmoronarse, mostró en su interior la entrada camuflada del aula de una escuela que había logrado salvarse de la destrucción. Sobrevivía además en ella una gran pizarra en la que, escrito con tizas sin duda también clandestinas, aún podía leerse el siguiente mensaje...


Imagen: Ante la gran pizarra. Foto de Paulus NR. Tomada de aquí.

[Retomo de los Arcones de la Posada este "micródromo" (una suerte de microrrelato cuyo corazón es un palíndromo) publicado por primera vez el 7 de octubre de 2013, a las 11:58. En esta su segunda aparición, quiero dedicarlo a la memoria de Alan Turing, gran descifrador de enigmas y padre de muchas máquinas que están en la base, y en los cerebros, de nuestros modernos ordenadores. Por mera casualidad, anoche estuve viendo, con gran placer, The Imitation Game, una excelente aproximación fílmica a su vida y su obra.]

2 comentarios:

Antonio del Camino dijo...

Inquietante y lúcido micro. Muy bueno el palíndromo.

Abrazos.

Alfredo J. Ramos dijo...

Gracias, Antonio, eres muy amable. En lo de "inquietante" te doy la razón: desde sus principios (hace ya algunas semanas), es un texto rebelde, y me da la impresión de que no se está quieto: me temo que aún dará alguna otra vuelta. Y respecto al palíndromo, es uno de esos que no lo parece. Palíndromos taimados. Hace méritos, además, para figurar al final de la lista alfabética del género; si no me equivoco, justo por delante del de la "letra para sueños". Y en cuanto al "teorema" que enuncia, habría que "resucitar" al profesor de matemáticas para que nos ilustrara sobre su cabal sentido (si es que alguno tiene, además del que resulta obvio). Gracias por estar siempre ahí. Un abrazo.