sábado, 7 de agosto de 2010

Resonancias (3): machadiana


Mucho antes que el inevitable Guernica (yo también) o que la frustrada posibilidad del no menos frecuente Ché (yo, tampoco), en las paredes de mi cuarto, frente a mi mesa de estudio, colgaba un póster de Antonio Machado con los hermosos y bien conocidos alejandrinos finales de su poema «Retrato» grabados sobre la ancha frente: «Y cuando llegue el día del último viaje, / y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, / me encontraréis a bordo ligero de equipaje, / casi desnudo, como los hijos de la mar». Palabras que, como a tantos, me acompañan a menudo y que quizás resuman la mejor (y más consoladora) filosofía vital que haya tenido nunca. Qué sabio, en su aparente sencillez, don Antonio. Y cómo crece su obra a medida que pasa el tiempo (y nosotros con él).


(Aunque es mucho más conocida la versión del poema cantada por Serrat, dejo aquí la limpia y libre interpretación flamenca de Calixto Sánchez, quizás más cercana al modo de decir, e incluso de sentir, del poeta.)

Imagen: «Sol de medianoche con barca», tomada del blog Laberinto de lluvia.




2 comentarios:

Antonio del Camino dijo...

Sólo apuntar que coincido en esa reflexión en torno a la viva voz de Don Antonio. Y que, aunque cmo sabes soy poco "flamenco", me ha emocionado esta versión de tan hermoso y lúcido poema.

Una vez más, gracias por compartir.

Un abrazo.

Alfredo J. Ramos dijo...

Gracias, Antonio. Vamos volviendo.