martes, 5 de mayo de 2009

(Casi) Todo lo que sé de euskera

Colegio San Agustín en Salamanca.

No sé bien por qué pero hoy el cuerpo me pide marcarme un aurresku, ya saben, esa elegante danza vasca que se utiliza para dar bienvenidas, agasajar personas y honrar efemérides. Pero tengo un pequeño problema: el aurresku no es mi fuerte. Y, además, en la posada andamos un poco cortos de txistus.  

Así que tirando de ese impulso, sin entrar en política pero sin salir del arte y el folclore, me he puesto a mirar para atrás y he recordado la venturosa tarde de aquel día remoto en que el padre Ignacio Berasátegui (OSA), también conocido como Père Ignace o Padre Fa#, decidió enseñarnos a sus alumnos de francés y música, en el colegio-seminario de San Agustín de Salamanca, una dulce canción popular de su amada tierra vasca (guipuzcoana en concreto, si no recuerdo mal): Maritxu nora zoaz («¿Dónde vas, Maritxu?»).

Nos hizo aprender las diversas estrofas de la canción en euskera, nos enseñó a cantarla a coro y de forma solista (o a dúo), y llegamos a convertirla en algo así como el himno gamberro de la clase; una jerga secreta sobre cuyo preciso contenido lo ignorábamos casi todo, pero que nos servía como contraseña para reconocernos y cobijarnos en el calor y la complicidad de un grupo.  

Recuerdo que el padre Ignacio, con sonrisa mitad complacida mitad socarrona, nos aclaró la posible picardía que esconde la letra, un diálogo entre dos jóvenes que se encuentran camino de una fuente y cuyas palabras, como suele ocurrir en muchas de estas letrillas populares, están llenas de dobles sentidos. A nosotros nos parecía que la sal gorda seguramente se ocultaba en alguna de aquellos raros vocablos que pronunciábamos remarcando bien el sonido “tx” como “ch”, lo que daba lugar a evidentes sugerencias. Debía de ser, más o menos, el año 1966. 

Quizás aquel colegio de los agustinos, que aún mantiene su apariencia escurialense a la salida de la ciudad salmantina (por entonces hacía furor el eslogan de “la Roma chica”), fuera uno de los pocos lugares del país en el que esta inocente tonada podía cantarse en completa libertad (y, claro está, en absoluta ignorancia… o casi). 

He podido localizar en Youtube una versión de Maritxu interpretada por Urko (desconozco a quién corresponde la hermosa voz femenina que lo acompaña; se agradece información). La dejo aquí, con el firme deseo de que lo que hoy parece que se inicia, a estas mismas horas, en el País Vasco pueda ser, por fin, un camino para que acabe definitivamente lo que todos sabemos. Ainsi soit-il (como diría también père Ignace en su otra faceta). 


MARITXU NORA ZOAZ
Maritxu nora zoaz eder galant ori? 
iturrira Bartolo nai badezu etorri.
Iturrian zer dago?
Ardotxo txuria,
biok edango degu nai degun guztia.

Maritxu, zuregana biltzen naizenian,
poza nabaitzen det nere barrenian.
Bartolo, nik ere det atsegiñ artutzen,
urbilla nuanian banazu laguntzen. 
Maritxu, baldin asmo badezu ezkontzia, 
lendabiziko nitzaz oroitu zaitia.
Zure mende jartzen naiz denbora guziko, 
Bartolorekin gaizki etzera biziko.*

¿dónde Vas, MARITXU?  
 ¿Dónde vas, Maritxu, tan elegante? / Voy a la fuente, Bartolo, ven si quieres. / ¿Qué hay en la fuente? / Vino blanco, / beberemos los dos tanto como queramos. // Maritxu, cuando estoy contigo / me siento feliz. // Bartolo, a mí también me agrada / que me acompañe// Maritxu, si tienes intención de casarte, / piensa primero en mí. // Siempre estaré a tu disposición, / con Bartolo no vivirás mal.
 *La última estrofa no corresponde a la versión cantada por Urko y su acompañante; la canción es muy popular en Euskadi y tiene múltiples versiones. Incluso aparece mencionada en alguna novela de Baroja.
(He tomado las letras  de www.bustovega.com, página de Javier Busto Sagrado)

2 comentarios:

Antonio del Camino dijo...

En estos días en los que algo se está moviendo en esa tierra vasca, resulta grato ir a un documento como el que nos traes donde, a la postre, podemos comprobar algo evidente a los ojos de la mayoría: en Guipozcoa o en Pernambuco, en Vizcaya o en Sebastopol, el mundo se mueve por fuerzas comunes a todos los mortales. O lo que es igual, que por mucho que algunos se empeñen, no somos tan distintos unos de otros. Esta muestra de folclore, con sus dobles sentidos y su aparente ingenuidad, a mi juicio, reafirma tal hipótesis.

Por otro lado, en tu texto queda patente con precisión y belleza el poder evocador de la memoria y cómo ésta se vale de detalles, en ocasiones insignificantes, para recobrar nombres, rostros y vivencias que, en definitiva, son la materia que viene a conformarnos.

Gracias por compartir memoria y folclore.

Alfredo J. Ramos dijo...

Muchas gracias, Antonio. Ayer mismo el nuevo lehendakari elegía como "discurso" de su toma de posesión un poema de la Nobel polaca Szymborska que pone de relieve esa igualdad pese a las diferencias (o que la diferencia no tiene por qué ser óbice para nada sino ocasión para complementarse): «...verás que la paz se fragua / aunque seamos distintos / como dos gotas de agua.» Ojalá se cumplan los buenos presagios.