sábado, 8 de enero de 2022

BOGDANOVICH, IN MEMORIAM

 AL PIE, SIN MÁS CONTEMPLACIONES


Página de El País, con manuscrito ( 7 enero 2022)

Queríamos tanto al cine que al final decidimos quedarnos a vivir en las pantallas. Y aquí estamos.
(LUN, 872 ~ „Peter Bogdanovich, in memoriam“)

martes, 4 de enero de 2022

DADO VOTIVO

 (Dado votivo del 4 de enero)

Beatrice guiando a Dante; escena del Paraíso, miniatura veneciana, siglo XIV.


Sabes lo que te quiero decir.
Lo que decir quiero te sabes.
Que te sabes decir lo quiero.
Te quiero decir que lo sabes.
Quiero lo que te sabes decir.
Que decir lo sabes te quiero.

(LUN, 876 ~ para SAGRARIO., que hoy cumple años)

lunes, 3 de enero de 2022

Parietal


Entre las grietas

de la caverna
dejó su rastro,
                           signos
que nos tendrán
desvelados
toda la noche
y aun más allá
hasta que un día

amanezcamos juntos.

sábado, 1 de enero de 2022

HACIA PARÍS

 

CERCANÍA DE LOS MUSLOS ARDIENTES
O LA LUJURIA A LAS PUERTAS DE 'CITÈ LUMIÈRE'
Pierre-Augusta Renoir: Nu couché, h. 1892. Col. Particular.


Aquel fue su primer viaje a la ciudad que más amaba y tal vez la que mejor creía conocer, aunque no tardaría en darse cuenta de su error. El caso es que el largo desplazamiento en coche, con amigos —y, entre ellos, ella—, fue también ocasión para intercambiar largas confidencias y hasta algún secreto, como suele decirse, “celosamente guardado”, aunque siempre con una contención corporal algo envarada en su parte manifiesta pero desmentida por el calor exuberante y la tensión prensora de aquel muslo de ella que, a veces a causa de los ajustes del pasaje tras las pausas para el suministro de combustible o el cambio de conductor, pero también, e incluso más a menudo, como quien simplemente busca una mejor postura en la estrechez de los asientos traseros, aquel muslo (decía) se venía a fijar de un modo tan prieto y evidente sobre el suyo y era tal el ardor y la tensión sexual irresuelta transmitida que la súbita y poderosa erección no parecía ni de fácil disimulo ni de posible desahogo, no sólo en la inmediata circunstancia, tampoco en diferido, habida cuenta de que la camaradería entre ellos, por encina de los deseos no explicitados, era más bien de signo laboral y santas pascuas. Sin embargo, y curiosamente, aquella cercanía corporal de calor desbordante sería la puerta de entrada a la urbe que, por caminos entonces insospechados, iba a revelarse también para él la ciudad del amor. En cuanto a ella, la muy despierta y eficaz Zaulifa Jins, afectuosa aunque algo ingrata, pudo al poco encontrar curso apropiado para encauzar sus pulsiones y tal vez también para solventar, en los caminos del sueño o la comedia de alcoba, la discordia no infrecuente entre los afectos y las ganas.
(LUN, 879 ~ Las musas de Macías)

lunes, 27 de diciembre de 2021

Cantil de doble faz

1

Pon la nada de Adán junto al vuelo de Eva
y descansa un momento tu fatiga de siglos,
tu sigilo de alondra que inventó la mañana,
ave del paraíso, para qué te escapaste.
Ese viaje es ahora la mitad de tu vida,
el cantil que contemplas y la sombra que huye,
junto al río, ahí abajo, la ciudad fragmentada
sobre un mapa de arena que cae sin cesar.
Para nada dejaste que volaran tus sueños
con sus fardos de harapos y las manos vendadas,
el museo de cera más antiguo que el ojo.
Pero el ave lo sabe: con sus signos te muestra
cómo viene la luz de la noche borrando
esa línea aún visible que se ve que se va.




2
Una línea invisible detrás del horizonte
deja ver que la luz de la noche se acerca
con los signos que el ave desvela en su volar.
Misterio más antiguo se prolonga en tus ojos,
fondeados de dudas y de momias desnudas,
largos lienzos pintados de animales y sueños.
En un mapa de arena, casi desmoronado
sobre el cauce del río, la ciudad se refleja
con desgana, a la sombra de los hombres que pasan,
encorvados de viento, sobre la tarde gris.
Ave del paraíso, te fuiste y nos dejaste
perdidos a las puertas del alba que no llega.
Sin tu canto, la noche es todo el territorio
y no hay nada ni nadie que nos salve en su vuelo.

lunes, 20 de diciembre de 2021

El sueño



Decía un gran cocinero,
de cuyo nombre
no voy a acordarme ahora,
que el sueño de su vida
profesional sería
el de cocinar
para una sola mesa.

Soy muy afortunado:
esta pasión mía por la escritura
—y, en concreto, por la poesía—
me permite hacer verdad
el sueño
de escribir
para un
solo
lector:
tú.




miércoles, 15 de diciembre de 2021

La mochila austríaca

La capacidad engendradora del lenguaje es realmente de condición bíblica o babélica. A ver si no cómo le explica usted al sujeto paciente que al oír/escuchar (gestos sucesivos) en la radio la expresión «mochila austriaca» se haya puesto en marcha, y por completo al margen de su significado objetivo (cierto tipo de indemnización laboral y modo de organizar las pensiones en ese país), una deriva de sugerencias que, tras situarlo en un fuego de campamento en Hoyos del Espino, allá por 1968 o 69, lo llevó derechito a bañarse en las muy frías aguas del joven Tormes, y luego a participar en una competición escolar natatoria en la que todos sus gestos deportivos se concentraron en el esfuerzo por no perecer ahogado. Y ya desde ahí —tal vez por cercanía de los afilados picos— el dibujo de las ondas verbales se fue abriendo paso hacia las altas montañas, que no en vano es en ellas, entre nieves de mucha duración siempre blanquísimas, donde crece la flor del edelweis, quizás la misma que se nos contó a tantos y se nos puso denoDaDamente como símbolo heroico y algo apolillado de aquella pureza tan sangrante, sumo ideal del joven recio y pleno contrapunto imaginario de las horrendas penas del hiperbólico inferno jesuítico, siempre un poco risible, no se vaya nadie a creer que nos tomamos alguna vez aquello en serio, y mucho más (menos) desde que a aquel condiscípulo luso (de Póvoa de Varzim, por ser exactos), rostro cetrino, dientes de ardilla, ojos voraces, le oímos decir sin asomo de estar hablando en broma: «Eu prefiro ir ó Inferno pra’ pasalo ben ca filla do Diablo». Y puede que el “pasalo ben” fuese algo más explícito y hasta minuciosamente gesticulado. Hay que ver la de cosas asaz peregrinas que caben en un objeto tan común, en el fondo un simple sac-à-dos, como el que portaba sobre sus hombros aquel muchachillo monegasco, Jean-Jacques, que cantándole a su Maman, aunque no ganó el Festival de Eurovisión de 1969, tuvo un enorme éxito, y que ahora, más de medio siglo après, también viene a sumarse al carrusel de ocurrencias y al botín que en su interior escondía la susodicha mochila. Y eso que era sólo austriaca. Si llega a tener la condición de austro-húngara, la cabalgata hubiera sido… imperial, como de plano-secuencia berlanguiano. Seguro.
(LUN, 897 ~ De la vida misma)
Puede ser una imagen de una persona, cielo y naturaleza
Raúl Carbonell Sala, José Julio Sevilla Bonilla y 8 personas más
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